Epicuro

"Haec, inquit, ego non multis, sed tibi; satis enim magnum alter alteri theatrum sumus."

Epicuro




marzo 16, 2015

Si viniera hoy.



Luis Fernando Gutiérrez-Cardona




Si Jesús viniera hoy ¿cómo serían su pasión y muerte?, me  lo pregunto al ver los comerciales en su nombre.

Mis amigos dan algunas respuestas:
  • 'No lo sé, me lo imagino muy drogado'.
  • 'Saldría en Facebook'.
  • 'Igual la muerte, o hasta más sádica'.
  • 'Se moriría solo de ver el mundo, sería en suicidio de parte suya'.
  • 'Me imagino que no tendría ni pasión ni muerte al estilo de un espectáculo. Sería igual si fuera en Medio Oriente'.
  • 'Un Jesús de ahora si lo abarco con las palabras de las que dispongo ya, sería como un chiste, revelado al poderío del imperialismo entendido en el capitalismo más salvaje y promulgando un amor que difiere de toda visión novelesca de pareja y un encuentro en el des-encuentro'. 
  • 'Ya lo veo entrando a una iglesia y diciéndole a los sacerdotes: "Harto estoy de vuestras vanas ceremonias. Fiestas, sacrificios, procesiones... ¡No los puedo soportar!... Cuando extendáis vuestras manos, yo esconderé mis ojos; y cuando oréis me negare a oírlos, porque están llenas de sangre vuestras manos..."'
  • 'Con el mismo frenesí'.
  • 'Igual, por que llevamos dos mil años y no hemos aprendido nada de su pasión y muerte por nosotros. Lo que pasa es que el modo cambiaría el modo en si de matarlo. Pero la tortura y la muerte seria igual. Además él dijo: lo que haces al menor de tus hermanos me lo estas haciendo a mi. Hoy en día la muerte la tortura a muchos es muy parecida'.
Con Gerardo hay un diálogo:

- Si Jesús viviera hoy, ¿por qué tendría que morir?
- Por la misma razón que antes. Para que se cumplieran las escrituras.
- Para que se cumplan lo que algunos interpretan que las escrituras vaticinan. Podría perfectamente vivir en paz, traer un nuevo milenio de amor, ¿por qué no? Si pensamos que está condenado de antemano ¿dónde está el libre albedrío?
- No lo hubo. " "Padre, si quieres, aparta de mí ese cáliz. Pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya", clamó. Y horas después "¿Por qué me has abandonado?" Jesús no tuvo libre albedrío. Vino a hacer la voluntad del Padre que nos amaba tanto que nos entregó a su hijo para que se lo sacrificáramos a Él, y así redimirnos y salvarnos.
- Mira, yo creo, sin ser cristiano ni religioso, que aún para "venir a cumplir con la voluntad" de alguien, debes decidir hacerlo. El martirio de Cristo no es una tragedia griega en la que los personajes son juguetes de los dioses independientemente de sus deseos o decisiones. Edipo huye porque no desea matar a su padre y yacer con su madre pero los dioses han dispuesto otra cosa pero Jesús dice: He venido para que se cumplan las escrituras; hay un acto de volición que es coincidente con la ética judía que habla de la "intención" (kavanáh)
- ¿Jesús era intrínsecamente judío? En sus 20 años de historia no relatada, entre los 12 y los 32, ¿qué haría? ¿muebles, puertas y ventanas en la casa de José? Mi pregunta no la hago como cristiano ni como religioso: ¿cómo serían hoy su pasión y su muerte, aún como acto voluntario?
- Yo creo que era plenamente judío. Lo que planteas es un hoyo en el registro histórico, mejor dicho, en los evangelios que no pretenden ser históricos. Vale decir: lo que hoy pensamos como moderna historia. Pero retomando tu pregunta inicial: creo que hoy Jesús moriría, si debe morir, luchando contra las drogas, contra la pobreza, contra el odio. La pregunta es: en nuestro moderno mundo hiper conectado e informado: ¿qué dejaría huella? ¿cómo no sería olvidado a los pocos meses?
§
Si Jesús viniera hoy no tendría un encuentro a sus doce años con los maestros de la Ley.

Su vida sería regulada por el estado y por los medios, luciría jeanes de marca y se expresaría a través de los grupos sociales.

Quizás reuniría un grupo de seguidores que pondrían "me gusta" en cada palabra que dijera, y entre ellos estaría también un traidor.

Si Jesús viniera hoy sería perseguido por los sistemas de información y seguridad de varios países que se plantearían cada uno de ellos cual daría el paso de alojar una bala en su cabeza, ahorrándole a los otros la molestia. O esperarían que lo hicieran los comerciantes del templo o los colectivos productores de panes y de peces. Si se arrimara a los leprosos, a los locos, a las putas sería calificado de farsante. No podría resucitar a Lázaro porque requeriría de cientos de permisos para abrir su tumba. 

Si Jesús viviera hoy nadie creeria una palabra de las que dijera; los periodistas investigarían su pasado, y se burlarían de su orígen. Los psiquiatras le diagnosticarían complejo de Dios y lo llenarían de drogas para la mente. Le llamarían depresivo, bipolar y loco por irse al desierto a dejarse tentar de un diablo inexistente.

Sus parábolas, por simples, serían objeto de risa. No habría quien aceptara a su padre que está en los cielos ni a su madre virgen.

Si Jesús viniera hoy le matarían igual, pero se asegurarían de desaparecer su cadáver y de que su tumba no se supiera nunca, si tuviera alguna.

Si Jesús viniera hoy, no salvaría a nadie porque aquí nadie se reconoce condenado.

Su pasión y muerte serían en últimas un problema exclusivamente suyo que no importaría a nadie más allá de los suyos, si alguien quisiera reconocerse suyo.


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