febrero 27, 2017

Abrazo



Ayer mi sobrina más pequeña, que no tiene aún dos años participó con sus chispeantes ojos azules, su sonrisa franca y sus manos extendidas en su primer abrazo colectivo de familia. Amar no es necesariamente algo innato; la capacidad de hacerlo y cultivarlo es aprendida. Enseñamos a querer a lo largo y a lo ancho. También ocurre que no se enseña, o no se aprende, o nada.

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Notas




Luis Fernando Gutiérrez-Cardona

Soy especialista en amores platónicos. o en malos amores que se arrepienten y acomodan la culpa. Mejor los primeros porque no se enteran. La única infidelidad que se puede cometer en ellos es el olvido, y es consigo mismo. 

El juego de la excesiva sinceridad lo encuentro innecesario y cruel; "megusta/nomegusta" es un problema insoluble que tiene como única alternativa la carencia de alternativa, es decir no atreverse a proponer. Hay otras maneras de expresarlo o debería haberla. Digo. Para no hacer sentir mal a quien se atrevió a pensar en ello.

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Culpa



Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


Sentimiento de culpa, alta cantidad de baja autoestima. Alguna vez pedí ayuda y en la segunda cita el terapeuta -el mejor que había disponible- me preguntó: "¿te perdonaste?" Tomé muy mal la pregunta y riposté: "un momento, ¿soy dos? ¿el que hace cosas y el que se las perdona? No pasa nada de eso para mi". Esa cita duró poco más. Supe que el camino que estaba andando con él era apropiado y continué acudiendo a su consulta; pero no era el único camino, tenía que ayudarme por mi mismo. El resto es historia. Dicen que el sentimiento de culpa se arregla con perdón. Yo creo que se arregla con algo más sencillo: soltar.

febrero 23, 2017

Antes...



Fue antes, mucho antes de estas noches árticas. Hoy todo se toca, se ve, se oye, huele y sabe a despedida. La gran contribución a la relación humana en tiempos de ventanas y pestañas, de redes y presencia electrónica, no es otra que la de no retener. Ver y apartar; hola y adiós.

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febrero 22, 2017

Desamar




Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


Que no se acabe nunca la madeja
del te quiero me quieres....
 
—Federico García Lorca



Es probable que amar sea instintivo, natural, que no requiera aprendizaje.  Que simplemente surja como la respiración o los latidos del corazón. En cambio desamar es arduo y en muchos sentidos imposible. Quizás por esto es tan frecuente y recurrido el odio. Frente a la dificultad de aceptar en paz lo que en paz se inició parece ser que la única manera es la de confrontarlo. Para la sociedad incluso resulta plausible la reacción violenta, el crimen pasional, y criticable la otra que encuentra más culpable. Luchar por el amor, defenderlo, reconquistarlo es encomiable. Mejor morir por amor que morir de el. Esto es más digno. El diccionario de la lengua asimila desamar a aborrecer. Esta palabra es demasiado cruel o demasiado real. Existe un punto medio y peor en muchos sentidos que es el desprecio, dado que la indiferencia supone lo imposible, es decir que no existió lo que si existió.

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febrero 21, 2017

Así





Hay quien desecha y qué es desechado.
Es así y dependiendo de las circunstancias se es una cosa o la otra.


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febrero 20, 2017

Hermano mio



Venus brillaba como pocas veces. Marte sobre él. El cielo estaba limpio, lleno de estrellas y muy visible pues no se asomó la luna. Con ayuda de la tecnología identificamos Sirio, Castor, Pólux, el cinturón de Orión, Tauro. Se veían los aviones por la aeroruta, quizás un satélite o la estación espacial pasaba rauda. También se iba deslizando la esfera celestial. Doscientos mil millones de estrellas en la vía láctea que es una de millones de constelaciones en el universo. Tú en el firmamento. Y por primera vez -tantos, tantos años- no asististe al algo familiar. En silencio cada uno sabía que estabas allí, donde estuviste y donde estarás por siempre. Hermano mío. Siempre.

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febrero 18, 2017

Hechos





Amé amar
amor amor.
Amó amar
amar amarme.
Amo amar.
(Tu y yo,
aún nosotros)



