Epicuro

"Haec, inquit, ego non multis, sed tibi; satis enim magnum alter alteri theatrum sumus."

Epicuro




noviembre 15, 2012

Mencionencia



Luis Fernando Gutiérrez-Cardona





En Colombia se creó un delito extraño que es el delito de mencionencia. Basta con que un bandido mencione a alguien para que ese dicho sea amplificado por los medios y ese alguien sea condenado y no pueda liberarse del infundio nunca más. Este delito cuenta con asesoría de abogados de todas las pelambres que lo diseñan, lo ensayan y lo usan como táctica distractiva o dilatoria y periodistas que lo usan como retaliación.

Klein nunca vió, ni habló, ni recibió nada del hacendado que luego fue presidente. Si tuvieran —él o alguien más— alguna prueba material de su paramilitarismo ¿no la hubieran exhibido ya? ¿Cualquier cosa? ¿Una fotografía, una grabación, un video, un recibo, una solicitud, un escrito? A Klein lo contrataron, lo pagaron y le compraron armas los Rodríguez Gacha y su entorno. Traído por criminales, vino a hacer -a sabiendas- algo criminal. Suponiéndose protegido y siéndolo hasta el día de hoy pues es libre.

El contexto es una época en que no se podía ir a la ciudad vecina o a la finca familiar. Cuando de su apartamento sacaban a la gente para secuestrarla. Cuando lo hicieron de un avión en pleno vuelo que luego aterrizaron en una carretera. Cuando pescaban seres humanos en las carreteras cada día. Dias del hombre, la mujer, los niños como mercancía o como mortecina.

Al reaccionar colectivamente en (i)legítima defensa, porque la legítima el estado no la prestaba, muchísima gente buena aportó para que alguien vigilara sus bienes o cuidara su vida lo cual era bien visto. De ello se hablaba socialmente sin ningún reato. Pagarle a 'los muchachos' era normal y obvio, y no lo hacían solo los ricos. Pero lo que al principio fue por las buenas, pasó a serlo por las malas y los que se defendían así también acabaron siendo víctimas. Por eso que existe estado. Así fue en el Magdalena Medio, o en el Páramo de Letras. En la Costa o en el Valle. En los Llanos o en la Zona Cafetera. En el Bajo Cauca o en Urabá. Donde no fue, era porque la guerrilla lo dominaba todo.

Diez muertos de Santa Rosa de Osos recuerdan de que están hechas ciertas almas en este país.

Hay quienes matan con armas automáticas pero también quienes lo hacen con la lengua.

Ni unos ni otros se detienen.


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