Epicuro

"Haec, inquit, ego non multis, sed tibi; satis enim magnum alter alteri theatrum sumus. "

Epicuro
"Mi escepticismo no es un rechazo de todo principio, de toda norma o de toda regla, sino la imposibilidad de recibir regla, norma o principio, de otras manos, y la necesidad de crearlos lentamente dentro del proceso de mi inmediato vivir."

Nicolás Gómez Dávila

mayo 25, 2018

Al paso



Yo siento que el cuerpo me pesa, que los pies me pesan, y que tengo que cargar con ellos. Que alguien tiene que cargar con ellos. Mi cuerpo empieza a derivar a los costados. Y pienso excesivamente bien, mas fuera del límite de los demás.  Fuera de su alcance inmediato, algunos muy cercanos me juzgan y condenan.  Siento que puedo montar en una alfombra voladora -que la monto; que voy -o puedo ir- por el mundo repartiendo estrellas que nadie que me importe quiere aprehender, mientras otros las ven como constelaciones. Comienzo a estar atado a la tierra por el peso. 
Mis alas se hacen cada vez más poderosas, toman impulso. Y mi mirada está muy cerca y muy, muy lejos.

mayo 24, 2018

Amablemente



 Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


Y luego, besuqueándole la frente,
Con gran tranquilidad y amablemente
Le fajó treinta y cuatro puñaladas
Tango


El periódico local hoy hace una narración descarnada de los eventos en que ayer resultó muerta, a manos de su hermano, una chica universitaria en un barrio de clase media de la ciudad. Le acomodó, por odio que no niega ni disculpa, cuarenta puñaladas en la espalda y  veintitrés más en otras partes de su cuerpo. Alguien, estudiante como la víctima, me dijo ayer: "mataron una vieja de la universidad"; no una persona, ni una niña, ni una compañera: "una vieja", así nada más, con desparpajo, e indolencia. Algo está muy enfermo en nuestras mentes y nuestros corazones. No hay dolor ni hay empatía. "Qué pesar de la familia" me decían en la hora del almuerzo. Y yo repongo: de la familia si, pero también de todos nosotros, de todos los que participamos de ser humanos. Si no sentimos como si hubiesen sido en nuestro cuerpo esas puñaladas no merecemos llamarnos hombres o mujeres o como se sea que ahora debamos de llamarnos. Yo siento en el corazón cada una de esas cuchilladas y siento la actitud del victimario que frente al Juez, frente a su familia, dice que si, que es responsable y que está muy bien, que no está loco, que nada le hace falta. De haber algo de sentimiento esta ciudad se paralizaría por un hecho así, expresaríamos todos nuestro rechazo y de alguna manera nos haríamos saber entre nosotros mismos que eso es intolerable, insoportable, inaguantable. El temor de Dios era la barrera moral en otros tiempos, ahora no hay barrera porque no hay castigo o este es puramente nominal. Así se impongan cincuenta años de cárcel, a la sociedad en su conjunto no le duele.

§

mayo 22, 2018

Notas al paso






Asocio dos eventos que siento extraordinarios. 

"Hacen falta más personas como tú en el mundo", me escribe alguien.

Voy por la calle, no siempre estoy atento con mi entorno exterior, y un amigo de viejos tiempos llama mi atención: "Gutiérrez, toma para que la disfrutes, pero no con cualquiera". Y me entrega una botella de un buen tinto. Tiene que ser bueno porque él sabe de eso. Sigue de largo sin esperar respuesta; lo alcanzo y le digo: "Gracias, ¿no crees que serías la mejor persona con quien disfrutarla?". Sonríe y se despide con la mano. Aun la tengo en espera de que sea así.

Afectos que trae el aire o que con él vienen. "
Yo era dios, sencillamente, porque era hombre." Recuerdo esta frase de Memorias de Adriano.


©lfg-c

 

mayo 21, 2018

Saludos





¿Estás bien? ¿Estás mal? ¿Cómo estás? Estas preguntas han de ser respondidas con un bien, un mal, o un ahí, replicadas con un me alegra, un lo siento o un ¿y eso?
¿Cómo está usted el día de hoy? dice una voz al responder en el teléfono una llamada del banco o de alguien que quiere ofrecer algo por lo que pagarás. Debería responderse con un "a usted que le importa", pero en el más sincero de los casos se pasa a un directo "cuénteme".
Con una hola buen día me basta en tiempos en que una marca amarilla me recuerda que tengo que tener el corazón acorazado, la mente encapsulada y las palabras presas.

©lfg-c

mayo 19, 2018

Nacido para matar




Luis Fernando Gutiérrez-Cardona



No. No es ilegal. No es musulmán, ni mexicano, ni latino. No es una bestia con colmillos, no es drogadicto ni es demente. Es un chico tranquilo y sencillo de 17 años que juega fútbol, que va a la escuela como todos, que lleva como todos una mochila,  que tiene la cabeza envenenada por los medios, los políticos, las series que glorifican hasta el límite y más allá la violencia, que ve los juegos del hambre y guerra de tronos,  que tiene padres que compran armas porque tienen derecho a comprarlas, que una mañana decide que si, que va a usarlas y mata nueve de sus compañeros, y una maestra y hiere a otros diez. Dispara, eso es todo, como en las películas.

