8 de noviembre de 2009

Frivolidad


Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


Un tipo podria conseguirse una pistola automática (no sé que sea eso, pero suena bien). Luego podría montar una olla más o menos disimulada en algún sector de su ciudad. Y vender dosis personales de plomo. Balas explosivas, éxtasis garantizado, saltos de ángel. Vuelo eterno. Cada quien, prevalido por el libre desarrollo de la personalidad (CN, 16) y protegido por algún fallo de la Corte (C-481/98) que llevaría doblado en el bolsillo de atrás por si las dudas, con una pequeña declaración que cubriera las espaldas de cualquier involucrado, podría arrimarse allí, comprar su tiro pagando por anticipado obviamente, y autoadministrárselo. Se lo pegaría, como si se pegara su cacho de mariguana o de bazuco, como quien se mete una línea. Sería todo un aporte a la economía. Florecerían negocios aledaños: un hippie trasnochado que abandonó la carrera de medicina dibujaría el corazón sobre el corazón para los nostálgicos de Silva, una papeleria cercana vendería gorritos con dianas que ajustaran en las sienes, algún diseñador avispado haría un artilugio que mantuviera el arma firme y en posición entre la boca, y que evitara que el tiro, por el nerviosismo último, saliera por la mejilla llevándose no la vida, sino un pedazo de cara con sus dientes. Las empresas de servicios funerarios se establecerían en las vecindades y no faltaria quien montara una lavandería, una sala de maquillaje de cadáveres, un reciclaje de sesos, una fábrica de gelatina. ¿No es con sangre que se hacen las morcillas?. Un cura absolvería en prevención y daría extremaunción a los creyentes. Otro rezaría responsos previos o posteriores a gusto del consumidor. No faltaría un notario que formalizara las últimas voluntades ni un abogado que las redactara, por el 40% de los bienes, digamos. Si el tipo en vez de bienes tiene males, pues nada. Un economista diseñaría una tarifa plana o un combo que incluyera opciones. El estado, claro, agregaria impuestos.

Habría, por supuesto, lugar a discusiones. ¿Se puede considerar desarrollo de la personalidad lo que no conlleve a un desarrollo?. Porque, diría el abogado demandante que tendría que ser por fuerza un opusdeisante contralibredesarrollistadelapersonalidad, no pudiendo desarrollarse el muerto, la norma constitucional aplicable resultaria inane, mal aplicada, abusada. Alegaría que, en gracia de discusión, el derecho es a tomar disposiciones importantes para la vida, pero que por sustracción de materia la cosa no resultaria aplicable al de cujus porque la consecuencia es que queda eso: de cujus. La contraparte, un docto doctor de pelo y barbas canas, aduciría que bueno, que los hombres, y también las mujeres, se desarrollan y no por eso quedan muertos. Aunque casi. Y así.

Y la corte sortearía conjueces que fallaran porque entre ellos hay algunos que tambien consumen etc.

Mejor no sigo frivolizando con esto. Me dió dolor de cabeza. Y ganas de meterme un tiro de besos. De seguir escuchando a Norah Jones y de dejar de pensar pendejadas.

*

2 de noviembre de 2009

Introspectiva



Luis Fernando Gutiérrez-Cardona



Y muero por vivir...

Este mensaje tiene el sabor y el color de una conversación de silencios, palabras y sentimientos. Se trata tan solo de consciencia.

Entendida a la manera budista como un espejo que si bien refleja lo que se le pone delante, sin recibir por ello ninguna mancha y sin que nada quede en él, existe algo que sobrepasa el yo y que está más allá del ego primario. Es la consciencia. La consciencia siempre está tranquila, registra lo que pasa, es testigo, pero no se afecta en nada por ello.

Leo con sentimientos raros los escritos y algún comentario en ellos me hace estremecer. Mi madre murió entendiendo sin entender lo que escribo, sin aceptarlo. "Tú que te quieres tan poquito, y yo que te quiero tanto" me puso alguna vez en una nota. Noches de alucinación, medias palabras y comprensión total. La inteligencia más sofisticada. El mismo y otro por tanto. Tocado por el dedo de dioses benevolentes casi nunca.

Crecer duele. No ese "crecer como personas" que se menciona tanto (ni modo que creciéramos como pulpos). Crecer resulta ser no más que encontrarse con el mundo adulto. Tener que jugar con sus reglas. Mundo que quiere vernos, y que nos veamos, como integrantes de su equipo. Aunque nos resistamos, aunque no hayamos sido niños, el paso del tiempo nos dota, supuestamente, para la vida, que además debemos agradecer. Tenemos que tomar posturas. Sin que sea evitable ya no se es niño y se establece un juego de transferencias no siempre justo en términos de tiempo, de modo y de lugar. Recurrente y persistente. Pero al mismo tiempo excesivamente humano.

El fardo se acomoda estemos o no preparados para cargarlo, sin que dependa de que lo queramos o no.

Como adulto se actuará cada vez más bajo esquemas de conocimiento cristalizado. Aunque no se niega el aprender, cada vez se obra más por "experiencia".

Se puede preservar un mundo hasta su inserción en el otro, sin cerrar las puertas ni las ventanas porque todo sigue su curso. Preservarlo significa concentrarse en lo que toca, en el tiempo y la oportunidad que toca. Nadie puede pedir más, pero también todos tienen derecho a no pedir menos. E intentar ser feliz al hacerlo y no dejarse llevar a ningún pleito en que no se sea parte.

A veces nos planteamos regresar. Mirar atrás es convertirse en estatua de sal. Pero es muy tentador.

Todos finalmente comprenden nuestro modo de ser. No es tan grave que no estén felices con el. Pero si es grave que uno no lo esté, en el entendido de que felicidad no es más que estar en paz consigo mismo.

Apartaremos y seremos apartados: "Vendrá un tiempo en que ya no sabremos dar un nombre a lo que nos una. Su nombre se irá borrando poco a poco de nuestra memoria. Y luego, desaparecerá por completo”. Pasa en todos los ámbitos.

Por otra parte, descubrir el lenguaje para llevarnos bien si no con toda la humanidad, con la parte de ella que nos rodea, es un problema de lado y lado.

Todo pasa dentro aunque pase fuera. Y pasa.

Siempre se es más uno de lo que uno mismo y otros creen. En éste vórtice insano y fatal que se llama vida, lo peor es lo que se irroga.

Mis démones han ganado la batalla. Y también la guerra. Les he abandonado el campo. Ahora que terminan de consolidar sus posiciones escribo esto que no leerá nadie aunque esté aquí. Porque la han ganado puedo decir por qué lo hicieron: luché con ellos día a día desde mis diez años -enterarse de que existian fue el primer uso de razón- y al hacerlo no los dejaba ir. Siempre contaron con el oxígeno que les daba la lucha. Pude haberlos sacado de mi mente, tuve los argumentos y la solidez intelectual para hacerlo. Retuve los muy malditos. A ciencia y paciencia de lo que sucedería.

Les tengo reservado, con todo, un lugar muy brillante para ellos. Y muy oscuro.

Pero no hay que pedirle a nadie que amanezca.


_____

* Margarita Durás (Hiroshima Mon Amour)

*

Desolaciones


El dia espera la noche todo el dia
la noche espera toda la noche al dia.


*

30 de octubre de 2009

Día de Difuntos


Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


Serán ceniza, mas tendrá sentido;
Polvo serán, mas polvo enamorado.
(Francisco de Quevedo)




Antes los muertos servían para algo
metían miedo a los vivos y a los muertos
salían de sus tumbas en noches tenebrosas
asustaban, cuidaban guacas, hasta hacían milagros.

Antes los muertos servían para algo
había funerarias de la que vivian los vivos
-ahora son empresas, el muerto es "un servicio"-
carpinteros que hacían ataudes tallados
forrados en seda, en terciopelo, cómodos,
sacristanes que daban toques lastimeros,
curas de negra capa pluvial, cruz y ciriales
esparcían agua bendita y recitaban rezos.

¡ah! por las plañideras y las viudas tristes
¡ah! por los cementerios con flores los domingos.

Los cementerios ahora parece ser que son más solos
nadie va por allí vivo ni muerto
los muertos, combustidos
éste es su muerto: un residuo café...
no se usan para nada los muertos
ni para crear vida en forma de gusanos
ni como abono de cipreses o de sauces
los ataúdes son reutilizables
la ropa del muerto se puede reclamar mañana
sus protesis dentales, rescatadas.

¡Si carne de cañón, algunas veces,
ni carne de cura son ya los pobres muertos!
—los elogios y la maledicencia pasan rápido—

¡pobres muertos de ahora
pobres muertos
están más muertos que antes!
duraban los muertos mucho tiempo vivos
se les hablaba, se les hacían versos
y jugaban cartas con ellos los amigos .

"Misa de cenizas" a tal hora,
si hay con que pagarla,
y "Adiós Helena, en la estación de espero"

Ya no hay muertos que asusten.

Están muertos también los cementerios.

*

29 de octubre de 2009

Desolaciones (sobre un poema de Cavafis)



Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


Se acallan los ruidos
Y se apaga la luz
(Felipe Parra)




Antes que las grandes y altas murallas en torno tuyo se levanten
Antes que sus autores te dejen dentro de ellas
Antes que estés ahi, sin esperanza
y el destino nuble tu razón
¡alza la voz!

que fuera muchas cosas tienes por hacer
que fuera muchas cosas vas a hacer.

Que los démones construyen su triunfo en el silencio.

Yo sé por qué lo digo
Yo sé por qué
te lo digo.

*

27 de octubre de 2009

Desolaciones



Luis Fernando Gutiérrez-Cardona



Quiero tomar el camino de regreso
y no ser nada, ni un recuerdo
nada.

¿Qué estoy haciendo aqui
si no hago nada?

¿Fecundar el vacío?

*

25 de octubre de 2009

Notas de Aire


Luis Fernando Gutiérrez-Cardona

"¿Hacemos el amor?" El mensaje de tres palabras y un deseo emprende veloz carrera a través del planeta. En fracciones de segundos rebota en varios servidores desde aqui hasta Australia, corre por cables submarinos, utiliza recursos inimaginables, hace parpadear lucecitas rojas en lugares extraños, es registrado por varios gobiernos y llega a su destinatario que está al otro lado de la cama, sesenta centímetros más lejos: "Espera termino de recoger la cosecha en mi Farm Ville". Unos segundos. La respuesta ha dado la vuelta al mundo y una ventanita parpadea en el computador a este lado de la cama. nada más que los mismos sesenta centímetros más lejos. Una distancia infinita. (Las distancias no existen, son sicológicas concluímos con el zen).

— Feliz noche, eso te llevará un gran rato

Feliz noche

un pitico en el computador de allá y otro en el de acá que, como cosa rara, oímos sin mirarnos.

y todo queda grabado por la NSA/CSS.

*

24 de octubre de 2009

Cuando menos pensé...




Luis Fernando Gutiérrez-Cardona



Cuando menos pensé
mañana había llegado
y no la vi.
Se había ido.

el ángel de la guarda
blandía una espada flameante.

sus ojos
no me miraban
me veían.

sus labios
eran acres

sus piernas no envolvian
mi cintura
cuando menos pensé

mis ojos miraban
sin ver nada.

*


21 de octubre de 2009

Desolaciones



Luis Fernando Gutiérrez-Cardona

Una cama ajena
una ventana que mire a otra parte
y sábanas que no huelan al mismo fab
del mismo siempre siempre
ni a uno mismo,
que uno no huela a uno mismo
a uno mismo mismo
a lo mismo que es uno
a corrección
a imperfección
a muerto.

¡qué fastidio, qué monotonía!
¡qué pereza!
¡qué asco!

... ya que te vas
¿me llevas?

*

20 de octubre de 2009

Sexo Puro



Luis Fernando Gutiérrez-Cardona

(Quiero sexo brutal, primario, sin incordios
directo gómez-jattinesco
sin requerimientos de amor
sin ayeres ni ayes, sin ahoras ni auroras
sin mañanas ni mañas

Recalcitrante, explosivo, iluminado, oscuro;
húmedo y seco.
Sin-como-es-que-te-llamas ni-que-haces-ni-por-donde-es-que-tu-vives.
Sin-te-llamo-mañana y sin-nos-vemos-después
sin-este-es-mi-teléfono-y-cual-es-que-es-el-tuyo.

Sexo puro, y por lo tanto, santo.

Y si lo digo aquí no es para que diga acepto,
no es una solicitación ni es un pedido
es para que se entere. Por si acaso.

La propuesta termina, en lo que empiece)

*

17 de octubre de 2009

Caballito de nubes



Luis Fernando Gutiérrez-Cardona

Para David Estrada, que también ve caballitos



Papá era uno de esos seres extraños que miran al cielo y ven en el cielo guitarras, ángeles y dragones. Que era capaz de meterse en montes cerrados y salir de ellos como si nada después de encontrarse con animales de todas las pelambres y con brujas que danzaban alrededor de un gran árbol. Que cuando describía un tigre, siempre uno de Bengala, sus rugidos se escuchaban en la cuadra y uno lo veía pasar frente a los ojos. Que cuando hablaba de elefantes terminaba uno montado en uno de ellos galopando por algún lugar de la india o del áfrica, y para quien los leones eran simples gaticos perseguidos por algún Tartarín de Tarascón, el personaje de un libro de Daudet que mantenía a la mano. "¿Leoncitos a mi?, decía como don Quijote, ¡que se vengan de a uno y no me hagan pandilla!"

Papá nos decía que no debíamos comer las frutas de las chirimoyas porque nos crecería un chirimoyo en la barriga. Un día de temporada de la fruta, notándome incrédulo con una gran bolsa de ella en la mano, me llevó al parque a ver un niño que se había comido una pepa de mamoncillo. (Las chirimoyas eran más bien escasas y el sugería como quien no dice nada que podían ser venenosas, tal vez para que nadie las tocara). A consecuencia de aquella pepa al niño le creció un árbol de mamoncillo en la barriga. No podía ser de otra especie pero con él contando el cuento cualquier cosa podía suceder. Las ramas, dijo describiéndolas de modo que no había lugar a dudas, le salieron por las orejas, por las narices y por la boca. También las raíces encontraron una salida. Pero el doctor Arbeláez, "el que tu conoces", continuó mientras me señalaba el niño que intentaba treparse en los leones del parque, leones que echaban agua por la boca, le sacó el árbol de la barriga. Para eso necesitó de un hacha como la que tiene su abuelo en la finca, y un serrucho de los grandes, de los del aserradero de don Manuel Ramírez. ¡Cómo sería de grande el palo que con la madera que quedó hicieron esa casa! señaló la más grande de la cuadra. Por eso ya no tenía ramas, ni hojas ni raíces, dejó que concluyera por mi mismo. "Su palidez, que yo no noté pero el destacó, es porque no se le ha pasado del todo el color amarilloso de los mamoncillos, que le quedó de tantos que tragó".

Yo miraba alelado al niño intentando imaginar cómo el doctor taló sus ramas, pero cuando quise acercármele para ver si le quedaban rastros o para hacerle alguna pregunta de esas que los niños hacen y los mayores consideran imprudentes, papá me cogió de la mano y nos fuimos para la casa por la calle de arriba.

Ese día pasó algo adicional que no entendí hasta mucho después cuando me reconocí en unas fotos como a los dieciséis años y me vi como si viera a otro. Camino de casa nos encontramos con unas señoras que le dijeron: "Don Gerardo ¿el niño es hijo suyo?" él respondió con sorna soltándome la mano: "Es un amiguito". Tal vez pensó que nunca entendería. Afortunadamente ya me olvidé de ello.

Con él aprendí a ver caballitos en las nubes tirado en la manga del frente de la casa. Mamá apenas mecía la cabeza desde la ventana y decía, desesperanzada y triste: "¡A quién le habrá salido este muchachito!"



*


Si no es de ti...



Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


frio
lluvia
oscuridad, de lobos solitarios dijo,
arrunche de manta pequeña y brazos grandes
contacto de pechos y de espaldas
abrazos totales
agregantes
decires al oído, húmedos decires
forzamiento del cuello hasta encontrar los labios
hablantes de silencios
("callarse es un aullar sin ruido")
orgasmos de ojos.
pies descalzos que abrazan la cintura
manos
que juegan con sus dedos
perdidas entre ellos...

(más que tu
no hay nada más...
las manos en las manos
los labios a los labios)
("aquel amor de fiebre y de tormento. aquel estar pendiente de la luna entre los ventanales")

noche larga
de no arrancar de ropas...
de desaparición
en arrumes al lado
de no abrir de broches
de no quitar botones
de no hurgar hebillas
de no quitarse nada
esfumados en piel,
difuminados

es amor por defecto
— pasa a veces —
consciencia de inconsciencia
dejarse del dejarse

y esos sabores
y esos olores
sin tiempo
no hay tiempo
todo es tiempo
todo es

("Y en tu sexo el milagro de una mano que baja en el momento más inesperado
y como por azar lo toca con ese fervor que inspira lo sagrado")

"La soledad deberia tener alas" dice...
"deberíamos tener alas" digo
– resbalo entre sus ingles —
si las tuvieramos
¿huiriamos de esta cárcel?
o nos educaríamos para amar la jaula
"se puede huir a pie" responde
(se puede huir a pie, pero tampoco huimos)

(Oye:
déjame morir

que me muera
de ti

si no es de ti
que no me muera)

*

15 de octubre de 2009

Uno y Dos



Luis Fernando Gutiérrez-Cardona

1.


Volteo a mirar
y lo que veo ahora
es su espalda

2.

Este corazón
atormentado no ve
sino la muerte


*

14 de octubre de 2009

Montaña



Luis Fernando Gutiérrez-Cardona

Frío,
colibríes, silencio, lluvia,
nubes, árboles...
cobijas, humedad,
comida y música.

Amor de quienes me aman (sin que lo merezca). Amor de quienes amo (retrechero, jurídicamente incapaz, insuficiente).

Extraños pensamientos abisales.

Noches muy oscuras. Pies desnudos como para no olvidarse que se está.

Dos poetas rondando. Tres libros que se fueron de hoja en hoja...

Girondo de palabras inventadas pero asibles "... los sofocos del bis a bis acoplo de sorbentes subósculos/ los erosismos dérmicos/ los espiribuceos/ el ir a qué con meta/ los refrotes fortuitos del gravitar a qué con cuanta larva en tedio languilate en los cubos del miasma/ los tantos otros otros/ la sed a qué... el pentotal a que".

Verdad: El pentotal a que...

Felipe el del viejo y roto violín: "Ya no hay locos, amigos, ya no hay locos. Se murió aquel manchego, aquel estrafalario fantasma del desierto y ... Todo el mundo está cuerdo, terrible, monstruosamente cuerdo. ... si no es ahora ... ¿cuándo se pierde el juicio?... "

Una luciérnaga se posa en la mano mientras estoy con la oscuridad en el balcón. No prende su luz. Le hace a la noche el amor —procuro estarme quieto mientras hago el amor al otro lado de la montaña con seres que me quieren encontrar y no me encuentran—

La búsqueda, dicen los libros de Watts cuando los pensamientos vuelven, fracasa porque se la emprende.

El camino no está en ninguna parte

Es la planta del pié en cada paso
detén la búsqueda y camina
naturalmente, caminante.
Que donde sea que vayas estarás contigo.
Ni busques más el buey en el que estás montado.

(Una voz en la nube susurrando:
"La muerte no vendrá porque la pienses
en Ispahán está, y no te busca")

La luciérnaga se va.
Queda la noche.

*



12 de octubre de 2009

“Hay que agarrar la tierra...



Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


Hay que agarrar la tierra,
calentita o helada,
y comerla
¡comerla!
O. Girondo


Noche helada de rostros de familia, de cuento de fantasmas. Noche oscura. Alcohólica noche no demasiado intensa –apenas cuatro tragos para aligerar la sangre y espantar las penas-. Rumor de fuente de agua que sigue la ladera a la que se pega, a arañazos, la cabaña de guadua. La chimenea reclama leños que se le resisten. Noche oscura, oscura. Oscura salvo por la risa franca de los niños. Por sus miradas y sus cabellos revueltos. Envejecer es irse dando cuenta de que nada es. La vida no es otra cosa que agua que se escurre. Olores mezclados de campo abierto y de comida. Luciérnagas que esperé y no vinieron. No es verdad: si vino una.

