Epicuro

"Haec, inquit, ego non multis, sed tibi; satis enim magnum alter alteri theatrum sumus."

Epicuro




mayo 06, 2016

La mesa del lado








Luis Fernando Gutiérrez-Cardona

  • "[...]
  • Todos tienen derecho a no tener miedo.
  • No venzas.
  • No te defiendas.
  • No te rindas."


¿Qué significa ello en el orden que figura dentro de los 41 artículos de la Constitución de la república de Uzupis? La mayoría de las cosas de las que tenemos miedo no existen y no nos han ocurrido. Nos aterrorizan principalmente fantasmas que solo existen en la mente y que ella retroalimenta para mantenerse en control; para demostrarse a sí misma, consiguiéndolo, su existencia. Claro: hay circunstancias reales que producen miedo: el derecho a no tener miedo se desprende entonces del derecho a que no ocurran esas circunstancias. Pero de las que no se puede escapar no hay que tenerlo: el nacimiento, el envejecimiento, la enfermedad, la muerte. El hombre moderno ha hecho de estas cuatro un miedo invencible: el miedo a nacer alienta el aborto, la no procreación, la a-sexualidad. Envejecer alienta toda clase de procedimientos clínicos y quirúrgicos que intentan disimularlo, sin éxito. Generan el sufrimiento de una juventud que se hace cada vez más corta con una dependencia cada vez más larga. De la enfermedad se ha hecho el gran negocio que mueve un altísimo porcentaje de la economía del mundo: todo por la salud, se dice. O la salud primero. En aras de lo cual ningún esfuerzo es suficiente. Pareciera que no existe el derecho a enfermarse, o que existe el de no hacerlo, como parte del derecho a no tener miedo. Morir se ve como un acto vergonzoso. Mantenerse vivo de cualquier manera y a cualquier costo es la meta.

Como tenemos que defendernos sin necesidad, tenemos que establecer el último derecho: el de no rendirnos. Ganar o perder es derivación de una lucha por algo, de lo cual se deriva un resultado en cualesquiera de los dos sentidos. El triunfo y la derrota -esos dos impostores- provienen del miedo, de la defensa y de la rendición.

Yo te miro a los ojos y te digo: no dejes que nadie te golpee. Porque cuando lo hace te está venciendo con el miedo, te está obligando a defenderte, está haciendo que te rindas. Y quien lo hace, aparte de ser una bestia, viola dos derechos bellísimos de los que propone la misma constitución: "
Nadie tiene derecho a usar la violencia. Y nadie tiene derecho a echarle la culpa a otro."
§




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