Epicuro

"Haec, inquit, ego non multis, sed tibi; satis enim magnum alter alteri theatrum sumus."

Epicuro




septiembre 19, 2017

Tarde





Hágalo.
Le aseguro: no dolerá más de lo que ha dolido.
Y lo que duele.

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septiembre 18, 2017

Nocturno




Me preguntó si era el mismo de antes.
Le respondí que lo que quedaba de él
-o de ello-
pues no sé bien que soy...
— Me alegró re.verte, dijo.
Y me alegró.

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Noche





Yo escribo para mis adentros.
Mis afueras están afuera
y no son por tanto
mias.


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septiembre 14, 2017

Notas




La expectativa de amistad que se frustra es peor que la expectativa de amor fallida. La amistad depende  de la voluntad. El amor no.


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septiembre 13, 2017

Nombres




Luis Fernando Gutiérrez-Cardona

Se llamaban maria, sara, cela, lia, juan antonio, felipe, ricardo, pedro nel, alfonso, guillermo, gerardo... creo que se me escapan uno o dos nombres. Eran mi padre y sus hermanos. Tíos alejados o lejanos, a quienes no conocí, o apenas si a alguno. Tampoco a los abuelos. Jamás vi que alguno pasara por la casa. Papá hablaba poco de ellos o cuando lo hacía no nos interesaba y él callaba. Decía en realidad muy poco de si mismo como si al haber tenido sus hijos se hubiese extendido en ellos, y nada más ya importara. Nada giró para él en otro eje que no fuera ese. Ni trabajo, ni afanes, ni deseos de tener o poseer nada. Ni nostalgias. Su esposa, sus hijos fueron su vida. Guardaba en una hoja de papel manuscritos en forma vertical bajo el título de 'mis hermanos' sus nombres. Sin adornos. Sin información adicional ninguna. Escuetos. Solo lo indispensable para que no se fueran al olvido. Y en frente de cada uno de ellos con una cruz señalaba su paso. Me gustaría encontrar esa nota no por sencilla menos intensa y menos sincera. ¿Cuantos primos habrá por ahí desperdigados por el mundo? ¿Cuáles serán sus nombres, sus apellidos? ¿Cómo los tratará la vida? ¿Por que no llegamos a interesarnos, salvo pocas y gratas excepciones?

Los hermanos de mi padre son el recuerdo de algo no vivido.

Quizás forme parte yo de una lista que alguien ha empezado ya a chuliar.

§

 Santuario, Risaralda

 

septiembre 11, 2017

'Palavras'





Postular es pedir, es pretender.
Póstula es acción y efecto de postular.

Pústula es: vejiga inflamatoria de la piel, que está llena de pus.

Postularse es como una pústula de quien se postula.

No hay que postularse para evitar pustularse.


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septiembre 10, 2017

Te veré, te veo, te vi.



Luis Fernando Gutiérrez-Cardona

A veces medito en las cosas de la vida mirando un cuadro de J. M. Basquiat. La mente no es un mapa ni es una ruta. Dejar que dirija al ser es la locura. No dejarla es algo extraño que aparta de los demás.  La gente dice amar pero ama en contraparte. Ama para poder odiar y esto es lo que a la larga ama.  La mente es fiscal y defensor al mismo tiempo. Los juicios caen rotundos, rápidos. Las apelaciones son solo apariencia. Siempre, siempre, ver es apartar cualquiera sea la causa o la razón. El hombre virtual, el contacto, solo necesita dos palabras "me gusta". "Amar" son apenas las letras finales de la palabra Reclamar.


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septiembre 08, 2017

Palimpsesto.



Luis Fernando Gutiérrez-Cardona



No sabes cuánto amo amarte.
Cuánto lo amé, cuanto lo amube.

Cuánto amo decirte: amor mío.

No lo sabes,
lo sé.

Yo lo sé.


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septiembre 07, 2017

...




"Vergajo: m.  Verga del toro que, seca y retorcida, se usa como látigo."
Todo amor termina en un problema de verga, en un vergajo. No siempre es su principio pero si es siempre su final. Lo que haya en la voluntad y el corazön acaba determinado por aquello. Debo ser, prretencioso que soy, uno de los pocos que se ocupa de ello pero no se preocupa y le da el valor que merece.

En lenguaje nacional: la verga me vale verga.



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septiembre 04, 2017

Palimpsesto





No es tanto que me duela que me duela
como duele que duela porque haces que me duela.


