Epicuro

"Haec, inquit, ego non multis, sed tibi; satis enim magnum alter alteri theatrum sumus."

Epicuro




abril 26, 2010

La luna baja los telones




Ella:
— La luna baja los telones, es de noche otra vez.

El:
Si, y a esta hora se puede escuchar a Idea Vilariño cuando dice:
Como un perro que aúlla interminablemente
que aúlla inconsolablemente
a la luna
a la muerte
a su tan breve vida.
Como un perro.
 

— "Luna sin oidos
sorda como una piedra
sin conciencia, sin razón.
A qué vuelves cada noche?
Si no oyes...si no escuchas
las plegarias de corazón."


— "La luna, dice I. Calvino, es el más mudable de los cuerpos del universo visible, y el más regular en sus complicadas costumbres: no falta nunca a las citas y puedes acechar su paso, pero si la dejas en un lugar la sorprendes siempre en otro, y si recuerdas su cara en cierta posición, resulta que ya la ha cambiado poco o mucho. No obstante, si la sigues paso a paso, no te das cuenta que imperceptiblemente te está huyendo. Sólo las nubes contribuyen a crear la ilusión de una carrera o de una metamorfosis rápida, o mejor, a dar una vistosa evidencia a aquello que de otro modo escaparía a la mirada."


En pro de la luna, y del lobo, pongamos aquí no por dulce, si por tierna, esa historia que debe ser mentira, pero que creo cierta:


"En un tiempo sin tiempo, cerca de uno de los principios, la luna era siempre redonda y lejana, atada detrás del cielo y colgada de la nada entre vacíos. Miraba el mundo -este infierno sublunar- a sus pies coronada de plata y olvido. Y estaba bien mirando en la distancia. Pero una noche, distraída, se acercó demasiado a la Tierra y se le enredaron los dedos en las ramas de un árbol. Cayó de pie sobre la hierba y de repente le salió al paso una sombra oscura: pelo crespo, ojos negros y una sonrisa lobuna. Cabriolas de luz de luna enmarañada de lobo jugando entre arbustos y colinas. Aullidos y risas y rumor de estrellas entre las hojas. Pero todo lo que empieza acaba y el lobo volvió al bosque y la luna al cielo. Cuenta la leyenda que antes de separarse, la luna le robó al lobo su sombra para vestirse de noche el rostro y recordar el aroma de bosque. Y que desde entonces el lobo le aúlla a la luna llena que le devuelva su sombra..."


— Tan hermosa es la historia que es difícil de creer, sin embargo le encuentro tanto sentido... ¿Cómo sería si la luna te devuelve tu sombra?

— El lobo aúlla a la luna reclamándole su sombra, pero en lo profundo de su corazón no quiere que se la devuelva. Que la tenga le hacer permanecer enamorado, enamurado, pero él se siente bien al darse cuenta de que al no obtenerla, podrá reclamarla otra vez un mes después. El lobo se cubre en su manada. Y algunos, esteparios ellos, se refugian en una soledad que no lamentan porque nunca han tenido una compañía y porque, faltándoles todo, siempre estará la luna colgada de la nada entre los vacíos...


— Fenomenal :)

— (subrepticiamente tienen sus encuentros en noches muy oscuras y calladas. Brujas y otros seres atemorizantes mantienen alejados los intrusos. No se aconseja en esas noches perseguir la luna ni los lobos, so riesgo de perecer de anhelos)

— Con facilidad, yo podría perecer de anhelos.

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Ella : Valeria Grajales.

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