lfg-c©

febrero 17, 2017

Aceptación





Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


Bendito sea Dios
porque inventó el silencio
—José Hierro



Era la primera hora del trece de diciembre hace una década y una llamada me dijo que mi hermano, que había sufrido un accidente días antes, había muerto. Salimos del apartamento, recogimos a mi madre, fuimos a la clínica y entramos por unos minutos muy cortos a la sala de cuidados intensivos donde había ocurrido el desenlace y él estaba en esa cama, aún con tubos puestos. Dicen que la muerte de un hijo es algo tan duro que el idioma no tiene una palabra para ello. Si se muere la pareja, se es viudo; si los padres, huérfano; pero si los hijos, ¿qué se es? Entonces nos acercamos, mi madre le dio una bendición que marcó en su pecho; luego, uno a uno, dejamos un beso en su frente sin decir palabra. Es una costumbre desaparecida aquella de pedir la bendición de los padres o de darla. No había más que hacer allí; expresamos gratitud a los doctores y enfermeras que lo habían cuidado y salimos. La noche era oscura, sin lluvia; las vías, por la hora, estaban despejadas. Avancé despacio. Mi madre, la sorpresa aún era más fuerte que las lágrimas, solamente dijo dos veces "¡qué le vamos a hacer mijo!, ¡qué le vamos a hacer!" Era una frase que usaba muy frecuentemente y escuchamos de ella a lo largo de la vida. "¿Te quedas conmigo, mamá?" "No mijo, déjame en la casa... voy a estar bien.”

Aceptación, era la palabra que usaba mi madre. Una aceptación sabia, una aceptación que nunca tuvo el significado de inacción o de apatía. Una aceptación meditada que reconoce lo posible y lo que no, que valida y estimula el esfuerzo y la lucha constante sin abandonarse en la desesperación, la angustia, la desazón, la agitación inútil, la negación de lo real, la excitación permanente. ¿Qué tengo que hacer para que amanezca? ¿Se puede detener la lluvia? ¿Es posible evitar que se produzca un relámpago o que truene? ¿Cuánto dinero compra un instante más de vida?

Solo el paso de los años me dio una perspectiva de lo que esa palabra en labios de mi madre contenía en sí misma. Inmerso en el zen mi maestro decía que lo que hacíamos era procurar ser conscientes de algo elemental: la reafirmación de la existencia es la aceptación de lo que hay. Es sencillo, es hermoso, es felicidad. "Felicidad: estado de tranquilidad y equilibrio que llega al aceptar la vida como es, dejando de lado apegos y aversiones. Felicidad: ver por el beneficio de los demás seres vivos", dicen mis notas de entonces. Felicidad: la humildad de no reconocerse orgullosamente humilde sino de serlo con tranquilidad. Tomando lo que nos da la vida, gozándolo sin pretenciones ni aspavientos, obteniéndolo en paz, dejando ir lo que nos quita.

El otro día preguntaba si está bien que un hombre como yo cite a su madre. ¿No estoy muy viejo para eso? Me respondieron que no. No son estos tiempos de sabiduría inherente como aquellos de nuestros padres. Son los del aprendizaje y el entrenamiento; los de acondicionamiento mental y la respuesta cerebral basada en la academia. Lo intuitivo, el conocimiento ancestral, es despreciado. También es llegado el tiempo de desaprender esto, de darse una vuelta por la simpleza y por la sencillez. De desacorazar el corazón, sacarse la furia, dejar de defenderse de fantasmas y quitarse los ropajes para ver qué, de verdad, hay bajo ellos. Para vernos desnudos. Y aliviarnos la histeria artificial con que tratamos al mundo -a los demás- como enemigos, inconscientes de que al universo no le importa, pero si nos daña y daña a quienes nos rodean.

En alguna parte hay una luz. Basta mirar con atención.




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febrero 16, 2017

Ayer



Ayer fui al entierrro del papá de una amiga. Hace unas semanas al de mi hermano mayor y en medio han muerto dos personas relacionadas. En los cuatro casos se dijo "triste que haya muerto, pero mejor pues estaba sufriendo mucho". Reflexiono sobre lo doloroso que resulta prolongar la vida por medios artificiales. Tanto, que se anhela la muerte por el muerto y por los vivos. Algo anda mal. ¿Qué puede ser? No entender que la muerte es la justificación de la vida, pues la vida por si sola es un valor en cuanto pasa. El derecho a la salud no es derecho a mantenerse vivo sino derecho a vivir decentemente, que es cosa distinta. Encuentro entre mis notas una de Cortázar, subrayada: "Cuando el último hueso se haya separado de la carne, y esté mi figura vuelta olvido, naceré de verdad en mi reino incontable. Allí habitaré por siempre, como un hermano ausente y magnífico".

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febrero 13, 2017

Auschwitz


Luis Fernando Gutiérrez-Cardona

Acabo de terminar de ver "Auschwitz: Los nazis y 'La solución final'", una serie de la BBC, gracias a Netflix. Sin libreto, cada hecho es tomado de lo que pasó y las palabras de los archivos y las actas. No ayuda a fortalecer mi cofianza en la naturaleza humana. ¿Cómo es posible tanta maldad solo con no verla como tal? Para los nazis era convicción y era trabajo. Ir a matar era ir a la oficina. Pero también contribuyeron a los hornos los franceses, los húngaros, los búlgaros, los rumanos y demás. Incluso los ingleses aportaron a la causa al menos cuatro judios, identificados y capturados por ellos en las Islas del Canal. Cuando supieron de la atrocidad los aliados no hicieron nada: esperar a que llegaran los rusos.

Los tiempos sugieren que el odio racial y religioso puede adquirir de nuevo esos matices.

Inevitable pensar en el poema de Leonard Cohen:

Todo lo que hay que saber acerca de Adolph Eichmann

OJOS............................................................ Normales
PELO............................................................ Normal
PESO............................................................ Medio
ESTATURA..................................... ............... Media
CARACTERÍSTICAS ESPECIALES...................... Ninguna
NUMERO DE DEDOS...................................... Diez
NUMERO DE DEDOS DE LOS PIES................... Diez
INTELIGENCIA............................................. Normal

¿Qué esperabais?
¿Espolones?
¿Enormes incisivos?
¿Saliva verde?
¿Locura?.


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Abuso



Luis Fernando Gutiérrez-Cardona

El grado de ensoberbecimiento de los políticos es ridículo y muestra una enorme falta de democracia o de comprensión de la misma. Los periodos presidenciales se extienden hasta el extremo de hacerse vitalicios. Los casos de Cuba, Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Ecuador son abusivos, dramáticos. O el de los Kirchner en Argentina (2003-2015). En Colombia ocho años han demostrado ser demasiados. El cansancio, la hartera, la mamadez, son totales. Y faltan 500 días que pareceran cinco mil. Cuatro años se van comprando apoyos para los otros cuatro que se van pagándolos. El poder eleva el ego de unos y el servilismo de otros a niveles absurdos. Asi, estamos en manos de dos innombrables para quienes el resto de ciudadanos son eso: resto, basura que come de su prepotencia y la alimenta. Mitad aplaude, mitad rechaza. El periodismo abyecto mantiene excitada la galería y traga de lo que le den los poderosos, condena y perdona. Y la justicia se pliega al régimen.

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febrero 12, 2017

Tendría





Tendría que tomar dos rones
—largos—
y dejar correr diez lágrimas
—eternas—
Y encontrar un hombro 
en qué llorarte.


lfg-c© 




febrero 11, 2017

Desasosiego



Muchas personas huyen de los problemas persiguiéndolos. Cuando los alcanzan son felices por ello y por tener que solucionarlos. Requieren del conflicto como del aire.

lfg-c©

 

febrero 09, 2017

Er ist wieder da



Luis Fernando Gutiérrez-Cardona

Es una sátira o una comedia, o un drama, o las tres cosas. Cuatro, si se ve como tragedia. Ha vuelto, es la película alemana que vi ayer en netflix.... Hitler despierta en esta época. En el 2014. Y vuelve a conquistar a todos a través de la televisión y de un libro. Y puede volver a ser elegido. Su discurso y sus maneras son las mismas. No es asunto de propaganda. Todos se identifican con él en el fondo. La película lo atrapa a uno. La realidad, que ahora se da, confunde. Hitler fue elegido porque dijo lo que haría. E hizo lo que dijo. Ha vuelto.

 

 

febrero 07, 2017

Muro o corral


"Si uno pudiera encontrar lo que hay que decir, cuando todas las palabras se han levantado del campo como palomas asustadas. Si uno pudiera decir algo con solo lo que encuentra, una piedra, un cigarro, una varita seca, un zapato. Y si este decir algo fuera una confirmación de lo que sucede..." (J. Sabines)

Yo diría entonces tantas cosas. Diría por ejemplo todo lo que debiera desaparecer y desaparecería con nombrarlo. Diría odio, remordimiento, resentimiento, pasado y angustia. Diría muro, celos, posesión, ansiedad, incertitumbre y miedo. Diria aversión, enemistada y desprecio.

febrero 06, 2017

Notas




Luis Fernando Gutiérrez-Cardona

Me gusta suponer que allí donde vives los amaneceres son diferentes. Que hay olor de hojas húmedas, de flores, sonidos de vasijas en la cocina y trinan los pajaritos en los árboles. Aquí cuando la ciudad se despierta solo se oyen los motores de los carros que veloces van por la avenida, el ruido de las motos, los soldados que la usan para sus trotes y sus cantos, la luz que reflejan unos edificios en los otros, el calor del concreto y un murmullo de ruidos mecánicos. En casa todo pretende ser silencioso. Si alguien habla lo hace bajo y es como si todos y cada uno tuviésemos pena de existir y la expresáramos. Nada está fuera de lugar y es excesivamente pulcro. Los olores son desplazados por los que se generan artificialmente y las flores que tienen los floreros, siendo naturales, no se marchitan.

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