Epicuro

"Haec, inquit, ego non multis, sed tibi; satis enim magnum alter alteri theatrum sumus."

Epicuro




octubre 22, 2015

Notas para un diálogo inexistente.



Luis Fernando Gutiérrez-Cardona







—Ser sobreviviente de sí mismo, del día y de la noche. Ser uno que se detiene a ver esos atardeceres oscuros que sin embargo permiten que el sol se filtre por entre nubes grises fabricando un hermoso telón de sombras largas y luces doradas sobre los edificios. Luces que son demasiado transversales para que a su alrededor aquello a donde no llegan directamente sea casi negro, cuando es tan pequeño el espacio por el que pasan, que de pronto se apaga el decorado y queda en el corazón esa sensación de ser habitantes inconscientes del cosmos, navegantes en él, meros viajero.

—En los largos silencios también hemos hablado o continuado hablando. Este viejo corazón no es un hotel de paso. Lo que ha vivido en él, en él sigue viviendo.

—Dicen que hacen el amor por sexo sin darse cuenta que hacen sexo porque se aman. Que de otra manera jamás lo habrían hecho ni lo harán. Dice sentirse juguete sexual pero en realidad los otros son el suyo.

—Hay espíritus que son como bolas de demolición: se lanzan contra su objetivo sin que nada ya pueda detenerlos y destruyen a su paso sin consideración adicional, sin dar valor y sin remordimiento.

—A la larga la vida no es su continuum sino sus hitos. Sembrar el camino de ellos, multiplicándolos en la intensidad del compromiso. Esperar que la brisa sople suave a las espaldas hasta llevarnos al puerto y, mirando desde allí el atardecer, ver con alegría y calma el resultado.

—Alejandra fue durante meses mi compañera de noches. Hasta que acordé con ella y conmigo mismo que no era buena amiga. Ahora paso por sus hojas no como un habitante de ellas sino como un visitante sorprendido y escéptico. Es mejor.

—Cuando doy un libro me estoy dando a mi mismo pues doy el que yo quiero, no el que supongo le gusta a quien va dirigido ni el que está de moda. Pienso por tanto en la persona a la que lo daré. Habremos tenido antes conversaciones y de ellas habré sacado la conclusión de que puedo hacerlo pues comprenderá la profundidad del gesto y el valor que le doy. Pero no hay garantía. Cuando comparto un poema estoy compartiendo mi sentimiento en ese momento, mi emoción. Me duele cuando una cosa y otra no son apreciadas pero no es culpa del otro, siempre es de uno.

Ayer hojeé amorosamente algunos que volvieron. Repasé íntimamente las razones que tuve al darlos y sentí entre las manos su valor, su vida y su caricia. También ellos se enteraron.

—Mejor "moraré" que "miraré"... Muchísimo mejor. Yo moro frecuentemente en ti, es decir: vivo en ti.







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