Epicuro

"Haec, inquit, ego non multis, sed tibi; satis enim magnum alter alteri theatrum sumus."

Epicuro




septiembre 15, 2014

Nazim Hikmet


Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


Fui a Medellin y en la feria del libro vi una Antología de Nazim Hikmet. Pregunté por el precio y el librero me dio uno extraño. -¿Le estás tirando al bulto?, le pregunté. -No, ese es el precio. Me sonrió y agregó: es que no quiero venderlo, porque lo lei y me enamoró. -Ah, bueno. Entonces fui a pagarle y el señor me miró y me dijo: escoja dos libros más y llévese este como mi regalo. Porque sé que lo amará.
El libro había sido leído y está subrayado suavemente con lápiz; en una de sus páginas hay un comentario de quien fuera su dueño. Palabras escritas con hermosa letra.  Me está gustando este tipo de compras porque siento una doble compañía, la del libro en si y la de quien le dio a conocer la luz y el sol. No tiene ya el brillo de las hojas nuevas ni su olor, pero siento las manos que lo acariciaron, veo los ojos que lo recorrieron e imagino historias que vivieron juntos. Tal vez lo llevaron a un largo viaje y acompañó momentos de vida intensos, dramáticos, y en buena parte sospechables: parques, cafés, el más amado lugar del hogar, un rincón en el maletín, largas esperas, los espacios sobre la mesa de noche. Quizás pasó de mano en mano en la familia y sobre él comentaron en veladas los amigos. 

¿Porqué terminó en una venta de libros leídos? ¿Un cambio de casa? ¿Una muerte? ¿Una simple tarea de limpieza por parte de quien no era ya su dueño?

Escojo un poema que tal vez de una respuesta:


Al partir, me quedan cosas que acabar...


Al partir, me quedan cosas que acabar,
al partir.
Salvé la gacela de la mano del cazador,
pero siguió desvanecida, sin recobrar el sentido.
Cogí la naranja de la rama,
pero no pude despojarla de su corteza.
Me reuní con las estrellas,
pero no pude contarlas.
Saqué agua del pozo,
pero no pude servirla en los vasos.
Coloqué las rosas en la bandeja,
pero no pude tallar las tazas de piedra.
No sacié mis amores.
Al partir, me quedan cosas que acabar,
al partir.






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Domingo. 7a.m.
Al parecer solo estamos despiertos yo y mi corazón...
Busco con quien compartir lo que dejaron mis fantasmas en la noche.
El cúmulo de sensaciones dulces de un libro que poseer físicamente costó una pequeña batalla y una pequeñísima fortuna...
No hay nadie.
Me abrazo a él entonces, su pasta se entibia en mi pecho y no hay a quién copiar un verso. Comienzo a sentirme hipnotizado.
Tomaré la carretera e iré a casa.
 .



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