Aquí me siento navegante. Aquí tengo la sensación de estar en el interior del avión en que en efecto estamos. Es porque la ciudad envuelve en concreto. La ciudad nos vuelve sólidos y hace desaparecer la aerosidad que las nubes y los árboles aquí preservan: se mueven con el planeta, van con él, no lo resisten como el hombre con sus edificios. Suavemente como se mueve el pasto a ras del suelo, se mueven con la tierra toda, los pequeños habitantes de la tierra y los perros y los colibríes flotan como los pájaros barranquillos sus largas colas de colores.

Lo pienso al ver crecer mi mano, al verla estirarse en busca de la suya. ¿Cómo se construye o nace, de dónde surge una complicidad hecha de palabras en un tiempo en que lo único importante es la imagen? En la sociedad del úsese y deséchese atreverse con palabras no es poco atrevimiento. Las palabras permiten mostrarse desde dentro, se acumulan, no mueren ni permanecen estáticas: cambian en cada mirada, se mueven. Se renuevan. ¿Qué quisimos expresar? ¿Qué nos permitimos decir? ¿Qué nos dicen? Nos hablan desde la noche alta. Rondan los amaneceres. Ensueñan. Ensueña. Viento que da a su cabello extrañas formas, cigarrillo en la mano que inquieta: ¿por qué? ¿Qué le hace fumar si todo a su alrededor se advierte hermosamente limpio? ¿Será solo porque la vista se quede en esa mano? Ah! mi mano alcanza al fin la suya. Se detiene. No tiene permiso de tocarla. Siente su fuerza, su belleza. La siente de lejos. Huye… ¿Dónde estará ahora? ¿Qué hará? ¿Cómo será su alcoba? ¿Cómo su sueño? ¿Qué recorrerá su espalda?

Llévame nave por el camino de lo infinito y expúlsame.
Expúlsame.
Detén, de golpe y para siempre, esta caída abismal.
Destroza en pedacitos mudos este aullido.

Y elévale.
Que se meza dulce en las copas de los sauces altos altos por los que su ser campea.
Que su belleza acrezca al universo.

Que no abandone las cumbres,
que no le abandonen ellas
que su corazón no more jamás castillos espantosos
en los que habite el miedo.

Dile, viento, que me traerás, si quiere enviarla, una sonrisa…
y si llegase a quererlo
un abrazo preludio de mil besos

—¡No anheles corazón
huérfano de sueños
no alcanzas sus alturas!
Calla, mínima y flotante alma…
que tú estás de despedida

“sin explicarme cómo esa mano
es mi mano,
ni saber por qué causa se empeña en disminuirme

*


9 de octubre de 2009

Gente por la Gente - II -


Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


Ideario absurdo para un movimiento inexistente


1. “Nosotros, la gente…” a toda la gente la considera gente.

2. Gente por la Gente está hecha de Gente que tenga por objetivo la Gente. No el sí mismo. Ningún interés personal.

3. Hacer por las vías más sencillas lo que la gente requiere. Lo fundamental es evidente.

4. Gente por la Gente buscará ahuyentar el miedo.

5. Que las ciudades y los campos sean sonreideros.

6. Desde ningún lugar del espectro político.

7. Lo haremos gentes buenas que estudien y decidan lo que haya que estudiar y decidir y cobren por ello lo que necesitan para vivir dignamente. Individuos que sepan lo que hay que saber y digan “esto está bien” “esto no está bien”.

8. No burocracia que hable de cultura, de deporte o de educación, sino cultura, deportes y educación. Ni hablar de paz sino paz.

9. Que manden los buenos. Que la bondad se vuelva contagiosa.

10. Informaremos cada cheque, cada contrato, cada compra, por qué y para qué. No meteremos la mano en el tesoro público. no robaremos un peso, no aceptaremos una comisión ni una mordida ni nos la dejaremos proponer.

11. Abrir espacios para que la gente vuele.

12. Establecer soñatorios abiertos en los colegios y en las universidades desde los que se piensen los imaginarios posibles. Se pagará por soñar los sueños que ayuden a la gente.

13. Sería la revolución de la gente buena, Gente por la Gente. ¡No rechace los locos, únaseles!

14. ¡Hacer! La propuesta no es no hacer, sino hacer.

15. Invertir el paradigma “mucha opinión ninguna idea”, por “mucha idea ninguna opinión”. No discutiremos si poner una banca en el parque cuando la gente está sentándose en el suelo: la pondremos. O si darle un millón al grupo de teatro, démoselo.

16. Diremos a la Gente: “No piense en pintar una rayuela ¡Píntela y sea feliz!”

17. Rechazamos la violencia, entendiendo que de la verbal se sigue la física.

18. La Gente, en Gente por la Gente no va más allá de lo justo. Con consciencia, humanidad y actitud compasiva.

19. Gente por la Gente no enriquecerá, no pagará grandes sueldos, no satisfará apetitos.

20. Los servidores públicos son servidores de la gente, no la gente servidores de ellos.

21. El Estado es para la Gente, no la Gente para el Estado.

22. Gente por la Gente se parará desnuda en las plazas de Bolívar: “Así llegamos, así nos iremos.”

23. Usted cabe en Gente por la Gente. La única ideología de grupo son dos palabras: ser útiles. De resto usted puede ser lo que le dé la gana.

24. Si tiene ambición de poder o de riqueza, si quiere algo que sea solo para usted, si no es buena gente, usted no cabe en Gente por la Gente.

25. Gente por la Gente dice: “¡Despierte! ¡Para soñar, Despierte!”

*

8 de octubre de 2009

Gente por la Gente




- Luis Fernando Gutiérrez-Cardona
Intento hacer un plan.
Se llama Gente por la Gente

- Ada
¿Si? Pero ese nombre no sé. Es muy comunista

- LFG-C :
No. "We, The People." Así empieza la Constitución de Estados Unidos

- Ada
Aja, ok gente por la gente. ¿De qué se trata?

- LFG-C:
De Gente que tenga por objetivo la Gente. No el sí mismo. Ningún interés personal.
Ir por lo sencillo en procura de lo que la gente requiere.

- Ada
Ajaja. Sí, claro.

- LFG-C :
No necesitamos un gran proyecto, un enorme estudio. Que haya agua en esa
vereda, que ese colegio tenga maestros y pupitres, que las personas tengan
trabajo. Que haya un hospital donde le quiten el dolor de cabeza. Que las
ciudades y los campos sean sonreideros.

- Ada
parce! me gusta mucho

- LFG-C:
No necesitamos 300 congresistas de 20 millones al mes, ni miles de
funcionarios tragones, sino hombres buenos, gentes buenas que estudien y
decidan lo que haya que estudiar y decidir y cobren por ello lo que necesitan para vivir dignamente.

- Ada
claro

- LFG-C:
No necesitamos individuos que sepan todo lo que hay que saber de filosofía
del derecho sino alguien que diga "esto está bien" "esto no está bien".

- Ada
uy! mi corazón

- LFG-C:
No necesitamos ministro de cultura, sino cultura; ni ministro de deportes o
educación, sino educación y deportes.
No necesitamos hablar de paz sino
paz.
Queremos justicia, no un aparato de justicia.
No necesitamos balas sino leche.

Desde ningún lugar del espectro político,
Gente por la Gente buscará ahuyentar el miedo.

- Ada
si
si
si

- LFG-C
Que los buenos manden.
Que la bondad se vuelva contagiosa.

- Ada
jmmmmm

- LFG-C
Eso es gente por la gente.

- Ada
¡Ay!

- LFG-C
Pondríamos en una página en internet cada cheque, cada contrato, cada
compra, por qué y para qué. No meteremos la mano en el tesoro público.
Podríamos meter la pata porque somos humanos, pero no robaremos un peso.
A toda la gente se le considerará gente.
Abriremos el espacio para que la gente vuele.
Se pagará por soñar si los sueños ayudan a la gente.
Estableceremos soñatorios públicos en los colegios, en las universidades.

- Ada
¡Que si que! ¡De una es! ¡De una!

- LFG-C
Sería la revolución de la gente buena Gente por la Gente.

- Ada
¡Hagámosle! Cuenta con mi utopía, con mis amigos utopistas

- LFG-C:
¡No rechace los locos, únaseles!

- Ada
De una de una porque nada más miren hasta donde nos han llevado los que
dicen estar cuerdos. Ah! no jodas, es una utopía

- LFG-C
Pero ojo. No como una utopía sino como lo posible

- Ada
¡pero las utopías existen!

- LFG-C
Lo sé.
Gente por la Gente no filosofa ni habla de lo posible.
¡Hace lo posible!

- Ada
Claro, pero no me quites mi filosofía que mi filosofía no es quitarte la
tuya, sino que convivan y si tu tienes esto para convivir de una, de una
todo mi apoyo.

- LFG-C:
No te la quito. Te digo: invirtamos el paradigma mucha opinión ninguna idea,
por: "mucha idea, ninguna opinión"

- Ada
te entiendo, me gusta, a mí me gusta todo

- LFG-C
No hace falta discutir si ponemos una banca en el parque mientras la gente
se sienta en el andén: pongámosla.
O si darle un millón al grupo de teatro, démoselo.

- Ada
lo que me comentas me suena bien si, una chimba! ¡o pintar una
rayuela de una! Si, sin mente. Algo así

- LFG-C
No piense en pintar una rayuela ¡Píntela y sea feliz!

- Ada
Hay que pasar por la utopía para eso pero si se que lo haremos con
pasos firmes y llenos de amor

- LFG-C
Si.

- Ada
y rechazo a esta locura de seres razonables matándose, ¡que es eso por Dios!

- LFG-C
La única condición es: el interés personal no va más allá de lo justo.

- Ada
consciente, humano, no materialista y vano

- LFG-C
Gente por la Gente no enriquecerá, no pagará grandes sueldos, no comprará
carros para los empleados pero llevará los niños a la escuela.

- Ada
Sabes que haremos en elecciones algo que tomamos de un libro de Eduardo
Galeano ese de "dicen las paredes". En plena campaña haremos el "todos prometen
nadie cumple vote por nadie" vestidos de blanco. Y nadie se echará un
discurso. Deberías hacérnoslo

- LFG-C
No.
La propuesta no es no hacer, sino hacer.

Gente por la Gente propone pararnos desnudos en las plazas de Bolívar:
"Así llegamos, así nos iremos".
Ese sería nuestro mensaje.

- Ada
Aja. No puedo. mi cuerpito. Yo tomo la foto

- LFG-C
Le pedimos a Shakira que nos preste su malla de La Loba.

- Ada
jajaja ¡cállate!

- LFG-C
Así no se nos verá el bonitico y no nos excomulgarán.

- LFG-C
Todo lo que decimos es:

Si usted tiene interés personal,
si usted quiere algo que sea solo para usted,
usted no cabe en Gente por la Gente.

- Ada
Si, bravo, sencillo, lógico.

- LFG-C
Gente por la Gente dice:

¡Despierte!
¡Para soñar, Despierte!

*

6 de octubre de 2009

Desolación


Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


Pasó frente a mí por la avenida.
Caminaba.
Diecisiete años
un pantalón caído
exponía la piel de su cintura
al sol de la tarde.
¿Caminaba?
Sus pies, puedo jurarlo,
acariciaban el concreto.


No se la veía.
De tan hermosa
se la sentía.


El mundo para ella era ella
lloraba
sí,
soltó un gemido, un gemido fuerte.


Su llanto me pareció una contradicción.
Uno no cree que lloren las estrellas.


*

4 de octubre de 2009

Tres de Ausencias


1.

Reclamo el beso
que me daba en la frente
Suena un trueno

2.

El aire frío
que abraza mis pies
no es la muerte

3.

Que sea mas corta
aunque no duela menos
la despedida

*

Mal, gracias



Si
estoy muy mal
hay que sobreponerse
o que morirse

la razón impulsa a lo primero
el corazón a lo segundo

morir no es opcional
y sobreponerse es imposible

asi que no solo estoy mal
...estoy jodido


*

3 de octubre de 2009

Coctel del Dia

Ingredientes:


Vino tinto.
Tu

Cognac (para más tarde)
Tu boca

Tres poemas escogidos con alevosía y con mala intención
Tus ojos

Una pequeña cafetera (para hacer expreso)
Tus manos

Música, Kítaro. Una cobija en que solo quepa uno.
Tus pies

Una copa para el vino. La más fina que encuentre. La más grande.
Lo tuyo que aun no esté


Instrucciones:

Mézclese.

Involúcreselo todo.
No se reserve nada.

Despacio:

líbese,
consúmase,
sórbase,
succiónese,
agítese
bátase.

... no despierte.

¡Líbense
Consúmanse
Sórbanse
Succiónense!
¡Agítense,
bátanse
y no despierten!

(Se puede prescindir del vino y el cognac. La embriaguez está garantizada)


1 de octubre de 2009

Crees...

Luis Fernando Gutiérrez-Cardona



Tú crees que se trata de no aparecer
y que por no hacerlo no aparecerás.

Crees,
me parece,
que se trata de no mirar
y que por no hacerlo no se te mirará.

Y crees que se trata de no hablar
y que por no hacerlo, no se te oirá.

Pero el viento lo hace por ti.
—eso y todo—

Le pido que lo haga por mí,
pero él,
—tan noble—
no responde nada.

*

29 de septiembre de 2009

Desolaciones



Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


Duelen
el fracaso
el desaliento
el desánimo
el desamor
el desespero.

Duele la vida
y duele el miedo.

Duele
que gane siempre
que no se vaya
que esté ahí
el viento helado que se atravesó
en el alma
a los diez años.

y duele el miedo
y también
duele la vida.


*

28 de septiembre de 2009

Notas de Aire



Luis Fernando Gutiérrez-Cardona



Domingo de pequeños pueblos de las vecindades. De mirar los ojos tristes de mujeres que se resguardan aún tras las ventanas; de mirar los ojos alegres de muchachos con el uniforme de su colegio, esperanzados aún, luminosos y sonrientes; de ver sentados en las plazas hombres campesinos de sombreros blancos, de vida cansada y cigarrillo en la mano dispuestos a sorprenderse, aún, de los andares de citadinos fuera de lugar. De retratar mujeres químicamente puras, que me miran pasar con algo de vergüenza atávica. De mirar de frente jóvenes a quienes el mundo no ofrece nada más que el aire limpio de calles estrechas en las que nunca pasa nada, calles que terminan pronto, como terminarán ellos que por no poder empezar no terminarán, en un lugar donde lo que sigue es la montaña. No sé si terminan o empiezan allí o si solo la montaña se ha deslizado bajo el concreto o debajo de las construcciones, para emerger unas pocas manzanas más allá, otra vez tierra, otra vez fresca, otra vez pasto. De comer los mismos platos que comemos siempre, pero con el sabor adicional del fuego con que los cocieron el fuego y humo original de hornillas de barro y leña. Platos montañeros en su denominación exacta y poética. De ver tanta tierra y toda ajena. De gentes bañándose en los rios sin temor de las agresiones que el agua haya sufrido unos metros más arriba. De pequeños dulces elaborados por las manos que los venden con timidez, casi con pena. De rezos al medio dia que se filtran de la iglesia al centro del parque desde donde los escucha la estatua del héroe solo y solitario y unos vendedores de paletas que esperan el podeis ir en paz. De mesas atiborradas de cervezas a la salida del pueblo, ocupadas por hombres solos que hablarán de fútbol. De comprar agua envasada y con gas, cuando ayer nada más el agua era gratis, manaba de fuentes callejeras y no necesitaba que le revolvieran nada.

Y de meditar en que de aquí, o de un poco más allá, partieron los abuelos, los míos, con sus patas al suelo, arreando las recuas de mulas, y de bueyes con gruesas palabrotas y hermosos silbidos ya olvidados.

No renuncies a los pies: son las alas de los caminantes, me digo, Pero ya he renunciado a ellos y al camino.


*

26 de septiembre de 2009

Desolación Intencionada



Luis Fernando Gutiérrez-Cardona



"Si mis amigos no son una legión de ángeles clandestinos
Qué será de mí?"

"Borracho a solas
Cómo canta el hitaki"


Terminamos preguntándonos alguna vez porqué. Aunque se sea uno de esos que no lo hace con frecuencia, que no intenta descubrir el sentido de la vida porque sabe que la vida no tiene sentido, ni el del universo porque sabe que el universo no tiene que tener ningún sentido.

El camino está lleno de personas que pasan por el lado sin que se las advierta y sin que nos adviertan. Las miradas coinciden, de pronto, y se inicia un diálogo sin palabras que pocas veces supera las dificultades de la aproximación y las trascienden. Herramientas actuales abren un montón de posibilidades nuevas. El espacio para coincidir se ha ampliado y la necesidad del contacto físico desaparecido como elemento básico de la relación humana. Hay mayor espacio al encuentro de poca o ninguna duración, y también al intercambio duradero que puede involucrar pensamientos, palabras, sentimientos. Emociones.

Es posible que alguna frase escrita, que un comentario indirecto hubiesen despertado el interés mutuo. ¿Qué interés? Ninguno de los que son usuales. Luego, conversaciones largas dejaron ver al ser de esos en que se reúnen los elementos que Sócrates pide a los dioses: bello interiormente, y con belleza exterior acorde con esa belleza interior.

Hablamos desde entonces un diálogo no exento de largas pausas.

Nos hemos asustado y consolado. Leído, conocido y aprendido. También aprehendido. Avanzado y retrocedido hasta y desde donde nos lo ha permitido un código mudo, intuido.

Adoro su inteligencia, sus extraños giros, su capacidad de sintonizarse, de reconocer el sentido de un paréntesis, el valor de unos puntos suspensivos, la gracia de una sutil variación en el lenguaje o de una frase introducida sin razón expresa. El porqué de un poema soltado al viento con afecto no siempre bien disimulado.

Me cito:

Pues sus silencios retumban: caballería celestial a veces
a veces música. Roce de ángeles.
A veces silbido de serpiente.

Pues mis palabras: palabras son con vocación de viento.

Casi siempre tormentas. Centelleantes.

Nunca nos preguntamos porqué. Porque no hace falta preguntárnoslo.

Sus zapatos —sabe cuales— tienen la gracia y la agilidad de las que los míos carecen. Empezaron estos a volar muy tarde. Aquellos hacen huellas imborrables. Para todos.

Resbalo… y caigo.
Todo en la montaña
sigue su curso

_____
(1) Raul Gómez Jattin
(2) (3) Santoka

*

23 de septiembre de 2009

Respuesta a una pregunta

Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


"Si la carne se despereza, ¿qué sucede cuando la carne no es externa, no es una extensión del cuerpo? ¿Cuándo solo es el corazón? Cuéntame eso: ¿cómo la carne se vuelve un liquido tumefacto y concupiscente?"




1. No lo sé. El deseo es la causa del sufrimiento. Pero la satisfacción del deseo no es la causa de la felicidad. ¿Qué sucede en el evento que propones? Por lo que pueda servir te diré que hago: vuelo.

2. La carne, como si fuera "otra cosas", es un subproducto de cierta moral religiosa. De la división inapropiada del ser en cuerpo y alma la energía sexual se adjudica a la carne siendo que es del ser, entendido este como uno. No resulta válido asegurar que "la carne se vuelve un liquido tumefacto y concupiscente" como si se volviera eso y no lo fuera. ¿Puede, en ese entorno, algún placer llamarse deshonesto?. Solo en tanto y cuanto que afectare a quien no lo quiera, o lo involucrare contra su voluntad.

Si la carne se despereza, lo que habría que hacer es darle trabajo. Volver a Diógenes, hacer el amor y las necesidades en la calle y vivir de acuerdo con la naturaleza. Sin exageraraciones, claro

Siendo que la carne es eso y también lo otro, siempre se es una extensión del otro. Hay más de una manera de hacer el amor.

