Epicuro

"Haec, inquit, ego non multis, sed tibi; satis enim magnum alter alteri theatrum sumus."

Epicuro




enero 16, 2010

De montes y desiertos...

Gustave Courbet - El Orígen del Mundo

Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


Ir por allí era una aventura. Llamar monte a su Monte de Venus era un irrespeto, una desconsideración. Era una selva amazónica, una montaña himaláyica. Meterse en ella sin preparación, sin guias, sin perros y sin el ovillo de Ariadna podía concluir, les pasó a varios, en locura. Negro, aromado, agrio, oscuro, intenso, confuso y extenso a lo largo y a lo ancho, una señal roja se abría de pronto entre las espesuras. Atraían con una magia incandescente a los sentidos, los elevados sentidos y los bajos, a la lengua y los labios que, una vez allí, se perdían en sus desahogos, en los deshaceres suaves de cien blancos suspiros de repostería y también del alma. Mientras las lianas eran contenídas en cualquier forma la masa agitada con fuerzas haitianas, envolvía, absorbía, poseía, atrapaba, retenía. Si se soltaba la cuerda, si los perros se dejaban sueltos, el viajero perecía entre los placeres volcánicos de la vesúbica cima de las fascinaciones, transformada de pronto en abismo cosmico o en cálidas llanuras. Se encoñaba sin derecho a rescate. Pagaba gustoso su secuestro. Salir era por tanto tan difícil como entrar y sobrevivir con cierto márgen de cordura era cuestión de trucos de argonautas aún después, y mucho después, de haberse ido y de haberse venido.

Ahora las cumbres, los montes y los valles son calvos, nada aterroriza al viajero, nada le ser-prende. Todo está ahí brilante, ascéptico, despoblado, perfumado con lociones caras, expuesto al aire. Sospechoso, protegido, dudoso, insorprendente, llano. Abiertamente receloso. No hay manera de perderse ni de imaginar. Se ve, se entra, se sale, se abandona, se olvida.

El hombre no cuida la naturaleza: la destruye. El ambiente es medio ambiente. Camino de ser una décima parte. O nada.

*

No hay comentarios.: