Epicuro

"Haec, inquit, ego non multis, sed tibi; satis enim magnum alter alteri theatrum sumus."

Epicuro




mayo 22, 2016

Derechos del huevo


Luis Fernando Gutierrez-Cardona

Hoy amanecí pensando en la necesidad de crear un movimiento a favor de los derechos humanos del huevo de gallina. ¿Cuántos de ellos se sacrifican en las veinticuatro horas de cada día en cada rincón del mundo? ¿No es cada uno una obra perfecta? ¿Un suspiro? ¿Un esfuerzo? Todavía no han inventado máquinas capaces de hacerlos. Los materiales de que está formado, la textura y la consistencia de su cáscara, la vida que encierra esa célula de gran tamaño ¿pueden ser vilipendiados sin más? ¿Sin un castigo? Tan potente eres, huevo, que la gallina exulta al ponerte. Pero una mano está pronta a tomarlo para de un millón de maneras introducirlo sin más entre sus tripas sorbido, molido, masticado. Transformado en gas. Has de sentir pues siente todo lo que de ti proviene. No hay nada más violento a mi parecer que un huevo tibio que, manteniendo todas sus características externas, ha sido cocinado vivo. Calcinado. Usado.  Cada uno de ellos pues ni más ni menos que un mártir. Un ángel escalfado.

Yo quiero clamar por el derecho humano de cada huevo a tener alas, a tener un nido y a ser a su vez creador de otros. ¡Huevos del mundo, uníos! Que no seas más tortilla ni os estrellen en los cumpleaños. Que no os salen. Que no intenten más haceros cuadrados o redondos, iguales, dietéticos, libres de yema o de albúmina, bajos en calcio, blandos o resistentes a los golpes. Nada de ser más aquello en que os hemos convertido contra natura. Yo creo en tus derechos, huevo, los proclamo. Y si quienes os violan lo hacen por no poder vivir sin ello ¡limones!

No importa si por mí lucha leguen a decirme Guevón. Llevaré con orgullo tu bandera blanca y amarilla. No más huevos clase a, b o c ni huevos en promoción: sois vida y como tal tienes derechos.  Escribiré la lista de ellos  y exigiré ser escuchado por los poderosos en tu nombre... Espero que el Papa, que exhibe un gorrito que te evoca, se una a mi y en un primer paso, nada de usar huevos para hacer hostias. ¡Hostias! Los demás líderes del mundo, que tienen huevo todos, habrán de seguirnos. En la lucha recordarán mi pasado. Dirán que os disfru entre el kumis y en las ensaladas. Pero todo pecador tiene remisión y esta es la mía. Ayúdenme. Cada aporte será un cacareo a favor del donante y un respiro de tranquilidad para su salvación. 





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