Epicuro

"Haec, inquit, ego non multis, sed tibi; satis enim magnum alter alteri theatrum sumus."

Epicuro




septiembre 05, 2008

Concierto a Cuatro Manos Para Viento y Estrellas



Luis Fernando Gutiérrez-Cardona
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1.
ALLEGRO MODERATO

I

"Hoy me han condenado… una noche en la prisión de mi cabeza… pero quiero escapar, y tengo un plan de fuga...

A la hora de cumplir la condena abriré un libro que disipe las primeras emisiones de tormento en mí. Así advertiré la llegada de la catástrofe y escaparé. Pero no quiero estar solo al escapar, así que quiero invitarte.

No habrá tiempo para pedirte si aceptas o no. Solo te diré donde estaré. Esperaré 3 minutos después de la hora pactada. Al no verte seguiré el camino.

Estaré en el árbol de flores amarillas que tanto te gustó cuando caminamos descalzos ¿recuerdas? Unos metros más allá del lago. Será la 1:00 después de media noche. Ahí estaré en punto. El destino ya lo tengo fijo. Es una vieja fuente de agua que servía de espacio lúdico para niños abandonados y adoptados por los árboles.

Te pido esto porque eres buena compañía en los viajes. Porque tus palabras son un pretexto más para no cumplir la condena. Porque si he de perderme en mi hoy quiero hacerlo contigo. Recordando los niños que los arboles no dejaron a la deriva.

... espero."

II

Entonces será a la 1:00 después de media noche junto al árbol de flores amarillas.

Anoche la luna brillaba con sus cuernos hacia la izquierda.

Me uno al plan de escape: esperaré que abras el libro que lleves y ayudaré, si la luna no es suficiente, con uno de esos artificios que alumbran solo la hoja... No sé si quieras leer en voz alta; si es así, escucharé mientras el frío se apodera de las manos, y la tibieza del espíritu.

Podría ser que me aparezca con un termo de café y una botella de brandy en el morral . ¿Puedo? ( Es por lo que dice ella "El alcohol desembriaga. Después de beber unos sorbitos de coñac, ya no pienso en ti."). Echaré también una cobijita y un libro de poemas, por si te cansas del tuyo y quieres escuchar alguno. Y por si el frío llega a ser tenaza. El libro será de pequeños poemas japoneses, de esos que basta leer y aprehender tan solo uno para sentirse lleno. Uno como éste:


"Se enciende
tan tenuemente como se apaga:
una luciérnaga. "

(Tal vez después de leer los dos tan solo ese, escucharlo repetido en tu voz y tu en la mía, ya no queramos café, brandy ni luna. Ya no queramos más que estarnos).

Ojalá sea buena compañía en esta noche. Te envío desde ya un regalo. Es uno mágico y secreto. Te diré de qué se trata – te lo digo pero no lo pongo aquí: ¿qué clase de secreto sería si no? Espero que te guste. Nos sentiremos, también a través suyo, unidos con el universo. Flotando, cayendo o descendiendo. Haremos parte de la vía láctea que ojalá se encienda esta noche a nuestros ojos... (No cuentes a nadie lo del regalo, podríamos perder la vida: hay quien solo quiere que tengamos lo suyo y que se lo paguemos.)

Hasta la 1:00 entonces.

La 1:00 y 1 minuto.

III

"Cuán fascinado estoy con que fueras tu quien compartió mi plan de escape… es más… creo que se ha convertido en el plan de escape de los dos… un plan despejado de condenas… En este momento tengo el regalo puesto, no sabes lo que me ha gustado, quiero usarlo todo el tiempo… todo el tiempo pensando en ir por ti para salir a correr… ¿me darías tu mano? Es que aún me da miedo ir demasiado rápido, no quiero tropezar y lastimar mis rodillas… Me encantó el café, y el brandy, y aún más cuando me hiciste cerrar los ojos para leer un poema… y toqué tu cara para sentir su movimiento cuando lo leías… me dijiste que así sentiría como tentabas las palabras a ser cómplices de la fuga… y fueron cómplices y celebraron con nosotros, y cómo no habrían de hacerlo si con palabras te ofreciste a esquivar el frío que me consumía… embriagados con el viento de la luna y tu café y el olor del brandy y los dos y aquellas alas estuvimos en silencio hasta no querer más que estar… y sonriendo leíste la luna con tus ojos cerrados…

"Tu la mejor compañía…

Llevo tu beso en mi voz
grabada con aerosol
tu beso fantasma
pegado en mi labio inferior,
y el mapa de tu desnudez.

Llevo el prisma de tus ojos
en mi casco de astronauta
y la tímida aurora de tus células.

Y todas las noches bajo la Vía Láctea
parecen eternas si tú no estás.
Todas las noches desde mi ventana,
conjuro tu nombre inmortal.

Y a veces llora mi piel,
cuando se empaña de anhelo
se infla mi mente,
con tantos recuerdos,
que ya no me puedo dormir.

Y la alfombra de tus sueños
soy el rayo vagabundo
y desmaya, y adolece
pero no se apaga."
(Es ZoÉ ViA LactEa)

Guardaré el secreto de lo que me has regalado… me arriesgo a enviar un regalo también: cierra los ojos, respira profundo y ábrelos de nuevo… extiende la palma de tu mano… he ahí el olor que tanto te gustó cuando sopló el viento un poco de luna ¿recuerdas? Quedaste en suspenso y me miraste… así que sin que te dieras cuenta tomé un poco y lo guardé en el bolsillo… para ti… para que leas un poema con él.

¿Te gustaría tomar un baño en el lago azul que nos dijeron los árboles? ¿El que queda a tres sonrisas de donde pasamos la noche?"

IV

Aprecio tu regalo
… cierro una vez y otra vez los ojos
para recibirlo,
una vez y otra vez... lo pones en mi mano
¿cómo? ¿Perdón?
dices que es un olor pero lo recuerdo
como un aliento
un aspirar del mismo viento
por cuatro labios, por dos bocas.

(Debo estar equivocado lo sé
pero es así que lo recuerdo)

Ya sé: no estabas ahí; tampoco estaba...
lo sabemos:
andábamos ebrios del aire de la luna.
¿Andábamos?
Es que no había más que un par de huellas
y eran tuyas porque en realidad: no se veían.

V

... el lago azul a la distancia de una sonrisa, las otras dos ya se anduvieron.

VI

"¿Por qué habrías de estar equivocado?... No me parece…

…creo que sabes bien de donde proviene el regalo… creo que sabes bien tu recuerdo y no lo dejaste escapar entre tanto frío y tanta palabra no dicha… …recíbelo, piensa y siente lo que fue… respira de nuevo… ¿respiro contigo?

…claro, solo mis huellas… olvidaste tus zapatos ¿donde estaban? …te tomé de la mano y flotaste… decidí caminar y dejar que fueras tú quien me enseñara a usar ese regalo mientras te observaba… ¡Cómo disfruto observarte volar!… vuelo sin volar cuando tu lo haces…

¿Basta una sonrisa entonces para llegar? ¿Irás conmigo? ¿Entraremos al lago azul?...

…respira… y si en algún momento respiras demasiado fuerte y quieres que te acompañe, llámame, escucha la vía láctea, y estaré allí… escúchala y estaré hablándote…


—-Llevo el prisma de tus ojos
en mi casco de astronauta
y la tímida aurora de tus células—

…aun quiero que me leas un cuento…

— Llevo tu voz en mi voz
grabada con aerosol
tu beso fantasma pegado en mi labio inferior,
y el mapa de tu
desnudez—"

VII

La Vía Láctea tiene, según dicen: cuatrocientos mil millones de estrellas...

Doscientos mil o cuatrocientos mil millones.

Más dos.

Dos que se miran.
Las demás los miran.
Y titilan brillando más
cuando se miran.


2.
ADAGIO

VIII

"Creí haber escuchado tu voz... miré por la ventana, había un árbol... puedo jurar haber escuchado tu voz llamándome... sin pensarlo tomé los zapatos y corrí a buscarte en esa dirección, la del árbol amarillo, pero seguía escuchándote... de repente no escuché nada y en medio de la confusión seguí caminando... Ahora no sé que camino tomar para regresar... me gustaría encontrarte o que el grillo verde con el que mando este mensaje te encuentre... estoy sentado en una piedra transparente... no quiero moverme, no quiero perderme mas... Sí ,tal vez parezco un niño pequeño pidiendo ayuda. Me gustaría que me encontraras, no quiero mandar el mensaje a nadie más, no quiero que nadie más conozca este lugar.

Siento mucho si no soy oportuno, tal vez estés caminando en un libro, pero debo llegar rápido a mi casa. Debo escribir un cuento antes que las palabras se escapen. Te prometo que una vez me muestres el camino dibujaré un mapa con mis colores para no perderme más y así en caso de no encontrarte algún día, poder regresar sin interrumpir tus tareas... y mejor te cuento lo que haya visto en la travesía. Aquí estoy sentado dibujando en una hoja... bueno con el dibujo espero pagarte el favor... por ahora me acompaña una gota de agua que se ríe, dice que quiere conocerte..."

IX

Te he llamado. Te he enviado dos mensajes y he salido a buscarte por el éter, he hecho eco en las estrellas, compuesto un concierto e ido varias veces a ver de lejos si rondas el árbol aquel de flores amarillas. Hasta me dejé llevar y conversé contigo, como si hablara solo, mientras llegabas. No hablaba solo: estabas por ahí pero no quise llamarte, te intuía.

Es que tengo en los labios ese aire de luna. "En mis labios están, invisibles, tus labios".

No busques la senda de regreso, la senda irá a ti, ella está en tus pies.

La gente pregunta: "¿Con quién hablas?" Respondo: "¿Cómo así?"

X

"El grillo verde ha vuelto... me susurró al oído haberte visto... sonreí, recuerdo tus labios sonriendo...

...las palabras aun están aquí, pero no quiero regresar... creo que empiezo a aprender el uso de lo que me diste... está corriendo en el aire, veo a lo lejos el árbol amarillo, estás ahí sentado, espero llegar a tiempo, quiero que escribas el cuento conmigo y que lo sumerjamos en el agua del lago... ¿podemos tomar un baño con el cuento?... puedes poner tu labios y tres pensamientos y yo saco las palabras aquí guardadas... el cuento está esperando el agua...

...no te vayas. Llevo la gota de agua que quiere conocerte y el dibujo en la hoja; he recordado la forma de tus labios y la he dibujado con una esquina de los míos... la he firmado con la punta de mi nariz que esta fría... como si el dibujo tuviera olor... tu olor dibujado... ya estoy cerca... no te vayas, quiero verte, quiero escribirte."

XI

... me gustaría escribir ese cuento y sumergirlo al mismo tiempo que nosotros lo hacemos en el lago azul. Ver como la tinta que usamos para hacer palabras, deviene en tinta y se extiende en forma de una mancha negra a lo largo y a lo ancho de las hojas amarillas que usamos para crearlas. Silenciosos, miramos desaparecer también la hoja disuelta. (Mejor haber hecho un barquito, anotas, y dejarlo flotar en un viaje eterno que durara hasta el próximo remolino). Vemos como desaparece, y esa gota que quiere conocerme sale del extremo del ojo izquierdo y brilla como un diamante. ¡Es tan triste ver como se fluye hacia la nada..!

... ¿sonríes?

XII

"La tinta en el cuerpo... es como si el cuento pasara de las hojas al cuerpo... y no será leído por todos...

... me quede dormido al lado del lago con tu mano en mis ojos. Contabas lo que te había pasado mientras mirabas tu mano jugar con hojas de cuaderno en la madrugada de un día que ya no recuerdas... Tenemos la tinta en el cuerpo... el cuento.

...no te vayas sin despertarme... no sin que dibuje agua en tus piernas y dos nubes en tus pies."

XIII

Ha sido fácil dejarlo todo en la ribera. Desnudos en el lago, solo para sostenerse en el primer paso sirven los pies cubiertos con una extraña energía. Quieren caminar por el fondo pero no lo hacen. No se camina. Se flota en un elemento que es agua-aire con dos seres alados en él, de piel y escamas. Dos son, que quieren ser estrellas y en ello se convierten. Todo es uno. Una nube que atrapa lo disipa todo y lo condensa en ella. El contacto es sin roce; la tierra que urge las pisadas se ve frustrada por unos pies que nada tocan para que nada oscurezca acaso el azul transparente del agua milenaria que siendo la misma ha ido y ha venido.

Hay voces que no se escuchan, cantos que no se oyen, rumores emergentes. Algo en el aire -la nube- absorbe los ruidos y los dirige haciéndolos silencio. Los aprieta suavemente y deja que se vayan, como el texto vuelto no palabras, en no voces.

No hablan los ojos; se expresan. El tacto es llevado por las ondas a manos que no se encuentran todavía. Que se buscan pero saben estarse en otra dimensión. Los labios apenas se humedecen anhelantes, sin exigir, en situación de espera. Se saben parte de la nube y que lo que desean también es parte suya. Saben que están siendo unos y que necesitarán una ventana en esa magia, para que vueltos a ser dos bocas, sean una en otra forma.

- "¿Me ha llamado?" - Te he buscado, digo.

- "Quédate entonces un rato. Hay una gota que quiere conocerte."


No hablan los ojos que mueren por hacerlo. Por ello una gota, con brillo de diamante, se ha deslizado desde la esquina del ojo izquierdo y se ha confundido con la nube y con el agua.

Llevados al lado del lago y, con la mano en sus ojos le ha contado lo que pasó -o soñó que pasó- en la madrugada de un día que recuerda.

Un aroma comienza a levantarse de la piel y un brillo se elabora. Quiere despertarlo, pero no está dormido. Solo se atreve a levantar la mano de sus ojos, y susurra a su lado este poema... ¿Será que lo oirá?

"Que nadie toque este amor.
Que todos ignoren el sigilo de nuestro cielo nocturno
y el secreto sea el aire dichoso de nuestros plácidos suspiros.
Que ningún extraño contamine el sueño tuyo y mío:
cualquier visitante es un invasor en el tibio ámbito donde habitamos;
aquí el tiempo es agua fresca en movimiento,
apenas sutil vuelo,
y todas las gentes viven muy lejos de nuestro jardín alucinado,
ajenas a nuestro paraíso secreto."
(Darío Jaramillo Agudelo)

XIV

"Espero para abrir los ojos. Espero. Escucho el agua… reemplazo el suspiro por el latido del corazón. Los abro y me encuentro con los tuyos frente a frente, muy cerca. Respiras, suspiras, sonríes y al parecer hay dos gotas más… Estas me quieren conocer y para hacerlo caen en mis ojos… y al cerrarlos tengo un sueño, tan frágil como un pensamiento lleno de frio.

He escuchado atentamente… y se despierta el sueño para hacerme abrazar a quien tengo en frente.

Desnudos, los pies cubiertos con una extraña energía, solo sirven para sostenerse en el primer paso… Te tomo la mano derecha, con la otra juegas de nuevo con hojas de cuaderno. Juegas para no dejarlas ir con el viento, con egoísmo no las dejas ir… las sostienes envueltas en los pensamientos de los dos.

… escribir parece un impulso incompresible… solo se comprende lo que se ha dibujado en la arena… pero ya no lo podemos ver, el agua lo ha desvanecido.

… el cuento sigue impreso en nuestros cuerpos desnudos… nadie llegara aquí, nadie conoce este lugar.

… que tus manos hoy no suelten los latidos de mi corazón; les pido que sostengan mi cara frente a la tuya y no me dejen escapar de la mirada que se ha clavado desgarradoramente.

… dulce la ansiedad que ha causado cada palabra. "

XV


"Una tarde, un lago azul, un cuento. Quiero que me dejes dormir esta noche en tus ojos..."

XVI

Duerme en estos ojos agotados de pasión. Las manos no resisten el deseo de estar juntas y un pecho busca al otro con la simpleza con que quieren encajar dos piezas de un lego. Duerme en estos ojos pero, por favor, deja que un brazo rodee un cuerpo, una mano se pose en una espalda y una cabeza descanse en ese hombro.

XVII

"He amanecido contigo, he envuelto en mi olor tu cuerpo, he abierto los ojos contemplándote dormido en mi; he tocado tus piernas mientras las doblas sobre las mías, con tu mano en mi espalda… Sonríes aun estando dormido… Te deseo ahora… Te he deseado… sonrío, lloro, suspiro, hablo y pienso al mismo tiempo…

Ésta mañana te he bañado con saludos no pronunciados para no despertarte demasiado…

Te deseo, te he deseado… he despertado más temprano para poder mirarte, como si robara un poco de ti, como un intruso al que no se le permite penetrar en un templo de pensamientos y frases incompletas… frases a punto de terminar, partes de un texto completo.

No quiero dejarte ir… pero tu olor también está en mí… Tengo demasiado para recordarte mientras vuelves… mientras no estés pero estés en mis parpadeos… Me entrego. "

XVIII

"...en ti... por ti. "

XIX

"Yo huelo a ti.
Me persigue tu olor, me persigue y me posee.
No es este olor un perfume sobrepuesto sobre ti,
no es el aroma que llevas como una prenda más:
Es tu olor más esencial, tu halo único.
Y cuando ausente mi vacío te convoca,
una ráfaga de ese aliento me llega
del lugar más tierno de la noche.
Yo huelo a ti y tu olor me impregna
después de estar juntos en el lecho,
y ese fino aroma me alimenta
y ese aliento esencial me sustituye.
Yo huelo a ti."
(Darío Jaramillo Agudelo)

No recuerdo nada. ¿Sabes? Fuimos nube, agua, aire, piel y aroma... solo quise poner el brazo alrededor y la palma de la mano allí, en la espalda. Y una cabeza sobre el hombro izquierdo.

Y sigo navegando en ello, en todo...

XX

... no es una entrega —nunca es una entrega, nunca— es siempre un darse, un darnos en ti... por ti.

XXI

...

XXII

(Salgo a caminar por el parque vecino. Es noche de luna suave -es otra noche-. Con un solo lucero en el cielo al que le hablo. Como si le hablara.

No hay salvación: iré al lago del agua clara y me sumergiré en los aromas y besos que anidan en el viento... Si no estás el aire y el lucero me llevarán a ti)

XXIII

"No se demoró la luna en festejar por verte debajo de ella, contemplándola… La vi y sonreí… ella solo podría reflejar tal embriaguez si tu la miras… llegaré al lago azul, ahí estaré dejando huellas invisibles con tu regalo mágico… He de envolverte con mi saludo impronunciable, reflejado en mi presencia… reflejado en el gusto de verte… ¡Cuán colosales serian las historias que escribirían las gotas de agua si aceptaras pasar esta noche conmigo al lado del lago azul!… cuántos colores se dibujarían en las ramas de los árboles si cubrieras mis ojos de nuevo para que me miraras con tu voz y yo mirarte con mi respiración… He de llevar hojas del árbol amarillo para cubrir tus pies y que conserven lo que han visto en el camino… quiero contemplarte en el lago y yo, en tanto , dibujarte con mis dedos sobre el borde del agua… quiero contarte algo para que sueñes despierto, para que mires a la luna y le hables de los dos…

Estoy aquí… para convertirme en aire… para convertirte en viento… para darnos vuelo... para respirarte y que me respires."

XXIV

"Sí, te sueño antes de verte... te sueño.... ahí estas. "

XXV

(A solas, el sol, en el cielo... A solas. Tenías que irte, y tenía que dejarte ir)

XXVI

"Contigo… lejos. Hoy he caminado mucho de aquí para allá. Debía irme…pero deje cuatro lagrimas para que te acompañaran… Además tres semillas de mandarina que cuidarán tus pasos.

He hecho un descubrimiento: entre tantas vueltas de palabras pensadas y escenarios referidos a tu presencia, he descubierto algo. Después de pensar que te pensaba que es imposible pensarte… porque cuando pienso requiero ser demasiado objetivo, por lo menos lo intento, a ti no quiero objetivarte ni ponerte dentro de coordenadas que determinen razones de para o que… He descubierto que te sueño, te sueño… lo he repetido todo el día, te sueño ahora y me gusta… soñarte… de objetivarte aniquilaría tu nombre, tus sueños y tus pasos y tus palabras que tanto me hablan… De soñarte te llevo en mí, te pongo en mí, me pongo en ti…

…tuve que irme… ahí estabas… pero tu olor y el mío parecen ahora recordarme que he estado contigo lo suficiente para soñarte… y te sueño.

…quiero mirarte ahora… quiero ponerme tus manos en los ojos… no sabes lo que me gusta que hagas eso… que me cuentes lo que tocas, lo que respiras… te sueño… pero eso no me impide extrañarte… porque soñarte solo me sirve para conservar tu existencia dentro de los pasos que debo dar todos los días… me gusta tenerte cerca… contemplarte… dejarme mirar. "

XXVII

"Esperando verte de nuevo rezo a la luna que te cuide… y a las semillas de mandarina."

XXVIII

"Yo no soy lo que parezco
sino lo que mi alma sueña
y si me caigo en los pozos
es por mirar las estrellas."

(Por mirar una. Por mirarte)

XXIX

"Espero mirarte. Espero hacerlo… angustiado por no saber cuánto tarde. No sé cuando vuelva a reunirme contigo… No sé cuando pueda volver a encontrarte. Todo habla demasiado, hay mucho ruido y me escapo para soñarte un rato, mientras miro un árbol y lo pinto de amarillo con la imaginación y huelo un vaso de agua para que sea el lago azul…

No sé cuánto durará la espera, pero te dibujo entre tanta gente y palabras que gritan.

Cálmame con tu silencio… quiero dejar de escuchar gritos sin sentido, risas que profanan mi tranquilidad, la de verte, la de soñarte, la de mirarte y tomarte la mano y que tomes la mía… quiero mirarte, callado y calmando con tu silencio mis angustias…

“Me gusta cuando callas y estas como distante.
Y estás como quejándote, mariposa de arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza,
Déjame que me calle con el silencio tuyo.
Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.”

Te sueño… te extraño ahora. "

XXX

Me pides silencio.

¿Qué es el silencio?

Un grito afásico, una potencia, un impulso, una pulsión.
Una instancia, un eco, un ruido.
Una explosión atómica.

Sí, el silencio es un ruido no escuchado.

Un torrente escarlata que se precipita en caída libre y asciende con dificultad inadvertida pegado de paredes al ritmo de una bomba estruendosa, de la que no se oye nada.

(Salvo ahora, pero no es por eso).

Como no se oye el río en las montañas.

Como es de silencioso un bosque pleno de insectos cantarines y pájaros y seres ululantes.

El silencio es caminar solitario entre la multitud bullosa de una calle citadina.

Es un lago azul y un árbol de flores amarillas en cuyas vecindades cantan ranas y cigarras.

(Alguna vez choques de piel, placeres que se escapan).

El silencio es ese olor y ese sabor insertos en esa mínima neblina circunstancial que aparece sobre la piel cuando el amor se expresa.

No queda más que uno quiera ser uno: una detonación sideral, un ruido cósmico, un OM, un nombre...

un nombre: el tuyo.

Un mantra en tono de reclamo urgente, de apremio y de necesidad.

(Lo digo silenciosamente,
tan silenciosamente
que no sea posible que lo escuches,
tan silenciosamente
que sea posible que lo oigas).

(Es una mano que se estira hasta la otra mano
-la del otro-
sin tocarla,
deteniéndose a la distancia máxima en que dos manos dejan de serlo,
para convertirse en ondas).

Quisiera que mi silencio fuera más silencio. Pero es que el silencio es un grito enfermo de afonía. Es un aullido que no llama.

(Pobre lobo estepario. Lo han marcado.)

XXXI

"En tu planeta me quedé,
fue por un tiempo y nunca fue mi plan,
pero mi nave se averió,
y ahora estoy perdido aquí,
en mañanas con tres soles,
y múltiples visiones,
montañas transparentes,
anémonas de luz,
partículas de amor y recuerdos de ti. "
Love (ZoÉ- RoKanlOvEr)"

XXXII

"Te sueño...estás lejos...te sueño. No quiero despertar, si no encontrarte en algún lugar. Sueño tu cuerpo, tus manos en mis ojos."

XXXIII

NOCTURNOS

I

V de volar
de ver
vértice
vórtice
lugar para nacer
nódulo ciego.
Como dos altas cejas sobre un mundo de asombros
como las manecillas
marcan las once y cinco en el reloj
como dos piernas que se van abriendo
y allí la rosa del amor. Bisagra
ojo y herida.
Puerta que abre sus alas en mitad de la noche
¿y quién
quién viene?
(Piedad Bonnett)

pero quien... ¿quién viene?


3.
VIVACE

XXXIV

¿Qué haces volando por aquí, pequeño grillo verde? ¿Por qué me ignoras? ¿Le pudo la razón? ¿Le habló la mente de la imposibilidad de lagos ignorados, de árboles de colores, de lugares secretos? ¿Ya solo se sienta bajo algo que alguna vez fue un árbol?

Ve y dile, pequeño grillo verde, si llegaras a verlo dile... mejor no digas nada. Pero si lo ves y si quisiera hablar contigo, si no tuviese puestas unas gruesas botas, dile que me viste por ahí. Que lloraba y reía al mismo tiempo. Como un loco.

(Llévale sí este poema de Ángel González, que quedó olvidado en el morral, es que cuando lo puse ahí ya nos pertenecía y no nos alcanzó la otra noche).


Bosque

Cruzas por el crepúsculo.
El aire
tienes que separarlo casi con las manos
de tan denso, de tan impenetrable.
Andas. No dejan huellas
tus pies. Cientos de árboles
contienen el aliento sobre tu
cabeza. Un pájaro no sabe
que estás allí, y lanza su silbido
largo al otro lado del paisaje.
El mundo cambia de color: es como el eco
del mundo. Eco distante
que tú estremeces, traspasando
las últimas fronteras de la tarde.

XXXV

“¿Está haciendo frio allá? Yo solo tengo frías las manos... El sol está por ahí. Hoy me vestí de verde ¿Y tú? ¿De qué color estás viendo la vida hoy? ¿Sonreímos juntos?”

XXXVI

Qué buen mensajero te has buscado. Aterriza en mi mano como si nada. Mueve dos veces sus alas y espera que le mire de frente, como si te viera, para entregarme tu mensaje, retorno del silencio.

Hay siempre un árbol en el corazón del árbol. Hay uno que nos acaricia desde el libro que leemos, desde el asiento en que reposamos. Llévale, pequeño grillo de regreso un abrazo desde el corazón, y una voz

Hace sol. Hoy me vestí de jeans y converse cafés ahora abandonados a un lado, sin medias. Y una camiseta de tonos muy suaves cafés también, y verdes.

Mi ventana mira al occidente, pero si avanzo un poco y giro el rostro hacia la izquierda, podré mirar a dónde estás, y sonreír con solo hacerlo.

La vida desde el martes ha sido blues. Cómo ese verso: "Ayer fue viernes toda la mañana, por la tarde cambió, se puso casi martes."

La manos frías me parecen un augurio.

XXXVII

“Las manos frías están así. Sigo aquí esperando respondieras algo, quería leer algo que escribieras… y llegó. Me gusta sentirme acompañado hoy por ti. Sería bonito salir a caminar tu con los converse y la camiseta café…. Yo con mis converse verdes, mi pantalón gis y mi camiseta de rombos verdes, algunos claros y otros oscuros, mi manilla verde y una sonrisa. Suena gracioso, pero me gustan las coincidencias, bueno no sé cómo lo llamarías, pero los zapatos y las camisetas de hoy parecen de acuerdo para ir juntos… Ojala pudieras verme la sonrisa que eso provocó en mi… ya me regalaste la primer sonrisa verde y café de hoy…”

XXXVIII

Tomarse un café y dejar que las palabras fluyan. Caminar un rato, que hablen las miradas y darse cuenta de esas coincidencias no expresadas. A veces no hace falta, se las adivina: tanto mundo, tanta gente, tanto espacio, y coincidir...

XXXIX

“Coincidir, tomar un café, algo que sabría bien mientras me hablas, mezclar el sabor con las palabras, y con el calor del café hacer que las palabras calienten el espacio entre los dos… con este frío está bien imaginarlo.”

XL

De tanto estar separados de ella por las suelas hemos llegado a concluir que la tierra no existe. Camino descalzo con la pretensión de no olvidarla. La noche es oscura y silenciosa. Pocos carros transitan la avenida. Las palabras caen por la pantalla desapareciendo. ¿Seguirán frías sus manos? Las mías se deslizan por el teclado y los dedos hacen extraños movimientos. La piel reclama piel, las manos tibias unas frías que las complementen y cada curva del cuerpo otra que la corresponda.

Una sirena en la calle me recuerda que debo detenerme. ¡Calla! dice.

XLI

“Hoy he amanecido sintiéndome pesado como si los ojos no quisieran abrirse. Cuando me levanté mojé mis manos y las puse sobre los ojos cansados… me mire al espejo; te soñé…

En este momento han pasado horas después de abrir los ojos, hoy también tengo las manos frías… es casi una costumbre; en realidad el clima no ayuda mucho… leo lo que has escrito y te imagino; pasa por mi cabeza cada momento que describes. Me gustaría darte un beso en cada ojo y dejarte dormir. Me gustaría contemplarte y no decir mucho para que estés tranquilo… Me gustaría que calentaras mis manos en tu pecho… tus palabras en la pantalla me hacen sentir calor en los labios, aunque las manos aun estén frías.

Siempre llega algo que recuerda muchas cosas, aquí el sonido del teléfono y el reloj me llaman. Debo salir de aquí pero contigo en los labios…

Sonríe mientras me lees un cuento debajo de un árbol, con mis converse verdes y los tuyos color café…”

XLII

El tiempo no nos hace, nos deshace.

XLIII

“Aquí estoy, después de mucho caminar hoy, cansado de escuchar voces que pretenden venderme ideas de asuntos ya objetivados y puestos en libros para llamarse ciencia… Cansado, pero estuviste ahí todo el día… pasaste muchas veces por mis manos, rayando y pensando en un dibujo mas para ti, de los que espero poderte entregar alguna noche fría o algún día con nubes azules… En medio de este cansancio llegue hasta este lugar, con cariño envuelto en los dedos para escribirte… ¿y qué me encuentro?... tu sonrisa, la mía, lo nuestro hecho palabras… sonrío como un niño pequeño, feliz porque cabemos en las coincidencias, en encuentros que limitan en lo que nadie cree, encontrar palabras tuyas, que parten de lo nuestro, como una reconstrucción de ilusiones, justo cuando llevo días pensando en escribir un cuento con nuestras palabras… un cuento que podamos leer antes de dormir… un cuento que difiere de mis otros cuentos, un cuento nuestro…

Ahora el cansancio es una excusa más para dormir temprano y eso lo mezclo con tus palabras para que exista una excusa para soñar con alguien, contigo y conmigo…

…no me canso de soñarte…

...me regalaste una sonrisa antes de dormir...

...si quieres puedes dormir hoy en mis manos y en mis dibujos... mientras yo te sueño.”

XLIV

¿Qué podríamos llamar nuestro esta noche?

Los ratos compartidos,
las conversaciones de frases intuidas
las andanzas volátiles de cuatro pies y un par de huellas,
un árbol de flores amarillas,
un dibujo sin enviar
un cuento desleído
un lago azul,
un mar de palabras,
un encanto de manos apretadas,
una nube,
un viento,
un aire lunar,
un aliento compartido,
la distancia del deseo,
un beso en cada ojo que culminara en un leve sabor salado en cada labio,
dos diamantes líquidos desvanecidos,
dos bocas,
solo una,
un objeto que flota,
un café,
dos brandys.

Cien poemas leídos,
dos sabidos,
uno rezagado.

Hoy quisiera llamar alguna cosa "nuestra" que lo fueran todas.
Nada "tuyo" ni "mío".

No tiene que ser así por siempre, con que fuera por la eternidad me bastaría
una larga caricia labial que comenzara
en el extremo sur de ese tu cuerpo,
y terminara
en el extremo norte
después de recorrer el universo
en las diez direcciones
y una nueva.

XLV

“Llega el miedo a ser poco prudente, miedo a estropear tus palabras, todas… porque tus palabras siembran en mi deseos de desbordar palabras para ti… quiero decir mucho, quiero entregarte mucho, siempre, cada que escribo, pero es inevitable rechazar la idea insegura de que nada podría ser suficiente para complacer mi deseo de ganarte una sonrisa… lo único que puedo regalarte son mis pretensiones de entregarte mucho… y si, tal vez, solo tal vez puedas sentirte bien con eso… lo único que podría asegurar es que todo lo que hago viajar en palabras es la pretensión de regalarte un mundo solo para los dos… nuestro, solo nuestro y de nadie más… somos los dos caminando sobre esto… sobre esto te regalo y tú me regalas, y tus regalos son para mí la más placentera sonrisa dentro de palabras que son parte de ti… tus palabras, las que me entregas, que me regalas, tus zapatos mágicos… todo trae a mí la posibilidad de hacer algo nuestro… nuestros son los labios juntos, son las manos frías y las noches ... para siempre... somos para siempre... el incontrolable deseo de mirarte.”

XLVI

"Después de un rato de estar aquí sentado… debo pararme salir y dar muchos pasos… me asomo por la ventana y te mando el grillo verde para que te acompañe… para que te cuente un cuento… uno que he recogido entre las hojas, y también para que te describa el árbol que dibujé pensando en ti... Algún día te lo entrego para que lo pongas entre las hojas de un libro...”

XLVII

Me acerco a la ventana y veo un grillo verde fatigado. Hace horas espera que voltee a mirarlo pues el tiempo se ha deshecho en otras cosas. Lo tomo en las manos y me cuenta un cuento de sonrisas mutuas, lo siento como si sintiera las manos frías de quien lo ha enviado, las manos frías que me han tenido de sonrisa abierta desde un mensaje previo y que hacen que el día de hoy haya resultado pleno de cosas nuestras.

Es tan fácil cuando las palabras se escapan, sin decirse.

Ve, grillo, dile cuanto le aprecio desde el corazón.

XLVIII

“... Por aquí sentado. ¿Y tú?”

XLIX

Aquí, viendo por ver cómo se va eso extraño que llamamos vida; cómo un día alguien, sin que tú lo quieras, la convierte en recuerdo. Sonriente a veces.

sentir que es un soplo la vida,
que 20 años no es nada
que febril la mirada
errante en la sombra te busca y te nombra
Vivir, con el alma aferrada a un dulce recuerdo que lloro otra vez.

L

“Oye… quisiera quedarme aquí escribiendo, pero debo ir a soñar contigo. Mañana te cuento el sueño. Mañana te regalo un poquito del sueño.”

LI

El Beso según Julio Cortázar en Rayuela. Hace días vengo pensando en este fragmento y lo relaciono contigo. Bueno, en realidad sería la descripción del beso que te doy cuando te sueño, es que me parece muy bonito como habla del beso, en realidad lo lees y lo sientes… como cuando te leo:

“Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja. Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.”

Te mando un sueño.”

LII

Es una noche fría de luna creciente. Suena un concierto para violín de Mozart. El portátil se apoya sobre la pierna izquierda que a la vez descansa sobre la derecha que se estira y ambos pies, desnudos, helados, reposan en un pequeño banco. El libro abierto es Ensayo Sobre Budismo Zen. Sus citas han acompañado el camino pero el libro lo encontré apenas ayer. Su lectura resulta ardua así que lo haré con entusiasmo pero sin impulso; tomaré notas, marcaré, subrayaré y avanzaré desandando un par de hojas cada vez que venza una. ¿Cómo es que estoy tan loco si los maestros me enseñaron que cuando como como y cuando duermo duermo? Llega un grillo verde con un mensaje. Le sonrío, lo escucho: es un trozo de Cortázar y quiero continuar pero no puedo. El mensaje y el mensajero siguen ahí y también me hablan de sueños. Esos ojos de cíclope que se acercan llenan el espacio, esos labios que coinciden, esos respiros confundidos son propios, dice, solo que es un beso de bocas de que habla. Los besos, no míos sino nuestros, son de bocas y de piel y de universo y aire, de boca navegante de mares oceanos, de boca en el dedo pequeño del pie izquierdo, de boca que avanza por cada espacio de lo que allí empieza, por cada hendidura, por la pequeña cima del tobillo ahí adelante, de boca que marcha por la senda larga a cada profundidad, a cada curva, a cada redondez en ascenso y en descenso por cavernas y planos, por montes agrietados y montañas de cumbres rojas que se incendian, hasta llegar sin concluir, tras un viaje sin tiempos y sin rutas, al dedo pequeño del pié derecho. Besos contribuidos por manos que recorren el centro de la espalda con un solo dedo que apenas si transita, para y se detiene sin que se sepa en qué lugar preciso; arrumes de piel de cualquier parte, espalda que se ajusta contra pecho, extremos que abren y se abren, abrazan, cierran, ofrecen, solicitan, dan y exigen; ojos que cerrados se integran en la totalidad de cuerpos vueltos uno. Beso estrujón de suma igual a cero, de pérdida y ganancia. Beso que dice "quiero" -como quiere un vaso de agua el ser sediento-. Un solo beso dividido en miles de pedazos. Fragmentos que son todo y parte, ninguno carente, completo cada uno, incompletos si se les piensa, incontenidos, nada sobra, necesarios, indispensables. Instintivos, un poco muy bestiales. Beso que igual que boca busca el pliegue bajo el hombro, y ese lugar que solo el sabe, al encontrarlo. Y esos ojos de cíclope ya carbonizados, inaparentes, ciegos, ciegos anhelantes no ven, sienten, no se abren porque para qué si cada poro mira, si cada vello ve, si cada olor se reconoce, si hay un solo sabor la lengua es también mano y los oídos dispuestos para oír no oyen pues se han vuelto tacto, tan sensibles esos oídos que yemas son y labios. La mente, mente no es: sentido. Las bocas no son aptas para besar, pues todo es beso. Beso... beso. Todo besa y es boca.

Estabas en el sueño. Te aseguro, no dormías.

¿Será que tus sueños son mi realidad?

LIII

“Ayer prometí contarte mi sueño…

Ayer cansado y lleno de ti en toda mi cabeza y mis ojos soñé que te acariciaba las manos porque querías enfriarlas un poco… estaba medio despierto, medio dormido. Te miraba y no te hablaba para que rieras y lloraras al tiempo, como loco… Te sostuve en mis brazos hasta que quedaste dormido… pero lo mejor fue que cuando soñaste, soñaste conmigo y justo ahí yo estaba en tu sueño, yo también dormía.”

LIV

Solo se me ocurre, responder con este de Sandra Escobar.


Te esperé
con los guantes de látex
puestos
Y me dormí
de luna
llena
hasta el mediodía
Te soñé
en danza
en medio de un bosque de abedules sangrantes
Es que duelen
las certezas
del invierno

Te deseé
pensante como al samurái que vendría a vengarme
Muerto de olvido
desgajé mi sexo
una madrugada
y te lo envié por correo
sin retorno

LV

“Llego de nuevo aquí como es buena costumbre, miro el reloj, me despido del día y saludo mi cara cansada que no había podido ver en todo el día, no con exactitud. Estiro los brazos, descargo las piernas, los ojos y las manos sobre el teclado… empiezo a leer, y claro, como es buena costumbre y a la vez como es buena sorpresa descubro lo que dices como si fuera un pedazo de retazo que limpia mis lentes… Me arde la piel, me arde, y sí, son tuyas esas palabras, son parte de tu aliento, sí, es como si te escuchara leer, como si te escuchara la respiración, podría jurar que la escucho… aquí está el cansancio, desvaneciendo las ganas de seguir parado, llamándote para que yo descanse en ti… Te respiro esta noche, te respiro y siento un olor que hasta ahora ha sido un olor para despertar y caminar con él en la nariz… Hoy veo descubierto tu cuerpo en tus letras… imagino tus pies en mis manos, sobre mis rodillas, en mi pecho… Te miro, respiro y huelo tus ojos, tu frente, tu nariz y tus labios… Me quito la ropa y me acuesto sobre ti hasta quedar dormido para una vez más entrar en tus sueños… para entregarte una realidad… la que respiras… la que quiero regalarte como regalo de niño mimado… la que quieras dibujar como quieras dibujarme… Te sueño y te toco las manos… las mías hoy están frías otra vez. Tengo fría la punta de la nariz, pero tu olor sigue ahí…”

LVI

Estaba pensando comprar un teléfono de esos que tienen GPS. Decidí que no: que no quiero encontrarme, que me gusta más estar perdido.

Ahora más. Si me encontrara ya no te encontraría.

LVII

“Que me encuentres y yo suspire al verte. Cuando me encuentras sí, siempre suspiro…

Si. De encontrarte corres el riesgo de no encontrarme, pues podrías tener miedo a ese encuentro tuyo contigo mismo, pero aquí estoy queriendo sembrar una realidad para que de vez en cuando leas conmigo, camines conmigo, corras y llores conmigo, sonrías y juegues conmigo; las letras y los fantasmas de los otros mensajes no me dejan solo, me hacen buscarte, soñarte y no pensarte para sentirte más cerca.

Esta mañana te tenía en mis ojos al despertar; es raro, esta mañana al despertar y tenerte en mis ojos escuché la voz de mi mamá diciendo cosas que me llenaron de terror pero seguías en mis ojos y soñé un poco más antes de poner los pies en el suelo para empezar a caminar hoy y desear que no compres un teléfono de esos que tienen GPS. Para que no te encuentres, porque por ahora parece que te hace sonreír tener unas manos frías que escriban nuestra realidad… Hoy tengo que llegar a algún lado y escribir algunas cosas, en la tarde esconderme un rato entre las paredes de un hospital mental y escuchar algún psicótico hablando. Terminaré muy cansado pero vas a estar en mis deseos de hacerte sonreír… alguna vez… un momento aunque sea... Por acá se te quiere.”


4.
APASSIONATO


LVIII



— "...Un monje pregunta: "De to­dos modos, ¿qué es la mente?" "La mente", — dice el maestro—. "No entiendo, Señor." "Tampoco yo""

— Hola

— como vas

— pues todo no salió como esperábamos pero se trabajó duro

— así pasa... ¿qué no resulto como esperaban?

— pues no tenemos muy desarrolladas esas capacidades del baile y nos enredamos en algunas partes

— difícil competir

— lo importante fue que la pasamos bien

— nadie pretendería que fueras Baríshnikov.... supongo.

— es difícil competir con otros

— ya terminaron o lo bueno es hoy

—… se tiraron del techo y llegaron en motos y hoy hay algo que se llama la fonda pero no tengo muchas ganas de ir. Es para representar una región del país con comida y cosas así

— y abundante guaro...hay que vencer las tentaciones sucumbiendo en sus brazos...

— la verdad chicha o guarapo es que no se la diferencia

— el estómago la sabrá... según el color y el olor

— siempre las veo igual pero no soy un experto en eso lo hago como una vez cada tres años

— si divido y resto no queda mucho campo

— ¿y tu como vas?

— no sé... como raro

— ¿y eso que pasa?

— de pasar, no pasa nada... siempre amanece y atardece a la hora que se debe pero no sé, como raro. Los viernes me caen bien pero este viernes, por decir como alguien, fue viernes hasta que empezó a volverse casi martes

— Entiendo. A mí me pasa es que los días tienen colores y el color que menos me gusta es el del domingo

— ah... qué color tiene hoy

— Verde, y me gusta el verde. ¿Cómo tienes las manos? Mi derecha esta fría

— las miro... están tibias...

— la otra no pero está verde también

— hay tanta magia en el verde ¿sabes? y son tan distintos cuando uno anda por el mundo... no lo conozco personalmente pero hay un verde, en Escocia, que me gustaría ver... hay un verde, en el norte de España, que te gustaría ver...

— me gustaría verlo contigo

— me gustaría...

— y esos verdes del trópico que tenemos con solo abrir la ventana, que ni vemos pero que sorprende a quien nunca lo ha visto.

— ¿viste el texto?

— aun no. Quiero mirarlo mientras esté solo. Aquí todos andan mirando todo

— Hazlo por favor... igual, ha sido pasado por ¿cómo se llama la máquina que lo esteriliza todo? ¿Sabes? al repasarlo, y no por ello, me sorprendo de lo mágico que puede ser el viento y está ahí y casi nadie se da por enterado... Apreciaremos el aire, cuando empiece a llegarnos una factura en que nos cobren por él: tantas respiradas al día, a tanto la respirada, pague... mas IVA.

— espero que nunca se cobre lo que se siente

— esperemos que no... Aunque siempre se paga por lo que se siente

— eso es verdad pero ojalá y el pago no requiera dinero, solo emociones encontradas tal vez pero emociones al fin

— que se pague a besos...

— me sorprende que cosas así pasen. Ese cuento tiene mucho de lo que yo pretendía hacer y los has hecho tu y eso me pinta más verde el día

— no... no es verdad: no lo he hecho

— te juro que estoy sorprendido

— lo has hecho tu, en realidad

— nunca he intentado describir lo que hago contigo

lo que siento contigo

solo lo siento

no me gusta ponerle nombre

lo sueño y te sueño

y no se acaba

no se agotan ni un poco siquiera las ganas de intentar hacerte sonreír

entregarte un poco de mis sonrisas cuando leo lo que escribes

¿sabes? lo veo muy azul... cada letra...y verde también

— ¿sabes?... el viernes empieza a volverse de nuevo viernes...

— eso es bueno... ¿escuchas el viento? te he enviado algo con él, algo para este viernes casi viernes

— te lo reenvío, impulsado por dos manos juntas...

— ¿para calentar mi mano derecha?

— se puede calentar una mano de muchas maneras... solamente acercar la otra a la distancia esa en que la piel se conversa sin tocarse... o, me gustaría, arrimar el dedo central a los labios... sin tocarlos.

— me gustaría verte sonreír ahora mismo

— sin tocarse porque todo es aire y nada...

— me gustaría tocarte con mis ojos

— tal cual...

— tus ojos están tan cerca como tus palabras

me gusta mirarte cuando cierro los ojos

como cuando mi nombre fue pronunciado

estuviste ahí

— me haces sonreír, te juro... me haces acordar de pequeños poemas que me aprendo con trabajo... “Amanece y las flores abren las puertas del paraíso...”

— no me da la memoria para eso de aprenderlos pero si para saber que hay muchos que piensan en ti.

— y miro al sur, con los ojos cerrados…

¿los hay?... si basta con quitarse la camisa y correr por algún espacio para saber que el aire nos abraza y piensa y en el cabemos todos...

— el aire debe ser muy feliz cuando te abraza

— es bello que te guste andar con esos zapatos a la medida...

— mejor aun cuando los uso para caminar y alcanzarte

— son de esas cosas que solo se pueden dar a quien las aprecia

— un regalo de esos que se guardan bajo llave... con palabras que son un conjuro para esconderlo... para recordar a quien lo ha regalado

— hay a quienes quisieras regalarlas, pero te frenas en el último momento... porque la gracia de un regalo, que tiene que entregarse y recibirse con las dos manos, está en la mirada y en los labios de quien lo entrega y de quien lo recibe

— quiero tocarte las manos ahora

quiero tener el placer de mirarte

ahora

y sonreírte

— ¡si no te las he soltado!

— lo sé

pero cuando escribo olvido donde están...

y debo pedírtelas de nuevo

para que las pongas ahí

— hay un plan de luna, de estrellas y de aguas... una invitación a sentir el cuarto movimiento de un concierto que tal vez queramos inconcluso. Los vientos, hablando con las estrellas como conversan los violines con el piano, sugieren caminos, abren senderos...

— y el árbol amarillo...

—… es una onda cósmica

—... sobre la vía láctea...

— el árbol y el lago azul

— el grillo verde y los zapatos...

...las manos en el agua... desnudos y cubiertos de hojas

tus pies en mi pecho

y tú leyendo un poema

de esos que aprendes con trabajo

— es fantástico estar loco...

— si...

— y todos andamos con la mente en bandolera...

— compartirlo es aun mejor... contigo

— y embanderada, asegurándola de los huracanes. El otro día fuí donde el loquero...

— pero bueno... ahí estamos parados... esperándonos.

— ¿uno de los míos? ¿De los que pretendemos ser?

— me dijo: ¿te perdonaste? le respondí ¡ah!... y me di cuenta de que estaba loco... me propuse curarlo...

— ¿para vivir de eso?

— me costó plata, pero creo que lo conseguí....

— mientras lo consigas estás tan loco como un gusano con azúcar. De esos que solo podemos comer tu y yo en el lago o en el árbol

— una babosa con sal...

— una hormiga sin dientes y con mucha miel, un dulce de apio…

— qué me dices... todo lo que sugiere aquel... una guitarra sin cuerdas y sin huecos... un perro bravo, pero mueco. Sabes que ese árbol amarillo y ese lago en lugar no conocido, y ese caminar de noche bajo el frio han causado estremecimientos de piel, piel de gallina...

esos pies desnudos pisando hojas han originado no se que... unos terremotos dérmicos...

— ¿...ganas de tocarnos tal vez? de seguir caminando en ese lugar y encontrarnos sin palabras para poder describir lo que pasa cuando pienso en ese lugar y saber que solo es tuyo y mío

— o de que pase lo que se describe, aunque de pasar, pasa.

— me hace pensar y sentir frio en el estómago eso que llaman mariposas que en realidad se parece a todo menos al movimiento de animales con alas ¡porque arde!

