Epicuro

"Haec, inquit, ego non multis, sed tibi; satis enim magnum alter alteri theatrum sumus."

Epicuro




septiembre 27, 2014

Desolaciones



Luis Fernando Gutiérrez-Cardona

Ayer estuve con ella que me quiere y por quien siento afecto total. Charlamos largamente. Pedimos café, y ella un pastel del que tomó lo que pudo con la punta del tenedor y lo pasó diciéndo "cómetelo tu". Al pasar los minutos se fue formando una especie de experiencia kármica, difícil y compleja. Le hablaba mirándola directo a sus ojos azules y ella reía a carcajada limpia y me golpeaba los brazos con sus manos. Pero al mismo tiempo yo advertía vacíos en su realidad. Como si tuviera que pasar pequeños abismos sin puentes, superándolos mediante el recurso sencillo de ignorarlos.

La tarde corrió. Pagó la pequeña cuenta -nunca acepta que yo lo haga- y la llevé hasta donde pensé que quedaría segura. Antes le jugué una pequeña chanza y ella reaccionó con alegría y gratitud. Nos despedimos con un beso pero mi mente siguió acompañándola extrapolando en mi ser la experiencia. ¿Qué tan lejos estoy de ella? ¿Qué tan lejos está ella de mi? ¿A qué velocidad se está yendo? Un dia la encontré de frente y no le dije nada. Me quedé mirandola sin hablarle y ella me miró y dudó. Se contuvo, incluso se empezó a asustar. Mi corazón me regañó: no juegues ese juego, me dijo. Le hablé y se le iluminó el rostro.

—Tu me llevarás al cementerio cuando muera, y me dejarás alli donde sabes. Vendré luego y te halaré los pies.

—Me parece bien. Y te seguiré y nos sentaremos en una nube los dos a tomar té con tostadas y a reirnos con mis bobadas.

—Te quiero mucho.

Soy incapaz de replicarle por archisabido el "Yo también".

A veces pues uno también se muere un poco. Y no quiere hablar. Y no quiere saber nada de la vida. Nada. Justamente porque está ese poco muerto.

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