Epicuro

"Haec, inquit, ego non multis, sed tibi; satis enim magnum alter alteri theatrum sumus."

Epicuro




abril 10, 2015

Desolaciones






Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


En el mundo común de los hechos, los malos no son castigados, ni los buenos recompensados. El éxito se lo llevan los fuertes y el fracaso los débiles. Eso es todo.
—  Oscar Wilde


Recorremos el largo camino entre Amarillo y Wichita Falls, en el este de Texas, camino de Forth Worth. Se trata de esquivar Dallas y pasar derecho a Houston. Habíamos llegado a la madrugada tras recorrer 900 millas por la I-40 desde Las Vegas. Hago que duermo en el asiento de atrás. Llanuras con sembrados allí y  allá, algunas cabezas de ganado, un tren de vagones cargados de algún mineral, o de piedra, a la derecha. El aire acondicionado mantiene helado el hábitat. Afuera un calor alucinante. Pasamos poblados en que se adivinan los salones y las calles que conocimos en las películas. Amarillo: pedí ir allí por el recuerdo de aquellos libros en que medianamente aprendí a leer, esas novelitas de vaqueros de Marcial Lafuente Estefanía que nunca estuvo en Texas y que yo alquilaba en la zapatería del pueblo -a escondidas de mi padre- por diez centavos.

Tenemos prisa por llegar, todo es muy rápido. Las energías al interior son cruzadas pero cargadas de partículas negativas. Tal vez este sea el último gran viaje de mi vida antes de emprender el camino sin regreso. Voy con amigos que cada vez se sienten menos amigos mios, con personas con las que ha desaparecido todo asomo de simpatía, por más que andemos juntos y todo parezca ir muy bien. Nada es su culpa, todo es la mia. En dos dias nos despediremos y la palabra que se me asoma a la garganta, que se estrecha, es adiós. Pero, ¿cómo decir agradezco tu amistad por si el camino no vuelve a reunirnos? ¿qué te chocó? resppnderían. Y, ¿qué será lo que regrese de mi y por cuánto tiempo?

Se atraviesan en la mente imágenes de mi padre, de mi madre, de mis hermanas y de mis hermanos. Del único amor, hoy pedazos de un único amor.

Mi corazón sabe cuánto los quiero y agradezco y comprende la razón de su desencanto y de su desamor.

Me he encontrado con mi barriga que se niega a ser controlada, con mis cabellos delgados, grises, escaseantes, con mis pies cansados, con el total fracaso de una existencia que nunca quise. Siquiera no generé ningún ser que tenga que sufrir una vida. La gente en el carro come, duerme, se sume en sus recursos electrónicos, planea compras. Sueña con el viaje que sigue. Al desayuno se habla del almuerzo; sin terminar de almorzar preguntan por la comida. Esa realidad me es extraña.


Lo unico que yo deseo es la muerte, pero ella es una más de las que no me quiere a mí.

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