Epicuro

"Haec, inquit, ego non multis, sed tibi; satis enim magnum alter alteri theatrum sumus."

Epicuro




abril 10, 2010

Notas de Aire


(Eran los tiempos en que los lotes tenían fondo y no costados, en que no había metros sino varas, la panela se vendía por atados y por arrobas, la leche se media por puchas, los frijoles, las papas y el maiz se vendían por cuartillas, por almudes y medios almudes, herramientas de medición que eran unos cajones de madera, de latón en el caso de la leche, a las que aplicaban como rasero una regla que pasaba por encima de ellas para eliminar el morro. (En esa tienda la raya tiene morro por debajo, decían los maledicentes). No se compraba pan sino "parva", con derecho a vendaje. Las telas se compraban por yardas, por cuartas o por pulgadas y había entre estas una medida intermedia que era "un geme". "Me quedó haciendo falta una cuarta para los puños" decía mamá y a pegar carrera donde Don Bernardo González, a ver si todavía había de la misma. Casi siempre la cosa acababa en un combinado para que se vea que de raza viene al galgo. Las medias de las señoras las remallaban donde las Lotero. Los alcaldes no expedían decretos sino bandos. Cuando alguien moría la casa se cerraba y los cuadros, salvo el de La Dolorosa se volteaban contra la pared. En semana santa, las estatuas de la iglesia se enfundaban en unos trapos morados; Zorrilla tocaba la matraca el jueves, el viernes y el sábado santos porque las campanas se callaban. Don Luis Tirado tenía un cuarto con llave donde preparaba extraños brebajes de botica antigua y algo tenía de magia el aceite de almendras que se conseguía por onzas donde Don Antonio González. Pero nada que recuerde más por lo que me impactaba, que el instante del angelus al medio día con el primer campanazo de las 12. Todo el mundo se quedaba inmóvil, puesto de pié, en el lugar y posición en que estuviera, como jugando estatua, y rezaba algo que nunca supe exactamente que era. Si alguien lo sabe, que me lo diga por favor.)

*

No hay comentarios.: