Epicuro

"Haec, inquit, ego non multis, sed tibi; satis enim magnum alter alteri theatrum sumus."

Epicuro




marzo 25, 2012

Noche de lobos

Luis Fernando Gutiérrez-Cardona



Es más llevadera la soledad que el miedo.



Noche de lobos. 3.22 am. Los carros de los trasnochados transitan ruidosamente por la avenida cinco pisos abajo. Tomé un whisky antes de cerrar el libro y apagar las luces temprano, a eso de las diez. Luna se abalanza sobre mi cuerpo y me despierta; la bajo de la cama. Es un ser diminuto si se le descuenta el pelo, lleno de una cantidad de energía que no se le termina. En estos dias tiene su primer celo. No logro sintonizarme con ella de la misma manera que con Juana -mi perrita anterior- que tenia la virtud de la sabiduría, la paciencia, la calma y el entendimiento al mismo tiempo que la capacidad de marcar distancias; de permitir que las cercanías nunca llegaran a cercarla ni dejar a otros acercarse más allá de los límites que trazaba.  Pienso en ti... En realidad todos los dias pienso en ti, siempre con afecto porque siempre me permitiste ser, desde tus formas y maneras, el compañero de viaje de palabras y emociones. Te he amado. Te he amado intensamente en mis maneras de lobo de la estepa. Te he querido, deseado, buscado, rechazado, abrazado, idealizado, tocado, seguido. Per-seguido. Te he leído minuciosamente y construido a sabiendas. Más o menos. Más y menos. Te he entendido, cualquier cosa que pueda entenderse por entender. Ebrio te he llamado, te he dejado flotar en el aire de las ventanas abiertas. Has llenado horas sin cuenta: te he escrito notas y cosas que parecen poemas. Te he sentido. Te siento hoy en la alta noche. 

Ya no pasan vehículos por la avenida. Tus palabras galopan en mi mente y en mi corazón. Releo ese mensaje de hace unas semanas que solo ahora puedo aprehender sin las emociones que desató el recibirlo, el leerlo y volverlo a hacer. No se porqué esta noche sí, mi ser estuvo en sintonía. 

¿Cómo estás? Es horroroso vivir, porque vivir no es más que el preludio de la muerte. Recorro tu recorrido. Los médicos le pondrán nombre a cada enfermedad. El niño con quien hablaba sigue ejerciendo en ti... Navegantes por las oceanidades de los dioses benevolentes, por los Vedas, por Buda, por Jesús y por el Zen, sabemos que la enfermedad se llama vida. Este año, al cumplir uno más hace unos dias, me sentí huérfano del todo. Sí, están los mios que me cantan cumpleaños feliz, están los amigos que me abrazan y me acarician el alma pero sentí que el tanque había terminado las reservas. El sexo, la endorfina bruta y brutal, la piel, la gente que pasa por pasar, el dinero, la vanidad, la vacuidad de la mentira por definición, la totalidad artificial llena de cosas innecesarias, la verdad del momento, los labios soñados en mis labios, el beso, ese beso. Cada lugar recóndito o posible.Tantas veces nos dijimos que tenemos fuerzas interiores capaces de hacernos sobreponer, y tantas veces las hemos ahogado. 

Empiezan a circular los vehículos de los madrugadores.  Comienzan sus trinos los gorriones en el árbol sobreviviente.No quiero amanecer, pero quiero que amanezcas en la luz de la maravilla que eres. No que puedes ser: que eres.

El abrazo fluye, desde el corazón


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