diciembre 04, 2016

Humanos





¿Hay algo en ti -me preguntan- además de la depresión? No comprendo, digo. “Es decir, reiteran,  ¿hay algo en ti, en tu vida, que no sea la depresión? Cada vez dices lo mismo: que estás mal y deprimido. Hablas de morir y de estar triste y ya. Desde que te conozco dices lo mismo y aun así no haces nada para morirte. Entonces es hasta bobo que te la pases hablando de eso y queriendo llamar la atención".

Hay poco que decir frente a una convicción o una percepción, respondo para zanjar el tema. Pero reflexiono. Puedo rechazar elementos de mi naturaleza, puedo luchar con otros y puedo intentar corregirlos. Pero ¿puedo dejar de ser yo mismo? ¿Si dejo de serlo sigo siendo yo mismo, o paso a ser el remedo de yo mismo que mejor se acomoda al entorno? La respuesta obvia es que nadie está obligado a aceptarme y que no puedo, de hecho, obligar a nadie a hacerlo. Pero la acusación de “querer llamar la atención” me choca: jamás se pasa por mi mente. Salvo que llamar la atención consista precisamente en no llamarla. Parece que el retiro y el silencio, entendiendo por esto no el mutismo sino el bullicio interior -y solo interior- no alcanzan.

El hombre quiere gritar, para que otros también se lo hagan.  La faceta de crueldad antipática con tintes de audacia, es un retrato: ¿si te quieres morir por qué es que aún no te matas? Humanos, muy humanos.


diciembre 02, 2016

Nocturno




¿Qué palabra viene a tu mente cuando escuchas la palabra "olvido"?

§


diciembre 01, 2016

Pasado






Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


Al fin y al cabo tu naciste triste
—Jorge Robledo O.



Eramos jóvenes.
Tal vez la misma juventud de quienes hoy son jóvenes.
Y con mis tres hermanos menores -uno ya no está pero no deja jamás de estar- poníamos en mi habitación canciones de Cat Stevens.
De un disco que tenía en la carátula una bandera azul y suena ahora directo desde el aire.
Si: How Can I tell You, Father and Son, Moonshadow, Oh Very Young.
Al acabarse corría Willie Nelson y después Serrat.
No conversábamos mucho, quizás apurábamos una botella de licor.
Y nos sumergíamos en pensamientos solitarios.
Los miraba a ellos con esa sensación de pertenencia íntima.
Inexpresada.
¿Que sueñan? Me decía a mi mismo sin requerir respuesta.

Si soñaban
-jamás lo pude hacer yo-
¿lo lograron?

La distancia es como el viento cantábamos entonces y vivimos hoy.
Padre nuestro: no nos dejes caer en el olvido...


¿Qué sueñan hoy los que eran jóvenes ayer?
¿Qué, los que tienen hoy la juventud que ayer tuvimos?

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noviembre 28, 2016

Nocturno






Luis Fernando Gutiérrez-Cardona

hoy no es ayer
y aún parece muy lejos la mañana
—J. E. Pacheco


¿Qué pasó en realidad? ¿Por qué no me acompaña? ¿Es tan indispensable el perdón? ¿Perdón y olvido no son acaso términos contradictorios? La tierra no para de girar. Cuántas veces una mirada, un beso, un abrazo, alivian. Un te quiero que cae de la nada. El recuerdo de aquellos momentos, de los encuentros en lugares inesperados, de las escapadas y de las transgresiones. La magia total de un hagámoslo, en que casi no se alcanza a llegar y las ropas vuelan por la habitación de cualquier forma, en cualquier orden. Y quedarse vestidos de piel, de sudor y de sabores que quieren retenerse. Pegajosos. Acezantes.

El tiempo. ¿Qué es el tiempo cuando se acerca al fin? No importa aquello que termina. Importa lo que cada vez vuelve a empezar.

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noviembre 26, 2016

La nada



Luis Fernando Gutiérrez-Cardona

Es divertida la sensación de desaparecerse del universo. Esa soledad absoluta, ese silencio inconsciente que llega en un milisegundo. Dejar de importar y de importarse en serio. Despertar, con un bache de minutos, normal, como si nada. Alerta. Consciente de todo y sin que se haya borrado un solo archivo, salvo el de un tiempo que no existió. No es lo mismo que estar dormido. Es más profundo. No es uno, es un montón de carne inane, absurdo. La verdadera nada.

§




noviembre 25, 2016

Noviembre 24, 2016



Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


Se firmó el nuevo viejo acuerdo. Entre esperanzados y estupefactos. Sin aspavientos jubilosos. Se cree pero no. A conejazo limpio lo aprobará algo que no sea el pueblo imbécil que tuvo la osadía de atravesarse al régimen. Una enorme nueva constitución se adopta sin poder cambiar nada, en el punto de proposiciones y varios.

Escuchamos la sentencia de 30 años a Miguel Maza Márquez que se despacha atribuyendo el asesinato de Galán a su gusto por las mujeres y sus aventuras extramatrimoniales, celosamente seguidas por su esposa. Viuda e hijos se reparten un buen pedazo de la torta nacional. Entre los tres deben recibir, en sueldos y pensiones, como cien millones mensuales de lo que aportamos en impuestos.

Un senador se cena la educación de Córdoba, otros se cenan cada cual lo suyo de lo nuestro.... y así.


El circo de múltiples pistas nunca acaba.


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noviembre 22, 2016

La última estrella





Luis Fernando Gutiérrez-Cardona

“No volveremos nunca
a tener en las manos el instante”
—J. E. Pacheco


Como fondo del pesebre mi padre tenía un telón azul con nubes y con estrellas. A veces completábamos las dibujadas con algunas hechas con el respaldo brillante del papel que recubría las cajetillas de cigarrillos. El hecho es que con el paso de los días las estrellas se iban cayendo y quedaban abandonadas. No la de Belén porque ésta iba aparte, era dorada y se colocaba sobre el nacimiento propiamente dicho. Somos polvo de estrellas y con la vida las vemos caer del cielo en forma de lluvia a veces, a veces una a una.

Morir es un proceso lento, un sumergirse en una oscuridad de olvido de la que desaparecen las estrellas poco a poco. Quienes nos procrearon, quienes nos rodean, quienes llegan, se van. Despojos todos, y todo, en un campo de batalla imposible. No es menos cierto que no muere el universo: muere uno. El mundo apenas si se entera por un pequeño lapso. Las lágrimas se agotan y se vive, por llamarlo vivir, nada más con aquello que se tiene.

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