Epicuro

"Haec, inquit, ego non multis, sed tibi; satis enim magnum alter alteri theatrum sumus."

Epicuro




agosto 06, 2014

La mesa del lado




Luis Fernando Gutiérrez-Cardona



Yo era joven -también lo fui al menos en edad-. No habia mucha gente en el teatro. Era El Cid, ahí en el Parque de Caldas donde ahora hay una venta de cachivaches. Daban Muerte en Venecia, la película de Luchino Visconti. Al lado se sentó ella. Diecinueve años, quizás veinte. 

Al avanzar la película su pierna se fue pegando de la mia y su mano, bajo un saco que tenía sobre las rodillas, buscó mi mano hasta encontrarla. No llegó a tomarla. Solamente la acercó y la dejó ahí, rozándose conscientemente, dejándose sentir. No fue más. Yo no sabía de amor, de piel, de sugerencias. Tan solo me quedé tan quieto como pude. 

— ¿Para donde va?, me preguntó al salir.
— Hasta Residencias, respondí. 
— ¿Compartimos el taxi? Tambien voy para allá. 
— Claro. 

No hablamos una palabra en el camino y el taxi paró en las residencias universitarias. Yo había pensado en Residencias Manizales, mi barrio, y no escuché las indicaciones.

Ella se bajó, se despidió a medias, quiso decir algo pero no lo dijo. Se alejó sin poner nada para la cuenta. El taxista dijo hasta aquí es tanto. Era todo lo que yo tenia. ¿No me arrima por la misma plata? No, respondió abriéndome la puerta. Entonces me tocó bajarme también y acabar de llegar a pie. Unas quince cuadras.

Llegué como a la una de la mañana sumido en una enorme tristeza. Jamás volví a ver esa persona. Pero jamás la olvidé tampoco.

Cada tanto vuelvo sobre la obra de Mann y sobre esa película. Cada vez encuentro nuevas facetas en ellas y la música de Gustav Mahler me atrapa otra vez.

Y la urgencia de mar.

Y la urgencia de amar.

Y la de morir llevado en una ola.


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