Epicuro

"Haec, inquit, ego non multis, sed tibi; satis enim magnum alter alteri theatrum sumus."

Epicuro




enero 29, 2011

Notas de Aire



Luis Fernando Gutiérrez-Cardona

Compartimos, no sé si hagan parte de su baúl, algunos viernes alucinantes. ¡Son tan pocos los viernes que vivimos y entre ellos somos conscientes de tan pocos!

Hablamos del ahora que entonces ocupaba un punto. Ese tiempo actual. Ese momento presente, Ese tiempo que (hablando en zen) es más importante que el espacio porque podemos volver a un lugar de nuevo, pero no volver a encontrarnos el ahora.

Más que no tener pasado, me inquieta no tener futuro. No porque no lo tenga, si no porque no lo quiero. Es un proceso de regresión inverso, o como echar reversa en un espacio sin arriba y sin hay abajo, sin delante y sin detrás.

Le segui en el camino y he gozado cada momento de ello, aprendido y ciertamente: sufrido. Como es posible lo haya hecho con algunas o todas mis desolaciones, los resguardos de un náufrago permanecen sabidos algunos, anotados los demás e intuidos otros en este corazón extraño y simple, que todo lo que reclama es un botón para poner en off del que no llegó dotado.

No sé si esté lejos o cerca. A veces quiero creer que un ser con alas me mira por los vidrios del estudio mientras navego en luminosos pensamientos entre música y libros, entre las palabras ajenas y las palabras propias.

Abandonado siempre, el darme cuenta de que alguien me mira me estremece.

El lado derecho de la parábola se precipita en vertical y busca suelo en el vacío y no lo encuentra. Se aferra, a veces, al punto que lo precede pero en general se deja ir en una caída que no es, no es, un vuelo. Sé, pero no sé si sé, que el agua es pura y cuando el pez nada, él es el pez. Sé, y no sé si sé, que cuando el pájaro vuela, él es el pájaro.

Que

La oscuridad de la sombra de los pinos
depende
de la claridad de la luna

y que es el cuerpo el que piensa.

Esto también lo sé –confieso ahora- aunque prefiera ignorarlo o no comunicarlo.

Viernes. Unos minutos antes de las seis. El cielo es blanco con tonos de grises y no habrá atardecer de sol al fondo ni colores rojos. Vuelo buscando un encuentro en el aire que tal vez ya no se justifique, que tal vez no ya no se quiera.

*

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