— ganas de iniciar esa exploración que se sugiere desde el extremo sur

— y si... todo lo que pasa pasa... porque lo hacemos

—… por lo ancho, lo largo, lo periférico lo total y lo incompleto

— sentirte desnudo mientras me tapas los ojos con las manos

y hablas sin abrir la boca

y ríes y lloras como loco

al mismo tiempo

— ¿ves las cosas que has hecho decir?

—… y que descanses tus pies en mi
¿he hecho decir un sentir?
¿he hecho sonreír a un loco?
eso es suficiente para saber cuan loco estoy
y que quiero compartir esa locura contigo

— unos labios que se tomen por asalto unos pies... e inicien desde esa cabeza de playa no una posesión ni una conquista… un recorrido cuántico...

— ¿sabes? las veces que te he tenido desnudo conmigo es más que una sonrisa en un cajón que solo yo conozco

— un deshacerse en las partículas más mínimas

— un deshacerse en sentires desbordados que sobresaltan la piel y humedecen los labios con el sudor del cuerpo

— (no es su sudor, es su sabor...)

— ¿el sabor?

tu sabor

tan dulce como tú

tu... un dulce… dulce como tú

— curiosa diferenciación que en noches alunadas no significan nada ¿no viste cómo cuatro pies solo dejaron dos huellas, cómo cuatro manos no fueron más que dos, y dos cuerpos uno solo? ¿Cómo consigues eso?

— uno solo... pues como no serlo si al estar juntos la piel se funde. Como no conseguir locura con tanto color, sabor y tanto mundo que solo tú y yo conocemos. Como no conseguir llegar hasta allá con zapatos mágicos

— ¿y qué si dos manos que se acercan a los labios se lanzan al aire con dirección al sur y así se quedan como si no pudieran, porque no quieren, devolverse?

— nunca quieren. Que recuerda: “no para siempre.... solo eternamente”

— tal solo así se vale. Quien dice de aquí no me moveré olvida que está en el camino. Nos basta con la eternidad que no es la meta, sino el recorrido

— el recorrido... si

tú eres mi recorrido

yo soy el tuyo

el cuerpo...las palabras para mostrar lo que no se ve

— rara sensación esa, como la de las mariposas, cuando el corazón se expande y como no cabe la boca tiene que abrirse en una gran sonrisa para darle espacio

— si...

— “Pero hoy me siento apenas como laguna insomne con un embarcadero ya sin embarcaciones una laguna verde inmóvil y paciente conforme con sus algas sus musgos y sus peces, sereno en mi confianza confiando en que una tarde te acerques y te mires, te mires al mirarme. … confiando en que una tarde te acerques y te mires... te miras al mirarme...” (¡Qué bien lo dice Benedetti!)

— y qué acertado puede ser en las palabras...me miro al mirarte...

— te miro al mirarme...

— quiero mirarme entonces, para verte

— no quiero mirarte al mirarme... en realidad, solo quiero mirarte al mirarte.

— tu piel me ha convertido de nuevo en un soñador de sueños. Convergemos en eso

—...si

— solo quiero mirarte al mirarte

tus ojos

tu...

— que no dejes de soñar, con una condición: que sean sueños de despierto, porque los otros...



— claro que si tu sabes que te sueño despierto

tú sabes que no son pensamientos para ti
son sueños
es imposible pensarte
no te razono
te sueño
mientras camino
mientras vivo el día
— mientras vivo... Tiene razón el viejo monje al responder como lo hizo... es una cosa fantástica decir "no lo comprendo"

— tan fantástico como es soñarte y no poder explicar bien como se hace solo se hace y ya te sueño

— cierro los ojos un instante... no te imagino. Estás.

— Estoy.

¿Quieres un beso?

¿Con los ojos cerrados?

mi mano fría y mis piernas cruzadas

— por favor...

— te beso entonces

... con mi mano fría en tu espalda

— un acomodo de brazos

— de labios

— Cruzaré al otro lado de la sierra: viaje a la primavera.

— de piel

— tal vez una mano encuentre un espacio descubierto y por allí empiece a descubrir los otros... tal vez... serian dos manos, una tibia y una fría, tal vez...

— la mano fría ahora no tan fría encuentra tu espalda como un lugar para descubrir otros espacios. Tu cuerpo enteropara llevarlo al mío. Empiezo a soñarte.

— ¿puedo tomar tu pie descalzo con mi mano izquierda... solo por sentirlo, solo por saberlo... puedo poner esta cabeza sobre tu hombro izquierdo...solo por sentirlo, solo por saberlo.... y este labio en el lindero de tu labio y piel... solo por sentirlo, solo por saberlo?

— puedes sentirlo, puedes saberlo, puedes sentirme, puedes saberme, quiero sentirte...quiero saberte

— entonces quiero reír y llorar al mismo tiempo, como un loco

— ríe y llora entonces como loco y déjame tenerte en mis brazos y no decir una solo palabra... para solo mirarte

— ¿y qué hace este pequeño mensajero verde por aquí, mirándonos con mirada de complicidad? Tengamos cuidado, no vayamos a olvidarlo.

— siempre tan tranquilo...

no debemos asustarlo con indiferencia

ponlo en tu mano

ahora en tu hombro

no quiere perderse

puede decirte al oído cuánto te deseo... entre hojas del árbol amarillo

— Beso que igual que boca busca el pliegue bajo el hombro, y ese lugar que solo él sabe, al encontrarlo. Y esos ojos de cíclope ya carbonizados, inaparentes, ciegos, ciegos anhelantes no ven, sienten, no se abren porque para qué si cada poro mira, si cada vello ve, si cada olor se reconoce; si hay un solo sabor la lengua es también mano y los oídos dispuestos para oír no oyen pues se han vuelto tacto, tan sensibles esos oídos que yemas son y labios. La mente, mente no es: sentido. Las bocas no son aptas para besar, pues todo es beso. Beso... beso. Todo besa y es boca.

— un beso para ti... como un dulce para un niño mimado

—… que se te quiere.

— se te quiere...

— como en fiestas un costeño quiere un ron tres esquinas...

— un costeño... seguro lo quería

— (alguien pregunta cómo estás hoy, y le respondo: bien, enamorado)

— no hay quien pregunte por acá... pero respondo igual a una ventana vacía... a alguien que pregunta...imaginariamente

contigo las casualidades dejan de serlo

y se transforman en certezas

como un costeño... como un cuento de los dos

¿sonreía quien te pregunto?

¿sonreía? Porque yo lo hago ahora

— en este momento te lo respondo a ti...

— Entonces sonrío.

con un dedo en la punta de tu nariz

— me quedaré contigo aquí y allí y en todas partes y diré por decir: "Ven a dormir conmigo. No haremos el amor, él nos hará." Pondré un beso en cada uno de tus dedos y me dejaré acompañar por tus labios todo el día...

— Me quedaré contigo entonces... y diré: "que nos haga mientras nos miramos" y mis labios acompañándote...

— un abrazo desde y con el corazón. Me marcharé un poco ido y si me preguntan "¿qué te pasa que estás como ido?" diré que sí, que lo estoy. Tres besos.

— besos...disfruta un sueño en donde pueda yo acompañarte... de vez en vez. Ahí estaré....

— ¿estás por ahí?

— No...Estoy por allá.

— bien recibido... escuchaba los Beatles y te soñé un rato

— eres un sol... en cambio me fui con la cabeza embotada a oír hablar de resultados y a preguntar pendejadas para no parecer del todo estúpido...

—... eso pasa... pero es bueno jugar a eso un rato... así cuando nos encontremos yo soy un sol y tú eres luz

— una luna, que solo hace reflejarla… ¿te gustan los tangos? A mi hermano le encantan, me ha enseñado a escucharlos. Alguna vez me llama y me lleva a unos bares de mala muerte, de taburetes de palo pintados de amarillo en que ponen unas copas pequeñísimas y una botella de aguardiente a un precio ridículo, hay un olor a orinal y una puta vieja y otra joven sentadas con un pucho en la mano en un rincón... y ponen música en tocadiscos viejos, discos de 78 revoluciones que hacen un ruido que hace juego con el olor a desodorizador barato que ponen en pastas azules en el fondo de las baldosas sobre las que se mean los asistentes, que tienen cara cansada y tostada de recogedores de café... Malena canta el tango con voz quebrada, Malena tiene penas de bandoneón… y pensar que en cambio lo llevo a bares de barras de madera y asientos altos en que ponen jazz y me preguntan si quiero volver a oír lo que acaba de sonar pero tocado por quien... en donde todo es aséptico y la gente no tiene cara de nada, porque ni siquiera tiene cara... la que tiene (la que tenemos) no es nuestra cara, sino la que llevamos para la ocasión.

— pues respecto a esos lugares en donde todos se sumergen en identificaciones no tengo mucha experiencia... sin embargo te imagino sentado, solo mirando... hay uno que me gusta mucho por acá... parece amarillo con rojo y blanco y también te imagino ahí sentado. Lo que me gusta es como los visitas con los ojos, los vives con los ojos y no con el afán de recaer en la inmundicia de lo que otros esperan. Solo lo que esperas... lo que quieres ver tú... solito.

— un voyerista inquieto, sin ganas de saber nada de nadie... con el ánimo con que alguien colecciona hojas en un cuaderno

— Voyerista y caminante... como cuando me miras. Algún día puedo regalarte una. Tengo varias en varios cuadernos y libros, me gusta usarlas como separadores... de recuerdos en las letras de los libros

— no sé porqué el medio día lluvioso me trajo a la mente esas imágenes de los bares donde le gusta ir a mi hermano...

— voyerista... como cuando me ves en el lago... como cuando me ves caminando con esos zapatos... como cuando me ves dormir

— y vuelvo, solo por ver si estás...

— y vuelves... y aquí estoy. Así puedes mirarme

— es que intento mirar y ver... al ser humano aprende a hacer solo una de esas dos cosas... es más: la otra le enseñan a no hacerla.

— entonces tal vez veas mis árboles en papel en algún momento ¿sabes? he dibujado el árbol amarillo

y quiero que tú lo tengas

bueno... es tuyo

— ya lo tengo... también me gustará tenerlo

— me gusta dibujar árboles sin hojas... pero no están muertos... y gatos también.

Está entre un libro... esperándote

— tan solo puedo dibujar con las palabras, si es que consigo hacerlo... los gatos... los gatos... Los perros son nuestros esclavos, los caballos nuestros iguales y los gatos nuestros amos anotó alguien… hay un libro hermoso que tal vez encuentres se llama Akhenatón, la Historia de la Humanidad Contada por un Gato... Gerard Vincent... te gustaría...

— lo buscare

sería bonito dibujarte un árbol en los pies

y otro en el pecho

y un gato en tu espalda

— Sería lindo de verdad... esa foto que tengo ahí la tengo porque me habla de algo... dos seres a la distancia, puedes imaginar la escena y ponerle elementos... están cerca sin estarlo pero subyace un algo clave que es la complicidad...

— cómplices... soy el tuyo... el de tu locura quiero serlo

...tanto como se te quiere.

— esa imagen es augurio, pero no sugestión... es posibilidad... En un momento alguien se pondrá de pie, o alguien caerá a los pies... tal vez solo sea para señalarle un poema o una página en un libro... y regrese a donde estaba antes... tal vez se sumerjan en el lago azul debajo de una pequeña manta y se suscite un encuentro total en que la luz no importa.

— debajo del agua respirando el aliento del otro

— un cuerpo desnudo, en el otro... o uno solo, materia de exploración sistemática, razón de sinrazón

— uno solo tocando la pies como si no se acabara nunca... como queriéndola consentir con deseo

— una botella de vino abierta... dos copas a los lados. ¡Pero si nada más importa!

— bañar el cuerpo de vino y tomarlo en la piel

— ebrios de vino, de poesía o de virtud... y tomar un poco de esa piel entre los dientes

— y luego un beso de piel que lleve a un orgasmo en los labios

— se llama acople... es de una argentino que escribe cosas...”este tipazo es flor de pentagrama eco de viola morena retumba en su mirada el parche recaliente de la madrugada yo toco la tensa fusa de su sexo erguido afino el acorde prepotente de su deseo que no acaba cucheta de acoplado sus chupones resuenan y una caja de jadeos me empalaga (yo estoy en clave de luna) él es corchea semicorchea motor parado echando humo”

— esa forma de escribir recae en el deseo de tomar la piel como un vaso de jugo de mandarina. Puedo soñarnos a los dos dentro de palabras y sonrisas que terminan en movimientos a ritmo del agua escribiendo en tu piel un cuento que al leerlo desaparezca... y solo lo sepas tu

— (no es que no quiera decirte nada, es que quiero decirlo todo... pero si estás desnudo ahí, o si lo estoy, ya no se puede hablar sino con el silencio)

— y si ambos estamos desnudos... escribo en tu cuerpo y tu piel lee lo que escribo... se lee en silencio

— Escribir en el tuyo y borrar con la lengua a grandes trozos...

— Me arde el estomago...

escribir y no con las manos

mirarte mientras se lee la historia escrita

— no se... tu… tu… recitar el nombre es recitar un mantra enseñaron mis maestros, y lo es...

— te sueño en este momento... me arde el estomago cada que te miro

Mi nombre y el tuyo... con marcas de los dos... dejan el rastro de lo que hemos vivido... pero ahora se mezclan para formar una canción sin letra

desnudo y no tengo frio ... tus manos escribiendo dejan flotando partículas de calor sumergidas en sentimientos

— y algo hace rato se aroma y despereza

— y algo hace rato se torna incapaz de controlar la calidez de tus palabras

— y tu pones ahí esa imagen de cuello y ojos enrojecidos... desnudo y sin frio

— desnudo y sin frio...porque estás ahí...

— No... Es porque tú estás ahí... y te dejas ir...

— hacia ti... ese hacia... nunca he tenido ni idea como se escribe...en fin

— ¿qué hacías esa tarde haciendo imágenes conceptuales...?

(Mis labios recorren tu espalda, aunque tú solo sientes el aliento)

— mi espalda... mis piernas

— (mis manos en tu pecho,los labios en tus piernas desde el comienzo hasta el fin...)

— (mis manos en tu cara) y una exploración por oquedades y lugares recónditos...

— mi mano fría al final de tu espalda, mis labios en tu abdomen...

— tus cumbres y las otras... redondeces que se corresponden

— y mi cara a medio afeitar tocando tu piel, bajando por tu espalda hasta llegar al final sin parar, hasta llegar a tus pies

— con esa fuerza de una cara a medio afeitar... ese pasar que se siente pasar...

— mis manos puestas en tu espalda gritan por no quererse separar

sobre ti... mirando tus ojos... callados, pero gritándome

— los pies quieren apoderarse de tu pecho que está en medio de esas piernas a que pertenecen

— tus pies en mi pecho... para recibir un beso para contemplar un camino lleno de piel

— mis manos en un sexo que no quiere contenerse más, ni puede... un acometer de espasmos, no se... tan solo déjame sentirte, olerte, y gustarte...

— tus manos en un sexo a punto de perder el control... mientras me sientes... con tu respiración... para gustarme. Me gustas... porque se te quiere...

— los labios que buscan y que encuentran... todo es una posibilidad... sin dejar nada al azar todo se deja

pero se va encontrando

— encontrándose... en medio del calor de la piel... en medio de tanta humedad

— “¿por qué será que uno procede de algún dios para volverse ateo? ¿se puede ser ateo de un solo dios? ¿por qué será que los pájaros cantan después de los entierros memorables?”

— dar respuestas a eso.... es un martirio habitual... las preguntas... conllevan al saber... aunque sea pasajero...

— solo déjame abrazarte, déjate abrazar ahí encima mío... (quedemos así hasta que la temperatura vuelva y baje, hasta que la piel se seque... solo déjame recorrer tus piernas con mis pies... y quedémonos así, muy quietos...)

— más que perfecto... sublime.

— háblame con tus pies.

— (¿me das un beso, por favor?)

— Tienes un beso... solo tuyo, uno en cada ojo y uno en tus labios

— (Sabes a jugo de mandarina... ¿lo sabías?)

— a medio alcanzar tu legua (tu sabes a naranja y limón) ¿sabías?

— lo acabo de descubrir...

— mis besos están ahí para ti… me gusta tu piel... en mi

— tu encima mío, y tomo tu cara entre las manos y solo te acerco para darte besos, besos de labios rojos... solo besos de labios rojos y ojos abiertos y brillantes...

— ¿me abrazas? ¿me besas el cuello?

— es que solo quiero que la temperatura baje y que la piel se seque... y que quede eso que llaman amor... amor como estado... en-amorado.

— en-amorado... como cuando te busco y camino con los zapatos que me diste

me gusta sentir tus piernas entre las mías... Mientras se seca la piel

— me gusta que te pongas sobre mi espalda y que me abraces, y que te sientas tranquilo... tanto como me siento...

— sobre tu espalda... no te imaginas la tranquilidad que siento... los ojos están cristalinos... no solo se llora por tristeza se llora sobre tu espalda.... por tanto sentimiento

— no llores porque me beberé a besos esas lágrimas

— puedes beber a besos mis lagrimas... son de alegría... por mirarte, por tocarte. Déjame abrazarte, déjame poner mi cara en tu cuello y hablarte al oído

— (¿habías oído esa canción? se llama caravanasary... ¿te conté que vi tocarla una vez en vivo?... ¿te conté que cuando la escucho es porque las estrellas me hablan o están conmigo? ¿Cómo ahora?) (¿Seremos capaces de componer el cuarto movimiento de ese concierto que hemos hecho a cuatro manos, sin que nadie se entere de que es nuestro, o sin que, aunque se enteren, sepan que es nuestro?) (Mirándote, me doy cuenta que no puedo acometerlo con los vientos... ha de entrar muy suave un fagot...)

— podemos hacer lo que sea... sin que nadie se entere de nada...porque esto es solo tuyo y mío... Tuyo y mío...

— (tal vez el violonchelo con voz baja... porque si arranca alto, llegará a la estrellas pero tendría que pasarlas)

— ahí no cabe nada más... solo el amigo verde.... caminando sobre estrellas que solo nos pertenecen por amor a esta locura

— (¿me dejas tomar tu rostro entre mis manos y darte un solo beso alucinado?)

— (Puedes tomar mi rostro entre tus manos y darme un beso alucinado) Eso quiero…

— (es solo uno, que tu cabeza quede rendida ahí, sobre ese pecho que habla de abrazos desde el corazón y cosas así y se las cree... ese al que has hecho hablar de tantas cosas)

— pon tus labios en los míos... y háblame de eso que bien sabes decir... eso que habla de ti... y de mi... envueltos en colores tuyos y míos.

mi cabeza en tu pecho...

soñando contigo enfrente mientras respiras... te escucho respirar

— tus colinas van a las palmas de mis manos que descansan en ellas, que apenas si te tocan, de tanto que te sienten....

— todo mi cuerpo te servirá de descanso cada que quieras... así puedo contemplar el tuyo y recordar que estas ahí. Quiero besarte otra vez, quiero poner mis manos en tu espalda, quiero sentir tus pies recorriendo mis piernas, quiero besarte los ojos

— Hazlo. ¡Hazlo y no respondo!

— entonces me entrego a tus ojos, desesperado por besarte como si no fueran suficiente lo que ya te he dado

— hazlo... aprópiate de todo, tómalo todo, apodérate de todo...

— es incontrolable, tu cuerpo se convierte en toda una historia para mí, las piernas no se separan de las tuyas ¡estamos tan juntos! Mis manos están inquietas. Mi boca quiere recorrer todo tu cuerpo

— No sé... ahora me haces llorar.

— quiero probar tu pecho, tu espalda, tus piernas... y todo lo que sobre de tu cuerpo... como si fuera mi único alimento

¿lloras?

¿quieres que pare? Solo dime y te contemplaré desde un milímetro de distancia. ¿Quieres que me detenga ante tu rostro?

— Hazlo tuyo...

— no te imaginas el calor que siento. Mi frente esta mojada

— no quiero que te detengas... es solo un estar...

— mis manos están temblando como si se enredaran entre tantas letras. Llora entonces... pero no te alejes de aquí, quédate conmigo, déjame leer la historia que me cuenta tu cuerpo, está hablando en voz alta, está gritándome, quiere que lo escuche, mírate, estás sumergido en tanta palabra roja, verde y azul, déjame besar tus piernas, tocarlas con los dientes. Mis manos  contemplan otro lugar, mi boca quiere tocarte y hablar de la historia que está leyendo,
de la historia que veo y escucho. Estás casi dopado con tanto beso y yo alucino con tu olor. No puedo parar con esto. Quiero leerte todo -el calor es tan fuerte que el lugar parece encenderse


— y no puedo ni quiero decir nada... hay calor si, calor que dilata los poros, que abre espacios...

— no tienes que decir nada. si quieres dejar tus labios quietos y dejarme caminar sobre ti... puedes hacerlo, puedes sentirme yo cuidando de ti, en tu cuerpo, (Estás tan mojado que no se requiere mucho esfuerzo para caminar sobre ti,  tu piel parece que llorara)

— (la música que suena.... a tropical rain forest... es un lago azul, son hojas de árboles amarillos, pájaros que cantan y grillos serviciales)

— tu espalda esta tan caliente, mi pecho sobre tu espalda mientras te cuento un secreto (he encontrado una hoja del árbol amarillo en tu espalda con tu nombre) con otras palabras... Léelo, tengo mi pecho en tu espalda, y mis manos en tu pecho

— me gustan los secretos, a condición de no saberlos si son tuyos. Esta mañana dejé uno para ti... no sé si lo viste, pero no esperaba encontrarnos esta tarde en que estás de fiesta y a lo mejor te extrañan... ahora solo siento esa mano en la mía y ese pecho en mi espalda...

— quiero bajarlas para cubrirte,  quiero bajar las manos y dejar esperando a esos amigos solo están gritando y hay mucha gente para eso, contigo esto escribiendo una historia de manos


— y vienen a mi mente los amigos poetas de los que quisiera saber más, pero solo aprendo eso pequeño... “Y me vuelvo a caer desde mí mismo al vacío, a la nada. ¡Qué pirueta! ¿Desciendo o vuelo?”... de manos y de alientos...

— Movimientos imperceptibles. Estoy delirando con tu olor, no puedo dejar de tocarte la cara. Es como un poema cifrado y me cuesta descifrarlo... Estoy acompañado del secreto que me revelastey que guardo en silencio... sin pronunciar palabra alguna

— ven... óyeme…

— el secreto está en mis labios... y no me atrevo a pronunciarlo

— ven en mi... explota en miríadas de estrellas que aterricen en mi...

— ¿quieres veme llegar en ti?

— deja que pase, si...

— ¿quieres verme explotar en tu piel? te juro que esto es más fuerte de lo que podríamos imaginar

— que sea una suma de humedades aromáticas...

— puedo dejar que pase, te juro que puede pasar... en este momento es incontenible

— deja que pase, que sea un baño de lago azul y de aguas blancas...

— me he tomado la osadía de quitarme la ropa mientras escribo y si pasa será tan real como mis palabras

— déjalo pasar. Que sea tan real como tus palabras...

— será en ti que llegue a explotar como si fueras el cosmos tomando la luz del sol, ahora es incontenible.Estoy a punto de terminar en ti. Mi piel esta tan húmeda que parezco evaporarme

— déjame sentirla un instante con los labios...

— y quedaré aun más mojado al terminar. Siéntelo entonces. Siénteme. Quiero sentirte también. Me tiemblan las piernas y la respiración está quedándose corta. Siento que no aguanto

— es así como queremos quedar, agua con agua...

— hasta me es difícil escribir ahora quiero que explotes, también quiero hacerlo en ti y que lo hagas en mi, ya no aguanto tanto sentir, quiero aferrarme a ti al llegar, no me dejes solo, déjame abrazarte... esto es demasiado fuerte para soportarlo sin ti

— ven... hazlo... déjalo todo ahí... y abrázame. No puedo escribir más. Ya no puedo solo puedo soñarte. Ahora me vengo en ti

— ven... desnudos como estamos déjalo correr todo por la piel...

— he quedado mojado,te sentí,te estoy sintiendo. Esto fue tan real como mis palabras, mi ropa está en el suelo, las cortinas están cerradas, mis piernas no tienen fuerza.

— te siento a ti, ardiente, liquido, oloroso

— ¿estamos mojados? ¿temblamos?

— acezantes...

— y yo puedo olerte

— ido, venido

— me encanta olerte. Siento como te resbalas sobre mí con tanta humedad. Te escucho desde aquí... escuché tu respiración

— solo quiero ahora meter mi nariz entre tu cuello... y que tus manos me sostengan y que toda esta humedad de pecho y pecho, descansen siendo una sola humedad, cuando hace un instante fue una ola....

— te sostengo,descansa. Te sostengo firmemente... descansa sobre mi, que todo tu cuerpo cansado se una al mío. Descansa entre mis piernas

— y que regreses a mis labios, ansioso aún... déjame ahora besar las plantas de tus pies, tus dedos... déjame, así y ahora, empezar de nuevo a recorrerte... con los ojos cerrados y esta sensación de totalidad sideral.

— puedes besarme donde quieras sentirme

— Déjame en fin recorrer ahora con la lengua tus profundidades... porque es ahora cuando esa totalidad es más total y más completa.

— que tu lengua me hable entonces hasta donde quiera sentirme. No puedo ni abrir los ojos pero puedo verte,puedo sentirte en mi

— Antes de que el cansancio del amor hecho nos pueda, dejémonos poseer el alma en esos segundos que prosiguen, ya que el cuerpo pudo.

— Quiero poner mi boca en tus pies... quiero humedecerlos.... quiero subir por tus piernas hasta llegar donde perdiste el control, quiero probar tu olor... todo lo que ha resultado del amor hecho... sentimiento y palabra encarnados en el deseo... en sueños que compartimos, solo nuestros

— pasar el dedo por la humedad y llevarla hasta los labios

— y luego besarte hasta alcanzar tu lengua. Oler el aire cuando sale por tu nariz. Quedarme ahí hasta caer dormido

— Encímame tan solo un beso más...

— Claro que si, con mis labios los que te hablan. Estoy sentado escuchando la canción que mencionaste hace un rato y soñando contigo. Estoy feliz de que seas tú con quien pueda compartir todo esto, esta locura que es tan real como lo que decimos, feliz de contemplarte entre tanto sentimiento... feliz. Se te quiere. Si

— mientras conseguía abrir otra vez los ojos no te pensaba porque estaba en ti. y si compartes mi música no se...

feliz de contemplarte

— hoy te toqué... te sentí.... esto suena como una canción escrita para compartir solo contigo... las lágrimas son incontenibles - el sonido de la canción me llega como si fueran tus manos
cómo no tener lagrimas en los ojos si estás aquí... y esta canción te trae una canción con un nombre que no comprendo... pero que me suena a ti-

— tal vez te hagas amigo de esa canción te aseguro que es una maravillosa compañera


— que te trae a mi... sin ruegos... solo con sonrisas. Si es tu compañera... puede ser la mía

— Su música es del tamaño de mis sueños... a veces me eleva hasta lugares inalcanzables. A veces se une a mis démones y se lanzan conmigo en esos pozos profundos...

— ¿Cuándo te elevas... alguna vez me llevarás contigo?

— Te llevaré... Es casi una apuesta por la eternidad. … Las otras veces también, pero hay una coraza de racionalidad o de malicia que se asoma a la boca de ese pozo y dice hola: dejen de jugar con eso... y es maravilloso...

— se siente bonito llorar por sentir algo bonito.... me gusta compartir nombre contigo

— tú que sabes de esas cosas: sabes que dentro hay tantas cosas...

No sé, todo fuera dice al hombre que no es nada, pero todo adentro dice al hombre que lo es todo... andas de coincidencia en coincidencia, a mí también me gusta compartirlo. Hasta el nombre que llevamos es prestado pero que importa eso, si nos prestaron el mismo.

— ahora si escribo mi nombre pensaré en ti mientras me lo hayan prestado... mientras te lo hayan prestado — vete y gózate los amigos y la fiesta... estaré por ahí aunque no me veas y si tomas algo por ahí estaré a tu lado, no importa si es chicha o es chirrinche te estaré sonriendo desde lejos

— sea lo que sea que tome hoy he tomado de ti y eso me tendrá contigo también

— ve... no dejes desorden por ahí... solo un poco para que me recuerdes cuando llegues

— levantaré mi camiseta azul... y dejaré el pantalón para recordarte cuando llegue. Usaré otro


Te debo un beso por ayer
y otro por hoy.
¿Puedo darte uno más, para que sean tres? 
que sean tres, mis manos han ido a llevártelos. Que pases feliz resto de tarde

— tú también. Estaremos juntos esta tarde ¿verdad?

— Si...

— ¿Verdad que si?

— Si...

— entonces me iré contigo

— un abrazo desde el corazón...

— Y veremos que hacen todos en medio de tanta alboroto. Un beso para ti.

— Y nos reiremos de nuestras locuras... alguien dirá: "¿de qué te ríes sólo?" y le responderás "¿te importa?"

— trato hecho.

— responderé lo mismo.

— perfecto. Mío

— perfecto. Mío

— Guardare tu nombre en mi pecho.

— Llevaré el tuyo en el mío.


*


(Para cuando llegues)


La locura es un beso que se da en el aire con el ruego de que llegue. Locura es saber que estás ahí aunque nadie más te vea. Locura es la cara de bobo que se pone cuando se está loco. Escuchar a Kitaro una tarde de viernes y escribir locuras pretenciosas, como esta:



Es solo que todo esto está lleno de ti
es solo que las manos siguen donde se quedaron
la cabeza en ese hombro
y los labios ahí, en el lindero entre ellos y la piel.
En ese sitio que no se sabe si es beso
u otra cosa...


*

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