Epicuro

"Haec, inquit, ego non multis, sed tibi; satis enim magnum alter alteri theatrum sumus."

Epicuro




noviembre 27, 2014

Redes


Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


— Cuando uno incursiona en las redes sociales y establece una cabeza de playa en que desembarcarán cientos de ‘amigos’, supone que de alguna manera esos amigos serán más que virtuales. Errónea suposición. Después de años de amistad me encuentro con uno en otro lugar. Con todos mis nombres y con mis apellidos obviamente suficientemente conocidos. Al saludar me responde con un mensaje: “¿quién eres?" Me sorprendo pero comprendo. No es raro, si se lo piensa con mediana atención. ¿Quién somos? Una dirección IP, un nombre, una clave de acceso, una membresía en cualquier cosa. Una imagen más o menos cultivada a la distancia de un clic, una visita fugaz de cuando en vez, la respuesta a un mensaje específico y, de pronto, una crítica, un saludo de cumpleaños, de navidad y de año nuevo y nada más.

¿Quién eres? Ya era dificil cuando lo reclamaban de antiguo los griegos  -gnóthi seautón-. La cercanía de la virtualidad -la distancia de la pantalla- hace con frecuencia olvidar la distancia real que de todas maneras sigue habiendo. Pero aun así la gente se enamora por internet, se hacen pareja y muchos con seguridad no se equivocan.

Otros creamos nexos que solo valen para si mismo. Porque a la otra parte solo le interesan mientras está conectada a la red y por excepción se cruza alguna palabra. O un gesto prediseñado.

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