Epicuro

"Haec, inquit, ego non multis, sed tibi; satis enim magnum alter alteri theatrum sumus."

Epicuro




junio 12, 2011

Notas a pie de foto


Luis Fernando Gutiérrez-Cardona 


Oído, en la mesa del lado mientras observan una fotografía:

"Los tipos que hicieron un pueblo en ese lugar tenían que haber estado muy locos o muy desesperados o ambas cosas. Los que llegaron después y se quedaron,  todavía más.

El que tomó esa foto inventó la aerofotografía y otras cosas, porque para montar en un globo —no pudo ser sino en un globo— una cámara de fuelle con placas de doce centimetros, trípode y capa negra con que taparlo todo, y mantenerse quieto en el aire mientras se obtura a baja velocidad, tuvo que ser hábil. O la montaña después se corrió para atrás un poco, si es que la foto fue hecha desde la loma que hay al pasar la quebrada donde esa calle acaba.

Me llama la atención las mangas, territorio virgen que nadie se ha atrevido a aplanar. La calle central parece completa sin que se vea muy bien el primer Colegio donde ahora hay un edificio grande. Al fondo se observan dos caminos. Uno debe ser lo que es la carretera, el otro más bajo se recorria para llegar a La Planta que al pié de Morrón generaba la energía que encendía los cocuyos que sustituían, cuando podía, los insectos, sin alumbrar más que estos. Hasta que al tío le dió por llevar la luz de la ciudad y erradicar, así, la oscuridad.

Ese tío mío, médico él, que impulsó el establecimiento de planta de tratamiento para el agua que fluia cruda, natural, impotable, renacuajuda y gratis. También originó una tarifa para solventar los gastos, razón por la cual le armaron una asonada. De ese momento deriva un recuerdo amargo, trascendente y triste, de la existencia.

En primer plano la Escuela Boyacá, conocida en la época a la que llegaba comida que donaban los gringos a través de la Alianza para el Progreso. Queso amarillo empacado en latas que daban a los niños a cierta hora, con pan y chocolate que hacia doler las tripas. Se decía que había quienes comían más queso que eso, porque el queso atrae a los ratones, pero lo decían por mal pensados o por envidiosos. Completaban con una sopa espesa de consistencia granulosa hecha de harina amarilla, de la misma procedencia.

Mi madre gozaba contando que los sacos en que llegaba esa harina los usaban para hacer pantalones a los niños más pobres, que pobres eramos todos; y que ella misma hizo para alguien unos que le quedaron muy bien porque justo en la parte del fundillo quedó el letrero "donación de los Estados Unidos de América".

Existimos por donación".



Fotografia vía Hugo Vélez Isaza


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