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septiembre 03, 2017

Septiembre 25 de 1828




Luis Fernando Gutiérrez-Cardona




El 25 de septiembre de 1828 fue un jueves de luna llena. En Santa Fe de Bogotá a las once de la noche se precipitaron los acontecimientos. Un grupo de estudiantes y hombres de letras se habían estado reuniendo en lo que denominaban Sociedades de Salud Pública, con la idea de dar muerte a Simón Bolívar, Presidente, Libertador etc., tirano abominable para ellos. Tenían adeptos entre las fuerzas del Batallón Vargas. Pensaron hacerlo en Agosto en Soacha, pero Francisco de Paula Santander, el Vicepresidente, bien enterado por ellos mismos, les dijo que la aplazaran para cuando él no estuviera en Bogotá. "Yo para entonces me hallaré fuera de mi patria y mis calumniadores no podrán decir que la revolución es obra de mis intrigas." Santander, dijo Bolívar, "es un pérfido... y yo no puedo seguir más con él, no tengo confianza en su moral ni en su corazón”.

Ese día 25 el capitán Benedicto Triana, que estaba enterado de los planes que debían ejecutarse el 28 en una reunión social a que irían víctima y conjurados, se fue de palabras dejándolos al descubierto por lo que hubo que acelerarlo. Así que 25 soldados al mando del comandante Carujo -a quien no condenaron a muerte a cambio de contarlo todo- y 12 ciudadanos entre ellos Florentino Gonzalez, Agustín Horment y Wenceslao Zuláibar arremetieron a las doce de la noche, mataron los tres centinelas, forzaron la entrada del llamado Palacio de Gobierno, y avanzaron a coger vivo o muerto a Bolívar.

Bolívar estaba enfermo aquella noche y lo acompañaba Manuela Saenz quien oyó ladrar los perros, vio por la ventana los cuerpos de los centinelas y consciente del peligro hizo que escapara saltando por la ventana. Los conspiradores y asesinos porque no solo mataron a los centinelas sino también al coronel José Bolívar y al coronel Guillermo  Ferguson, e hirieron de un sablazo a Andrés Ibarra, llegaron a la habitación, preguntaron por Bolívar a Manuela quien para ganar tiempo les dijo que estaba en el salón del Consejo, pero al ver la ventana abierta supieron que habían fracasado. Bolívar al saltar se encontró con su repostero y fue a esconderse bajo el puente del Carmen. De allí salió una vez se sintió seguro, a las dos de la mañana.  Los más vivos, entre ellos González, Ospina Rodríguez y Vargas Tejada huyeron. Para quienes conocen el lugar la ventana está sobre la calle, pero la puerta del palacio donde se había quedado Carujo estaba sobre la carrera.

Bolívar en principio quiso perdonar a todos y terminó por decretar un indulto. "Estoy desbaratando, escribió a Sucre, el abortado plan de conspiración; todos los cómplices serán castigados más o menos; Santander es el principal, pero es el más dichoso, porque mi generosidad lo defiende".

En los días siguientes para no seguir con la historia de los juicios, las condenas, los indultos, las cobardías y las falsedades, la salud de Bolívar se deterioró seriamente. "Ay -dijo al representante diplomático de Francia, quien lo vio con la cara larga y amarillenta, señalándole sus brazos enflaquecidos: No son las leyes de la naturaleza las que me han puesto en este estado, sino las penas que me roen el corazón. Mis conciudadanos, que no pudieron matarme a puñaladas, tratan ahora de asesinarme moralmente con sus ingratitudes y calumnias. Cuando yo deje de existir, esos demagogos se devoraran entre si, como lo hacen los lobos, y el edificio que construí con esfuerzos sobrehumanos se desmoronará en el fuego de las revoluciones".

No fue exactamente así. Santander, Florentino, Ospina y otros de los conspiradores terminaron tomándose el gobierno una vez lo abandonó Bolívar, y lejos de devorarse entre ellos, lo pasaron de unos a otros entre las mismas familias. Sobre el edificio de la independencia de España construyeron estos demagogos cuatro patrias absurdas de depredadores y ladrones hasta el día de hoy.

La nefanda noche septembrina, denominación con la cual nos enseñaron este hecho en la escuela, se nos mostraba como un acto abominable contra el Libertador por parte de unos tipos de los cuales no se decía nada quizás por no enseñarnos sobre la enemistad personal de los dos héroes, recientemente proscritos de los billetes.



Lista de los principales conspiradores y sus condenas. Figura entre ellos José Prudencio Padilla que nada tenía que ver en el asunto.
ACEBEDO, JOAQUIN: Capitán natural de Bogotá de 51 años, condenado a presidio.
ACEBEDO, JUAN MIGUEL: Natural de Bogotá de 20 años, condenado a presidio.
ALGECIRAS (ALQUISIRAS), CASIMIRO: Subteniente de 35 años, se desconoce la sentencia.
ARGANIL, FRANCISCO: Natural de Portugal, condenado al destierro.
AZUERO, JUAN NEPOMUCENO: Presbítero natural del Socorro de 48 años, confinamiento.
AZUERO, PEDRO CELESTINO: Natural de Palmas (Santander) de 21 años, condenado a muerte.
BRICEÑO, EMIGDIO: Natural de Trujillo, capitán de 26 años, condenado a presidio.
CARUJO, PEDRO: Comandante natural de Barcelona (Venezuela) de 26 años, desterrado.
DIAZ, FERNANDO: Soldado condenado a muerte.
DUQUE, JOSE MARIA: De 19 años, prohibición por 10 años de educar a la juventud.
DURAN, PABLO: Natural del Socorro de 33 años, condenado al destierro.
FLORES, FRANCISCO: Sargento, condenado a muerte.
GALINDO, CAYETANO: Teniente natural del Socorro, condenado a muerte.
GALINDO, TEODORO: Subteniente natural de Bogotá de 26 años, condenado a presidio.
GOMEZ, TOMAS: Capitán natural de Honda con 23 años, destinado a servir en Maturín.
GOMEZ, DIEGO FERNANDO: Natural de San Gil con 42 años, condenado a presidio.
GOMEZ PLATA, JUAN DE LA CRUZ: Presbítero de San Gil con 33 años, confinado.
GONZALEZ, FLORENTINO: Natural de Charalá de 23 años, condenado a presidio.
GUERRA, RAMON: Coronel natural de Tunja, condenado a muerte.
GUTIERREZ, PEDRO: Fugado.
HERRERA, TOMAS: Natural de Panamá con 28 años, condenado a presidio.
HINESTROSA, JUAN: Natural de Bogotá con 28 años, teniente, fusilado.
HORTMENT, AGUSTIN: Natural de Navarrens (Francia) de 29 años, fusilado.
LACUESTA, MIGUEL: Soldado, condenado a muerte.
LIEVANO, ROMUALDO: Procurador natural de Fusagasugá, confinado.
LOPEZ, JOSE IGNACIO: Teniente natural de Barcelona (Venezuela), de 32 años, fusilado.
LOPEZ ALDANA, FRANCISCO: Confinado.
MARQUEZ, JOSE RAMON: Comandante natural de Tocuyo (Venezuela), confinado.
MARTINEZ, JOSE ANTONIO: Capitán natural de San Cristóbal de 25 años, degradado.
MENDOZA, RAFAEL: Capitán natural de Bogotá, con 28 años; condenado a presidio.
MERIZALDE, JOSE FELIX: Boticario natural de Bogotá, confinado.
OSPINA RODRIGUEZ, MARIANO: Natural de Guasca con 23 años, fugado.
PADILLA, JOSE: General natural de Riohacha con 44 años, condenado a muerte.
PEREZ, ALEJO MARIA: Comerciante natural de Antioquia con 25 años, desterrado.
RAMOS, CALAZANCIO: Soldado condenado a muerte.
RODRIGUEZ, BONIFACIO: Condenado a presidio.
ROJAS, ELEUTERIO: Condenado a presidio.
ROJAS, EZEQUIEL: Natural de Miraflores (Boyacá) con 32 años, desterrado..
SANTANDER, FRANCISCO DE PAULA: General natural de Villa del Rosario de Cúcuta, desterrado.
SILVA, RUDESINDO: Natural del Socorro con 31 años, condenado a muerte.
SOTO, FRANCISCO: Natural de Cúcuta de 39 años, desterrado.
TOVAR, ANTONIO: Teniente con 32 años, su condena se ignora.
TORRES, FRANCISCO: Sastre con 20 años, absuelto.
TRIANA, BENEDICTO: Capitán natural de Chocontá con 41 años, condenado a presidio.
VALLARINO, JOSE: Natural de la isla de los Santos con 36 años, confinado.
VARGAS, ISIDORO: Soldado, condenado a muerte.
VARGAS TEJADA, LUIS: Natural de Villa de Leiva con 26 años, fugado.
ZULAIBAR, WENCESLAO: Comerciante natural de Medellín con 24 años, fusilado.



septiembre 01, 2017

Estado






(no me siento bien sin contar contigo algo entre cero y uno;
cualquier cosa,
alguna cosa.)

