Epicuro

"Haec, inquit, ego non multis, sed tibi; satis enim magnum alter alteri theatrum sumus."

Epicuro




septiembre 23, 2008

Notas de Aire



Luis Fernando Gutiérrez-Cardona



— "No se quien eres y no sabes quien soy, pero en esta noche fría y sola me dio por escribirte. ¡Un abrazo!"

— Tal vez quiera estirar la mano y encontrar la otra mano que la espera en el aire. No hay que tocarla, solo aproximarse. No podrá ocultarse una sonrisa.



Nos faltan palabras para los extraños.

No tiene nada que pedirnos el extraño que vemos directo a los ojos en la calle, en el bus, en un bar o en el ascensor que es el sitio más pequeño en que se convive con extraños y donde los extraños son más conocidos. Son extraños que miran y miramos al mismo tiempo que se dice, porque toca,  buenas días.

O al que vemos en el ciberespacio.

No tiene que pedir ni hay que dar al extraño salvo ese saludo y una sonrisa que se convierte en abrazo, a veces, cuando pasa que ese extraño te ha gustado o que le has gustado, porque eso se nota.

Cuando sin premeditación, sin vocación de nada, al extraño se le vea al día siguiente en otro viaje del ascensor, en otro sitio, habrá dejado de serlo y pasará al grupo de los conocidos.

Bien puede pasar que con ese buenos días el extraño además de conocido se convierta en, por ejemplo, el amor de la vida. O en objeto de búsqueda porque siempre hay alguien extraño en el camino, que finalmente atrapa y se apodera.

El hola que se dice al extraño se transforma en afecto. El afecto en un abrazo en una noche fría y sola.  

Esta mañana, nos decimos a veces, un extraño me saludó en el ascensor...




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