Epicuro

"Haec, inquit, ego non multis, sed tibi; satis enim magnum alter alteri theatrum sumus."

Epicuro




junio 24, 2013

Tú.


Luis Fernando Gutiérrez-Cardona



Tú.

¿Se hizo tarde? No. El hito en la linea no nos pertenece. Las cosas pasan. Y esa palabra tiene significado de suceso y tiempo: pasan porque ocurren y pasan porque dejan de ocurrir.

Mis reclamos, necios, inoportunos, a deshoras, tal vez buscan impedir que se congelen, en una especie de cuadro de imágenes estáticas, lo que fueran locos movimientos del viento, de los arboles, de extraños mensajeros, de luces titilantes, de millones de luces.

Creamos un tesoro que, como el de los cuentos arábigos, se cerró con una enorme piedra dejando un maravillado Alibabá dentro que, admirado, te requiere con el único fin de re-quererte. Tus cinco palabras son como tequilas que apuro de golpe y que me embriagan al amanecer.

Amanecer que no deseo.

La piel no fue un sueño, ni esos ojos que se fundieron con estos en una conversacion que solo resistía hacerse en silencio; ni tus manos. Ni tus labios que dejaron huérfanos estos labios. Ni tus pies, cálidos y momentáneos compañeros en el éter. Un relámpago. Este navegante de un bote sin remos anhela una ola que lo arrase. Te llamó mago y magia.  Te llama otra vez. Te huele, te sabe. Pero se reconoce duna.

¡Desházme viento, ola, tormenta!
¡Que no amanezca otra vez, 
que no amanezca!

Me cito:
 


Hechizo

Eres la magia.
¿Eres también el mago?
¿Quién pronunció el hechizo?
¿Quién quedó encantado?

Nos hemos embrujado el uno al otro
pero no para siempre,
solo eternamente.


Tal vez no vuelvas a escuchar mi llamado en la noche alta. ¿Para qué, si es aullido a la luna en luna nueva? Contendré el ahogo, la urgencia y la carencia. Enrejaré todo anhelo en un lugar a salvo de tibiezas. Tal vez consiga detener el péndulo. Tal vez la separadora, la definitiva, el ángel de la muerte, vuelva a mirarme y no encuentre desafiantes mis ojos, cansados como están de verte y de no verte.

Porque si no eres tu, tan solo queda ella como amante.

No hay cara ni cruz. Ya todo está perdido.



*



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