Ningún desamor es gratis.
Ninguno es injustificado.


§

agosto 30, 2017

Corruptela



Si fuese magistrado de la Corte Suprema de Justicia -de cualquiera de esas cortes de justicia incluida la corte constitucional- habría sacado una hoja de papel que bajo mi firma dijera: "Mi honestidad ni se compra ni se vende". Y me incineraría a lo bonzo si alguien levantara la mano y me señalara, con razón, de lo contrario. Esperaría de mis compañeros que hiciesen lo mismo.

§



agosto 27, 2017

...



Cuando pasa sin que haya pasado nada, es mejor no preguntar para no saber que la nada resultó ser algo que no sabia. Y que no quería saber.

§

 

...



No la habia visto jamás. No volveré a verla. Su rostro no me importó. Pero la forma cómo me habĺó... Y yo le dije: no envejezcas; de corazón, muérete antes de envejecer.

Estaba siendo yo y entonces, porque la vida es asī, fingida, tocó volver a serlo.

§

agosto 23, 2017

Samaria...





Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


La carretera comienza una danza poco menos que macabra de curvas y contra curvas sin fin, que fuerzan la atención al máximo, al mismo tiempo que el estado de la misma obliga a estar atento a los desniveles, el agua, los huecos y la vegetación. Uno no sabe si es desidia, abandono, interés político o pobreza, pero nunca es mejor aplicado el término “culebrero” que a esta vía que lleva a Salamina. Finalmente se llega porque la distancia es tiempo y este pasa. El pueblo tiene mejor fama de la que merece. Es lindo, si, por tramos y por calles. Me parece que lo he visto en momentos más amables que esta vez, aunque la expectativa nunca es poca. Los paisajes en la ruta, en los pocos instantes que la vista logra liberarse de la conducción son hermosísimos. Esos valles en la montaña al pasar Aranzazu, reconcilian. El propósito era ir hasta Samaria, un lugar más allá de un pueblecito llamado San Félix a ver el remanente más grande que queda en Colombia de la Palma de Cera, el denominado árbol emblemático de la patria. Allí llegamos luego de un encuentro sorpresivo al filo del mediodía. Tomamos por asalto la factoría local de quesos y nos aprovisionamos de unos bloques deliciosos, yogures, arequipe y panelas de leche. Territorio oscurecido hasta no hace mucho por la violencia guerrillera sin corazón ni finalidad más que hacer daño -a las órdenes de una mujer extraña cuyo nombre no debe mencionarse, ahora es silencio y paz. Y una explosión feroz de verdes en secuencia, con cultivos de papa cada tanto con sus hermosas flores moradas, de mora y hatos de ganado lechero aquí y allá. El turismo incipiente encuentra un mirador donde es posible comer truchas del tamaño de sardinas, pero truchas al fin y al cabo. Recorrimos la montaña cercana tratando de hacer que se elevaran las cometas, mientras uno de nosotros volaba un dron de última tecnología que las hacía lucir rezago del pasado. La transparencia de la atmósfera, la pureza del aire. El frio de los casi tres mil metros de altura. El tirarse de espaldas a ver pasar las nubes bajo un sol tibio al que de pronto, y por poco tiempo, le gana una lluvia que cede el espacio luego a ese azul diferente en las ciudades. Entre las risas de los chiquillos, no tan chiquillos ya, todos luchamos por rescatar el papelote que acabó enredado en un árbol. Allí quedó, no fue posible bajarlo. Y regresamos felices no sin detenernos a comprar las papas que, en el lugar que se producen y a quien se desloma sembrándolas y cosechándolas, tiene un precio que no es valor para el citadino convencido de que se extraen de los supermercados por la paga impuesta.

Valió la pena ir por ver, por sentir, por estar juntos, por reír, por las palmas de cera y por las loras tan verdes como la naturaleza.

Y por vivir.







agosto 17, 2017

Nocturno






No se si me enseñaste a besar
o si aprendiste de mi.
Me besaste primero
y tu vida y la mia fueron una.
Y te sigo.
Queriendo no me importa.


lfg-c©

agosto 14, 2017

Ni así.





El amor cabe en el pequeño estuche de una joya.
El desamor necesita un buque de contenedores.
Y ni así.

lfg-c©