Epicuro

"Haec, inquit, ego non multis, sed tibi; satis enim magnum alter alteri theatrum sumus."

Epicuro




febrero 23, 2010

Inconformidades





Luis Fernando Gutiérrez-Cardona




¿Nos podemos conceder el derecho al escepticismo?

Escéptico era ese niño en Medellín que decía no haber nacido para semilla y que en uso de esa creencia se lanzaba a cualquier tarea que llegó en su momento a ser la de sicario de la moto o portador de la bomba con qué reventar un avión.

En el pueblo raso el escepticismo se expresa en la ley del más fuerte y el sálvese el que pueda.

En las élites educadas el escepticismo conduce a la anteposición de los apetitos. De hecho aquí el escepticismo sirve a los intereses de clase. Como detentan el poder, el escepticismo del nadie podrá cambiar las cosas, es lo que las sostiene.

Conduce a hacerse nombrar presidente con la plata del narcotráfico, o senador con los votos impuestos por el crimen.

Los mayores contratistas son los mejor educados y los más corruptos. Los más ventajosos son los más ilustrados en esta sociedad, llámese dueño del Banco X, del Comsa de turno o del Grupo Y.

El todo se vale y el meimportaunculismo como paradigma.

¿Inconformidad frente a qué?

Planteémonos un inventario de inconformidades específico, directo y preciso, sin generalizaciones del tipo "viva la revolución".

Que ese inventario se pueda convertir en una lista de tareas controlable.

Planteémonos un imaginario posible en el que quepamos todos y al que aportemos todos.

En Colombia los niños son, fuimos, educados en dos juegos que pueden tener diferentes nombres según las regiones: el escondidijo y la lleva.

La lleva: nos lo pasamos todo con un toque y ya... Nada que ver: tapo-remacho-me-salgo-sin-ella.

El escondidijo: no se deje pillar. Sálvese con trampa haciéndose detrás del que cuenta.

Mis primeros puestos en la lista de inconformidades son:

1. "La culpa es de otros"
2. "La culpa es de todos"



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