Epicuro

"Haec, inquit, ego non multis, sed tibi; satis enim magnum alter alteri theatrum sumus."

Epicuro




noviembre 18, 2017

Cajas


Observo los edificios que es el horizonte nuevo que antes era de cielo y de montañas. Cae una llovizna fina y hace frío. Las luces de las calles aun están encendidas. Las ventanas de casi todos los apartamentos están cerradas con ese material plano y blanco lo que hace que los edificios luzcan como cajas de vivir. Cajas en que a pesar de la proximidad pocos conocen a quien vive a su lado o encima o debajo, yo entre ellos. Cajas en las que tal vez viva el amor, o tal vez la resignación, la soledad, el desasosiego. Siempre la desilusión. Quizás también el cariño. Pero cajas en que no asoma una planta y escasean los niños tanto como los pájaros. Ventana con ventana, calle en medio, vive el Sr. Alcalde en su caja de vivir con vista, como todos los demás, a los televisores que no apagan nunca, a sus teléfonos que tampoco. Dos enormes camionetas Toyota, una blanca y una negra, y una motocicleta con un policía uniformado, lo esperan. Su cuerpo, el del alcalde, es grande y gordo pero cabe en una. Así que la otra debe ser para despistar. Cajas de Schrödinger, de zapatos, jaulas, ratoneras con ascensor y en las terrazas hermosos jardines de plástico a los que se asoma nadie. Cajas de vivir...

noviembre 16, 2017

...


Dicen que todos los problemas tienen solución salvo la muerte.
Pero la muerte no es un problema: es la solución de todos ellos.

lfg-c©

noviembre 15, 2017

...



El lobo se hace cargo de si mismo, se re-conoce en lo que provoca.
Aulla en la soledad.
Sin molestar, sin asco.


§

"Soledad era independencia, yo me la había deseado y la había conseguido al cabo de largos años. Era fría, es cierto, pero también era tranquila, maravillosamente tranquila y grande, como el tranquilo espacio frío en que se mueven las estrellas."
H. Hesse - El Lobo Estepario


noviembre 11, 2017

Preservar la cultura y la historia.






CARTA ABIERTA



No le diré "padre" porque evidentemente, en mi experiencia, usted de tal cosa no tiene nada. Me acerqué reverencialmente a la casa que ahora ocupa y de la cual es dueño temporal aunque poderoso. Me acerqué después de muchos años porque quería tener la partida de matrimonio de mis padres. Y cuando entré a ese Despacho Parroquial que fue la casa de mi padre -éste si Padre con mayúsculas- no pude dejar de anotar que cada hoja de cada libro de bautismos, confirmaciones, matrimonios y defunciones a lo largo de casi 30 años, fue escrita por papá con su puño y letra. Y vi los tomos ahí empastados en cuero café, muchos de ellos también por mi propio padre, recostados cansinos en el polvo. Pregunté por el enorme libro índice en que primorosamente él iba anotando nombre a nombre, año a año, cada persona que llevaban a bautizar para ubicarlo posteriormente en los libros respectivos. Me respondieron que sí, que ese libro estaba por ahí y efectivamente está. En un estado de total deterioro, tapado con un trapo y con cosas encima. Y vi desde lejos la hermosa letra de mi papá y los nombres bajo el apellido MUÑOZ en la página en que estaba abierto ese bien abandonado.

Me dolió en el alma. En ese libro, dadas las circunstancias de pueblos íntimamente vinculados con la religión católica, está resumida la totalidad de la población de Pensilvania. Un estudioso, un historiador, un investigador, encontraría allí toda la secuencia de las diferentes zagas. Pero no. A usted y a quienes le precedieron ese valor cultural les ha importado nada. Eso sí: convirtieron el hermoso caserón que fuera la casa cural, en un armatoste sin personalidad con un gran garaje para su enorme camioneta.

Pregunté por usted y coincidencialmente salía en ese momento. Me acerqué con respeto, le manifesté que quería hablarle un poco. Me detuvo con sequedad. Fue, sacó su flamante vehículo, le dio la vuelta para verificarlo y con prepotencia me permitió hablarle. Ni siquiera me estiró la mano. Agrio, escuchó mi cuento sobre mi padre y sobre mi tío el padre Felipe Gutiérrez Zapata, que fue párroco de ese pueblo por diez años. Le ofrecí que con mis hermanos estaríamos dispuestos a pagar el experto que hiciera el rescate de ese libro que como ciudadano considero debería estar en una vitrina y no bajo una veladora. No para nosotros, para las generaciones actuales y las futuras.

