Epicuro

"Haec, inquit, ego non multis, sed tibi; satis enim magnum alter alteri theatrum sumus."

Epicuro




agosto 10, 2015

USA - Verano 2015



Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


Libros: El libro del desasosiego y Los mitos griegos de Fernando Pessoa y Robert Graves.
Música: Pop actual, de Glee a Muse pasando por Marina + The Machine, Lana del Rey, Lorde y muchos más en el día. En la noche jazz, clásica y new age.
Imágenes: En San Francisco no hay mirada perdida, hacia donde se mire hay belleza. El camino del desierto. La luna llena sobre los campos de California, y al día siguiente sobre Texas una roja en el horizonte.
Emocionante: Entrar al puente Golden Gate, una de las cosas más fotografiadas del mundo. Recorrerlo aunque lo encontré, inconforme que es uno, menos imponente, menos grande, menos bonito y menos  todo de lo imaginado.
Ciudades: Subimos por Abilene y por Comanche, hasta Lubock. Luego Albuquerque siempre y Kingman y de aquí a Palo Alto, luego San Francisco,  Napa con su festival de verano, sus bicicletas, y sus músicos caseros. Sonoma, Oakland.  Nos descolgamos por Phoenix y por Tucson, nos cruzamos por Las Cruces hasta El Paso. Seguimos de largo hasta Austin.
Lugares: El Museo de Asia, el Jardín Japonés. El parque Golden Gate. Caminar sobre la enorme playa y por la orilla del mar frío. La universidad de Stanford, las sedes de Google, Oracle, Apple, Mlozilla, Unión Square, el barrio chino, descender la calle Lombard, el tranvía en California Street, la arquitectura, Pier 39. Castro. Presidio. El pico desde donde se ve la ciudad. El frío en pleno verano. Mojave con sus altas montañas que se abren a nueva inmensidad y nuevas montañas al llegar a ellas, una y otra vez. Sus cementerios de aviones. El paso del río Colorado. Ese océano de tierra donde las olas son montañas. Una elección del navegador que nos llevó por hermosos paisajes, la reserva de agua de San Luis, los enormes campos de energía eólica. Un pueblo alemán entre San Antonio y Austin. Una catedral a la entrada del barrio chino y otra en Houston antes nunca visitada.
Comer en un restaurante del barrio italiano, en uno griego de Palo Alto, en uno callejero rodeado de gaviotas en Pier 42. En Pier 39 uno sin televisores pero con show de los meseros. Las hamburguesas de Jacks in the box. Las veloces de in and out. Las heroicas y deliciosas de Fuddrocker's.
La conversación con dos americanos godos sobre política e impuestos en el jacuzzi del hotel.
Los cinco dólares por galón de gasolina en el desierto de Mojave  cuando en los otros estados cuesta la mitad. En California siempre estuvo por encima de los 4 dólares. Una parada fugar en Comanche, un pueblo como de película y la detenida a almorzar en Albuquerque.
Las noches en Lubock, Kingman, Bartlow y El Paso.
México visto al otro lado del río.
Las murallas que ya existen.

Las compras entre risas y vacilaciones.
La consciencia de que la noble tierra alimenta sus seres con una cantidad mínima de ella en explotación; los inmensos manzanares, viñedos y cultivos de quien sabe qué, son pequeñas manchas más verdes en la inmensidad de los campos en barbecho.
El hogar en casa de los amigos. Los sandwiches hechos con pan y amor.  Su aprecio, su afecto, su amabilidad y generosidad. La música y las lecturas en el carro... Pedí paciencia y me la concedieron por montones. Gracias Andrés y Carmenluz, a Juliana y a David y a Beatriz, también por habérmela tenido y compartido realidades y sueños.

Guardarlo todo en el corazón.
Guardar silencio.
Deshacer las maletas
y seguir el camino.


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