Epicuro

"Haec, inquit, ego non multis, sed tibi; satis enim magnum alter alteri theatrum sumus."

Epicuro




agosto 06, 2015

Barreras


Luis Fernando Gutiérrez-Cardona



Al salir del país se pasan barreras. El pasaporte va de lado a lado, leído en todas partes, escaneado. Los funcionarios apenas si miran si uno es el de la foto. Al llegar a otro es igual. Se hace la cola, se responden las preguntas que pretender ser capciosas, se recogen las maletas y de nuevo uno espera que puede ser revisado en la intimidad de sus cepillos de dientes y sus calzoncillos. ¿De quién se es entre una barrera y otra barrera? 
Un retén en la I-10 pretende controlar el ingreso de mexicanos por El Paso. En el carro soy el único extranjero. De nuevo sale a relucir el pasaporte que en esos momentos suele adquirir vida propia y hacerse invisible aunque está allí, donde uno lo puso siempre a salvo y siempre a mano. Trump promete una muralla china para separarse de México, pagada por este país, alta como el Himalaya y abisal para que no haya túneles. Imagina pasar a la historia como su constructor, como un nuevo Adriano pero con drones. No se entera que al que tiene hambre no le importa la muerte sino la vida.  
Al ingresar no lo empelotan a uno, pero al salir de USA si hay que empelotarse. Raro eso porque supone malo no lo que uno entre sino aquello con que salga. Nadie se meterá a ese control con un arma o drogas, o sea que buscan otra cosa. No basta con estar en medias y sin correa, hay que entrar -aunque un aviso dice que "voluntariamente"- en ese brete ganadero y humillante que les permite verte desnudo sin quitarte la ropa, ese aparato que los deja mirarte por fuera y también por dentro, alma incluida. Quién sabe que más pueden ver y que verán. Siendo de salida será dinero lo que esperan encontrar. Quién sabe si ellos saben de un tumor que yo ignoro o del cáncer que me mata sin sospecharlo. Las piernas han de estar abiertas ¿porqué? Con levantar las manos así y poner los pies sobre los dibujados, tienen el archivo de mis tripas y saben de mi cálculo de la vesícula más que yo.  Sería bueno que me dijeran si ha crecido o que otra cosa hay. También saben que soy menos completo que la vez anterior y bastante más incompleto que la primera vez. Aunque, reconozcámoslo, hoy la paranoia esta muchísimo más disimulada que en aquellos días cercanos al 11-S. 
La funcionaria de aduanas pregunta cuanto dinero traigo. Muy poquito, le respondo...en todo caso casi nada de lo que llevé. ¿Y viene solo? Pues si, respondo soslayando el hecho de que venían otras 200 personas en el avión. Siga usted derecho, dice con una sonrisa.

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