Me miró con total desprecio, con desespero, impaciencia e ira y me dijo que alguien "de la diócesis" pasará a rescatar esos documentos. Le reiteré mi ofrecimiento, mientras usted, dándome la espalda, se retiraba diciendo con ironía y sorna: "Muy amable". "No señor. Usted no lo es para nada" repliqué. Y me quedé ahí respirando mi furia, mi desconcierto y mi dolor.

Ese pueblo no merece personas como usted.

Manizales, 10 de Noviembre de 2017.

Luis Fernando Gutiérrez-Cardona.

§


noviembre 08, 2017

Estampas


Luis Fernando Gutiérrez Cardona


Somos siendo la mitad,
de la mitad,
de otras mitades.
—Angeles Mastreta


Hay dos maneras de difundir la luz...
Ser la lámpara que la emite,
o el espejo que la refleja.
—Lin Yutang




1.
Una persona me preguntó si estaba perdido o a quien buscaba. Le dije que sí estaba perdido y que buscaba a mi mismo en esa casa que fue la paterna. Al principio no entendió pero luego de una pequeña explicación me hizo seguir. Me dejó ver por la ventana hacia el solar y el horizonte. Pregunté por el árbol de chachafruto que había al fondo y me respondió que se había caído hace un año, pero que allí estaba el tronco, que si quería bajábamos a verlo. Era muy temprano. Tenían el chocolate en el fogón y me invitaron a desayunar. Les dije que no, que gracias, que me seguiría buscando... y eso eso hice.
Pero no me encontré.

2.
Camino del pueblo Jaime, mi gran compañero de viaje, me pidió detenerme en algún lugar de la carretera para pasar a saludar una tia suya y entregarle algo. Así fue. Localizamos el sitio pero su tia no estaba. Dejó con otra persona lo que le llevaba y continuamos el camino. De regreso paramos de nuevo y ya pudo verla. Regresó al vehículo con un paquete de plátanos maduros que se veian deliciosos. E hizo un comentario que me llegó al corazón: "No existe nadie más generoso que un pobre". Todo ello define a Jaime.
3.
Sencillamente dijo: "nos admiramos mucho".

4.
Alberto anotó: mientras los ricos del pueblo regalaron los huecos para el reloj de la iglesia, mi tia regaló el reloj.

5.
Gracias por ayudarnos a ayudar. Ayudar puede ser muy sencillo pero hacer que la ayuda sea real es muy complejo.

6.

Mario tiene la figura de uno de esos patriarcas de la biblia. La nobleza y la generosidad se le escurren como escurre el agua de una roca. Todo lo suyo fluye con sapiencia, con aceptación y con sonrisas. Escuchar su firmeza asertiva desde su vulnerabilidad es un canto que destaca, alivia y ejemplifica. Mario es el hermano mayor que todos quisieramos tener.

7.
Manolo se percibe en paz. Me atreví a decirle -sabiendo de qué hablo- que era como un buda. Es decir un ser iluminado, uno que conoce la luz y la oscuridad. Se percibe en su rostro, en su forma de estar y en su risa. Para ratificarlo me respondió: "tóqueme la barriga".

8.
Se me hace químicamente puro. Lo cual podría ser una carga si no fuera porque además tiene el picante necesario, el don de la palabra precisa dicha como lo hacen los maestros: pausada y segura. Guia sin dejarse notar mucho. Y los demás lo seguimos porque el camino que señala es el mejor. Rodrigo tira linea con la capacidad de adaptarla. Y eso no es fácil.

9.
Por Dario tengo una admiración reverencial que el tiempo lejos de disminuir, aumenta. Abierto de mente y de corazón, desnuda, a veces, una timidez que no se corresponde con el aprecio que despierta.

10.
Es como un mar en reposo. Su potencia es evidente. Presente siempre. Rodrigo.
11.
Cuando veo a Carlos Fernando me viene a la memoria la 5a. Sinfonía de Mahler por la forma como él mismo la describió: "¿qué van a decir de esta música primigenia, de este mar de centelleantes rompientes que echa espuma, que ruge, que se enfurece...?" Un volcán con sus tiempos de reposo y de erupciòn.

12.
Con Antonio, después de tantos años, un ratico en perspectiva, me pasó que ratifiqué aquello de 'genio y figura...' Tiene las formas y las maneras de sus ancestros. Espero poder pasar por su casa, tomar de sus vinos y comer de sus comidas.

13.
Me recordó que en el colegio no cruzamos una sola palabra. Y yo le expuse a Rosalba mi teoría incompleta sobre el por qué, siendo asi, ahora no es así. Teoría aún incompleta porque no encuentra la palabra que la exprese.

14.
Llegué con Luis Alcides hasta muy cerca de su casa. No hasta ella porque hay obras en la cuadra. Me habló de sus habilidades para las canciones, de las partidas de billar con sus amigos. Mientras hablaba yo pensaba en la palabra dulzura.

15.
Alberto está siempre aterrizado. A veces demasiado aterrizado, aunque a veces no estoy muy seguro porque también se eleva. El hecho es que me aterriza y cuenta conmigo y yo cuento con él.

16.

"Generosidad no es solo dar. También es no querer recibir nada a cambio." Lo aprendí del zen. Asi, Ancìzar.

17.
No es difícil compararlo a una abeja. Incluso como cuando en el lenguaje coloquial se dice de alguien que es "una abeja". No solo trabaja, planea, ejecuta, empuja de la manera como debe hacerse. Y también en sus momentos de seriedad se rie. Iván nos ha hecho marchar a su ritmo.

18.
La otra vez me levanté temprano pero él lo había hecho al parecer mucho antes y estaba calificando exámenes en el primer piso. Obviamente intenté no distraerlo. Por lo visto piensa que al que madruga Dios le ayuda. No importa si es a despertar al personal con su acordeón. Con seguridad Jairo compone más que canciones.

19.
Mario me hace ver la cara amable del mundo. Inteligente. Era menudito e inquieto. Era. Ahora es alto, y conmigo muy amplio en sus conceptos. Apareció en la esquina donde tomabamos algo. Venía de visitar a su mamá. Nos debemos una larga conversación. Me parece

20.
Unas semanas atrás al salir del supermercado Segundo Alfonso me vió y yo a él, y me invitó a un café. Me encantó verlo y, honestamente, creo que le gustó verme. Me senté a su lado, quizás robándole la silla a su esposa. También estaba su hija, bellísima. Me invitaron a un café. Hablamos del encuentro. Como en otros casos jamás había hablado una palabra con Josefa y resultamos como si nada. Llegaron sus hermanas y la charla se amplió. Tanto que noté que los vecinos se apoderaban de nuestros temas. Terminado el café no me quedé  mucho rato. Me dijeron que estarían con nosotros.
Para hablar de él tengo una palabra: bonhomía. Es decir, usando el diccionario: afabilidad , sencillez , bondad y honradez en el carácter y en el comportamiento.

21.
Al terminar la entrega de lo que llevamos Huberto me dijo: Luis Fernando, sigamos con ello. Lo ví,  primera vez en todo el tiempo, allí al lado de la vía mientras se formaba la caravana para el viaje.
Nos habíamos cruzado algunos mensajes en tono confidencial en esos momentos en que parecía decaer el ánimo. No soy de dar la mano a las personas que aprecio. Soy de abrazo. Nos dimos un abrazo franco. Cuando se llega donde se va, el tiempo y la distancia acaban. El desagradable Cronos se hizo más invisible cuando la hermosa sonrisa de Victoria se asomó a su rostro para saludar la tribu de su padre, muchísimo más vieja que él mismo que se ve envidiablemente joven, envidiablemente vivo. envidiablemente bien acompañado, envidiablemente buena gente. Como siempre.
Espero ganarle al argumento para cuando pase por su tierra llamarlo y compartir un trago.
 
22.

—...
...


§

noviembre 07, 2017

Noviembre, 2017





Amigos:



Están quienes olvidan sin decir adiós y quienes dicen adiós sin olvidar. Doce palabras para expresarlo todo.

Puede decirse con Fernando Pessoa que la generación a la que pertenecemos encontró al mundo desprovisto de apoyos para quien tuviera cerebro y corazón al mismo tiempo.

Que el mundo para el que surgimos, y que hemos vivido, no tenía seguridad en el orden religioso, apoyo que ofrecernos en el orden moral, ni tranquilidad que darnos en el orden político.

