Epicuro

"Haec, inquit, ego non multis, sed tibi; satis enim magnum alter alteri theatrum sumus."

Epicuro




marzo 06, 2009

El canto no es el sonido, sino el silencio.



Luis Fernando Gutiérrez-Cardona

Me miré en tus ojos.
¡Pero estabas muerta!

Federico García Lorca




Algo genera un ruido fuerte en la calle y Juana busca protección al lado. Pone su mano izquierda sobre mi mano derecha. Me mira y apoya en mi brazo su pequeña cabeza gris de largas cejas y barbas bien cuidadas. Suena música de guitarra. Un trago espera ser apurado al otro lado. Las nubes se pegan a las ventanas y empieza a llover. La música no es obstáculo para el silencio: es silencio la lluvia que se siente y es silencio el tinnitus de mi oído derecho que se escucha agudo.

Federico está en una ventana:

DESPEDIDA

Si muero,
dejad el balcón abierto.

El niño come naranjas.
(Desde mi balcón lo veo).

El segador siega el trigo.
(Desde mi balcón lo siento).

¡Si muero,
dejad el balcón abierto!

En otra Krishnamurti me habla:


"Lo que es es aquello que existe de momento a momento. Comprender todo el proceso de vuestro culto, de vuestra devoción a lo que llamáis Dios, es daros cuenta de lo que es. Pero vos no deseáis comprender aquello que es; porque vuestro escape de lo que es - escape que llamáis devoción - es una fuente de mayor placer, y por eso la ilusión llega a ser de más importancia que la realidad. La comprensión de lo que es no depende del pensamiento, porque el pensamiento mismo es una evasión. Pensar sobre el problema es no comprenderlo. Sólo cuando la mente está en silencio es cuando la verdad de lo que es se revela..."

"Cuando la canción es real, no hay vos ni yo, sino solamente el silencio de lo eterno. El canto no es el sonido sino el silencio. No dejéis que el sonido de vuestro canto os llene el corazón."

Recorro un laberinto en el que las puertas abiertas se cierran apenas las traspaso. Todas se cierran porque el objeto del ser humano es estar encerrado entre murallas.. Nadie quiere vivir en una casa que no pueda cerrar, una en que no pueda encerrarse y encerrar a alguien.

El hombre rechaza la libertad: quiere apoderarse de la libertad de alguien y enajenar a alguien la suya propia. De esa manera no es feliz, ni deja que otro lo sea. Y lo llama amor, siendo, como es, egoísmo puro y simple.

Juana sigue aquí al lado, las nubes cansadas de luchar contra los vidrios se retiraron, paró de llover, abajo brillan los pavimentos húmedos y más allá una luz roja titila sobre la terraza de un edificio. El cielo centellea pero los relámpagos apenas si se notan entre las luces de la ciudad. La música sigue sonando, el vaso está vacío y yo... yo procuro que el canto no llene el corazón. Hay algo que es.



*




No hay comentarios.: