Epicuro

"Haec, inquit, ego non multis, sed tibi; satis enim magnum alter alteri theatrum sumus."

Epicuro




agosto 04, 2010

A mis amigos




Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


"Pero entonces bailaban por las calles como peonzas enloquecidas, y yo vacilaba tras ellos como he estado haciendo toda mi vida, mientras sigo a la gente que me interesa, porque la única gente que me interesa es la que está loca, la gente que está loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo, la gente que nunca bosteza ni habla de lugares comunes, sino que arde, arde como fabulosos cohetes amarillos explotando igual que arañas entre las estrellas. " (Jack Kerouac)

La noche fue oscura aún para la ciudad con sus luces encendidas. Luego de uno de esos atardeceres siempre único y siempre repetido brillaba Venus solitario, alto en el occidente. Conduje a las afueras y me detuve en un lugar sin gente. Bajé. Quería ser poseído por el frio, por la noche, por el viento y por el lucero que animó amores muertos. Mirar alto. Levantar la cabeza para hablarles a gritos a los dioses de los aires. A los de los árboles. A los de la tierra. Escuchan. Responden.

Las nubes abrieron un espacio a las estrellas. En una estaba tu nombre escrito. Y estabas tú. Y me habló de esa compañía en un caminar de tiempo sin tiempo a través de una vía láctea en la que en vez de constelaciones han brillado poemas, frases, pensamientos compartidos. Imágenes. Momentos.

Creces al mismo tiempo que me apoco atrapado por las voces y también por los silencios. Sin acosos, sin presión y sin agobios eres una inspiración y cuando de pronto en un mensaje brilla tu nombre, también brilla el corazón agrandecido. Una sonrisa se asoma entonces a estos labios y este rostro cansado, desconocido aún para mí y raro, que se transforma en una nada cruel, y pena porque sigue.

Que no pudo volar más alto.

Pensé que debería decirlo. Pensé que podría ser que no. Pero ¿porqué no? Hemos estado cuando hemos estado y si nos hemos ido no nos hemos ido; los espíritus abiertos reclaman sin voz y anidan la certeza del saberse siempre acogidos. En las altas noches de desolación y apremio, en las bajas tardes en que pareciera que la vida también es una gracia, nos hemos dado un abrazo desde el corazón, nos hemos tomado de la mano y tal vez nos hemos dado extraños obsequios que nadie entendería y que a lo mejor también se han olvidado. 

Alguna vez –todas las veces- me he embriagado de ti. Alguna de ti y de alcohol y alguna vez también, no sé, me he equivocado.

Los pensamientos son una rapsodia en blues que interpretamos como los viejos del rio Mississippi con una guitarra desnuda, de cuerdas incompletas.

La palabra que siempre vuela sobre los labios cuando le pienso y para definirle, es “amable”.

Luché por encontrar de nuevo, dentro, un poema de Pär Lagerkvist, leído en la niñez

"Un desconocido es mi amigo
uno a quien no conozco
Un desconocido lejano, lejano
por él mi corazón está lleno de nostalgia
Porque él no está cerca de mi
¿Quizá porque no existe?
¿Quién eres tú que llenas mi corazón de tu ausencia
que llenas toda la tierra de tu ausencia?"

*

No hay comentarios.: