Epicuro

"Haec, inquit, ego non multis, sed tibi; satis enim magnum alter alteri theatrum sumus."

Epicuro




septiembre 02, 2008

Notas de Aire (quemado)





 Luis Fernando Gutiérrez-Cardona

Siento algo que me inquieta. Es que el aire respirado que nunca había olido a nada, de unos meses acá me huele a algo: como a un rezago de metal quemado, una especie de olor a corto circuito, a cable derretido. Leve, muy leve pero suficiente para ser molesto.

He ensayado algunos trucos: hacer que salga más despacio, por ejemplo, retomarlo al salir y también expulsarlo con fuerza para que se vaya lejos. Pero no, ahí queda flotando y se devuelve. Es posible, digo, que hayan comenzado a deshacerse las conexiones internas, vaya uno a saberlo. Pero por otro lado me doy cuenta de que a donde vaya puedo abrir el portátil y encontrar la red, he ido lejos para huir de ella pero no, allí me alcanza: en montañas solitarias, en lejanas carreteras, en pueblos ignorados, en cualquier parte, levanto la tapa y aparece google. Si no llevo el portátil el teléfono celular hace lo mismo, y vibra cada nada y prende luces y trae mensajes que alguien empujó con un dedo en cualquier lugar del mundo y algo que no comprendo que es, lo transporta vuelto aire y es así como está en todas partes.

Es inútil, no puedo huir de ello. Aunque no lleve el gps sin el cual sería imposible vivir porque de que manera sabría entonces donde estoy, con error no superior a un metro, la señal igual está ahí. He pensado entonces que lo que pasa para que se produzca ese olor es que estoy respirando bytes (¿será más apropiado decir bits?) y que ellos están haciendo un recorrido en los pulmones y al volver a salir están quemados. Ahora eso me angustia. Me angustia estar respirando y quemando la Enciclopedia Británica, las Sagradas Escrituras, las bulas papales, las constituciones, los cuadros de los mejores museos del mundo, los mejores libros, las investigaciones científicas más conspicuas y al mismo tiempo envenenándome con la web de la Casa Blanca, con las de los demás terroristas, con todo lo que nos espía y sigue y con cuanta gloria y porquería el hombre carga en sus computadoras.

¿Sería posible que alguien desarrollara un filtro, un cortafuegos, que impida que nos respiremos todo eso? ¿Pero que tal si les da por inventarse un sombrerito como el de los teletubes y todos por ahí lo más de chistosos con una antenita en la cabeza dando vueltas? ¿Será? Y será una cuenta más por pagar a alguien, y le pondrán impuestos: si no quiere respirar información, pague por ello, y si la quiere respirar, también. Con IVA.

No sé. Pero este olorcito a quemado ya me inquieta.


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