Epicuro

"Haec, inquit, ego non multis, sed tibi; satis enim magnum alter alteri theatrum sumus."

Epicuro




diciembre 13, 2014

Encontrarse


Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


Pide la canción de Cristina Rosenvinge
Alguien que cuide de mí
que quiera matarme
y que mate por mí.
Que no sea muy malo
que no sea muy bueno
y si me hace regalos
que no le cuesten dinero.
Escribí y anda publicado: 
Gratis

La luna
el aire
el viento
la brisa
los parques
el aroma de los guayacanes florecidos
los colores
la vista,
las miradas
(el olor a marihuana)
la compañía
esa mano en la mía
mis ojos en los suyos
las sonrisas
todo eso es gratis.
Pero lo que hay que pagar
es porque tiene precio.

Regresaremos a las cosas sencillas. A tener sin excesos, a no llenarse de posesiones. Al valor, que no al precio.
Las mejores cosas de la vida son gratis. ¿Cuáles? ¿Reconocemos alguna? Cobran el agua, el aire que respiramos y lo que comemos. Ver las nubes no cuesta pero no interesa porque no se las mira sino para criticarlas.


No cuesta dinero, me dicen, regalar:
  •  Palabras de consuelo o buenos deseos.
  •  Una canción.
  •  Una carta, no un mail: una carta.
  •  Una bitácora con dibujos, recortes, fotos, notas.
  •  Una fotografía no vista o una ilustración.
  •  Un poco de tiempo para que me escuche y me aconseje desde una perspectiva objetiva.
  •  Un abrazo que dure mucho.
  •  Un besito.
  •  Un beso (en la nuca)
  •  Una conversación.
  •  Un arrunche.
  •  Un poema o un cuento, con dedicatoria.
  •  Recibir algo hecho para mí.
  •  Una tarde en la naturaleza.
  •  Una mariposa monarca en urna, para que nazca.
  •  Música que quisiera compartir.
  •  Una flor del campo con un significado.
  •  Esa sonrisa.
  •  Los colores robados al atardecer.
  •  Sentarse a hablar contigo todo el día.
  •  Cariño. Compañía.
  •  Disponibilidad de tiempo.
  •  Una rosa blanca.
  •  Un rato, cenando con lo que haya.
  •  El justo aprecio (material volátil).
  •  La tranquilidad.
  •  La no prisa.
  • Una visita. Una simple visita como antes. Cuando uno iba o te venian a visitar sin ningún motivo, solo por el placer del encuentro.
  •  Presentar a alguien que se admira.
  •  Algo propio que en otras manos adquiere un significado nuevo.

Se me ocurren cientos de cosas que resumo en una que sabe y que sé y que callo y que calla y que callamos: Encontrarse.
Redescubrirse en aquel instante inmóvil, raudo, mínimo, total y cósmico en que nos hicimos sin razón o contra ella.
En que nos descubrimos sentido por sentido.
Y fueron suyos mis ojos y aletearon sus labios en mi boca.
Y una piel y otra piel se hicieron una y luz, en atronador restallar de oscuridad y silencio.
Cuando los te amo fluyeron como el agua.
Así, naturalmente.

Y otra vez empezar a hacernos.
A sernos.
A ser Nos.

Y a deshacernos.


.






No hay comentarios.: