Pensarte no era diferente de respirar. De respirarte. Era el aire que entraba en mis pulmones y la energía que hacía latir mi corazón. Jamás te pensé con inquietud, con celos, con ira o con dudas. Me parecía bien sentirnos nuestros cuando lo éramos. Mientras lo éramos. No me inquietó tu ayer, tu mañana, ni tu hoy lejos de mi. Nos pertenecíamos mientras nos pertenecíamos. Me bastaba. Me basta. Aún.Pero ¿para qué hablar de amor? Quien habla de amor habla consigo mismo de si mismo.
©lfg-c
Epicuro
"Haec, inquit, ego non multis, sed tibi; satis enim magnum alter alteri theatrum sumus. "
Epicuro"Ciegos que viendo, no ven."
José Saramago
Crónicas, escenas y reflexiones sobre el mundo y lo que veo.
abril 04, 2018
Pensarte
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario