Epicuro

"Haec, inquit, ego non multis, sed tibi; satis enim magnum alter alteri theatrum sumus."

Epicuro




mayo 26, 2015

Montañas, Pensilvania, Caldas.



Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


Cuando niños nos disfrazaban de indios y nos pintaban la cara de negro para salir a desfilar el 12 de Octubre, día festivo del descubrimiento de América. A la fiesta le cambiaron el nombre luego por Día de la Hispanidad así como al idioma que se llamaba Castellano le pusieron Español. Luego pasó a ser Dia de la Raza. ¿Qué? ¿Cuál raza? Era mejor la de 'descubrimiento', o suprimir la fiesta. En Venezuela, donde también es festivo, se llama día de la Resistencia Indígena, porque allí descabezaron las estatuas de Colón calificándolo de genocida. Las descabezarán aquí cuando se instaure el nuevo régimen. En México en el Paseo de la Reforma está la estatua del descubridor y los vándalos cada tanto le arrojan pintura roja. En Buenos Aires no sé donde esté la dichosa estatua.

En fín, saliamos a desfilar descalzos, con el rostro tiznado, una escoba desbaratada por taparrabos, unas plumas de gallina en la cabeza sostenidas de un aro de papel dorado, un arco de guadua y una cabuya y algunas flechas incipientes; collares de cuentas y otros colgandejos completaban la indumentaria. Las chicas tenían menos ropa que de costumbre aunque por supuesto no había malicia alguna. No faltaba quien se hacia una cerbatana con un tubo de cartón para molestar a los demás.

De todas maneras en el desfile se representaba a Colón, sus 3 carabelas, Rodrigo de Triana y "los hermanos Pinzones eran unos... marineros... que se fueron a Calcuta... Y a los indios motilones les cortaron los ... caminos, y a las indias por coquetas les cortaron las ... coletas". Se glorificaba la religión con algunos disfrazados de Bartolmé de las Casas y había que escuchar el discurso del Alcalde repitiendo la historia más o menos sesgada de tan glorioso instante.

En ese pueblito, del sur oriente de Antioquia, no hubo, de orígen,  ni indios ni negros. Montañeros blancos sí, descendientes de colonizadores y arrieros de pata al suelo. Algunos rubios y de ojos claros.

Sabía de nuestro orígen por los comentarios ácidos de mi padre que decía que teníamos de nobles lo que tuviéramos de indios, y que nuestros ancestros yacían en una olla de barro en el fondo de una guaca.

En unas fiestas llegaron unos del ecuador a vender sacos y conocimos los indios, y a las indias con sus bebés a la espalda. Por política abrieron una escuela vocacional agrícola en las afueras del pueblo a la que venían negros a estudiar, que no salían mucho pues no les gustaba dejarse ver. Llegaron después, con harina, leche y quesos, los gringos rubios altísimos de ojos azules a quienes la muchachada hacía corro.

Hoy cada etnia tiene su espacio y reclama sus derechos a las otras etnias y se queja de ser maltratado por ellas. La cosa no ha evolucionado mucho.

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