Epicuro

"Haec, inquit, ego non multis, sed tibi; satis enim magnum alter alteri theatrum sumus."

Epicuro




junio 08, 2015

Poder Inteligente - FB


Luis Fernando Gutiérrez-Cardona

Veo un post en el FB de un amigo de muchos años atrás. En otros tiempos de mayor ingenuidad sencillamente pondría un comentario sin preocuparme de que tan rasposo pudiera resultar. En otro tiempo quizás él me etiquetaría en su nota para asegurarse de que la leyera. Pero ahora la polarización entre lo que me gusta y lo que no, forma sutil de poder según advierte el filósofo, frena los ímpetus. El poder impone de esa manera nuevos controles a la libertad sin hacerlo por la fuerza. Habilita el botón "me gusta" pero no el de "no me gusta". Más abajo pondré su explicación al respecto.

Volviendo sobre la nota de mi amigo, él lucha por lo actual justificándolo en el pasado. Eso de todo es culpa de la crucifixión de Cristo aunque él vino a pagar las culpas. Si hoy aparecen cien muertos es porque hace diez años también aparecían, lo cual prueba que hoy no pasa nada. El momento actual desaparece legitimado por lo que pasó y por las esperanzas de lo que pasará.
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Me invitan a participar en una cadena de poemas u otros escritos. Publicar lo que me atrae es lo que hago hace años y lo que hay en mi muro.

FB cada vez se me hace más un desierto de infinitas arenas en que nos movemos como las dunas lo hacen a la voluntad del viento, pero donde, basados en la amistad, no hay amistad. Se ha perdido la frescura de la respuesta, la calidez del comentario y la ingenuidad del compartir.

Estas pueden muy bien ser anotaciones de un amargado intolerante y arrogante, pero explica por qué el dueño de facebook insiste en que eso no es para conseguir amigos sino para conectarse con los que se tiene.

Se vale también el 'si no estás conforme, vete'. Me anticipo, como parte del concepto.

Byung-Chul Han - Poder Inteligente

"El poder tiene formas muy diferentes de manifestación. La más indirecta e inmediata se exterioriza como negación de la libertad. Esta capacita a los poderosos a imponer su voluntad también por medio de la violencia contra la voluntad de los sometidos al poder. El poder no se limita, no obstante, a quebrar la resistencia y a forzar a la obediencia: no tiene que adquirir necesariamente la forma de una coacción. El poder que depende de la violencia no representa el poder supremo. El solo hecho de que una voluntad surja y se oponga al poderoso da testimonio de la debilidad de su poder. El poder está precisamente allí donde no es tematizado. Cuanto mayor es el poder, más silenciosamente actúa. El poder sucede sin que remita a sí mismo de forma ruidosa. El poder, sin duda, puede exteriorizarse como violencia o represión. Pero no descansa en ella. No es necesariamente excluyente, prohibitorio o censurador. Y no se opone a la libertad. Incluso puede hacer uso de ella. Solo en su forma negativa, el poder se manifiesta como violencia negadora que quiebra la voluntad y niega la libertad. Hoy el poder adquiere cada vez más una forma permisiva. En su permisividad, incluso en su amabilidad, depone su negatividad y se ofrece como libertad.

El poder disciplinario no está dominado del todo por la negatividad. Se articula de forma inhibitoria y no permisiva. A causa de su negatividad, el poder disciplinario no puede describir el régimen neoliberal, que brilla en su positividad. La técnica de poder propia del neoliberalismo adquiere una forma sutil, flexible, inteligente, y escapa a toda visibilidad. El sujeto sometido no es siquiera consciente de su sometimiento. El entramado de dominación le queda totalmente oculto. De Ineficiente es el poder disciplinario que con gran esfuerzo encorseta a los hombres de forma violenta con preceptos y prohibiciones. Radicalmente más eficiente es la técnica de poder que cuida de que los hombres se sometan por sí mismos al entramado de dominación. Quiere activar, motivar, optimizar y no obstaculizar o someter. Su particular eficiencia se debe a que no actúa a través de la prohibición y la sustracción sino de complacer y colmar. En lugar de hacer a los hombres sumisos, El poder inteligente, amable, no opera de frente contra la voluntad de los sujetos sometidos, sino que dirige esa voluntad a su favor. Es más afirmativo que negador, más seductor que represor. Se esfuerza en generar emociones positivas y en explotarlas. Seduce en lugar de prohibir. No se enfrenta El poder inteligente se ajusta a la psique en lugar de disciplinarla y someterla a coacciones y prohibiciones. No nos impone ningún silencio. Al contrario: nos exige compartir, participar, comunicar nuestras opiniones, necesidades, deseos y preferencias; esto es, contar nuestra vida. Este poder amable es más poderoso que el poder represivo. Escapa a toda visibilidad. La presente crisis de libertad consiste en que estamos ante una técnica de poder que no niega o somete la libertad, sino que la explota. Se elimina la decisión libre en favor de la libre elección entre distintas ofertas.
El poder inteligente, de apariencia libre y amable, que estimula y seduce, es más efectivo que el poder que clasifica, amenaza y prescribe. El botón de me gusta es su signo. Uno se somete al entramado de poder consumiendo y comunicándose, incluso haciendo clic en el botón de me gusta.

El neoliberalismo es el capitalismo del me gusta. Se diferencia sustancialmente del capitalismo del siglo XIX, que operaba con coacciones y prohibiciones disciplinarias.

El poder inteligente lee y evalúa nuestros pensamientos conscientes e inconscientes. Apuesta por la organización y optimización propias realizadas de forma voluntaria. Así no ha de superar ninguna resistencia. Esta dominación no requiere de gran esfuerzo, de violencia, ya que simplemente sucede.

Quiere dominar intentando agradar y generando dependencias. La siguiente advertencia es inherente al capitalismo del me gusta: protégeme de lo que quiero."

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