Que nacimos a la vida en plena angustia metafísica, en plena angustia moral, en pleno desasosiego político.

Un día el cura dejó de hablar en lengua extraña, se bajó del altar, dio la cara y desapareció el misterio. Las verdades se redujeron a mitos, a leyendas, a literatura.

Nos ha tocado todo. Vimos la oscuridad y las estrellas. Vimos las velas rezando el rosario que encoraba un abuelo. Vimos las caperuzas y vimos llegar, tardíamente, la energía eléctrica.

Todo hoy es luz puntual entre oscuridades de otro tipo. Descubrimientos, reinterpretaciones. Cambios sociológicos apabullantes. Hasta el género se ha hecho un “constructo social”.

Cada año vale por cien de los precedentes. Los avances no alcanzan a comprenderse cuando llegan otros. Los problemas metafísicos dejan de existir: ¿a quién le interesan, si la física los ha resuelto?

Todo cambió en los 60s. y 70s. En el silencio blanco del pueblo verde, los gritos de mayo de 1968 en Paris nos alcanzaban: “las paredes tienen orejas, pero vuestras orejas también tienen paredes”. Las tenían si, y hubo que derrumbar las tapias.

Sin libertad de discutir, intentamos proponer. Sacudirnos el musgo, la neblina, la montañerada, convencidos del discurso del Hermano Abel Andrés que nos gritaba en la capilla “indios” significando la poquedad que nos atribuía. Aunque, contradiciéndose, salía -con la policía- a ver quién estaba en la calle después de las ocho de la noche.

Los espíritus se soltaron. “Sacúdanse, le dije en confianza un día al Hermano Alonso Llano: “el hombre llegó a la luna, no sigan viviendo en ella; aquí pasan cosas sin que usted se entere”.

Contra toda previsión los individuos son más educados pero la sociedad no es mejor. El país adolece de humanidad y de consciencia.

Byung-Chul Han, el filósofo actual, habla de la sociedad del cansancio. “Nada es imposible, trabaje hasta lograrlo”.

En una sociedad de consumidores, el sentido de lo colectivo se ha diluido haciéndonos tiranos de nosotros mismos. El YO, llena todo el espacio. De ahí el cansancio.


La importancia de vivir está en vivir por sobre el “todo ya está hecho” o “no es mi problema: que lo resuelva alguien”. Ver los otros como parte nuestra, ser compasivos, sumar, asumir.

Recorrido el 17% de este siglo, soy un viejo joven cuando siempre fui un joven viejo.

47 años después estamos activos. Creativos. Importantes. Trahit suaquemque voluptas: cada uno con su senda, su meta, su ambición, su gusto, sus ideales. Aún tenemos retos. Aún logramos metas.

Con sentido de lo colectivo, de compañeros, de amigos, de familia, están aquí también los que no están. Los que pasaron tras haber vivido, el que apenas se asomó: Ovidio Salazar, inteligente, bien puesto, disciplinado. Y los que no pudieron venir. O no quisieron.

*

Este cono de montañas con otro en medio y un tapón que niega el horizonte, es el hogar. Hogar, aunque ésta casa esté sola y aquí no viva nadie. Ni estén los huesos de los padres que nos siguieron en nuestro camino a costa de abandonar el suyo.

Pensilvania.

Como buenos hijos buenos, volvemos al hogar con algo entre las manos.

Gracias a Darío, a Iván, a Rodrigo por su empeño.



No dijimos adiós para olvidar.



Gracias.

Pensilvania, Noviembre, 2017

noviembre 03, 2017

...





Y un día fue la noche
y no hubo otro día después
y la noche fue larga, larga
tanto que cupieron en ella
-al tiempo-
mi amor
y el olvido.

lfg-c©

noviembre 01, 2017

Maldad


Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


Un tipo tira el carro contra la gente en una calle de New York. En nombre de Alá el misericordioso mata lo que encuentre con tal de matar. Cayeron los argentinos compañeros de colegio que fueron allí a celebrar la vida. A nadie parece importarle mucho. Me conmueve lo buenos que son los malos para ser malos, y lo malos que son los buenos para ser buenos.

La semilla está sembrada y fructifica. Cada serie de televisión es una apología de la violencia, del egoísmo más extremo, del todo se vale si aporta a mis intereses. Scandal, House of Card, GOT, cualquiera que se mire, es la quintaesencia y la sublimación asqueante del poder mantenido a cualquier precio.