Epicuro

"Haec, inquit, ego non multis, sed tibi; satis enim magnum alter alteri theatrum sumus."

Epicuro




septiembre 22, 2010

Halley


Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


El Cometa Halley volvió a pasar en el año 2061. La tierra era un inmenso horno refrigerado por toda clase de fuentes de energía. El hombre no volvió a salir de su casa. Todo lo que requería lo tenía al alcance de la mano con solo pensarlo. No tenía que ir a ninguna escuela. Las clases las recibía de hologramas. De hecho, era posible el aprendizaje mediante la copia de información al cerebro, pero los poderosos del mundo, como siempre, reservaban algo para que la masa estuviera ocupada. El hombre había encontrado y adoptado su razón de ser fundamental: solo tenía que amarse a sí mismo. Se había dejado de procrear. Lo consideraba una costumbre atávica innecesaria y muy inconveniente y había sido sustituida por la clonación programada de seres cuya perfección todavía estaba en estudio, pero se asumía. Los placeres del sexo se sustituían con descargas de endorfinas. Todas las religiones habían desaparecido para dar espacio al culto al yo que no pertenecía a uno sino al colectivo. Cada uno de los movimientos estaba monitoreado y aunque se suponía que existía libertad formal, el hecho real es que nadie necesitaba más libertad que la de suponerse libre. Las enfermedades habìan desaparecido. Simplemente el ciclo se cumplía y la persona era reprocesada en materias primas.

Mucha gente tomó un vuelo para ver de cerca el Halley y al Halley no le gustaron las visitas. Entendió que durante muchos muchos siglos cada paso suyo había sido un acontecimiento para el hombre a veces asociado con cosas buenas, a veces con cosas malas. Pero cuando vio al hombre que lo miraba como un objeto de curiosidad a través de enormes naves, decidió que era tiempo de cumplir aquello para lo que había sido creado y con un suave movimiento de su cola se dirigió directo al planeta azul que ahora se veía gris y que él habia visto pardo, informe, cuando empezaba a ser de una acumulación de residuos cósmicos, que él habia visto oscuro cuando se compactó, que él habia visto rojo cuando enormes convulsiones interiores se expresaban a través de volcanes, que él habia visto blanco en la edad glacial, que él habia visto verde cuando después de un viaje en que lo sembró de vida traida entre sus cabellos, la tierra se llenó de plantas gigantes y de animales gigantes y de aves gigantes y de peces gigantes. Lo había visto azul con extrañas pecas luminosas y aterradoras en forma de hongo cuando el hombre empezó a volverse loco. Algunas, dos solamente, las hizo para matar gente, pero no se sabe cuantas, tal vez miles, solo por ensayar. No se justificaba emprender otro viaje para encontrarlo 75 años después como una hornilla humeante, negra y maloliente. Se suicidó por amor. Ya lo había hecho antes. El hombre sabía que era polvo de estrellas. Halley envió un mensaje a sus hermanos los cometas y sembró otra vez de vida el rincón que amaba tanto.

Yo escribo esto desde la otra vida. Tengo entendido que morí a finales del 2010.

Y los hombres nuevos volvieron a sentir la tierra bajo sus pies.


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