Epicuro

"Haec, inquit, ego non multis, sed tibi; satis enim magnum alter alteri theatrum sumus."

Epicuro




septiembre 18, 2011

Claudia Marcela

Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


No sé si sea buena idea o si sea admisible que diga aquí alguna palabras, que, cargadas de aprecio, me cuesta trabajo escribir y decir porque somos de amores y cariños silenciosos.


Le escribí a la Panelita un mensaje el día de su cumpleaños apoyado en algún antiguo texto celta: “Ayer no más, decía, andabas de carreras y colitas por ese apartamento del comienzo. El corazón ha tocado su música con amor, para que tu vida sea un paso del Universo hacia adelante”


Es nuestra primera sobrina y la primera también en mis afectos aunque no haya más que ese lugar en ellos. Podría ser solo por eso: porque llegó de primera, pero es por sus maneras, su nobleza de corazón, su generosidad y todo lo suyo que abrió el espacio para que la ralea que la ha seguido, esa pléyade de los nietos de mi madre y los biznietos que muestran sus colmillos, sean como son: abiertos, dicharacheros, gocetas, músicos, poetas y locos, comprometidos con su familia y con ellos mismos sin menoscabo de su independencia, de su diversidad y de sus cosas.


Guardo con Claudia Marcela, cierta complicidad distante producto de nuestro modo de ser y del respeto que nos profesamos en esta casa los unos a los otros. Es bueno como nos queremos los Gutiérrez, sin avances ni anticipos, sin cuentas por cobrar, sin saldos a favor y sin reclamos.


Sí. Ayer no más andabas de colitas por el apartamento de la alta suiza. Los dioses benevolentes te hicieron amable, es decir en su significado exacto, digna de ser amada.


No vale la pena pensar como el poeta japonés Shiki Masaoka:


    La noche infinita.

    ¡Pienso en cómo será
    en 10.000 años!




Porque no estaremos aquí en ese tiempo y al contrario, la noche se ve cada día más cercana. Pero si se vale citar a otro: (Bunya Yasuhide) que dice:


    Cambia el color de la hierba y los árboles,

    pero la flor de las olas del mar
    no conoce el otoño.


Gracias por ti, por Mauricio, por Andrea y Valentina. Gracias por hacer de tu vida un paso del Universo hacia adelante. Y con el Universo, hacerlo así para todos.


Que cumplas muy feliz éste, y cada uno de los que se sigan; que todos sean no más que otras en el mar de lucecitas que son los que han pasado. Y que sigamos cabiendo, todos, en tu corazón.

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