Epicuro

"Haec, inquit, ego non multis, sed tibi; satis enim magnum alter alteri theatrum sumus."

Epicuro




abril 08, 2013

FB - Teatro Mágico - Solo para locos.



Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


A lo largo de 914 notas, he traido a este lugar las cosas que tocan mi ser. También mediante algunos cientos de fotografías que van del arte a la curiosidad, pasando como no por la naturaleza humana, sus glorias y sus tristezas. He leido todas las notas de los amigos y conservado muchas. A Felipe Parra, a Felipe Molina, a David Estrada, a Diego Jurado, a Rubén Traviezo y a Diego Fernando Antia -adaggio para cuerdas-. A Felipe Hernández y tantos otros que escriben sus cosas, compañeros de noches alunadas e inolvidables. Seguir a Luis Miguel, a Jota, a Angel. Dejarse querer de Camila, de Arriére. Sentir la amistad inclaudicable de Carlos, de Luis, de Jeff, de Hernán Darío o Julio. Sufrir el abandono activo de tantos, dejarse proponer cosas de Carlos o Angelita. De Rubén Dario que me puso a leer a Foucault en la relativa profundidad del aficionado. Ser tocado por las explosiones de Nelson.  Hablar alguna vez con Brian, con David, con Wilton. Compartir caidas con Viviana. Menciones de paso, porque para cada compañero de este camino hay una palabra atenazada en la garganta. Han hecho amar lo que de bello hay. Alguna vez, Cristian, un libro, una botella de vino, cambia de ciudad.

Es frecuente definir la existencia como una encrucijada, vale decir un cruce de caminos. Mi modo de expresarme en este medio, sin envolver en la casi totalidad de los casos el roce corporal aunque sin olvidar la piel, es la via de escape de los Muros de que habla el poema de Cavafis. Ninguna cosa ha sido dicha o puesta con mas intención de la de ser mostrada. Todos los escritos de otros que comparto, y los propios que no comparto demasiado porque tienen en este blog su escenario -poca impotancia tienen mis burradas- se han decantado en esperas muchas veces muy largas antes de hundir el botón de publicar.

Amo los amigos que aquí están y aquellos que por aquí han pasado. Los que se fueron porque si. A quienes ponen un me gusta, o un mensaje, o se prestan para una conversación. O no dicen nada. Gracias a todos.
De todos he aprendido y aprehendido.
 
Ya no hay encrucijada, sino senderos tapiados, callejones sin salida... El camino es la muerte pero no sé como acceder a ella. La espero. He ido a Ispahan para tentarla. Pero nada. Las voces se encargan de abrirme los ojos, de decir "mírate" y de hacerme caer en cuenta de ello. Una me decía en estos días "¿ves? no hay que ser amigo de cualquiera" y otra mencionó las flores que surgen, contraposición de aquellas otras.

Vesánico, alguien disparó y dio en el blanco. 

Esto es un abrazo desde el corazón. Desde el lugar en donde anida el ser. Es una declaratoria del compasivo amor budista. Quien sabe si una despedida: las cosas pasan cuando suceden. Pero si, definitivamente, la expresión urgente de unas palabras para no abandonarme más -o para hacerlo- a la desesperanza, la autodecepción, el desasosiego, el desamor, el desamparo y las desolaciones. 

Los pobres lobos esteparios. ¡Solo para locos!

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By Kai Ziehl




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