Luis Fernando Gutiérrez-Cardona
Quise, como cada año, enviarte un mensaje de Navidad. Uno de esos un poco cursis de lucecitas y de estrellas. O de cabañas solitarias cubiertas de nieve. No sé porqué no hay motivos navideños con montañas verdes y enormes selvas como nos rodean en esta latitud, o de pájaros multicolores en vez de osos y de ovejas. Busqué tu nombre entre los amigos y no estás. Recordé que te borré una madrugada en el entendido de que tu ausencia de meses, o mejor, tú no presencia, indicaba que no te importaba, y, para sorpresa, efectivamente: no te importó. Quizás ni siquiera te hayas enterado. Pero en mi ser subyacen las largas conversaciones, los descubrimientos y los abrazos que te daba, desde el corazón, al despedirnos.
No te buscaré, por no encontrarte.
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