*

22 de septiembre de 2009

Desolaciones



¡Gracias!
A ustedes que toleran mis mases y mis menoses,
mis cimas y mis valles,
mis desolaciones,
mis depresiones y mis éxtasis extraños!

¡A ustedes, que se asoman conmigo al abismo
y me sostienen!
¡Gracias!
¡Y un abrazo, desde el corazón!


*

19 de septiembre de 2009

Desolaciones


Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


¿No te has dado cuenta?
Es el miedo el que vigila
no la policía.


*

Deseo


Luis Fernando Gutiérrez-Cardona

«Deja que los muertos entierren a sus muertos»


Sería bien, muy bien, que se matara a todos los muertos.
Que todos los muertos,
incluidos los que estamos vivos,
se murieran.
Que se les dejara ir.
Y que un Dios nuevo, uno visible, dijera:
"Bienaventurados los vivos, porque de ellos es el reino de la tierra."


*

18 de septiembre de 2009

Respuesta a una carta no mostrada



Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


Mencionas a Ratatôsk. La ardilla mensajera. Mitología nórdica que no tengo bien aprehendida. Mitología de la que me atrae el Lobo Fenrir a quien solo pudieron atar, mediante garantía, porque se dejó y con un cuerda hecha de extraños componente.

Fenrir que cambió su destino por el brazo sanguinolento de un dios interesado, como toca a los humanos rendir la libertad al destino convencidos de que hay garantía, de que abren un camino, de que el destino es suyo. Le llaman crecer, ir adelante, cuando por lo mismo que es destino abraza con un abrazo del que es imposible liberarse.

¿Por qué no hay Dioses que no sean interesados? ¿Por qué ninguno llega montado en una nube, en una zarza ardiente, en un camello, en lo que quiera y decreta la felicidad por siempre? No la vida eterna ni la salvación, que eso para qué. La felicidad, mientras se esté vivo. Y la vida, mientras la vida sea.

Fenrir que no estaba atado por el destino, se le entregó. Confió en la imposibilidad de que lo ataran y no creyó que Thyr pusiera el brazo entre sus fauces a sabiendas de que lo perdería. ¿Qué puede importar a un dios ser manco?.

¿No es hora ya del Ragnarök? ¿De que el fuego y el agua invadan todo? ¿De irnos montados en dos palabras. En un te quiero concluyente y fatal?

Atados al destino nos gusta creer que no. Hemos de creer que no. La cuerda apreta más cuando se lucha más. Y subimos al Gólgota una vez y otra vez y otra vez para ser suicidas de nosotros mismos, para podernos escapar por ratos. Suicidas en específico también de otros para asegurarnos la sobrevivencia o para justificarla mientras el destino cede por fín su baza final a la dama desdentada, a la señora pálida, a la separadora.

Alguna vez se vale, dices, de alguien que espera con una pistola. Es porque nos gusta la víctima, el victimario y la herramienta con que se le causa la muerte. Hay iglesias en todos los rincones que lo muestran.

Pero se me atraviesa —no más por aceptarme vivo— uno de esos antiguos poemas japoneses que alguien me enseñó dónde encontrar:

Admirable
aquel que ante el relámpago
no dice: la vida huye.

¡Salud a los seres sintientes. A aquellos que hacen que lea diez veces sus palabras para que los ojos las trituren, las deshagan, las procesen, las disuelvan y las conviertan en aire. En aliento. En vida!


_____
(1) Basho
*

17 de septiembre de 2009

Desolaciones


Luis Fernando Gutiérrez-Cardona



Anoche rondé ese rincón por el que estuve antes sin tocar el piso. Del hermoso guayacán caía una lluvia de flores. Eran flores iguales a las que caían de los ojos que querían reír, pero lloraban. Abandoné el árbol. para no contaminarlo de tristeza.

Lloran aún los ojos.

Solos.

*

15 de septiembre de 2009

La mesa del lado


Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


Estuve pensando si me dejarían decir tres palabras en estas circunstancias. No cuatro, ni cinco por razones obvias. Tres, como para echar un reversazo del que ganáramos todos y quedáramos en un buen punto. ¿De qué hablar? El poeta dice que cambiaría su vida por el cero o por el infinito. El cero, si no recuerdo mal a mis maestros, a la derecha de un número entero lo decuplica. He ahí la pertinencia. ¿Quién inventó ese cero tan desagradable? Si no existiera 3 y 30 se escribirían de la misma forma como lo hacían los antiguos caldeos que visto a que se referían con uno y otro no se equivocaban. Y además no tenían cero. Por otro lado haría falta el cero: si a los 30 que le celebramos hoy le restamos los 30 que vivió, quedaríamos en cero. Ese es el punto: no hay más edad ni diferente tiempo del que se tiene ahora. Por eso, esos poetas japoneses que sintetizan el universo en las quince sílabas de un haiku, lo dicen de esta exquisita manera:

Cuando mi vida
Atiende al crisantemo
Se tranquiliza

Como no somos japoneses, y en cambio si nostálgicos del pasado, mencionaré otro haiku de esos que me paso horas aprendiendo:

Leve es la primavera
Solo un viento que va
De árbol en árbol.

Y entrados en gastos, para no ser menos nostálgicos del futuro que del pasado, diré este que nos golpea un poco, y nos sacude:

Viento otoñal
Dentro del corazón
Montes y ríos.

El invierno está por cierto, muy, muy lejos de ti, amada hermana. Los tuyos, que somos los que estamos aquí en cuerpo y los que están en espíritu y también los tres que están en alma, anhelamos que esos montes y esos ríos tengan la belleza y la frescura de los ya andados, y que los disfrutes siempre. Brindemos porque asi sea.

_____

(1) Suoshi
(2) Aró
(3) Kioshi.

*

14 de septiembre de 2009

Notas de Aire


Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


¿Qué es un hermano? Básicamente un ser con quien se comparte padres. Suenan tontas la pregunta y la respuesta. Es verdad: un hermano puede ser solo eso, aunque dando a la palabra solo un peso específico.

Un hermano es un compartir de cama, de cobijo y trato. De tetero que uno deja y toma otro, de ropa del que crece que toma el más pequeño, de la misma manta que nos cubre a todos, de la misma cuchara nos alimentaban. !Ah!.. los tres hermanos menores en una misma cama, cada uno con su biberón!

Un hermano es algo único y maravilloso. Es lo primero de lo que se es conscientes luego de la madre. Antes que del padre resultamos conscientes del hermano. El nos lleva sin querernos llevar. Sin querernos mostrar el mundo y sin que él lo conozca para nada bien, nos lo muestra y nos lo hace más o menos amable, más o menos terrible. Con ellos se aprende a tirar trompo, a montar en bicicleta, a jugar billar, fútbol o ajedrez, a enamorarse, a tener amigos y enemigos. En los hermanos mayores se ve al ser que evitará que nos pase algo, al que nos defenderá de cualquier cosa. Al ser en que podemos confiar siempre. Puede que nos lleve tan solo los meses en que se hace otro ser pero ellos son grandes, son mágicos, saben lo que uno no sabe y pueden lo que uno no puede. Si es menor uno se ve o se siente su protector, su dueño. La inflexión "mi hermano" encierra un todo poderoso. Los hermanos puede ser que abusen unos de los otros, por mayores o por menores, de una manera y de otra: eso es parte del juego.

Un hermano lo lleva a uno donde las putas y donde los sabios, le hace tomar el primer aguardiente, le explica de donde vienen los niños. Lo eleva y lo pervierte. Lo cuida y lo deja hacer.

Y a medida que la vida avanza, cuando ya no es posible el uso ni el abuso de la niñez, pasado el tiempo en que uno es el centro del universo y fuera de uno no hay nada más, cuando se ven como iguales, los hermanos son dioses. Si son porque son, y si no son porque no son. Corren en nuestro auxilio, nos desvaran, nos sacan el carro de la quebrada, nos miran desde lejos y nos juzgan. Pero frente a otros somos para ellos lo máximo o lo son para uno y ¡ay del que se atreva a decir algo!

Cuando un hermano sufre uno sufre. No siempre se le puede ayudar, nunca se es su amigo porque es su hermano. Su alegría es la propia. Su dolor el propio, su sentimiento, su vida... su vida es la propia propia. Uno siente y vive sus pasos, sus éxitos, sus fracasos, sus vacíos, sus carencias y sus plenitudes. Sus dolores. Uno los ama como es imposible amar a quien no sea hermano. Si te sacan la piedra, y si uno se las saca, una sola mirada reinventa el universo.

Llenan además el mundo de gente. De sus amigos que son de uno porque son de ellos, de sus amores, de sus parejas que pasan a ser parte de las entrañas —entrañables y tan hermanos como ellos mismos— de sus hijos en quienes uno los ve y se ve.

Y uno no quisiera que les pasara nada. Y uno quisiera que fueran siempre felices, que no enfermaran, que nada los tocara ni les causara dolor ni malos sentimientos.

Si un hermano muere, se muere uno. Sigue revoloteando por ahí y llena el aire.

Es una tontería, lo sé, soñar que los hermanos lleven las cuatro tablas definitivas. Pero es un sueño.

No hay mejores brazos que los de los hermanos, ni lágrimas más ellas que las de ellos. Ni manos más hermosas, ni mejores risas. Ni mejor vaso de agua, ni un mejor café que el que sirven en su casa.

Ni manos más hermosa, ni mejores risas, ni abrazos más abrazadores.

*

12 de septiembre de 2009

9.11


Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


Se dejó caer.

Cerca del cielo, cien pisos más abajo,
pensó que había perdido el avión.
Quiso tomar su mano y se fue...
Deshaciéndose.



*

10 de septiembre de 2009

Notas de Aire


Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


Manizales es una ciudad curiosa,
en donde hay caciques por el tipo y por el alma
(Fernando González)



Decidí que asesinaría la tarde de dos busetazos y una exposición de pintura. Hacía años que no iba al centro de mi ciudad con el ánimo de permanecer en el un rato largo. Voy algunas veces, entro a un edificio, hago la tarea que haya que hacer y regreso. Es una ciudad pequeña. La buseta recorre las 40 cuadras que me separan de donde voy en menos de diez minutos. Las pinturas están exhibidas en un largo pasillo en el que estoy solo. Son diez o doce de paisajes andinos, bellas pero no impresionantes. Conozco el artista. Recorro los cuadros dos veces y encuentro, disimulada, una lista con sus nombres y sus precios que fluctúan entre 3 y 10 millones de pesos. tasados al parecer por centímetro cuadrado. Salgo de la sala y decido caminar la calle que ha sido el centro de la ciudad. La tomo en la parte alta y lo primero que llama mi atención son los arboles que han sembrado en los andenes. Son palmeras que se me ocurre tristes, altas y fuera de lugar. ¿Nos volvimos una playa? Empiezo a caminar hacia el oriente, despacio. No hay tráfico porque hay obras de teatro en plena calle. Aquí un mimo intenta interpretar un discurso que expele unos altavoces. El discurso es malo, pero el mimo peor. Mas adelante, en la esquina de la horrorosa catedral, un artificio sirve a una especie de trapecista que se envuelve y se desenvuelve a cinco metros de altura, en una tela de color amarillo intenso. El artista hace uso de un gran estado físico. La gente lo rodea y lo aplaude. No estoy el suficiente tiempo para entender su representación. Dos cuadras más allá un grupo de actores muy jóvenes con trajes coloridos hacen malabares y danzan una fusión entre música árabe y caribeña. La gente los rodea y me doy cuenta que ese es el espectáculo en realidad: la gente. Mucha gente que mira y mucha gente que pasa, mucha gente con la que me he cruzado a lo largo de esas diez cuadras. Gente de todos los tamaños, de todas las vestimentas. Si: pasó uno con una túnica zanahoria y aire de hare khrisna, pasó uno con una especie de sotana verde oscura. Y pasamos todos con nuestros ropajes más o menos iguales, más o menos diferentes, en una mezcolanza de colores. Huele a gente. Sabe a gente. Hace mucho calor para ser mi ciudad. Para ser la ciudad que en la niñez era muy fría, muy nublada, muy lluviosa y muy seria. Gente joven de extraños peinados que se mantienen elevados por efectos de alguna sustancia, mientras a los lados se desprenden largos cabellos que les llegan hasta el cuello, como judíos ortodoxos pero sin crespos. Gente no tan joven, gente, gente. Gente extraña. Mucha actividad pero al mismo tiempo parece que no pasara nada. Como si la actividad empezara y terminara en cada persona y en lo que cada persona hace o intenta mostrar que hace. Me siento extraño. Siento como si esto no fuera mi casa. Los edificios pintados de colores chillones que intentan potenciar su capacidad comercial. Nada me identifica con estas calles. Vendedores de discos, de películas, de brasieres y de cucos. Puertas que eran amables como la de la biblioteca del banco central, ahora son pequeños resquicios blindados que no invitan a seguir. La librería donde escuchaba horas a sabios contertulios, tiene el aire de un zaguán. El bar donde nos enamoramos ya no existe —en realidad dejó de existir hace mucho, pero me gusta pensar que ayer estaba ahí—. Avanzo unas cuadras más. En un parque preparan el espacio sobre el andén para alguna otra actuación. Me detengo a comer una de esas albóndigas en "La Alemana", que el alemán, decían, hacía con carne de ratón. Soy el único cliente. Dos mujeres jóvenes conversan con la dependiente. Hablan del embarazo de una de ellas, de la juventud que perdieron siguiendo a hombres que después de cinco años les dieron una patada en el culo, en sus palabras. Una de ellas, no debe tener más de 30 años, dice que repite embarazo después de catorce años. Tuvo su primer hijo por tanto a los 16, no más allá de los 18. Y hablan de lo malos que son los hombres, del abandono a que las sometieron a ellas y sus hijos, de una operación para no tener más, de su falta de trabajo que suple la bondad de sus padres. Pero no lo dicen con particular fastidio. Simplemente hablan de ello como un hecho de la vida.

¿Por qué me siento extraño? No es esta mi ciudad, no huele a mi ciudad, no sabe a mi ciudad, no se pisa como si fuera mi ciudad. No es limpia y amable como era mi ciudad. Es un espacio en el que viven montones de personas, en el que vivo pero es ajeno. Es una marmita en la que nos cocemos todos. Esta tarde es una olla a presión. Aquí la gente no le importa a nadie.

Le pego el segundo busetazo a la tarde para acabar de matarla. Hay grafitis en el respaldo del asiento del frente: "Fernando, te amo". Oh!, gracias, pensé, ¿cómo pudo saber que tomaría esta buseta?. El sol va cayendo. De mi ciudad no queda más que los atardeceres. Tan solo los atardeceres. El aire tampoco es el mismo.

*

8 de septiembre de 2009

Te quiero



Te lo he dicho con el viento,
juqueteando como un animalillo en la arena
o iracundo como órgano tempestuoso;

Te lo he dicho con el sol,
que dora desnudos cuerpos juveniles
y sonríe en todas las cosas inocentes.

Te lo he dicho con las nubes,
frentes melancólicas que sostienen el cielo
tristezas fugitivas;

Te lo he dicho con las plantas,
leves criaturas transparentes
que se cubren de rubor repentino;

Te lo he dicho con el agua,
vida luminosa que vela un fondo de sombra,

Te lo he dicho con el miedo,
te lo he dicho con la alegría.
con el hastío, con las terribles palabras.

Pero así no me basta:
más allá de la vida,
quiero decírtelo con la muerte;

más allá del amor
quiero decírtelo con el olvido

(Luis Cernuda)


¿Puesto aquí para quién?
¿Puesto para qué?
¿Qué decir si igual lo sabe?.
Antes del principio y más allás del fin
no somos más que olvido.
En medio,
una sonrisa que no se corresponde con los ojos tristes.

Te lo he dicho de todas las maneras,
incluídas el miedo y la alegría.
No alcanzaré a decírtelo,
ni te lo quiero decir,
también con el olvido.

Es suficiente con que seas tú quien lo haya hecho.

*

7 de septiembre de 2009

Coctel del Día


Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


Hielo picado
Zumo de 1/2 limón
1 cucharada de azúcar líquida (almíbar)
1 copita de ron Blanco
1 tallo de hierbabuena fresca
Un chorro de soda


En un vaso largo de boca ancha poner un tallo de hierbabuena y machacar un poquito (no quiebre el vaso que ingerir vidrio puede resultar en un inconveniente dolor de tripas, aparte de que se quedará sin vaso). Llene de hielo troceado hasta las 3/4 partes. Agregue el zumo de limón, el azúcar líquida, el ron blanco y la soda (el orden es importante). Mezcle con cuchara larga y sirva con pajita.

Puede prescindir de la pajita si no está solo. O bueno, si está acompañado usted verá. Puede ser una pajita para dos. O dos pajitas.

Ponga música suave para empezar. Si sufre diabetes cuide que no haya hormigas en el baño que puedan subirse por el chorro. A medida que avance la noche haga que la copita de ron sea más grande, incluso olvídese de la copita y sirva directo de la botella. Es más, olvídese del mojito que es un trago bastante fifí (aqui entre nos). Cambie la música, póngale volumen, quítese los zapatos, y disminuya el azúcar. Sabe mejor con menos ropa.

A las tres de la mañana coma algo. A las cuatro ya no podrá comer nada. Es muy posible que a las cinco devuelva las atenciones. No se preocupe. La hierbabuena fresca mejorará su aliento.

¡Salud!

*

2 de septiembre de 2009

Notas de Aire


Luis Fernando Gutiérrez-Cardona



— No se por qué te quiero
— Siquiera...
— ¿Siquiera?
— Si sabemos por qué, estamos listos para echarlo a la basura. ¿No basta con que ames?
— Siempre me sorprendes. Alicia tejiendo las nubes con tela que nunca se termina.
— ¿Que importa? Todo lo que empieza acaba. Mejor tal vez fuera no empezarlo.
— Claro que no. Mejor empezarlo y no acabarlo nunca.
— La experiencia, madre de todos los vicios. La experiencia no se lleva bien con lo real: lo convierte en cosa. De ser lo que es lo vuelve objeto. Cualquier cosa que eso sea. Cuando uno anhela tocar el cielo con las manos el cielo es lo que vale, porque al tocarlo empieza a ser muy frio o muy caliente, muy azul, muy solo, muy ventoso. Muy inseguro, muy alto, muy miedoso. Empieza a ser fuente de frustraciones. Empieza a no ser aquello que se tiene como cielo. Si el hombre pudiera habria metido las nubes en botellas. Si pudiera, las estrellas y el cielo serían empaques de supermercado. Si pudiera, el hombre vendería sueños en las esquinas a tanto el litro y soñaría más el que más compre o el que más pudiera comprar. Si las nubes pudieran ser tomadas, un rico compraria nubes, todas las nubes como Mr. Burns compró el sol. Las envolvería en celofán, haría bodegas para tenerlas fuera de la vista y resguardadas., y vendería lluvias por metro cuadrado. Sacarían las nubes encadenadas y hecha su labor, las encerrarían de nuevo. Las lágrimas no alcanzarían y, saladas, salarían la tierra.
...
— No estamos lejos de ello.


*

1 de septiembre de 2009

Desolaciones

Foto: J. Valtersson


Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


“Todo es que morir sea lento y sin dolor,
tan lento y con tan poco dolor que parezca que vivimos”



Tomé un par de tragos de la botella que no comparto ni siquiera con el agua. Hice algunas anotaciones en esos papeles en blanco que se me ofrecen por todos los rincones. Salí. Los ojos ya estaban húmedos. Atravesé la avenida. Caminé cien metros. Pasé por el lugar en que a veces se sientan conocidos a conversar, a tomarse unos tragos. Me saludaron sonrientes. Seguí de largo. Era poco menos de las ocho de la noche. Me arrimé a un lugar en que venden bocados al paso. Comí algunos, la coca cola me está pareciendo demasiado dulce es todo lo que pienso. Pagué. Las niñas que atendían se veían felices. Pasé la calle. Fui a Juan Valdez. No me preguntan que quiero, si no si quiero lo mismo. El lugar está casi lleno pero queda alguna mesa cerca de uno de esos calentadores. Lo observo. Hago un par de fotos. Mis démones rondan. Como los gallinazos, captan la mortecina. Lanzan un picotazo. Decido huirles. Me devuelvo la mitad del camino andado y entro al bar al que me gusta ir. Hace meses no voy. El dueño me saluda y hace referencia a ello. El aire transparente huele a limpio. Antes la capa de humo era irresistible pero ya no se permite fumar en esos sitios. Al frente de la barra su colección de discos. "¿Se acuerda que cuando hice este aparador -que va del piso al techo- y puse ahí mis primeros cuatro discos, le dije que un día lo tendría completamente lleno?. Ya lo está". Sonrío. Sin decir nada busca uno que alguna vez le regalé para contribuir al propósito. Lo pone y me sirven un ron, una coca cola pequeña que odio y él lo sabe, un poco de limón y unas gotas amargas. Pido que me cambien el vaso por uno largo. No conozco a nadie más. Es temprano. Al lado hablan de literatura. Meto mi cabeza en los blues. Es bueno haber estado alguna vez en las orillas del Mississippi, me digo. Ellos me miran desde fuera. No entran, me miran. Pago los ocho mil pesos. Salgo, casi sin darme cuenta, tomo el carro y voy a casa a unas pocas cuadras. Nadie en ella. Saco la última cerveza que hay en el refrigerador. Les dejo a ellos que se apoderen, que me envuelvan en silencios atronantes. que atenacen mis manos, que reduzcan mi corazón, que paralicen la respiración, que ahoguen y que absorban. Esta vez casi consiguen acabar con la razón. Las miradas se hurtan. Ellos saben. Horripilantemente incapaz, soy consciente de que el mundo no ha cambiado, que está ahí. Que he cambiado y que estoy en el. Algo golpea la ventana. Miro con ojos que no pueden ser más que lo que son. Escribo esta nota hecha de aire antes de envolverme en unas sábanas heladas. El sueño aun puede con ellos. Solo el sueño podrá con ellos.

*



29 de agosto de 2009

El Circo



Luis Fernando Gutiérrez-Cardona

Si no fueran tan temibles
nos darían risa.
Si no fueran tan dañinos
nos darían lástima.

Serrat


Latinoamérica. 20 paises. Cada uno un circo. Todos los payasos de Suramérica bajo la misma carpa. Ayer se presentaron. De gala. Función de gancho. Entrada gratis. Vimos: los 3 chiflados, el chapulín colorado, el gato con botas, la contorsionista y la trapecista. Los malabarista, el mono, el domador, el mago y el hombre bala.

Como en todos los circos, cada uno hace varios papeles. Patético, aún para ellos mismos, dos payasos se dieron a la fuga. No resistieron. Salieron antes de terminar la presentación.

El director del circo, que lo inventó para ser su dueño, se impacientó. La galería no aplaudió. Faltaron los enanos. No. Todos lo fueron.

El espectáculo fue único. El remate de la función muy cómico. Unas palabras mágicas y se volvieron osos, y todos los osos, un oso.

¿Habrá público para una repetición? ¿Y actores?. Lula se revolcaba de saberse seguido en la televisión haciendo de plantígrado mayor.

¿Si eso hacen cuando se les ve, qué harán cuando no?

Treinta y ocho mil millones de dólares en armas, dijo uno de los payasos que compró América Latina el año pasado. Y no hay arroz en los supermercados ni gasas en sus hospitales. Pero si millones de pobres y de hambrientos.

Ahí van los Shukoi a perseguir mosquitos. Qué susto.

Hay un loco en el vecindario. Tiene una metralleta.

El suramericano no es sino apariencia, bulla, papel moneda, anotó el filósofo de Otraparte.

*

28 de agosto de 2009

Coctel del día

Luis Fernando Gutiérrez-Cardona



Un huevo de gallina
Pelos de pubis y de las axilas.
Esperma de chivo
Un ciempiés
Una luciérnaga
Resina
Toronjil

Abra el huevo cuidando de no romper la yema. Retire la clara. Deposite sobre la yema la resina y el toronjil; añada las cenizas de la luciérnaga una vez asada (claro, si no la asa no tendrá cenizas). Añada el ciempiés (sin asar claro, si lo asa no tendrá ciempiés). Deposite el conjunto en una vasija. Mantenga todo perfectamente tapado durante tres días y tres noches.

Sírvase en una bebida fresca.

Con ello obtendrá el amor de cualquier persona.


El problema puede ser conseguir el esperma de chivo, porque ha de ser fresca. Usted verá si las ganas justifican la embestida, la patada y el besito. (Ningún chivo se dejará si no es por un besito, al menos).

Es posible que al beberlo ella (el) diga "¡guácale, un pelo!". O confunda el cienpiés con una mosca. Hágase el loco. O dígale que es el gusano del tequila.

Pasados unos minutos, pídaselo.

Si no se lo da, el coctel no sirvió por su falta de fe. Hágase el loco.

Si se lo da, que es lo que tiene que suceder si tiene fe, hágalo como loco.

¡Salud!

*

Desolaciones




Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


Atardecer.
El horizonte envuelto en nubes
azules, blancas, grises
el sol entre ellas
brilla un brillo extraño.

Se va un amigo entrañable
—amigo de antes soy de él ahora—
por lo visto lo vi la última vez
hace dos años.

La nostalgia arroja mi cuerpo
contra la silla
recojo lo que queda y lo devuelvo
deja ir corazón
no quedan más que despedidas.

Y no sucede.

*

25 de agosto de 2009

Colombia - A mi manera- (II)



Luis Fernando Gutiérrez-Cardona




Yo creo que Colombia será perversa mientras
no haga justicia y mientras se jacte de Santander
(Fernando González)




El 20 de Mayo de 1820 Bolívar escribió a Santander:

"Usted me parece que es como algunos otros que yo conozco en el mundo, que les gusta hacer lo que no quieren que les hagan, sin duda por ser enemigos de las chocherías de Jesucristo, que se empeñaba en lo contrario, en contravención de la ley natural, que exige todo para sí y nada para los otros. Usted gusta de la franqueza sin rebozo, de la amistad ingenua y de decir verdad; y después se pone bravo cuando le siguen sus pasos, como la vieja coqueta que no quiere dejar hacer baza a su hija, que no hace más que imitarla.

Voy a decirle a usted no más que dos cositas: ¿le gustaría a usted mucho que le contestasen de oficio: "he recibido el decreto tal y no me ha parecido irregular?" Y en una carta particular aquello de "la responsabilidad que algún día llegará a ser efectiva?" Por poca cavilosidad que tenga uno, esto quiere decir que se esperaba que el decreto fuese irregular y que ya no hay otro modo de contener a uno sino por el temor de la responsabilidad. Esto es sin hacer caso de lo que llama Tolrá estilo irrespetuoso, porque éstas son bagatelas que pasan entre amigos. Digo, mi amigo, estas cosas, para justificarme contra los propósitos que usted ha quebrantado: si usted no me cucara yo no me defendería."

¿Por qué Colombia? ¿Una nación? ¿Cuáles son los elementos culturales comunes? Un natural de Caracas llamado Francisco de Miranda concibió la idea de una república formada por los territorios del Virreinato de la Nueva Granada, la Capitanía de Venezuela y la Real Audiencia de Quito y le inventó ese nombre: Colombia, la tierra de Colón. Y le inventó una bandera: amarillo, azul y rojo. No por lo que nos enseñan en la escuela, sino porque el tipo fue uno de los muchos que se acostaron con Catalina de Rusia y en una de esas le ofreció crear una república que tuviera como bandera esos colores: amarillo, por su pelo, azul por sus ojos y rojo por sus labios. El tipo sabía conquistarlas aunque a Catalina no eran los cuentos lo que le interesaban sino algo de lo que se suponen bien dotados los costeños. Pero ¿qué había de común entre un paramuno de Santafé de Bogotá, un llanero Venezolano y un inca de las cercanías de Quito? Nada. Colombia se armó de un nombre y una bandera.

Bolívar tomó la idea y alcanzó a hacerla realidad: fue lo que, por distinguir, se llamó La Gran Colombia que de grande tenía el tamaño, pero que de hombres era pequeñita. Tan pequeñita como los que la desarmaron: Santander, Flórez y Páez. Ellos querían ser héroes nacionales de una patria cada uno. Era imposible que se obedecieran entre sí semejante caterva de hipócritas. Santander, ocho años después de la carta aquella, se hacía el loco mientras urdían con su conocimiento, y aprobación por tanto, la trama para matar a Bolivar. Todos habían mirado para un lado cuando cayó Sucre en las montañas de Berruecos. Igual que hoy. Como Bolívar los opacaba a todos y a todos les estorbaba, de todas partes lo echaron. “Vámonos de aquí, aquí ya no nos quieren” hablaba con su nous en las noches de San Pedro Alejandrino.

Colombia asumió plena la influencia de Santander: "Su decreto no es irregular" como si eso fuera lo especial y no lo raro. "Un día de estos habrá que responder" como si la irresponsabilidad fuera la norma. Pues se volvieron: todos los decretos, las leyes y las constituciones son irregulares. Y nadie responde. Quedamos íntimos amigos del inciso, de la coma, del parágrafo y de la trampa hecha a la ley, con las herramientas que se dejan dentro de la misma Ley por quienes la hacen sin tener como mira jamás el bién común. Por eso es que hacen tantas.

Los poderosos enseñan a robar. Los poderosos enseñan que la ley es para los de ruana.

Un mar de opiniones y ninguna idea. La idea, cuando surge, se la ahoga en un mar de opiniones. Termina castrada y minusválida, si alcanza a llegar a alguna parte. Por eso es que todo pasa sin que nunca pase nada. Ese es el espíritu nacional.

No se trata de saber quién es el responsable, sino quien debió haber sido o quien no lo fue. No se trata de castigar al culpable sino de encontrar en algún vericueto la norma que lo exculpe. Ese es el espíritu nacional.

No se trata de llevar la pelota, sino de pasarla. Ese es el espíritu nacional.

Espíritu íntimamente ligado a los juegos infantiles con los que nos educan que son dos: la lleva y el escondidijo. Los aprendemos a jugar de niños y los jugamos de por vida. Así en el caso de un magnicidio, de Sucre a Gómez Hurtado; en el de un contrato, del empréstito de la independencia al de las obras del aeropuerto El Dorado, pasando por la indemnización por Panamá; o en el de un enfermo vapuleado de hospital en hospital, mientras todos ruegan que se muera. "Si no trae la tutela entre los dientes no se atiende" reza el aviso.

La lleva. Y el escondidijo: no vi nada, no estaba ahí, fue a mis espaldas, ¿dónde está la prueba?

Siempre hay una instancia superior. Siempre hay otra instancia. Que componga, que alargue o que lleve al olvido. Ese es el espíritu nacional.

"Un dos tres cuclí cuclí al que lo vi lo vi. El que esté detrás de mi no valgo y salgo a buscar. No se puede tapar por todos" Así decíamos de niños y también de grandes. En esa frase del juego está Francisco de Paula Santander presente: tiene ley, tiene inciso, tiene trampa y tiene salvedades. Francisco de Paula Santander el que anotaba las limosnas que daba y las relacionó en su testamento para que dejaran de decir que era avaro.

¡Ah! Y claro, no falta el sapo que señala donde está escondido el otro. Para salvarse, claro está, para salvarse.

Se puede reclamar un espacio para soñar. “Hay un viejo y mísero dicho en el mundo de la ciencia: “Si quieres un cambio de paradigma, no basta con que los viejos profesores se jubilen. Tienen que morirse." Undidos entre las brumas del escepticismo, una generación sucede a otra. Cuando decimos vamos a hacer asumimos que ya hicimos.

Podría surgir el sueño entre la gente joven. Surgir de la universidad. Surgir y realizarse. Si es que allí, o entre ellos, no reinara también el espíritu nacional: mucha opinión, ninguna idea. Y todo para sí, nada para los otros como anotara Bolívar en la carta aquella.

*


Digo...


Luis Fernando Gutiérrez-Cardona



¿Me acompañarías esta noche,
digo,
en mi carro por una de esas carreteras del valle
a la velocidad que dieran sus dos litros y,
sin matar a nadie, y sin contarlo,
me acompañarías
a besar el camión más grande que viéramos,
solo por sentirlo, digo.
Solo por sentirlo?

*

21 de agosto de 2009

Notas de Aire


Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


Escribir es un acto similar al de esos fotógrafos de foto agüita que todavía es posible ver en algunas partes. Es cubrirse con un enorme trapo negro y dejar pasar la luz por una fracción de tiempo a través de un lente hasta la oscuridad así creada y que quede ahí grabada, esta vez como palabras.

Es un acto de locura, una transgresión. La locura puede verse como una alternativa a la muerte. Y, definitivamente, como una alternativa a la cárcel. A la que es y a la que lo parece.


*

19 de agosto de 2009

Colombia - A mi manera-

Alto de Lavapatas - San Agustín


Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


"Esta es Colombia, Pablo con su espuma y su piedra
curvada dulcemente sobre el cielo de América...
(Eduardo Carranza)




Sucedió que el 9 de Abril de 1948 mataron en Bogotá a Jorge Eliécer Gaitán. No tengo idea de quién era el tipo, más allá de lo que aparece en los libros de historia y de lo que le he escuchado en discursos que algunos nostálgicos del glorioso partido liberal conservan grabados en discos de cera, y reseñas sobre sus defensas de criminales más o menos culpables que él con su verborrea conseguía hacer pasar por inocentes frente a jurados de conciencia que ponían más atención a las palabras que a los hechos. O si no, que tal esa de conseguir liberar a un violador con el argumento de que no es posible enhebrar una aguja, a menos que la aguja se quede quieta. Aparte de penalista el hombre encendía la plaza pública con una demagogia alucinante. Un auténtico pico de oro. Lo mataron pues, como al medio día. Y la turba se tomó a Bogotá. Quería el poder. Pero los que tenían el poder también lo querían. Y como en Bogotá cuando llueve hace mucho frio, un aguacero oportuno calmó a la turbamulta que, temerosa del agua, prefirió resguardarse por aquello de que la cáscara guarda el palo. La gente solo se bañaba una vez al año, y eso si estaba sucia según enseñaban los libros de texto. Se desató la violencia política. Un gamonal en cada pueblo. Matar al otro porque era liberal. O matarlo porque era conservador. Sin que nadie supiera que era ser una cosa o ser la otra. Asunto de familia, se decía. Gobernaba un conservador –Mariano Ospina Pérez- a quien sustituyó otro conservador bogotano –Laureano Gómez- que había mangoneado a lo largo de 50 años en el Congreso y, ya presidente, resultó un perfecto incapaz que llamó a su Vicepresidente para que lo reemplazara, un tal Roberto Urdaneta Arbeláez, quien, antes que devolverle el mando a quien se lo había prestado, se lo entregó a los militares. Un general llamado Gustavo Rojas Pinilla aupado por los políticos bajo el argumento de que lo suyo no había sido un golpe de estado sino un golpe de opinión. Ya era el año 1953. La violencia a todo dar, Rojas en el gobierno, hacía obras públicas, y trataba de copiar a Perón, con una hija por Evita. Ya alguien que había sido presidente por unos días, Darío Echandía, había dicho que en Colombia todo pasa sin que nunca pase nada. Y había dicho que Colombia es un país de cafres, sea lo que sea lo que eso signifique. A Rojas le dura el impulso hasta 1957 y mal que bien consigue una tregua con las guerrillas liberales, tregua que da origen a las FARC. Cae Rojas a quien sustituye por unos meses una Junta Militar mientras los políticos conservadores y liberales, Laureano Gómez por aquellos y Alberto Lleras por estos, se ponen de acuerdo en que es una pendejada andarse peleando el poder y que es mejor repartírselo milimétricamente entre los dos, alternándose la Presidencia por dieciséis años, se dice rápido, y dividiéndose entre los dos el estado por partes iguales. Una maravillosa componenda. Arrancarían los conservadores pero al no ponerse de acuerdo, iniciaron los liberales con Alberto Lleras Camargo. Un hombre seco de hermosa y engolada voz, delicioso escritor, de quien decían que era el único que sabía leer en Colombia. No sé que haya hecho, creo que nada. ¡Pero se le oía tan bien en la radio! dicen. Le siguió el conservador, un personaje de Popayán que se llamaba Guillermo León Valencia, hijo de poeta, cazador y mujeriego visitante de las casas de citas bogotanas. Acabó, se dice, con los llamados chusmeros, que era en lo que habían terminado los pájaros de la violencia política, que asolaban los campos y las vías: Sangrenegra, Desquite, Chispas, Efraín González. A Valencia lo reemplazó Carlos Lleras Restrepo que modernizó en algo las instituciones, reformó la constitución no sin antes comprar el congreso con los auxilios parlamentarios para que aprobaran sus propuestas, una renuncia no aceptada por algún escándalo y terminar entregando la presidencia al último presidente del frente nacional, Misael Pastrana Borrero que la obtuvo tras un fraude que ya nadie niega, después que Lleras mandara dormir a todo el mundo a las ocho de la noche el día de elecciones, mientras terminaban de cuadrar el asunto con los votos que algún politicastro del sur del país metía a la brava en las urnas, según contó después cagado de la risa. Pastrana, como no, hablaba bonito e hizo un niño. Fue todo lo que hizo así como importante, porque el niño a su debido tiempo, también se sentó en esa silla que llaman, chistosos que son, el Solio de Bolívar. La violencia política había amainado, no así la guerrillera y a ella se sumó un grupo nuevo que se llamó M-19, formado, dicen, en protesta por el robo de las elecciones. El grupo este se estrenó robándose la espada del llamado Libertador de la Quinta de Bolívar, y como no, ni que no fueran colombianos, matando. Se inauguraron con un líder sindical que se llamaba José Raquel Mercado. Secuestraron y mataron hasta su último día. Y las FARC ahí, dando candela. Se fue Pastrana y llegó Alfonso López Michelsen. Hijo de quien había sido presidente por los años 30, conspicuo miembro de la oligarquía más conspicua, se había labrado un nicho “oponiéndose” al frente nacional mientras disfrutaba al mismo tiempo de sus mieles como ministro o como gobernador. No le faltaron los escándalos, las carreteras raras que beneficiarían a los hijos del ejecutivo, y un paro cívico que reprimió de manera cruel, sin que la población se enterará muy bien porque los medios de comunicación, la gran prensa colombiana, siempre ha estado entregada al poder. Empezaba el narcotráfico a mostrar sus dientes. Posteriormente se reuniría con los narcos en Panamá. Terminado el tiempo de López llegó un político de pueblo, de esos que saben que el poder es para nombrar, para medrar, para hacer clientela. Los que politizan todo y lo corrompen todo a condición de que la corrupción se mantenga en sus niveles aceptables, según dijo esta belleza que se llamaba Julio César Turbay Ayala. Lo inauguró el M-19 robándosele 5.000 armas de las que tenía el ejército en su principal lugar de acopio en pleno Bogotá. El estado de sitio, un estado de excepción constitucional que había campeado, regresó con toda la fuerza y el hombre dictó un decreto que se llamó el estatuto de seguridad, con base en el cual se encarcelaba, se torturaba, se condenaba a los civiles en consejos de guerra acomodados y se cometían toda clase de tropelías. Acción y reacción, el M-19 le repitió la dosis y un día se tomó la embajada de la República Dominicana, donde un poco de esos vejetes gocetas que se llaman embajadores andaba tomando trago lo más de rico. Allí estuvieron un resto de días hasta que el hombre, o sea Turbay, los compró a precio de oro y los guerrilleros felices de la pelota, terminaron tomando el sol en Cuba, bebiendo ron y quien sabe haciendo que otras cositas después de la abstinencia de carne a que estuvieron sometidos. Los narcos ya eran poderosos. Un día, por fin, no mas-turbay y llegó Belisario Betancur. Lo había intentando cuatro veces… muchas palomitas de la paz, muchos discursos lindos -con alguno hizo llorar el pleno de la Asamblea de las Naciones Unidas- La guerrilla ahí. Los narcos. Y el M-19. Intenta hacer un proceso de paz con estos, pero eso, sabido es, es un juego de todo o nada. Mucho amague y banderita blanca. Un mal día, los narcos le muestran los dientes: matan al ministro de justicia de su gobierno que se llamaba Rodrigo Lara Bonilla. El tipo reacciona diciendo que los extraditará a los Estados Unidos y así lo hace, solo que empieza con un personaje bonachón, que mostraba los dólares en los partidos de fútbol a los árbitros y alguna otra travesura, pero no era el malo de los malos que era Pablo Escobar que se daba el gusto de hacerse nombrar congresista, y mejor dicho: se daba el gusto de hacer lo que le daba la puta gana para no hablar muy largo. El país había cambiado. Todo el mundo convivía con las mafias del narcotráfico, hacía negocios con ellos, se asociaban, se aceptaban. El narcotráfico nos cambió a todos. No es que antes hubiéramos sido buenos. Es que ahora nos volvimos peores. La narcocultura contra la que empezó a alzar la voz un político joven, Luis Carlos Galán Sarmiento, y un periodista, Guillermo Cano. Voces aisladas. Belisario en la encrucijada. Un día el M-19 decide darle una dulce toma. Y se toma el Palacio de Justicia, plaza de por medio con el Capitolio Nacional, sede del Congreso, Capitolio y Plaza de por medio con el Palacio de Nariño. Desde allí el Presidente oyó los primeros tiros, pensó que estaban celebrando algo y estaban quemando pólvora. El M-19 entra a sangre y fuego. Matando. Y el Ejército, que aún no se sacaba el clavo de las armas que les había robado, responde a sangre y fuego. Un coronel lleva un tanque y lo para en la mitad de la plaza y ordena disparar contra la puerta. Los artilleros nunca habían disparado ese cacharro y el tiro les sale alto. ¡Bola! dijo el umpire, dio en la parte alta. "¿Qué hace Coronel?" Le pregunta un periodista… “Defendiendo la democracia, maestro” responde él… “Pero miré, insiste el periodista, es que adentro están los magistrados de la Corte”. “Que les hagan estatuas”, como que responde el tipo. El presidente de la Corte clamaba por las emisoras “paren el fuego”, el Presidente “¿Cómo sé que ese es el Presidente de la Corte?” Eso fue al medio día, las emisoras transmitían en directo, pero por la noche, dejaron de hacerlo y empezaron a transmitir los partidos de fútbol. El edificio empezó a arder. Con el edificio, los que había dentro y no habían sido muertos por las balas de los unos, o de los otros. El drama empezó a las 11:30 del 6 de Noviembre de 1.985. A las 2:10 de la tarde del otro día una gran explosión estremece el palacio. A las 2:20 el General Vega Uribe, Ministro de Defensa y tal vez presidente de facto durante esas horas, anuncia que la toma del Palacio de Justicia ha terminado. Masacre fue. Y holocausto. Y desaparecidos. Belisario sale en la televisión y asume las responsabilidades, pero la cosa iba a terminar mal para el… solo que el 13 de Noviembre, explota el volcán Nevado del Ruiz y mata decenas de miles de personas. Colombia es así: siempre una noticia peor, opaca la anterior que era la peor de las noticias, hasta cuando la nueva empieza a ser la peor. Pobre Belisario, hasta buena gente, se va con sus penas y su mala suerte y lo sucede Virgilio Barco. El M-19 terminado, las FARC ahí, y el narcotráfico a todo vapor. Barco era un barco que se hundía, sufría la enfermedad de Alzheimer pero nadie ha contado cómo se gobernó con él en ese estado. Virgilio Barco, con todo, en sus momentos de lucidez, alborotaba el trapo rojo, color del partido liberal y balbuceaba frente a las cámaras de televisión. Los narcos decidieron medirle el aceite y las bombas rumbaban, y los muertos y los desafíos no tenían límite. Le explotaron un bus bomba contra la sede del organismo de seguridad, con una tonelada de dinamita, y no contentos con ello, hicieron explotar en las goteras de Bogotá un avión comercial que recién había despegado. Una locura. Una ordalía inconcebible. Y claro, matan a Cano, al gobernador de Antioquia Roldán Betancur, al comandante de la policía de Medellín en la mañana y matan a Luis Carlos Galán, en la tarde. Y al candidato del M-19 a la presidencia. Y al de un partido nuevo, la Unión Patriótica, no sin arrasar también el movimiento entero. Las FARC ahí. El Narcotráfico ahí. Vamos en 1990. A Barco lo sucede en medio de ese pandemónium, el heredero de Galán, César Gaviria. Un Chicago boy, según lo calificaban, supuestamente muy buen economista. Las FARC ya habían conseguido sacarle la piedra a la población que empieza a organizarse contra ellas. El monstruo, en ciernes, se desarrolla apoyado de alguna manera con herramientas jurídicas desde el estado y físicas desde los cuarteles. Los Paramilitares. Gaviria consigue que la Corte en extraño volantín muy abogadil, le apruebe la convocatoria a una constituyente. Hacen una constitución que les quedó apenas regular, salvando el establecimiento de la tutela. Escobar permea esa constituyente, y logra hacer que eliminen la extradición. Después de extraños malabares Escobar se entrega a la justicia que Gaviria hace a su medida. También le da una cárcel a medida suya llena de extravagancias. Se aburre una noche allí y se sale. No es una fuga en realidad, simplemente levantó un alambrado, le dio una coquita de arroz a los soldados que la cuidaban, un liguita que era como llamaban el soborno pequeño del día a día y a la calle. La guerra es a muerte entre su cartel de Medellín y el de Cali. El estado y el cartel de Cali, y la DEA y todos a una como Fuenteovejuna, finalmente consiguen abatirlo en un tejado, con su gran barriga al aire y descalzo. “¿Para qué hijueputas me sirve a mí la plata?” había dicho el mismo. Y Gaviria, se va con su constitución y su apertura económica a cuestas. Su discurso de posesión, cuatro años atrás, lo había concluido con una frase: “Bienvenidos al futuro”. Cuando se fue ningún colombiano se sintió en futuro alguno. ¿Quién llega? Ernesto Samper, de la mano de los narcos del cartel de Cali que financian su campaña: “Fue a mis espaldas” dice él, y tapo remacho me quedo con ella de aquí no me mueve nadie. Ahí se quedó. Nada memorable. Cómo Alvaro Gómez, candidato eterno, habló de la necesidad de cambiar el régimen, el régimen lo hizo matar. Las FARC ahí. La muerte de Escobar no termina el narcotráfico sino que lo aumenta. Los paramilitares desplazan, asesinan, señorean, crecen. Se va este elefante y llega el hijo de su papá, es decir el hijo de Misael. Andrés Pastrana. Así como el único mérito de Misael fué haber hecho a Andrés, el único de Andrés era el de ser hijo de su papá. Se gozó la presidencia eso sí. ¡Pa'que! Mucho whisky en la casa presidencial de Cartagena. Deudor de Tirofijo, entregó a las FARC, de las que éste era jefe, presuntamente para negociar la paz con ellas, una superficie más grande que la mitad de los países de la tierra o algo así. Y claro, las FARC se burlaron de él cómo les dio la gana. Lo dejaron hablando solo. Siguieron matando, lanzando cilindros bombas, y secuestrando. Secuestrados que siguen estándolo aún muchos de ellos. Y llegó en el 2002, para estarse cuatro años, Alvaro Uribe. Las FARC lo recibieron el día de su posesión a morterazos contra la que iba a ser su casa. Y él ha dado a las FARC con todo. Y eso es lo que tenemos. Los cuatro van a ser ocho. Doce si le dejan presentarse, todo porque resiste la guerrilla, y porque los vecinos nos detestan. Entonces hay que darles en la mula. Esta parte del cuento sí la saben todos. Las FARC ya no tan ahí tan ahí como antes. El negocio del narcotráfico ahí. Los paramilitares ahí, perseguidos pero resistidos. Su cúpula se entrega en una negociación a cambio de una ley más o menos a su medida, como la de antes entre Gaviria y Escobar. Ellos controlan la mitad del congreso, o más. Uribe les proporciona transporte en avión privado hacia los Estados Unidos y les asegura vestido, alojamiento y comida gratis en sus cárceles. Medio congreso preso o amenazado de estarlo por la Corte Suprema. La democracia solo puede existir, si hay justicia. ¿Empieza a haberla? Eso si "voten por mí antes de que los detengan". Esta apretada reseña cubre 60 años. Ni un instante de paz, ni uno de reposo. Por eso no tiene párrafos. Y así...

Esta es Colombia, Pablo... dijo el poeta.

*

16 de agosto de 2009

Desolaciones


Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


Un frío más helado que de costumbre recorría anoche el apartamento a nivel del piso. Los pies desnudos sobre la alfombra empezaron a entumecerse. Un pequeño dolor se localizó en los tobillos y amenazó seguir subiendo.

Me montaré en el viento helado que ronda por mi estudio. Dejaré que atrape mi corazón. Quisiera que lo congelara y dejara de latir. Sería una buena noche para ello...

— ¿Tan mal andas?

O tan bien.

— Si estuviera bien, insistió, lo ultimo que desearía es que mi corazón se congelara.

Me gusta sentir mi corazón latir, solo que ya no lo siento: es un gran vacío. Una fábrica de impulsos no es un corazón, es una máquina prescindible, innecesaria

— ¿Será? ¿Será porque ya no lo escuchas? El a veces se resiente cuando uno no lo escucha.

Tomé la onda helada.
Ha amanecido.
El pequeño dolor persiste en los tobillos.
El frío corre.
El corazón...

*

13 de agosto de 2009

Desolaciones



Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


(viene a mí por oleadas
y se posesiona del alma...
no sé si es porque está muy feliz,
o porque está muy triste,
o por ambas cosas:
... feliz por los demás,
triste por mí)


*

9 de agosto de 2009

Desolaciones


Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


Me he encontrado con ella
con la desdentada
tres veces
y como le sonrío
la muy maldita
(tres veces)
se ha marchado...

La próxima vez me iré
hasta Ispahán
(le gustan, dicen,
los que allí se esconden)


*

6 de agosto de 2009

La Mesa del Lado




Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


Son como las cucarachas, dice alguien en la mesa del lado. Se les saca a escobazos y ellas ahí. Tiene razón, responde su acompañante. Tiene razón. Y guarda silencio. Le miro y se adivina en su rostro lo que pasa. Una nueva espina se clava en su corazón, un nudo más se enreda en su garganta. Se reconoce. Como las cucarachas ha sido barrida, empujada, trapeada, fumigada. Y esta ahí. Lo jura, no quisiera estar. Su rostro muestra que no sabe donde ir. No sabe que hacer. No sabe vivir de otra manera. Muestra que lamenta el despertar y se pregunta ¿cómo es que está aquí?. Todos los dias se avergüenza de lo que es, se apena de existir. Con una pena honda hacia adentro y hacia afuera.

Todos los días —lo transparenta su rostro— la vida, como una cucaracha, se le aferra y no la quiere, no la quiere. No sabe que hacer. No sabe...

*

4 de agosto de 2009

Notas de Aire



Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


"Depresivo Endógeno" dice de mi alguien que recorre estas notas. Busco la definición técnica de eso a ver si aplica la etiqueta.

Igual, califique o no, hay estados del ser que uno no se pide. No se pide ninguno para ser exactos. Se llega aquí por acto de terceros, sin derecho a retracto. Por razón del llamado de la especie y punto. "Creced y multiplicaos".

Y toca ser de la forma que se es. No. Ni siquiera eso: toca ser de la forma como se ha de ser según los usos.

En un derroche de conciencia se intenta —si se intenta— ser capaz de sobreponerse a sabiendas de que la batalla está perdida. No es más que un insistir para existir.

El resultado, incierto por conceder mientras se vive, será cierto cuando lo más poderoso termine imponiéndose, como será indefectible que lo haga.

*

2 de agosto de 2009

Notas de Aire


Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


Hoy fuí a la galería de compras. Por alguna razón atávica esa es de las cosas que hago con placer. Es, pienso, algo que debería siempre hacerse en compañía de aquellos con quienes se vive —tal vez esa sea la razón, mi padre lo hacía con nosotros—. Finalmente de eso es de lo que se trata. Hay mucho de complicidad en compartir el escoger lo que sostendrá el cuerpo. ¿Qué hay más importante, primaria y sustancialmente, que comer?

Por dos mil pesos tomas doce plátanos, por mil una yuca grande, por tres mil tres aguacates o dos papayas o dos piñas... te enciman el perejil y cuando menos piensas tienes un montón de cosas, incluído un coco que no tienes idea como abrir. Pasas de las cosas que no te gustan, pero no de las que sabes le gustan a los otros. Hoy el señor que me atendía me ofreció mafafas. "La palabra es linda" le dije y anoté "¿Eso se come?" "Claro, respondió, llévese estas dos para que pruebe. Se las regalo...."

Y caminas en medio de un montón de personas que huelen a tierra y a sudor y ese olor se te pega, y un sabor a cosas frescas se te instala en el paladar. Te sabes a ello. Hombres feos no porque lo sean, sino porque trabajar al sol ha de afear, buenas gentes, generosas... Lo recorres todo tomando una cosa aquí, otra allá. Aceptando probar una naranja. Abriendo una granadilla. Embriagado de colores. Y luego, camino de las ramas que se usan para hacer infusiones o como remedio, pasas por el lado de calambombos que cuelgan ahí como en la plaza de los pueblos. Todo es tan natural.

Le pregunto a una señora qué tiene para desayunar y me ofrece caldo de pajarilla y otros potajes probados en su tiempo y ahora sospechosos. Termino en unos huevos revueltos con tomate, una arepa que sabe a maíz de verdad y de vereda y un chocolate en taza que reemplazo por una cocacola, solo porque tengo temor que se resbale y resulte un desastre. Al pagarle, dos mil y algo más de pesos, le digo: "Sus huevos saben a los que hacía mi madre". A la señora le brilla la mirada y me devuelve los billetes con una gran sonrisa: "Si sintió eso, dice, yo lo invito al desayuno". Por supuesto no se trataba de confundir valor con precio.

"¿Por qué compró tanto?" preguntan cuando llego a casa. "No sé, respondo, eso fue lo que echaron, lo que compré fue poco".

*


1 de agosto de 2009

dejémonos ir...


Luis Fernando Gutiérrez-Cardona



dejémonos ir...
llevar
... venir
sorber
oler
recorrer
estacionar
empezar
atropellar
seamos uno
sin contar como alguien
hagámonos
al universo no le importa el recorrido de una estrella
¿por qué sí a uno?
¿que hace tu lengua ahi?
¿ah?
¿la mía?

*

29 de julio de 2009

Al lobo que regresa





Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


La Imaginación se puede comparar con el sueño de Adán:
cuando él despertó se había vuelto realidad.
(John Keats)




Hemos andado lobo compañero ¡...e ido a tantos lugares y conversado tanto!

Nos recibieron algunos seres amables de los que escogen el camino de los sueños. Nos dieron un rincón, nos alojaron, nos abrieron una ventana por la cual mirarnos sin huidas ni llamadas, sin reclamos, dejándonos que fueramos, siéndonos. Siempre pocos, siempre suficientes.

Y hablamos en días y noches alunadas ­—de luna y nada— de silencio total de sonidos extraños y callados, con voces propias, con voces conocidas y desconocidas de poetas, de escritores y pensadores, de filósofos, de músicos, de locos desaforados, de iluminados y benditos. Gozamos buscando que una estrella fugaz nos diera en la cabeza. O dando con una en la cabeza de alguien que podía llamarse Felipe, Luis, Diego, Alexander, Daniel, Fernando, Eliana, José, Yamile, David, Julián, Andrés, Ángel o Miguel o Alejandro o Liliana o Cindy... en cualquier parte del mundo, en ninguna parte. El lobo era Harry, pero sabía bien que no lo era.

¡Ay, lobito! ¡que quieras regresar, que tengas que hacerlo! que sé muy bien a que.

Si mueres de mi —tantos lo hacen— no morirás en mi.

No hay soledad, aunque sin ti… aunque sin tí quien sabe.

Te seguiré fundido en algo irremediable

Ahora sé quien llora y sé por quien lo hace.

*

25 de julio de 2009

Es lo que trajo el viento



Luis Fernando Gutiérrez-Cardona



Hace rato amaneció.
No he dormido.
La noche se hizo de aire helado que corre por el piso,
que entra por debajo de la puerta y abraza unos pies desnudos
de vientos que surgen por hendijas de ventanales desajustados
y que silban...
uuuuuuhhhhhh... uuuuuuhhhhh...
(como un mensaje en la media noche)

Se hizo de un pequeño dolor de cabeza,
de ojos que quieren cerrarse
que no pueden
de poemas griegos que pasan y que vuelven.

Cuando

"Cuando cierro los ojos
mi amada viene
desde lejos
y me mira

cuando apago la luz
viene la muerte y
me besa las manos."

(un pequeño parpadeo en la pantalla: me ha pensado
me mira desde lejos

apago la luz

me besa las manos la maldita muerte
— maldita no porque venga, si no porque se vuelve sola —
si quiere jugar conmigo ¿por qué es que no me lleva?

Se encienden las luces de otro día
... que pereza)




(*) Miltos Sajturis

23 de julio de 2009

Hablábamos


Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


Hablábamos
de manos
de ojos
de miradas
y de labios

y no se daba cuenta
que era de sus manos
de sus ojos
de sus miradas
y de esos labios
suyos.

*


21 de julio de 2009

Desolaciones


Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


todo te deja porque me dejaste
(F. Thompson)




Y se sentó muy lejos
y dijo lo que quiso
y obtuvo lo que dijo
y se calló
y habló con otros
y le hurtó los ojos
y dijo cosas
que no tenía que decir
y no sintió nada
no sintió nada
no había otro
no le importó
no sintió
no sintió
le llamó desamor
como si fuera algo
como si pudiera ser
lo que no es nada
que lo que fue no es
que lo que es no fue
que le dice desamor
que es desprecio
... es nada
que no se alega desamor
que el desamor se sufre.

(Pero lo fue todo)
¿lo fue?
Si.

(No te quiero para mi
y no te quiero)

*

15 de julio de 2009

Notas de Aire



Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


Ayer fui a una misa en la noche llevado por mi hermana. Iniciaron las lecturas. Estabamos en la iglesia 10 personas, todas familiares. A medida que el lector avanzaba empezamos a mirarnos, sorprendidos, divertidos. "¡Qué joya!", anotó uno... "¡Cuántos delitos!" dijo otro.

Al terminar la ceremonia hicimos inventario de violación de derechos humanos, de acciones contra el código penal. Le comentamos al cura que se escabulló sonriendo.

Esto es el final de lo que leyeron:

"Siendo ya un hombre, Moisés salió en cierta ocasión a visitar a sus hermanos, y observó los penosos trabajos a que estaban sometidos. También vio que un egipcio maltrataba a un hebreo, a uno de sus hermanos. Entonces dirigió una mirada a su alrededor, y como no divisó a nadie, mató al egipcio y lo escondió en la arena. Al día siguiente regresó y encontró a dos hebreos que se estaban pelando. "¿Por qué golpeas a tu compañero?" Preguntó al agresor. Pero este le respondió: "¿Quién te ha constituido jefe o árbitro nuestro? ¿Acaso piensas matarme como mataste al egipcio?". Moisés sintió temor y pensó: "Por lo visto, el asunto ha trascendido". En efecto, el Faraón se enteró de lo sucedido, y buscó a Moisés para matarlo. Pero este huyó del Faraón, y llegó al país de Madián."

"Por lo visto el asunto ha trascendido" Y a volar. Con razón que el alma pena...

El agua viene mal desde la toma, decían los abuelos.


*

11 de julio de 2009

Amparo


Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


El teléfono suena antes de las ocho de la mañana.

— Aló...
Fernando...
Es ella, con la media voz que la acompaña hace algún tiempo.
— Hola, Amparo. ¿Cómo amaneces?
¿Cómo estás mijo?
Intuye la respuesta
— Sobrevivo, respondo bajito.
Es que pensé en ti y solo quería llamarte a averiguar como estabas, a decirte que te quiero mucho y que todos pasamos dificultades y dolores en la vida. Ánimo pues y cuidate mucho. Un abrazo.

Cuelga.

Llama cada tanto. No sé como se entera. O pasa por mi oficina con un paquete de galletas o algun animal raro de esos enlatados que sabe que me gustan. Algunas veces con una botella de vino o una de buen whisky que cuando son de ella no comparto sino que consumo en medio de esas extrañas soledades.

No se demora mucho. Lo necesario para decir frases llenas de afecto, de consuelo. Nos vamos abrazados hasta el ascensor -siempre equivoca el camino- Nos despedimos con un beso. Espero que la puerta se cierre. Me deja el alma arropada y cálida.

Y no es ella la que me debe querer a mi. Soy yo quien debe quererla a ella. ¿Quién querría ser amigo de ese niñito desgarbado y triste? ¿Por qué abrirle su hermosa casa siempre siempre con una gran alegría, dejarle dormir en ella, tener para él un postre, un café con leche, llevarlo en su carro, poner en él esos hermosos ojos azules y escucharlo con cuidado? ¿Por qué llevarlo al club que de otra manera no podría pisar? ¿Por qué dejarle acompañarla algunas veces de alegrias, algunos instantes de soledad, algunas horas de dolor? ¡Ah!... ¡tanta... tanta generosidad! Y dejarle construir con sus hijas una amistad que no siente el tiempo.

Ahora, cuando la luces empiezan a apagarse. Ahora que extraños seres alados rondan mi cabeza, en las mañanas, antes de que sean las ocho, hace timbrar mi teléfono o se aparece por ahi más tarde y consigue no solo ratificar que la amistad existe, sino también hacer de mi el niño que cree en el ángel de la guarda. Es una de esas almas que nos hacen creer que el alma existe.

*

9 de julio de 2009

Notas de Aire


Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


Tomé el ascensor para bajar cinco pisos. El aparato, silencioso, se detuvo en el 7. Una pareja -que lo esperaba- se besaba en el pasillo. Tan embelesados estaban que no se percataron de que las puertas se habían abierto. Guardé silenció, mantuve apretado el botón y esperé. Cosa de un minuto, que en esas circunstancias es mucho tiempo. De pronto cayeron en cuenta. Tomaron el ascensor. Aunque no iban más personas, él se hizo en un extremo. Ella en la esquina diagonal. Él se pasó la mano por la boca en previsión de algún resto de labial. Era un amor furtivo según saltó a la vista. Me bajé en el 4. Con una sonrisa. Enamorado.

*

6 de julio de 2009

... alucino





cafeína
, teobromina, cannabis, heroína, alcohol, tabaco, lsd, láudano, opio, teofilina, cloroformo, cocaína, tetrahidrocannabinol, éxtasis, metacualona, morfina, codeina, tebaína...
también prozac o sertralina



aire... aire
todo
lo tomo todo
y nada me hace más
que lo que hicieron tus manos y tu boca.

(tus ojos son otra cosa
tus ojos son un universo artificial
de ellos huyo
tus ojos son la droga)

pienso en ti.
pienso que piensas en mi
pienso que piensas en si pienso
en pensar en ti...
o que piensas que pienso en no hacerlo
que no lo hago
lo hago ¿no te enteras?

... espera:
algo duele en la parte más alta
de este corazón
¡vi tu ojos!
... alucino
¿dónde estoy?.

*

5 de julio de 2009

Miedo


- Mi pobre amigo, ¿es usted un desesperado?
- ¿Yo? -dice el hombre volviéndose estupefacto-.
No, señor, soy peluquero.

(Wilde)



Extraño al lobo

— ¿De verdad? ¿Dónde estará? ¿Qué se habrá hecho?

Ni idea

— Tiene miedo.

No, quizás ya encontró algún planeta con muchas lunas

— No. Es el miedo. Los lobos esteparios tienen miedo de ser pesados, intensos, intrusivos. La más mínima seña los hace regresar a sus guaridas, silenciosos, cabizbajos. Se lo piensan antes de volver a dejarse ver y mientras tanto se alimentan de su propio hígado. Saldrán eventualmente un poco más melancólicos, incluso melancohólicos, a ver pasar la luna, a aullarle, y a alguna otra cosa porque no puedan evitarlo.

¿Puedo hacer una pregunta personal?

— No te lo recomiendo, pero hazla.

¿Es homosexual?

— Es Homo-Sexual:

Homo: un género del reino animal, de origen africano, perteneciente a la clase Mammalia, orden Primates, suborden, Haplorhini, infraorden Catarrhini, superfamilia Hominoidea, familia Honubedae, tribu Hominiti.

Sexual: lo es por naturaleza.

¿Y cómo está seguro de eso?

— Miedo. La pregunta encierra miedo. Pero espera miro. Sí. Las manos son de humano, los pies de humano, camina en dos patas y habla como uno de ellos. Supone con razones, aunque no puede vérselos, que los ojos son de humano, Ha de ser eso entonces: un humano. No está muy seguro en todo caso. ¡Ha sido tanto lo que se ha hecho para que lo olvide! Está convencido de no querer ser pato ni etiqueta alguna. Solo eso: humano, ni mucho ni poco humano, humano.

No se pidió serlo, dice. Es lo que hay. Y funge de lobo de la estepa por no ser pato, el pato en que todo y todos quieren convertirlo para que cuando "cuack!" diga el pato que manda "¡cuack! ¡cuack!" responda con el resto.

Si se es pato -piensa- no se necesita etiqueta, es eso y todos los otros patos le cuackean con indiferencia. Se fecundan entre sí y el lago bulle de cuackidos. Si humano no basta con ello, se requiere de una etiqueta: negro, amarillo, blanco o cobrizo. Lesbi, homo, hetero, bi. Judío, musulmán, cristiano. Terrorista, santo o demonio. Paisa, rolo, costeño, sudaca, facho o izquierdista. El otro. Séase lo que se sea que eso sea: el otro. Después es el ¡apunten!... ¡fuego! Raro eso...

Si, es raro.

"Buenos días a las personas que dejaron de serlo para volverse humanos" decía su maestro: "Buenos-días-a-las-personas-que-dejaron-de-serlo-para-volverse-humanos”.

Tiene miedo. El miedo que es un gusano negro anidado en la mente, a veces en el corazón. El miedo que es contagioso y es horrible. El hombre nace sin miedo y la sociedad lo corrompe. El miedo viaja en una onda cósmica que se arrima a su ventana. Cuando aparece paraliza a dos, como mínimo, porque el miedo quiere compañía, necesita propagarse. El miedo tiene que ser compartido, contado, sufrido con otro para que sea más miedo. Y el miedo goza siendo más miedoso. El miedo es el medio del poder.

(Te advertí que no lo preguntaras).

Adiós.

— Adiós.

*


Apenas saludó



Apenas saludó
y al pasar de largo
vi ser la soledad.

Esperaba un abrazo
y no fue más que un hola
que hizo mi sonrisa
trizas
con su sonrisa triste.

Una chocolata
que sabía a lágrimas
se deshizo
olvidada en el bolsillo.


*

3 de julio de 2009

Quisiera ser un pajarito




Luis Fernando Gutiérrez-Cardona



Quisiera ser un pajarito
y volar... y volar
y volar


quisiera que así fuera
que volara... y volara
y volara

que volara

que lo hiciera
que tomara
una corriente de aire
y fuera alto
alto
que como si durmiera
flotara
cual los pájaros
que en la niñez
veía volar
tomando la mano
de mi padre

iría lejos
y no lloraría más
no lloraría

volaría... volaría
volaría

volaría
volaría


*

2 de julio de 2009

Obama en la Universidad de El Cairo




Leí por fin el discurso de Obama en la Universidad de El Cairo. Con días de distancia, para dejar asentar la emoción mediática. Se encuentra completo en:


http://www.elpais.com/elpaismedia/ultimahora/media/200906/04/internacional/20090604elpepuint_2_Pes_PDF.pdf

Pero si quiere ahorrarse la lectura, se lo resumo:

Nada del (otro) mundo. Toda la culpa es de Dios.

"Muchas gracias... Assalaamu alaykum. (Aplausos.)
...
...
...

(once páginas de ... )

Gracias. Y la paz de Dios esté con ustedes. Muchas gracias. Gracias. (Aplausos.)"

¿Y de la paz de los hombres qué?

Digo... Por variar.

Conste que el man me gusta.

Por alimentarles la pereza,
Yo

*

27 de junio de 2009

soy libre




Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


No soy libre del minutero corriendo en mi muñeca,
ni de olvidar que es más rápido de lo que yo creía.
(Felipe Parra)





(soy libre de hundirme en su mirada
de llenar de sonrisas el campo yermo de mi rostro
—de provocarle algunas—
de llenar su boca de la boca mía
de tener en esta esa boca suya

Soy libre, muy libre, cuando libre
dejo correr las manos por las manos
los ojos por los ojos
las pieles por las pieles
y los humores acuosos solo uno
uno los sabores
los abrazos uno.

No pasa muy seguido, pero a veces pasa.
Como ayer, cuando las yemas de los dedos
que apenas se rozaban hicieron explotar
en siete millones de pedazos mi cabeza.

Se es libre, muy libre en ese punto y tiempo
en que no se piensa ser libre
ni no serlo.)

*

Notas de Aire



Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


cierra la ventana

a esas horas, los viernes, las brujas concluyen su aquelarre y vuelan ebrias y sin rumbo;
ansiosas y desesperadas son el viento helado que no se va porque te tiene.
Son ellas, las brujas, arropándote, haciéndote el amor.



*

24 de junio de 2009

Notas de Aire - Morrón


Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


Mi padre, hablando entre dientes, preguntaba cada tanto señalando el cerro frente a la ventana:

— ¿De cuántos zurronados se botará Morrón?.

Nosotros, que a pesar de no haber llegado tan tarde tampoco lo hicimos tan temprano, no teníamos idea de que era un zurrón ni vimos uno.

— ¡Puff! –respondíamos por intuición– ¡muchísimos!.

— Pues no –decia él– todo depende del tamaño del zurrón.

A lo mejor llevamos un zurrón muy grande.

Anoche, pasando páginas de Viaje a Pié de Fernando González, me encontré con esta frase: "Estoy triste porque no hallo un fin que me interese. Si todo es igual, ¿por qué no adoptar el de la alegría? En eso consiste el ser buenos, en alegrarnos".

Todo es cuestión de ánimo, anota.

*


23 de junio de 2009

Notas de Aire

Virgilio Patiño

Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


Entonces papá se murió. Físicamente, digo, porque cada vez su presencia es más cercana. Se marchó un día –casi al medio día– tal como vivió: silenciosamente solo, sin molestar a nadie, sin aspavientos y sin exigencias, intentando hasta el último momento resolverlo él mismo. Le alcanzó para llegarse hasta el rincón confiable y callado de la iglesia del barrio y allí, sin más, se dejó llevar. "La muerte – decía socarrón– es tan horrible, que un perro temió al morir."

a diario viene
el recuerdo de tu voz
sin ser llamada (*)


Uno desprecia a su padre. Desperdicia su sabiduría, sus conocimientos y sus dones. El papá ejerce una parábola que culmina en el silencio y no se recupera. Ciertas razones hacen carrera: todos saben con certeza quien es su madre y ninguno quien su padre, dice en su sermón el cura sin que nadie alce la voz para rechazar su estupidez que ofende por igual. Madre no hay sino una pero padre puede ser cualquier tal por cual, asegura sin rubor la masa y propagandiza Fernando Vallejo.

amor profundo
como agua de río
llena los mares (*)


(*) Francisco Dieguez


19 de junio de 2009

Basca


Luis Fernando Gutiérrez-Cardona

Hubiese querido más que esto y a la vez nada.

(A. Pizarnik)




Tengo náuseas de mi mismo
tengo miedo de mi mismo
Deseos de correr
de huida de mi sombra
Huir
del daño que he hecho
del que puedo hacer
aunque no quiera
¡huye!

Huir
de quien amo
aunque su boca huya de mi
aunque sus brazos no acojan
ni sus manos pasen por la espalda
o sus palabras
sean rayos feroces,
como sus miradas.

Huir
de quien me ama
porque me ama

(de quien me amó ya estoy huido...
¿lo estoy?)

escapar... escapar...
¡qué asco!
no me sigas más, maldita cosa
o llévame.

*

16 de junio de 2009

Desolaciones


Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


Vivir
que cosa más inútil
más innecesaria

Vivir
conseguir sin pedir
obtener sin querer

Vivir para morir
pedir sin conseguir
querer sin obtener.


*

15 de junio de 2009

Notas de Aire



Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


Me gusta cuando, llorando, las nubes intentan entrar por las ventanas. Me gusta que encuentren algún espacio por el cual consigan finalmente, convertidas en aire frío, hacerlo. Mirar las calles todos los pisos abajo, más negras que de costumbre y los árboles brillando. Ver algún desaprensivo que camina sin cubrirse y al que pasa en su motocicleta cubierto aunque se mojará de todos modos.

Me gusta ver que las luces de algún poste se encienden y que en medio de la neblina blanca brille una luz roja intermitente sobre la terraza del edificio que está unos cientos de metros más allá. Me gusta cuando las nubes, llorando, se funden con la tierra y la hacen mas negra, más verde. Sin importarles que digan de ellas la gente, sin importarles si dañan los planes de los hombre, si los hace cambiar de ropa y de bebida.

Cuando las nubes, llorando, golpean los vidrios, no sé por qué, te pienso más y te tengo más adentro.

*

14 de junio de 2009

evisceración

Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


labio
beso
vicio
fascinación
ascensión
efervescencia
concupiscencia
lascivia
crascito
sevicia
lesión
escisión
aviso
absición
evasión
olvido

*

11 de junio de 2009

Lágrimas


Luis Fernando Gutiérrez-Cardona

Ayer me aproveché
lloré sobre su hombro
en el cobijo de la noche
lágrimas de amor
—amor de muerto—
amor de ido
amor que va

Ayer
menos ayer que ayer
lloramos
al aire de la tarde
lágrimas de amor
de amor de muerte
—por esas cosas que pasan—
amor que es
y que no viene

lágrimas de dolor
que duelen más que aquellas.

*

8 de junio de 2009

Notas de Aire

Imagen Miguel Ruibal



Luis Fernando Gutiérrez-Cardona

Vayan pasando
no se entretengan
(Mamá)




Anoche habló con el alma. Suele ocurrir que cuando se habla con el alma, el alma no logre expresarse porque se atropella de sentimientos que pueden a las palabras que intentan salir, que intentan decir algo y que no pueden hacerlo. Se hizo entender mejor que si el discurso hubiese fluido. Fue muy bello que las palabras se transformaran en emoción y que la emoción se apoderara de quienes las seguíamos, mientras reclamaba su aparente incapacidad de decirlas. ¡Es posible hacer saltar los corazones!

Recordé, cuando terminó, dos frases vistas en el día. Los hombres, dice una, nos paramos en la orilla de un gran río y empezamos a pedirle a la otra, a exigirle, que llegue hasta donde estamos, para pasar a ella con solo un paso. O mejor sin él: que nos lleve el viento.

No hay naturaleza humana, dice la otra, sino naturalezas humanas. Cada individuo es un universo en sí mismo y no se puede generalizar.

Al escuchar lo que decía ese corazón que apenas si se estrena, medito en lo maravilloso que resulta que nos sintamos parte de nosotros mismos. Siembra de padre y madre. Que no veamos mayores ni pequeños, aunque haya quienes intentan sostenerse en pié y dar sus primeros pasos, y quienes sostenerse en pié y dar sus últimos. Que sigamos siendo parte de eso que somos, y nos encontremos así, a gusto y por propia voluntad. Que nos tiremos los unos sobre los otros en el piso a tomarnos una foto y que podamos levantarnos a bailar al son de una chirimia, mientras uno de los más pequeños intenta llevar el ritmo con sus palmas de muñeca. Si.

El libro narra una historia:

"Resulta que Epicuro tenía un jardín cerca de Atenas. También él era un hombre muy singular, como Chuang Tzu. No creía en Dios, ni en nada, porque creer es un desatino. Solo los tontos creen. Un hombre de entendimiento tiene fe, no creencias. La fe es diferente. Fe significa confiar en la vida, confiar de manera tan absoluta que se está dispuesto a ir con ella, a cualquier parte.

Epicuro tenía un pequeño jardín donde vivía con sus discípulos. La gente lo consideraba un ateo, un inmoral. No creía en Dios, ni en las escrituras, ni en ningún templo; era ateo, aunque no tenía nada, aunque eran todos muy pobres. El rey oyó hablar de ellos y quiso ver cómo vivían, y cómo podían ser felices sin creencias. Si uno no puede ser feliz ni siquiera creyendo en Dios, ¿cómo es posible que esa gente sea feliz sin Dios?

Así que una noche fue a visitar el jardín de Epicuro. Lo que vio le sorprendió, le asombró; se trataba de un milagro. No tenían de nada, casi nada, pero vivían como emperadores. Como dioses. Toda su vida era una celebración.

Cuando iban al torrente para tomar su baño, no se trataba simplemente de un baño; era una danza con el río, era sintonizar con el río. Cantaban y bailaban, nadaban y saltaban y se sumergían en sus aguas. Sus comidas eran celebraciones, fiestas, y eso que no tenían nada, solo pan y sal, ni siquiera mantequilla. Pero estaban tan agradecidos que ser les era suficiente; no era necesario nada más.

El emperador se sintió muy impresionado, y le preguntó a Epicuro:

-La próxima vez que venga por aquí me gustaría traer algunos regalos. ¿Qué te gustaría?

-Dadnos tiempo para pensar. Nunca creímos que nadie podría regalarnos nada, y ya contamos con tantos presentes de la naturaleza… Pero si insistís, entonces traed un poco de mantequilla; nada más. Eso bastará –respondió Epicuro.

La vida puede convertirse en una celebración si sabes vivir sin preocupaciones. De otra forma, la vida se convierte en una larga y prolongada enfermedad, en una dolencia que solo culmina en la muerte." (*)


* Osho - Cuando el calzado es cómodo... te olvidas del pie.


*


2 de junio de 2009

Diálogo






COMPASIÓN
de fondo
jorge mas:

Es un tema profundo e interesante el que muestro el día de hoy; se oye o se lee a menudo sobre la compasión Zen, pocas veces el hombre occidental comprende su extenso significado y ello es propiciado de modo inconveniente por la educación religiosa que se ha recibido desde la niñez. En occidente el significado de la compasión es un concepto, y a este concepto cuando occidente lo ha llevado a la acción, se le ha añadido la emotividad. Todo ello es bastante alejado de la compasión Zen.

Pero para poder mostrar lo que es esta compasión, primero una breve exposición sobre el amor; en otras ocasiones he mostrado que el amor no es un medio, sino que es un fin en sí mismo; pero no he mostrado la diferencia entre el amor y el sexo; el amor en su nivel más bajo, más burdo es sexo; el amor en su nivel más refinado es compasión; el sexo está por debajo del amor, y la compasión está por encima del amor, el amor está justo en medio.

Hay poca gente que asuma lo que es el amor, piensan que la sexualidad es amor; la sexualidad es primaria, es animal, no obstante tiene el potencial de convertirse en amor, pero no es amor, sólo potencial para serlo.

Cuando nos volvemos atentos, conscientes, entonces el sexo se puede transformar en amor, y si hay un estado meditativo este se vuelve total, absoluto y puede transformarse en compasión.

Ahora sí, ahora puedo mostrar que la compasión es amor más meditación, podemos decir que el amor es la flor y la fragancia es la compasión.

Cuando no hay deseo por el otro, cuando el amor no es una necesidad personal, cuando el amor no es el de un mendigo sino el de un emperador, cuando no se pide nada a cambio sino que se está dispuesto a dar, dar simplemente por gozo, entonces y sólo entonces, añádele meditación y se habrá liberado la fragancia de la flor, esto es compasión, el fenómeno de más alto valor de la humanidad, del ser humano (no de la persona).

...
...

de música ligera
luis fernando:

...

Según el texto de jorge:
  • El sexo es amor en su nivel más bajo, más burdo.
  • La compasión es el amor en su nivel más refinado.
  • El amor está en el medio.
  • La sexualidad no es amor, pero tiene el potencial para serlo.
  • El amor se puede transformar en compasión.
  • El sexo se puede transformar en amor.

Las mujeres empiezan por amar y terminan por compadecer. Ingratas. Los hombres, con base en lo último, van por ahí engañando mujeres y negando a los hijos un nombre como dice la canción.

Si les salgo a mis amigas con esos argumentos me matan. Si les agrego lo de la flor y el aroma me recontramatan. Por mucho menos que eso, una que estaba dormida, se paró a pelear.

La compasión en últimas, "es el amor que se da por gozo y que no pide nada a cambio". Algún amigo agregaría con sorna: "lo más parecido a una relación conyugal de más de un año".

No se tome esto en serio. Groucho Marx decía: "¿A quien le van a creer: a mí o a lo que ven?".

*

1 de junio de 2009

Notas de Aire

no quiero dormir porque no quiero despertar
dormiría ahora mismo si supiera
que nunca más despertaría



*

27 de mayo de 2009

Miedo


Luis Fernando Gutiérrez-Cardona

Miedo
de despertar
de despertar una vez más
otra vez
y demasiadas veces...

Miedo
de tener miedo al anochecer
de sentir miedo al amanecer
de ser
otra vez
consciente de este aire raro
lleno de miedo
de desasosiego.

.

24 de mayo de 2009

Desolación



Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


1. Una mano amada

descansa con suavidad
sobre otra mano.



2. Mis tiempos idos
son mucho más lejanos
que los tuyos.

.

23 de mayo de 2009

Conjuro


Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


un conjuro de piel tuya,
  de manos tuyas de la espalda tuya...
  de tu pecho
  y de los dedos tuyos...
  de brillo de sudor tuyo, de aromas y de olores tuyos
  de tu sabor
un conjuro
  en ascenso y en descenso
  en superficie
  en profundidad.
  ¿qué sabemos?
un conjuro de aire
  (del que tu respiras)
  de besos y de carnes y de lenguas
  como lanzas
  y otra lanza
  como lanza
conjuro
  de palabras al oído
  de brazos abiertos al espacio
  de espasmos espasmódicos
  de ojos cerrados
  de orificios abiertos
  dispuestos
¿qué? ¿sabemos?

.

20 de mayo de 2009

Amigos



Luis Fernando Gutiérrez-Cardona

Desde mi ventana se ven los atardeceres por sobre la ciudad, por sobre sus ruidos, su contaminación. Por sobre los seres abajo en la avenida. Por sobre la negra torre de la catedral, por sobre las colinas de Chipre, por sobre la Cordillera Occidental.

Cada tarde es distinta. Siempre diferentes los colores. Distinta la manera como se alinean las nubes, como se ordena el caos de rayos de luz que se transforman y se apagan, entre los tonos infinitos de amarillos y de rojos.

Hoy es una cortina de nubes grises. El sol se va tras ella entre lineas ocres de recuerdo.

Me gusta soñar que los amigos, en cualquier parte, miran la puesta del sol y dedican a los amigos -y ojalá me cuenten entre ellos- un pensamiento. Recorro sus palabras de charlas de horas desoladas, raras, alegres, tristes. Recorro los textos compartidos, alguno escrito a cuatro o a seis manos. Recorro las sonrisas puestas en el viento. Las huidas para no molestar. Alguna lágrima. La tranquilidad que dejan. Y la consolación.

Hoy el sol al ocultarse dice: abraza. A todos porque la causalidad los puso en el camino. A los que siguen ahí. A los que se han asomado una vez y no se han ido, sin volver. A los que reaparecen con dos palabras y desaparecen otra vez en las brumas de esta red extraña. A los que tampoco eso. A los que enseñan lo que son y lo que saben. Abraza desde el corazón una vez más, dice la tarde.

Además dice: "dilo".

.

18 de mayo de 2009

Notas de Aire



Una mano más otra mano no son dos manos, son manos unidas...
(Gonzalo Arango)



¿Quiénes son los verdaderos amigos? Plantearlo es de entrada fastidioso. Sugiere un juicio previo y subsiguiente.

Los verdaderos amigos son los que le hacen a uno malas jugadas, los que le estrellan el carro, los que le piden plata prestada y no se la pagan, los que le quitan la pareja, los que se van sin ayudar a pagar la cuenta, los que se quedan con los libros y llegan, se apoderan del computador, lo desconfiguran, opinan sobre lo innecesario que es lo que uno tiene allí, le mueven los programas y lo llenan de basura, virus incluidos, en un instante. Es que uno no se junta con los que no son amigos.

No se piensa nada de los amigos, no se les juzga, se les califica o se les descalifica. Se les quiere tal cual son, se les respeta en su totalidad, sin duda alguna. No se les tiene como la bolsa que usan los boxeadores para lanzarles golpes.
Ni se mira bajo sus alfombras.

Si algún día alguno decide no ser más amigo, está en su derecho. Se le deja ir como el amigo que es.

La amistad es una concesión voluntaria.


No se habla mal de un amigo. Ni de él con otras personas o con otros amigos. No se deja que lo hagan en presencia de uno. Si alguien tiene algo que decir del amigo, que vaya y se lo diga. No se aceptan chismes ni cuentos, ni se llevan ni se traen. Sócrates originó su prueba triple en una conversación que quisieron plantearle sobre algún amigo.

Se cree en los amigos desde el si mismo. No por lo que otros opinen. Si no se cree ya no hay amistad por tanto tampoco hay nada que decir.

Lo mejor de los amigos es que lo quieran a uno y también quererlos. Y que no se tenga miedo por ello.

.

14 de mayo de 2009

Notas de Aire


Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


En esta completa oscuridad,cuando se trata para nosotros de morir lo menos posible, nuestra tarea consiste en recobrar, a tientas, humildemente, la forma eterna de las cosas”
(Marguerite Yourcenar - Peregrina y Extranjera).



Nos hacemos sueños. Nos dicen que tenemos que trazarnos metas y objetivos y perseguirlos. Los maestros enseñan: "¡Has lo que quieras, pero no dudes!" El mundo es un lugar inhóspito o no. La vida empieza cada día y por mucho que crea que todo se derrumba, nada en realidad se está derrumbando. Un sueño y una meta, posibles, es algo posible. Para que el sueño y las metas sean posibles.

Poner la mente en miras más elevadas de las del día a día y el conflicto personal Sustraerse de ese pequeñísimo mundo y, aunque sea de manera mental, integrarse al espacioso universo.

Que la oceanidad de dioses benevolente nos lleve de su mano, que el camino sea amplio y que, dándolas, sean sonrisas lo que recibamos siempre.

.

13 de mayo de 2009

1, 2



Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


1. ¿Por qué no inventan un botón

con que apagarse al descubrir
que ya se está apagado?

2. Huir hacia el sueño
(sin sueños).
Detener el proceso.
Morir hasta que el temporizador
encienda, otra vez, la vida.


.

11 de mayo de 2009

Parábola



Luis Fernando Gutiérrez-Cardona



la vida
la ilusión
la ambición, el alza, la certeza, el ir, el ser
a ese lado el vuelo, la esperanza, los deseos
a este lado el descenso, el abismo, la caída
el ocaso, la pendiente, la agonía
la decadencia, el desespero
la desilusión
la muerte

.

9 de mayo de 2009

Notas de Aire



Luis Fernando Gutiérrez-Cardona



Cuando niños, el día de madres,
-¿recuerdas?-
las personas llevaban en la camisa un clavel rojo
o una pequeña cinta
si su madre estaba viva.

Uno blanco si no.

Yo llevaré uno rojo
madre
estás muy viva.

.


6 de mayo de 2009

Siento



Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


Siento que no formo ya parte de tus vientos
que arrastro de la lluvia
me consuela
que no hay más universo
que este

que pequeños
cabalgamos por fuerza
en una sola onda cósmica

que así no te vea
ni me veas
nos lleva el lomo
de la misma bestia.

y que si estás a diez mil millas
estás justo aquí
al lado mío.

.

4 de mayo de 2009

Por ver


Luis Fernando Gutiérrez-Cardona

Por ver
pago.
Con un estremecimiento,
dos manos
tres besos
cuatro saltos;
cinco sonrisas
seis elevamientos
siete intentos
ocho flores.
Nueve vidas
diez corrientazos.

Diez.

Con la muerte
de quedar en el vacío
si tus ojos se han marchado,
o en el todo
si estando ahí, se han cerrado.

Pago por ello y también
pago por nada.

.

29 de abril de 2009

Desolaciones



Luis Fernando Gutiérrez-Cardona

(sería hermoso si me fuera hoy montado en algo alado)
al apagar el televisor
al cobijar los pies tirando de las sábanas
al poner con suavidad la cabeza en la almohada,
sobre el lado derecho,
al cerrar el libro compañero
al apagar la lámpara

que envuelto en las brumas de la niñez que no fue
en las de la juventud elusiva
en las tristezas por tanto tiempo controladas
en esa única mirada de amor
que alguien me dedicara,
traicionándose,
montara en algo alado...
y no despertara más
en esta vida
ni en ninguna otra.

y alguna mano dispusiera de esa cosa
que no merece un llanto
y no quedara más que olvido
más que olvido.

.

Tu



Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


Huelo a ti
tu a mí.
Te toco
tu a mí.
Y te siento
tu a mi.


Te se
me sabes.
Me hueles y me aromas .

El trago a un lado
aquí,
oliéndonos,
tocándonos,
sabiéndonos
sintiéndonos.

La copa
es tu boca.

Tu boca ¿no es un sueño?

.

27 de abril de 2009

Incoherencias

Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


Serpiente del paraíso
estatua de sal,
paloma del arca
(la que no regresó).
Burra de Balaam,
león
(del foso de Daniel)
ballena
(que se tragó a Jonás).
Bucéfalo, Incitatus,
pollino
(en Jerusalem),
gallo
(que cantó tres veces).
Akenaton, Ibis, Horus,
camello
(de Napoleón),
Rocinante y Rucio
Lobo de Gubbio.
Gallo Claudio.
Oveja Dolly.
Ratón Pérez.
Correcaminos.

Achab.

.

25 de abril de 2009

Así




Así como no elegí vivir
¿podría soñar que se establezca
el derecho de elegir vivir?


.


23 de abril de 2009

Notas de Aire


Anoche veía por excepción las telenovelas de moda.
Los buenos son muy malos buenos: son bobos.
Y los malos son muy buenos malos: son perversos.
De unos y otros es que se aprende.
Y se aprehende.


.

21 de abril de 2009

Desolaciones

Miguel Ruibal


Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


No tener miedo ya fue el sueño que fue.
Ni regresar ni ir.
Que no amanezca,
que la parábola vital se acorte y que culmine
es el sueño que por soñar me sueño.

Y que tu sueño no fuera yo
que no lo hubiera sido.

.

18 de abril de 2009

¿Por qué?


Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


¿Por qué no despierta aquello
de quien es uno sueño?
¿Duermes? ¿Lo sabes?

¡Despierta! ¡Despierta!
No perderás nada,
una ilusión.
Y me darás la vida
de no existir ya más.


.

13 de abril de 2009

Notas de Aire




Luis Fernando Gutiérrez-Cardona

Para John Jairo Osorio
que propició la magia.


La noche no era clara pero la luna se adivinaba por el oriente. Un frío acariciador corría mientras contemplaba a solas el horizonte desde un pequeño rincón de la casa en la montaña. Arboles al frente; y más allá, muy al fondo, resplandor de relámpagos hacían brillar la noche. Al otro lado el reflejo de las luces de la ciudad cercana. Por momentos, al pasar, las nubes dejaban al descubierto una estrella solitaria. Tuve la sensación olvidada de estar en la nave espacial en que estamos sin darnos cuenta. Me sentí en la ventana del camarote del Capitán Kirk. Kirk tenía el universo en frente sin el obstáculo de una atmósfera. Que bueno para él, pero esa era su nave y esta la nuestra. Sentí los veintinueve y medio kilómetros por segundo que logra esta nave, y la sentí rotando e inclinándose sobre su eje de la misma manera como se siente el tomar una curva amplia al conducir un auto. Apoyado en la barandilla creí que la nave azul que vaga alrededor de una estrella, obedecía a la presión que ejercía sobre ella uno de mis brazos y se deslizaba hacia donde la llevaba.

De pronto, algunos centímetros sobre la superficie, una luciérnaga encendió su pequeña luz y otra le respondió. Las había olvidado. También otra y otra fueron iluminando las plantas al frente y trazando su pequeño baile de encuentro. Fueron ellas las estrellas que la noche no dejó ver en el cielo. El corazón, el corazón físico, me dice con un pequeño dolor que unas pocas horas antes dos colibríes habían volado cerca de él bebiendo de las flores. Dos colibríes de verdad.

Tarde, la luna apareció llena por sobre el cerro piramidal que sirve de fondo a la cabaña. Recordé algunos capítulos de Viaje a las Estrellas en que los tripulantes, fatigados de alguna aventura, iban a la holocubierta en la que se les presentaba la tierra tal cual como la estaba viendo en este instante. La luna la podían ver como la luna. Y podían caminar por entre la lluvia y acariciar y oler las flores, y sentir las plantas. Y sentarse bajo algún árbol a escuchar una fuente. Todo desaparecía sin más al terminar el tiempo del programa. No tuve más envidia de Kirk.

Adentro de la cabaña los computadores prendidos ganaban al espectáculo que había allí afuera.

Hago entonces las preguntas inevitables sin conseguir que una sonrisa se asome a estos labios endurecidos por eso que volvimos extraño y que llamamos vida.

La nave sigue su viaje con el piloto automático puesto.

El agua se desliza bajo la pequeña plataforma en que estoy parado.

Conversa con el viento,
habla con las nubes,
roza y pule las piedras,
arrastra lo que existe.

Y es nube a su vez
y es viento
y aire
y roca
y planta;
es pez,
rumor
y música.

Por una fracción de segundo, lo soy también con ella y con el todo.

¡Ah!... Si uno pudiera comenzar de nuevo.
¡Ah!... Si uno pudiera no comenzar.
No habría necesidad de justificarse, de oír decir que lo que el ser dice no lo dice el ser.

No consigo sonreír.
Me duele el alma.


7 de abril de 2009

Tenemos Razones

Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


Tenemos razones para amarnos.
Una misma raíz un mismo vaso
la misma leche la misma mesa larga
el mismo trato la misma sopa
lo mismo en la mañana, al medio día
y en la noche.

Tenemos el mismo ángel de la guarda
el mismo padrenuestro
igual pasión
los mismos villancicos.

Las mismas calles
un cúmulo de historias
los mismos recorridos
los mismos montes
y las mismas aguas.

Una mirada al paso
un encuentro casual
una razón cualquiera
dos manos que se toman
un beso, tres mil besos
dos cuerpos acoplados
ese montón de estrellas.

Un resurgir y otro
de leche y misma sopa
de mismo trato
de igual pasión e iguales villancicos
el mismo acordeón
las mismas panderetas

Más un dolor compartido
dos dolores. Tres.

Si.
Tenemos razones para amarnos.

.

Al paso


Luis Fernando Gutiérrez-Cardona

Zorrilla era un personaje extraño y silencioso. Se llegaba hasta donde mi padre con su caja de embolar y hacia su trabajo rápida y eficientemente. Terminaba con dos graciosos golpes dados al aire con su trapo de brillar que uno esperaba ansiosamente. Solo hablaba si se le hablaba y tenía un cierto aire de hombre leído, de conocedor del mundo. Papá le conversaba en tono confidencial no se de qué. Tal vez de lo que pasaba en el pueblo, porque lo sabía todo. Habría tenido una vida anterior en alguna parte de Antioquia. Su nombre propio era sonoro y llevaba un apellido distinguido. Leía a Vargas Vila cosa que solo hacían ciertas almas libres. Por cierto, llevado por la curiosidad una vez leí a escondidas, algunas páginas de un libro suyo: no entendí nada pero igual me condené.

Pacha era una viejita encorvada, siempre vestida de negro hasta los pies. De rostro totalmente arrugado papá, que le daba unas monedas después de preguntarle algunas cosas, le tocaba el pecho con el dorso de la mano. Decía que era por palparle las medallas, pero sus ojos eran traviesos. Siendo niño ella me llegaba al pecho. Decía que rezaba por mi. No sirvió de mucho.

La Virginiana iba a misa de 9. Y se vestía como la vírgen, según la fecha. Se ponía un vestido verde constelado de estrellas de papel brillante que le hacia creer que era la vírgen del perpetuo socorro. Un día resultó en embarazo. Cosas del espíritu santo.

Polo era sucio, mal hablado y blandía un gran garrote cuando los muchachos lo molestaban. Con José, con Carecuca y con Pedro Luis que gritaba a todo pecho "¡mal paridos!" eran los personajes a quienes les patinaba el coco. Y Dolores, que terminó sirviendo en casa. Enloqueció aun más pero no creo que haya sido por eso. ¿O sí?

Salvador ofrecía a gritos "vendeaguja", una especie de ramas o raíces que no se para que servian. "Para nada", decía papá.

Débora vivía por San José y tenia sus visitantes. "Débora: ¿mucho polvo en el camino?" "-Uno que otro, don Gerardo" respondía ella.

(Mi madre rezongaba por lo bajo: ¿por qué es que le gusta tanto conversar con los bobos? Y él, claro, no le respondía)

.

4 de abril de 2009

Notas de Aire



¿Sabes el e-mail de dios?
Mejor no me lo digas.
Me basta con tener el tuyo.

.

2 de abril de 2009

Cuando Muera




Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


Cuando muera
no me llores con otros.
Llórame a solas
o llórame
en el regazo de quien te ame bien,
y me haya amado.

Lo que digan ser las cenizas
déjalas, sin decirlo a nadie,
al pie de un árbol de un parque,
de una avenida, o, si puedes,
de un lugar cerca al mar
desde el que pueda verse.

Cuida que el árbol no se muera
de mi, pues puedo ser abono
o ser veneno.

De resto,
al pasar por ahí no te detengas.


Tan solo alguna noche de las de luna llena,
por una vez al año,
o una de esas tardes en que la luna y venus
se acompañan,
imagina que estoy allí
mirando ese lucero que alguna vez
tu y yo llamamos nuestro.

Cuando dejes de amarme
has otro tanto.

.

1 de abril de 2009

Ricardo


Nos comentó que al ofrecerle el Ministro la tarea que emprenderá le dijo que lo hacía porque lo tenía por capaz, por trabajador y por honrado.

¿Qué es ser honrado, pensé?
Es que a veces usamos las palabras sin darles su valor profundo.

Es ser: Recto de Ánimo, Íntegro en el Obrar.

Hay luego un montón de palabras que se relacionan: honroso, decente, decoroso.

Honorable, que es el que es digno de ser honrado.

Y honor, que es la cualidad moral que lleva al cumplimiento de los propios deberes respecto del prójimo y de uno mismo.

Me siento muy honrado de que Ricardo por honrado sea honrado.

Hará falta por estas vecindades.

Pero con ese viento en sus velas, navegará a su aire.

Le digo con los antiguos celtas:

Que la tierra se vaya haciendo camino ante sus pasos,
que el viento sople siempre a sus espaldas,
que el sol brille cálido sobre su cara,
que la lluvia caiga suavemente sobre sus campos y,
que Dios lo lleve en la palma de su mano.