Pensamientos y oraciones ofrece el presidente, el gobernador, el senador, todos comprometidos con la asociación del rifle; todos defensores suyos.  Pensamientos y oraciones no regresarán vivo a casa a nadie. Basura retórica y desvergüenza.

"Iba a suicidarse después, pero no pudo". La policía repite el libreto.  Los defensores de los derechos humanos, se supone la vida como el básico, con asiento en Washington, no hacen la griteria, el escándalo y la presión que si hacen por un muerto en alguna vereda de otro país.
 
He visto esas escuelas en Houston; mi amiga trabaja en una, su hija sale temprano y sonriente va otra, su papá me ha llevado a almorzar a ella. Todo parece muy ordenado pero este año van más de 20 tiroteos en colegios.

Hoy  han sido 20 víctimas y una más: el que dispara también cuenta. 
¿Quién será el próximo? ¿El próximo nos queda próximo?

El tenebroso señor T acude donde llaman terroristas a los jóvenes que piden protección. "No pinta bien" dice en su soberbia y se va a jugar golf. 'Lamentablemente, pensará, no fue un frijolero: si lo hubiera sido podría aumentar en dos metros el alto al muro, y en tres el ancho.'

Saldrán, los texanos, a prender velas. Pero los muertos tienen nombres: se llaman, para alguien, Ann, Cynthia, Sabika, Chris, Shana, Angelique, Kimberly, Raley, Kyle, Jared. Esto no importará a nadie mañana. Las camiseta con el "born to kill" seguirán en las tiendas.



§

mayo 18, 2018

"La patria así se forma termópilas brotando"



Luis Fernando Gutiérrez-Cardona



También yo tuve veinte años y tuve treinta y tuve cada uno de los tenidos que ya no tengo. Me sentí responsable de la patria desde que pude votar y desde antes. También me ilusioné, creí en el cambio, en las personas, grité, alabé, rabié, manifesté, lancé vivas, pegué afiches y regué panfletos. Coreé lo del pueblo unido pero no aprendí La Internacional. Algún discurso echaría y muchas columnas de prensa. Puse calcomanías en el carro y foto en la ventana. No me peleé con los amigos o relacionados por esa razón, pero si hubo discusiones acaloradas. Perdedor, mi candidato era el más humano, el más sabio, el más honesto, el mejor. El salvador. Mas siempre ganó, para mi desgracia, el otro. ¿Si hubiese ganado el mío, qué? No me sorprende que mis amigos, que la gente, esté en tal estado de acaloramiento, encono y crispación. Consciente de que sirve de poco, arrimaré temprano con mis pasos ya cansinos, es decir con mi pasado, a la urna que me toque y con pleno conocimiento expresaré no mi esperanza sino mi miedo. El mio. Regresaré a casa, pondré alguna música complicada, tomaré un libro de los varios que esperan sobre la mesa sin desesperar, violaré con una cerveza la ley seca -recuerdo las tiras esas de papel con que sellaban las estanterías en las tiendas aquellos días en que la gente se mataba por el trapo; ahora se matan con tragos o sin ellos. Mejor sin ellos, vía tweeter, asesinan honras e inventan cosas. No pondré ni la radio ni la television; pasaré de los sabios analistas que envenenan la sangre. Pasaré de !a tendencia que se consolida, del profundo analista que hace ver lo evidente como abstruso.

Alguien a las seis de la tarde me dirá como quedó la cosa. Pasará la caravana del triunfador por la avenida. 'País de cafres', diré con Echandía, cualquiera sea el resultado. Será un desastre como siempre.

Voltearé a mirar las montañas y sabré de nuevo que, como siempre, el futuro no me pertenece.

Fútbol, ciclismo, pasión y bandera.

Y güepajé!




mayo 16, 2018

Desolaciones






Luis Fernando Gutiérrez-Cardona



Solía afirmarse, y se aceptaba como válido, que "en la vida hay tres cosas que no vuelven atrás: la flecha lanzada, la palabra pronunciada y la oportunidad perdida." Ahora es posible cuestionar los tres asertos. También esas tres cosas es posible volverlas atrás. Una flecha lanzada lo más probable es que no avance más allá del punto en que se la detiene y se la hace regresar: la posverdad se encarga de ello. La palabra pronunciada tiene múltiples oportunidades: los mensajes electrónicos pueden ser detenidos una vez enviados, es posible programarlos para que sean leídos en determinadas circunstancias y también puede hacerse que se autodestruyan dadas ciertas circunstancias. No hay oportunidades perdidas: basta persistir y los más malos propósitos pueden ser logrados una y otra vez luego de haber fracasado una y otra vez. Con los buenos no pasa igual pues con ellos hay menos persistencia y menor ganancia.

