Epicuro

"Haec, inquit, ego non multis, sed tibi; satis enim magnum alter alteri theatrum sumus."

Epicuro




junio 20, 2012

Diálogo




Como mujer, yo no tengo patria, como mujer, no quiero patria, como mujer,  mi patria es el mundo entero. (Virginia Woolf)
 Kyn Chen.- Como Homo Sapiens yo no tengo patria, como Homo sapiens no quiero patria, como Homo Sapiens mi patria es EL UNIVERSO entero.

        -   Luis.- 'Cuando a Diógenes le preguntaron de dónde era respondió que era kósmou polítes, esto es, que tenía por patria al mundo entero'. No estuvo muy original doña Virginia.

        -    Angelita.-  Lobo, discúlpame difiero, esto no es cuestión de originales, de copias ni de "invenciones", es hablar de la categoría mujer, creo que hay que pensar desde dónde está hablando Virginia y qué es lo que está proponiendo, si no, lo que obtenemos es una lectura bien sesgada y pobre.

        -    Luis.-  Dichosos los que dejan de ser personas para volverse humanos.

    -   Angelita.-  Ay Luis... lo que es hablar desde el lugar del privilegio. Recomendaría una lectura de Fucó, Butler, y demás, para entender cómo es que se genera esa otra categoría "de lo humano".

       -    Luis.- En absoluto. Me niego en redondo a involucrarme en el corral de hombres y el corral de mujeres. Mientras se lucha por el género, más notorio se hace el género y más se marcan las diferencias.

        -     Angelita.-  ‎... Luis... te niegas porque eres hombre, y porque no entiendes las categorías como políticas y potencialmente subversivas, incluso, desconoces la política de identidad y las formas en las que ahora se hace política con identidades estratégicas, no estables, pero siempre apropiables y poderosas. Te niegas, tu lugar es el del que se puede negar a ello.

      -    Luis.- Una lectura sin sesgos de uno y otro. [Yo] No adivino diferencias. Todas las mujeres en mi entorno son valiosas, apreciadas, queridas, respetadas. La generalización a priori es injusta tanto para quien la plantea como para quien la sufre.

       -      Angelita.-  Me disculpas, pero para mí tu lectura es sesgada, y su sesgo me parece mucho más peligroso que el binario hombre/mujer diferenciado. Tu apunte sobre la no originalidad de Woolf, por ejemplo, es una clara muestra de tu poca crítica sobre el sujeto uno, total y "original" del mundo moderno. Insisto, una leída a las críticas sobre al ideal moderno funcionaría.

        -   Luis.- Si la frase la hubiesen atribuido a cualquier hombre, hubiese hecho el mismo comentario. Por cierto, no hay nada nuevo bajo el sol, así que es posible que hasta Diógenes hubiese copiado eso a alguien.

      -      Angelita.-  De nuevo, importa que la diga Virginia en nombre de su espacio como Mujer, eso es lo que no entiendes. ...  A lo que me refiero es que no entiendes la importancia del lugar de enunciación.

        -      Luis.- Permíteme insistir: no podemos establecer un lindero para decir esto se vale como Mujer, porque es tanto como decir que sí hay cosas que se valen como Hombre. No. Se vale en tanto que humanos.

       -     Angelita.-  Luis, lo humano es una construcción, que además es masculina. Lo siento, tu hablas desde un lugar en el que te puedes permitir obviar, omitir ciertas categorías, porque "lo humano" es masculino y es lo hegemónico, predominante. Insisto, LAS MUJERES llevamos siglos de opresión, no sólo como mujeres, sino por ser mujeres, por nuestra raza, nuestras prácticas sexuales, opresiones de clase... así que no me vengas a decir acá que no es válido cuando toda la política identitaria e incluso sus revaluaciones actuales precisamente comprenden cómo hay unas categorías que nos han significado violencias y que enunciarnos desde allí y repensar esas categorías nos posibilita un trabajo político transformador de esos lugares. ... Puedes insistir claro, pero tu perspectiva me sigue pareciendo masculinista, cómoda y sesgada.

        -      Luis.- En estos días, a raíz de los hechos, he visto  montones de mensajes en los que se generaliza contra los hombres. Los hombres violentos, los hombres violadores, los hombres esto, los hombres aquello. ¿Pero son los hombres? Hay quienes hacen esas cosas, si. Pero no las hacen por hombres sino por malos. Judith le cortó la cabeza a Holofernes, Salomé hizo cortar la de Juan. ¿Por qué no difundimos el correo de aquel a quien corresponda que se haga justicia para apoyarlo, instarlo, obligarlo a hacerla? Pero rechazo totalmente que me sigan considerando violador o violento porque soy hombre.

        -    Luis.-  ¿Cuando el trabajo político transformador que mencionas, haya concluido, que debería suceder? ¿Qué sucede en sociedades supuestamente avanzadas en temas de igualdad, en Suecia, en Noruega? ¿Cuál es el punto ideal, así, sin convertirlo en un discurso?

        -   Angelita.-  Ey, yo no estoy diciendo que sumercé sea un violador. Pero claramente la construcción de la categoría hombre como dominante, así como la de blanco, heterosexual, clase media, burgués... han implicado gran parte de las violencias generadas hacia los cuerpos "otros" de ese sujeto universal.  ¿Sigues hablando de lo avanzado y del desarrollo con miras a Europa? Insisto, sumercé sigue pensando en términos del ideal moderno, yo me permito criticar un poco esa posición y opto por la descolonización del conocimiento y del entendimiento de la transformación. Gracias, yo no quiero seguir imponiendo esquemas "avanzados" coloniales en donde vivo. Tenemos un problema básico de comunicación, tus códigos apelan a todo lo que  yo estaría dispuesta echar por la borda.

                -  Luis.- O sea: me has codificado. O godificado. Ninguna de las dos cosas. O de las tres: cosificado. No. Quiero entender. Pero no me mandes donde Fucó y demás bellezuras que en esas oscuridades me ha cogido la noche. Dilo así, simple, sencillamente: ¿cómo es el hombre, o ser humano del genero masculino, que deberíamos ser?

                    - Angelita.-  No lo sé Lobo. No sé qué es lo que deberías ser, ni qué es lo que deberían ser los demás hombres del mundo; sé, por supuesto, cuáles son mis lugares y mis posibilidades de transformación de un sistema que a nosotras, nos mata por ser mujeres, repienso todo el tiempo mis opresiones y mis privilegios.

                    -  Luis.-  Pero, Angelita, el sistema también mata a los hombres por ser hombres. En ese álbum que tengo, que llamo "de la naturaleza humana" puse en estos días una fotografía: un soldado, mujer, abraza a su hija al regresar del campo de batalla. ¿Contra quien dispararon los hombres y mujeres de ese ejército? ¿Matarían la madre de una niña como la que abraza? Volverse humanos, esa frase que dije al comienzo, es hacerse naturales. Las mujeres lucharon porque querían ir a la guerra,  jugar fútbol, ser boxeadoras, policías, jueces y luchan por ser curas -en esta religión que tocó en suerte-, como los hombres. Los hombres también van a la guerra, matan, y regresan a abrazar a sus hijos. Y se olvidan, si alguna vez pensaron en ellos, de los hijos de aquellos que mataron.

                    -    Angelita.-  No estoy de acuerdo.  Y a veces siento que son discusiones bizantinas. Para mí, una de las posibles opciones de transformación es que los hombres repiensen su categoría privilegiada, pero no lo hacen, por tanto, se vuelven agotadoras a veces estas discusiones. Disculpa Luis, a los niños y a las mujeres también los matan en la guerra, y por su condición de niños y de mujeres. A los hombres los matan por pertenecer a un bando determinado, no por ser hombres. Tu no sientes el miedo de una mujer que sabe que la pueden violar a la vuelta de la esquina, no sientes el acoso sexual de los malparidos que creen que es muy lindo que te hablen de tu culo y tus tetas, a ti no te obliga el sistema a tener hijos que no quieres, no te dejan morir o te penalizan por querer abortar, lo siento, a ti te anteceden siglos de privilegio, a nosotras, siglos de dominación.

                    -    Luis.- Cierto. Apuntaría, sí, que a pesar de mi budismo en ciernes, tan solo considero vida la que me ha tocado malvivir. Desde la primera mujer que conocí, mi madre, hasta la que acabo de conocer en una reunión esta mañana, ninguna de ellas ha sido acosada sexualmente, obligada a tener hijos, golpeada, dejada morir o penalizada, lo cual no quita que todo eso y más, pase. Por mucho que lamente lo que de malo en el mundo ha habido, no tengo que cargar con ello. La sociedad a transformar es esta, la de ahora. No la de los siglos precedentes. No quisiera tener que mencionar que muchas mujeres sí que están pendientes de que hablen de su culo y de sus tetas o consideran un fracaso total el no ser madres. Y por supuesto, muchos hombres lo de no ser padres y se andan peleando ser admitidos entre los elegibles.

                    -     Angelita.-  Lobo, de nuevo sumercé hablando desde su lugar de privilegio. Debería conocer, como primera medida, que no todas las mujeres hablan de los abusos de los que han sido sujetas, ni tampoco hablan de todas y cada una de las violencias simbólicas que hemos naturalizado y creído "normales". Y sumercé... ojalá las estructuras del pasado que constriñen nuestros cuerpos no estuvieran vigentes, pero lo están. Lobo en esto no vamos a estar nunca de acuerdo, porque para mí la categoría que sumercé está defendiendo, es la categoría que ha perpetuado grandes violencias sobre mi cuerpo y el cuerpo de otras mujeres.

                    -     Luis.- Permíteme destacar, por estremecedora, esta frase tuya: "a los niños y a las mujeres también los matan en la guerra, y por su condición de niños y de mujeres". El hombre si que ha abusado de ello. Por no dejarlo suelto, mencioné algunos países porque adolecemos de querer saber a quien o que deberíamos de parecernos. El modelo criollo es una opción ¿pero cuál es? Supones que defiendo algo. Pero no: no lo estoy haciendo. Al contrario, he propuesto una conversación que señale propiamente el imaginario posible, y adherirme. Es lo que no consigo que me digas.

                    -  Angelita.-  Yo no tengo que decirte nada Lobo, mi plan para nada es evangelizarte. Ya te he dicho muchas cosas, te he mostrado mi posición; que para ti no sea suficiente es otra cosa. Te hablé de la revisión de privilegios, tú no revisas los tuyos ni la forma en la que has estructurado tu conocimiento del mundo, yo no puedo decirte qué hacer si ni siquiera partes de ahí.

                    -   Luis.- Debo asumirme miembro de la casta de los privilegiados. En muchos sentidos lo soy y lo somos:  alzamos la voz con argumentos. No todo el mundo tiene eso. Ah, y lo que venga por herencia atávica, más el pertenecer al género dichoso. "Lo importante no es tener la razón, sino mantener la conversación abierta." Tienes mucho que decir o que decirme, lo haces, te leo. Plantear la cosa desde un plano tan intelectualizado como “¡Oye! Compréndeme” es el privilegio de los iniciados.

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    Angela Robles Laguna
    Luis Fernando Gutiérrez-Cardona

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