30 de marzo de 2009

La Mesa del Lado



Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


El otro día ¿recuerdas? estábamos en Santa Marta en una de esas tardes de diciembre en que llegábamos considerándonos los dueños del mundo y nos echábamos en la playa sin pensar en nada. Tú ibas a la tienda y nos traías una botella de whisky -Grants, nos encantaba- que se esfumaba como el hielo en media hora, pero aparecía entonces otro con otro frasco, y después otro. Y el sol se apoderaba de nuestras pieles que nos cuidábamos de proteger con lo que mas daño hiciera -vinimos a broncearnos ¿no?- Aceite de coco, o de tiburón, manteca de cocina, extrañas mezclas de cocacola y chontaduro, bronceadores en frasquitos de onza traídos por vendedores ambulantes que hacían que empezáramos a oler a arroz quemado. ¿Daño, dije? ¿Cuál daño? El daño surgió cuando dijeron que el sol daba cáncer y que había que comprar cremas con misteriosos grados de protección que tenían la magia de hacer que uno se fuera tanto o más blanco de lo que llegó y se acabó la gracia. E íbamos al mar un rato entre los ratos y nos parecía horrible ese mar de El Rodadero en que navegaban cosas extrañas que no lo eran tanto al contemplarlas de cerca. Y comíamos sin escrúpulos y sin sospechas ceviches de camarón que producían desastres intestinales a los que apenas si dábamos importancia y eran los que hacían echarle la culpa al mar. Y te pedíamos –a ti que eras capaz de conseguir rebaja en los peajes- que negociaras con los músicos vallenatos de la playa cuanto pagarles por canción. Hágánle con “El Cóndor Herido” les decíamos cansados de oírte barequiar, háganle con las del difunto y con esa de “Recuerdo que Jaime Molina cuando estaba borracho ponía una condición queeeee si yo moría primero el me hacía un retrato ooooo si él se moría primero yo le hacía un son…”. Cantábamos con ellos a gritos y nos moríamos de la felicidad mientras la pelota-así llamábamos al sol- iba bajando.

Esa tarde nuestros músicos se turnaban con los de los vecinos para no interferir los acordeones. Eran costeños, pero no de la ciudad, parejas de novios jóvenes, un poco más que universitarios; bebían, cantaban y hablaban en voz alta y los músicos tocaban sin que nadie les parara muchas bolas. A no ser porque todos nos fuimos dando cuenta de que lo que tocaban una y otra vez era la misma canción, que me aprendí de tanto escuchar aquella tarde:

Quién fue el que te hizo ese daño,
que no quise hacerte cuando eras mi amor
y que manchó con su orgullo,
ese orgullo lindo de tener honor
y se marchó cual cobarde
que destruye flores y no siente dolor
(…)
No es que yo diga que eres sin valor
tú eres la misma y tal vez mejor
pero es que ya yo no quiero
sinceramente no puedo
el primero fue primero
y de segundo no quiero
prefiero serte sincero
el primero fue primero
ya de segundo no quiero
es que no quiero y no quiero”

Ellas se fueron poniendo inquietas después de un rato –tu dijiste en voz baja “qué tan hijueputas”-, y el desagrado se fue haciendo visible, pero nadie decía nada por no molestar al amigo, supongo. Con lo que tocaban nuestros músicos no bajaba la animosidad al ambiente. Alguno dijo ya no más, pero el noviecito, al parecer lo era, insistía. De pronto una de las niñas se acercó decidida y le pegó tremenda palmada en la cara. Los músicos se detuvieron. Recogieron sus cosas y se marcharon. También ellos. No los vimos más. Nos quedamos hasta que el cuerpo aguantó y nos fuimos haciendo eses por la calle mientras desde el balcón del apartamento dos pares de ojos nos miraban expectantes. Era fácil llorar de amor, entonces.

En estos días sonó Arjona en el ipod porque tocaba. Oí. Lo detuve y lo hice empezar de nuevo: “Tu reputación son las primeras seis letras de esa palabra. Llevarte a la cama es más fácil que respirar, tu teléfono es de total dominio popular. Y tu colchón tiene más huellas que una playa en pleno verano.”

Lo apagué.

Y vino a mi aquella tarde.
.

27 de marzo de 2009

Si lo encontrara....

Luis Fernando Gutiérrez-Cardona

Al reventar el alba del día que me quieras,
tendrán todos los tréboles cuatro hojas agoreras
Amado Nervo





Si mi mano encontrara
un pequeño espacio de piel,
un resquicio en tu ropa,
¿podría simplemente deslizarse por él,
ampliarlo,
y hacerse piel en piel,
a la distancia en que se siente
la piel,
apenas sin tocarse?

Digo.

Con ello bastaría
(por ahora)

24 de marzo de 2009

1, 2


Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


1. Desolación


eran de judas
y parecían de amor
aquellos besos

2. Desdesolación

tomo ese beso del aire
y lo pongo aquí
sobre mis labios
.

23 de marzo de 2009

Qué, si digo


Luis Fernando Gutiérrez-Cardona

es dificil hacer el amor
pero se aprende
(Antonio Cisneros)





qué si digo
quédate,
quiero en tu almohada
oírte respirar
verte
abrir los ojos
cubrir con la manta tus hombros fríos.
qué si digo,
por ejemplo,
labios,
manos,
pecho,
ingle,
pies,
muslos,
abismos.
y si digo ventana,
túnel,
espalda,
axila,
cuello,
ombligo
o digo oído
lengua
dientes
saliva,
labios
neblina
sudor
brillo
boca
pubis
piel
presión
pasión
calor
color
arriba
abajo.
si digo apoderarse
concederse
darse
penetrarse
o compenetrarse

Si digo


¿qué?


18 de marzo de 2009

Ansias de Piel



Luis Fernando Gutiérrez-Cardona

déjame amarte que más tarde
tiempo tendremos para el resto

Jota Mario Arbelaez




ansias de piel, urgencia
de piel, apremio
necesidad de piel, de labios
corriendo por la espalda, de manos
tomando entre las suyas otras manos,
de aromas de piel, del sabor
del calor suyo, de sudor
frío
de andares desnudos,
de sonrisa
de mejillas
encendidas, de una manta
sobre cuerpos abandonados
inconcientes.

.

16 de marzo de 2009

La Mesa del Lado



Luis Fernando Gutiérrez-Cardona

Si no dejo
rastro alguno
en este mundo fugaz,
¿qué podrías
reprocharme?

Ukifune


(Escuchado en la mesa del lado, una tarde a la caída del sol)


Desde niño, desde muy niño, si alguna vez fue niño, el monstruo le mostró sus fauces. El monstruo no tiene un rostro diferente del suyo propio, no existe en realidad, es una creación de su mente. Él lo sabe. Y es uno y varios, insidioso en todo el sentido de la palabra. Le puso nombre: le llamó -los llamó- sus demones y ellos le llevan a un lugar que no tiene formas ni colores, un pozo. Oscuro a veces, iluminado otras. Ellos y él establecen una relación curiosa: se ahuyentan cuando se les ahuyenta, pero no se van... se quedan mirando para regresar, si es que regresan porque siempre están, cuando encuentran por cualquier razón la puerta abierta. Para regresar o para regresarse. Batalla con ellos diaria y nochemente y conviven a fuerza de conciencia y de voluntad, a fuerza de conocerlos y reconocerlos. Sabe que ellos ganarían, pero no saben cuando. Que no lo sabrían. Que no se los diría. En el punto en que fueron más difíciles buscó y obtuvo ayuda. Poderosa y eficiente, no la encontró en las pastillas de moda, sino en la única parte en que está: adentro suyo. Ha construido murallas muy fuertes, solo él sabe cuán fuertes, que si bien lo protegen, lo limitan. Pero los demones no son débiles. Conocen lo que ese muro aguanta.

No se buscó eso, como no se busca el color de los ojos o el tamaño de la nariz, ni el grado de la inteligencia. Es lo que hay y así lo acepta. Ha intentado ser pacífico: viviría con muy poca cosa. Solo llevado por las circunstancias funge de algo adicional a lo que quisiera ser: un ser humano llano y simple. Ha sido medianamente útil. Se considera, sin menospreciarse, una equivocación, un mal momento, el infortunado resultado del ejercicio del viejo derecho a procrear en que el único cabezón de cola larga que no debió ganar ganó. Y no transfirió para su fortuna, para la del resultado, su mala espina a otro ser sintiente que fuera como suele decirse sangre de la suya.

Y no culpa a nadie de ello. Y nadie tiene la culpa de ello. De haber algún culpable es él y solamente él. Pero tampoco.

Ha llegado al momento en que no quiere que la vida sea más una victoria pírricamente obtenida día por día. De eso es de lo que no se trata la vida aunque el cúmulo diga lo contrario.

Ha sido bien amado. Ha amado con ese amor que anida más allá de lo superfluo. Y sus amigos lo han sido a pesar de él mismo.

Entiende el dolor, el fastidio y la pereza por sus silencios, por lo que ven como su falta de alegría, su enfermedad, su rareza, su anormalidad. Lo entiende tanto como entiende que no tiene que disculparse por ello.

Intenta no hacer víctimas de su ser. Ni serlo.

Si pudiera se iría a un lugar desde el que se viera el mar. Solo. Para no molestar a nadie. O acompañado de quien no se sintiera molesto. Y dejarse ir montado en una onda cósmica. Transmutado en nada. En una llama al viento.




14 de marzo de 2009

¡eh!

Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


Es peligroso
amanecer enamorado en frío

exultar
querer excederse

-excedarse-

y que el abrazo
lo dé el aire
gélido
el amor refrigerado
muerto, inconsumido.
el amor en salmuera.

Es peligroso. Si.
Muy, muy peligroso


.

12 de marzo de 2009

¡ah!


Luis Fernando Gutiérrez-Cardona

existir es insistir
ininsistir
¿sería inexistir?

¿insisto?
¿existo?
¿desisto?


¡ah!

10 de marzo de 2009

¡bah!


Luis Fernando Gutiérrez-Cardona

A veces quiero nada,
pero termina por poderme todo.
A veces nada parece más que todo,
y es nada lo que hay.
Y hay mucho.
No hay todo que no quepa en nada.

Se vale no decirse nada
cuando esa mano amable
se posa en la otra mano,
o cuando se la siente sobre el hombro izquierdo.
Entonces mano es mirada, es calor y afecto
son todo junto y ya no existe nada.
Es todo.



9 de marzo de 2009

Desdén



Que el azar me lleve hasta tu orilla,
ola o viento, que tome tu rumbo,
que hasta ti llegue y te venza mi ternura.

(Darío Jaramillo Agudelo)

6 de marzo de 2009

El canto no es el sonido, sino el silencio.



Luis Fernando Gutiérrez-Cardona

Me miré en tus ojos.
¡Pero estabas muerta!

Federico García Lorca




Algo genera un ruido fuerte en la calle y juana busca protección al lado. Pone su mano izquierda sobre mi mano derecha. Me mira y apoya en mi brazo su pequeña cabeza gris de largas cejas y barbas bien cuidadas. Suena música de guitarra. Un trago espera ser apurado al otro lado. Las nubes se pegan a las ventanas y empieza a llover. La música no es obstáculo para el silencio: es silencio la lluvia que se siente y es silencio el tinnitus de mi oído derecho que se escucha agudo.

Federico está en una ventana:

DESPEDIDA

Si muero,
dejad el balcón abierto.

El niño come naranjas.
(Desde mi balcón lo veo).

El segador siega el trigo.
(Desde mi balcón lo siento).

¡Si muero,
dejad el balcón abierto!


En otra Krishnamurti me habla:

"Lo que es es aquello que existe de momento a momento. Comprender todo el proceso de vuestro culto, de vuestra devoción a lo que llamáis Dios, es daros cuenta de lo que es. Pero vos no deseáis comprender aquello que es; porque vuestro escape de lo que es - escape que llamáis devoción - es una fuente de mayor placer, y por eso la ilusión llega a ser de más importancia que la realidad. La comprensión de lo que es no depende del pensamiento, porque el pensamiento mismo es una evasión. Pensar sobre el problema es no comprenderlo. Sólo cuando la mente está en silencio es cuando la verdad de lo que es se revela..."

"Cuando la canción es real, no hay vos ni yo, sino solamente el silencio de lo eterno. El canto no es el sonido sino el silencio. No dejéis que el sonido de vuestro canto os llene el corazón."

Recorro un laberinto en el que las puertas abiertas se cierran apenas las traspaso. Todas se cierran porque el objeto del ser humano es estar encerrado entre murallas.. Nadie quiere vivir en una casa que no pueda cerrar, una en que no pueda encerrarse y encerrar a alguien.

El hombre rechaza la libertad: quiere apoderarse de la libertad de alguien y enajenar a alguien la suya propia. De esa manera no es feliz, ni deja que otro lo sea. Y lo llama amor, siendo, como es, egoísmo puro y simple.

Juana sigue aquí al lado, las nubes cansadas de luchar contra los vidrios se retiraron, paró de llover, abajo brillan los pavimentos húmedos y más allá una luz roja titila sobre la terraza de un edificio. El cielo centellea pero los relámpagos apenas si se notan entre las luces de la ciudad. La música sigue sonando, el vaso está vacío y yo... yo procuro que el canto no llene el corazón. Hay algo que es.




4 de marzo de 2009

Quedé mal inventado


Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


Vida, mi vida, déjate caer,
déjate doler, mi vida...
Alejandra Pizarnik




Quedé mal inventado amigo mio
lo supo mi niñez temprana
mi niñez que no fue.

Lo supieron mi ojos
en desequilibrio
mis ojos
que se juntan
para llorar a solas
desde entonces.

Atesoro una montaña de sonrisas,
de palabras
que van y vienen
que iban y venían
y no quisiera volver dolor
o sentimiento.
Fortuna de este corazón
que integra y que comparte.

(Ya no me queda más
que perecer en ella)

Esta noche apuraría
un vino fuerte
que llevara de regreso hasta la nada
que nada era
y en nada me tenía.
La casa de la que nunca tuve que haber salido.

.

27 de febrero de 2009

Un año después



Luis Fernando Gutiérrez-Cardona



Tal como el sol
se fue con el atardecer
sin opacarse

-

24 de febrero de 2009

Variación en aire de haikú


Luis Fernando Gutiérrez-Cardona

bésame ahora
y no serás olvido
si me olvidas


Memorias


Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


Todo fluye hacia el recuerdo
y no tengo un océano para llenar con ello
ni lo quiero.

Ni quiero memorias
en el corazón:

besémonos ahora
y no serás olvido
(aunque me olvides)


21 de febrero de 2009

Llévame



Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


Y aún siendo temprano
me ha caído la sombra entre los párpados
(Diego Fernando Jurado)




Andrómeda, Antilia, Apus
Bootes, Caelum,
Equuleus
Crux, Columba, Circinus
Lacerta, Lepus
Lupus
Velo, Volans, Taurus
Pictor.

Scorpius, desde la que Antares
ve a Alrescha
en Piscis
y ésta a Hamal
en Aries
a Deneb Algiedi
en Capricornius
a Zubeneschamali
en Libra.

Llévame viento cósmico llévame
a una constelación cualquiera:
llévame a Pegasus,
o a Camelopardalis
que dicen está a mil años luz.

Para poder mirarte desde allí mirarme,
sin que lo supieras,
con la sonrisa con que se miran y miran
las estrellas.
y la seguridad de que esa mirada
duraría mil años luz
al menos.




20 de febrero de 2009

Pies



Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


En su vientre han sembrado hierro
y cosechan piedras.
(Serrat)


De tanto andar con zapatos olvidamos que la tierra existe. Pensamos y asumimos de hecho que no, reemplazada como ha sido por suelas muy gruesas a veces y pesadas con puntas de acero unas, o con cámaras de aire otras. Es delicioso sentir la tierra negra y húmeda bajo los pies y que se meta entre los dedos; caminar por ahí y que algo se clave en las plantas desnudas: una pequeña piedra, alguna tuna o lo que dejan las palomas o los perros; que se unten de lo que en la tierra vive y palpita, como recordatorio de lo que es importante. Dejar que las energías ingresen desde ella como predican los textos hindúes. Enterarse de cual es la temperatura del piso y cual su consistencia. Lamentarse de que bajo el asfalto se mueran el limo y la arena de pena.

... y dejar que los pies sean, más que ese final utilitario que transporta y sostiene, parte de la piel que es y admite, que participa y siente.


19 de febrero de 2009

Notas de Aire


Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


Consulto en el diccionario de la RAE mariguana y me responde:

1.f. Cáñamo índico, cuyas hojas, fumadas como tabaco, producen trastornos físicos y mentales.

Voy a tabaco, con la esperanza de encontrar la siguiente definición:

1. m. Planta originaria de América, cuyas hojas, fumadas como mariguana, producen trastornos físicos y mentales.

pero no.

16 de febrero de 2009

Notas de Aire



Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


No son dos cuadras desde casa hasta la de mi hermana. Vamos a ella los domingos en la tarde. Nos vemos allí quienes estamos disponibles de la pequeña tribu. Conversamos de cosas. Muy poco de nosotros mismos. Compartimos un café. Nos vemos crecer y decrecer. Nos damos cuenta de qué pasa por las vidas sin decirlo y el tiempo es un instante que dura algunas horas.

Esta tarde pensaba en mi padre mientras iba y luego de regreso. ¿Cuándo lo ví por última vez? ¿De qué hablamos? No fue ese día de junio de un año que no recuerdo poco antes de las doce cuando mi hermana llamó a decir que otro de mis hemanos lo acababa de llevar a casa en un taxi, como si no le pasara nada, procedente de la iglesia del barrio donde la muerte lo alcanzó muy silenciosa en una de sus bancas. Acudí. Yacía sobre el sofá de la sala. Mi madre lo miraba incrédula, sin decir nada. Los demás hermanos fueron llegando. No lloramos. Cada uno se acercó en silencio con el respeto que siempre se le tuvo. Lo cubrieron con una manta. Empezó una llovizna suave que toleramos fuera en la terraza de la entrada de pié, callados, sorprendidos.

No fue ese el día que lo vi por última vez ni un poco antes cuando escuché sus últimas palabras dichas con el hilo de voz casi inaudible que adoptó al final. Fue unos años después que me despertó de golpe en medio de la noche. Miraba serio y con aire de reproche al decir en voz baja pero clara que mi hermano lo buscaba, que él no quería dejarse encontrar porque no entendía que hacía allí, que aún no era tiempo para que llegara. Sostuve su mirada y registré su enojo -creo saber el porqué de ello- sin intentar decirle nada. Dió vuelta y no le vi más.

Mas, cuando recuerdo a mi padre, lo recuerdo tantas veces llevándonos a pescar y enseñándonos a estar orgullosos de los pequeñísimos peces que daban las quebradas de la región y él pescaba para nosotros. "Si les preguntan digan que son ballenas de tierra fría" y como tales los exhibíamos altivos. Y una vez que dije algo que no tenia que decir pero tenía que decir y él tuvo que asumir, y, sin reproches por ello, en medio de mis amigos, con su voz profunda y seria anotó poco después: "Como dijo El Lusitano: que bueno es llegar al puerto con las velas untadas de tempestad".

Lo llevo muy adentro. En las tardes de domingo que compartimos un café y algo más; que conversamos de cosas, muy pocas de nosotros mismos, y nos damos cuenta de lo que pasa sin decirlo, y nos observamos crecer y decrecer, lo veo en el rostro y los decires de todos. Aún de quienes no lo conocieron o lo olvidaron. Y me estremezco.


15 de febrero de 2009

Haikú


Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


Un beso dejó,
eso si, en la mejilla,
antes de irse.



14 de febrero de 2009

Gratis


Luis Fernando Gutiérrez-Cardona

La luna 
el aire
el viento
la brisa, los parques,
el aroma de los guayacanes florecidos
los colores 
la vista, las miradas 
(el olor a mariguana)
la compañía
esa mano en la mía,
mis ojos en los suyos,
las sonrisas:
todo eso es gratis.

Lo que hay que pagar
es porque tiene precio.


13 de febrero de 2009

Si



¿nos moriremos?


Si.
Se deja pasar el tiempo como si fuera inagotable.
Y no lo es.

Te lo aseguro.


12 de febrero de 2009

Notas de Aire



Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


No sé formular buenos deseos en los cumpleaños. Cada uno de esos ciclos, el que termina y el que empieza, me parecen un drama. Todo pasa y todo cambia. El reto del ser es ser; no pensar, vivir; no creer, sentir. Concederse un corazón en donde quepa todo y nada; en el que todo se quede y nada se retenga.

Se me ocurre desear, con un abrazo desde el corazón, que quien te sueñe te sueñe siempre bien y que quien te sueñe sea el sueño que tu sueñas.



9 de febrero de 2009

Noticias de la Parroquia


Luis Fernando Gutiérrez-Cardona