Lo peor es que hay que levantar por sí mismo las que el poeta atribuía a otros: "Sin consideración, sin piedad, sin recato / grandes y altas murallas en torno mío construyeron. / Y ahora estoy aquí y me desespero." Es indispensable hacerse muros y no son exteriores: podrás -con alguna posibilidad de éxito- cuidar el frente y los flancos, pero la espalda nunca porque la espalda no está a tus espaldas. Está en cada una de las diez direcciones y de cualquiera de ellas llegará la única cosa que jamás se detiene, se arrepiente, o se alivia: el odio. Renunciar a la espontaneidad  es traicionarse.

Parafraseando al poeta: ‘Imperceptiblemente, fuera del mundo, hay que encerrarse’. Sin embargo, hecha la muralla se puede estar seguros que la asaltarán, que pugnarán por saber que hay adentro, por adivinarlo, o por inventarlo. La rodearán no con el ánimo de protegerla sino de asaltarla y derrumbarla porque si. Los tres filtros Socráticos de verdad, bondad y utilidad son una protección colectiva. Una conversaciòn distendida entre amigos o familia aguanta muchas cosas: el humor fino o negro, el genio y el ingenio, la ironía, el sobreentendido,  una cierta acidez, los modos familiares, lo ancestral. Pero sacadas las palabras de ese contexto se convierten en resentimientos, en chisme, en arma que causa desastres exteriores e interiores difíciles de reparar.

El hombre no es un lobo para el hombre: es peor, es un hombre para el hombre.

§


 

mayo 15, 2018

Si.




El único triunfo concreto es el silencio.
Y aún así es la gran derrota.
El triunfo definitivo es el olvido.

©lfg-c

 

mayo 14, 2018

mayo 12, 2018

Hijos del sol



Si usted es bueno y desea morirse ¿Por qué oponerse a ello y no ayudarlo? Y si usted es malo y quiere morirse ¿Por qué oponerse a ello y dudarlo? ¿Preservar la vida para qué, si usualmente la muerte llega cuando se está ya muerto de enfermedad o de inutilidad? ¿Preservarla a quien vive de la muerte? ¿A quien vive de la vida? Somos siete mil millones de esos animales implumes que se llaman hombres. Especie, por diseño y por definición, depredadora y egoísta pues así la hizo el Dios que creó para que la creara a su imagen y semejanza y para que le diera el encargo de llenar la tierra, dominarla, destruirla. Hijos del sol, os desafío: ¡apagaos! ¡apagaos ya!



mayo 10, 2018

Textos para un escrito que no verá la luz...





Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


El otro día estaba con amigos. En general puedo ser muy callado sobre todo cuando la temperatura que me rodea, emocionalmente, es ajena. De vez en cuando me dejo llevar por la palabra y de pronto ocurrió. Entre todo lo que le decían a un joven, anoté: "Si llegas a encontrarte con el amor, corre. ¡Corre!". Sé que expresaba cierta amargura. Sorprendidas, algunas voces reclamaron: no, no digas eso.  Y yo callé. Soy una creatura del desamor soterrado pero estable. Captado por primera vez a muy temprana edad, ello me puso de golpe en el mundo de una manera insuperable. Se siente como una sustancia fría y ácida que llena el cerebro y se desliza muy velozmente en un instante desde la frente hasta el corazón y allí, en un rincón, se anida. Uno queda tembloroso y a oscuras se repone huyendo. El amor es por fuerza un fracaso pues es una amenaza envuelta en otras amenazas. Esta envoltura, de la desilusión, la posesión, los celos, la frustración, la pérdida y la ira y, en una palabra, el odio, es más poderosa que lo que contiene.  Al contrario de lo que predica el cristianismo el que siembra amor siembra odio. Aquel está llamado a no sobrevivir. Este a vivir siempre. Aquel acaba superándose, éste jamás. La gente abre heridas para justificar el cierre de capítulos. Uno, cerrando capítulos para no abrir heridas. Se puede tener mucho corazón y mucha voluntad para compensarse en si mismo, pero ese amor también acabará por agotarse.

Textos para un escrito que no verá la luz...




mayo 08, 2018

Intuyo...




Luis Fernando Gutiérrez-Cardona

El peor don que dio la naturaleza al ser humano es hacerlo consciente de sí mismo, de su inutilidad, de su tristeza; también de sus triunfos y de sus derrotas: estas las magnifica y sobre aquellos tiende advertencias y dudas. Y no hacerlo apto para detener la vida en su surgimiento o en su conclusión.

Un caballo que gana la carrera no es, al parecer, consciente de ello. El murciélago no ve desgracia en vivir colgado en una cueva oscura. Las reses en el patio de un frigorífico no parecen enterarse de su cercano sacrificio. El perro y el gato se enteran. Quizás tengan rencores. Tal vez recuerden que alguien los trató mal y huyan. Pero ahí estarán.

Tengo consciencia cierta de haber vivido varias vidas alguna como animal, aunque no sé cuál de ellos o si es la que vivo ahora. De aquellas como humano —tengo el rezago sináptico de dos al menos— capto sensaciones inaprensibles pero reales. Fui medianamente feliz en la más lejana. En la otra pasaron cosas agradables y desagradables. A veces despierto con dolores subyacentes de ellas. Y poco a poco me precipito en otra que intuyo, y quisiera no ocurriese.

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