Epicuro

"Haec, inquit, ego non multis, sed tibi; satis enim magnum alter alteri theatrum sumus."

Epicuro




enero 26, 2014

Manos



 Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


No es nada personal. No sabe cuantas ideas me despierta una conversación. Si fuera a definirme me definiría así: conversador. 

Sobre las manos escribí, con más o menos el mismo transfondo, una nota hace tiempo publicada. Todo sugiere que desaparecerán como herramienta para la escritura. Los sumerios, también los egipcios, escribían a la fuerza usando ambas manos, con cincel y martillo. Surgieron el papiro, el papel, la pluma, la tinta. Se usó entonces una mano para escribir.  Las máquinas habilitaron las dos manos y los diez dedos.  En los aparatos actuales se hace con las dos manos y solo los dedos pulgares. Predicen buena parte de lo que quiere escribirse. 

Se puede usar la lengua para escribir: se les dicta y copian. No son perfectas pero lo serán.  Tampoco será necesaria en unos años: una conexión vinculará el pensamiento con la máquina. Bastará pensar y el texto escrito irá apareciendo en la pantalla. No se verá en mi vida, pero se verá pronto. Hoy, si se requiere se puede escribir con el movimiento de los ojos.

Las manos servirán entonces en el mejor de los casos para acariciar; quizás serán la herramienta erótica en el mundo asexual que ya hace presencia. No desaparecerán porque se las requiere para señalar, para acusar y para ejecutar. No porque esto último no vaya a hacerlo también la máquina, sino porque el hombre no será capaz de renunciar a su placer de verdugo, al encanto de cortar cabezas y al goce de aplicar justicia sintiéndolo en la carne. 

Harán falta millones de años para que la evolución elimine lo innecesario. No ha conseguido todavía hacerlo con las muelas cordales pero ahí va.  Por el momento acariciémonos con manos, con pies, con lengua y con palabras. Cómo se pueda. 



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