Epicuro

"Haec, inquit, ego non multis, sed tibi; satis enim magnum alter alteri theatrum sumus."

Epicuro




agosto 25, 2016

Superhéroes





Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


Me preguntaba sobre la felicidad de los súper héroes. ¿Qué tan feliz es Superman? Es claro -para mi lo es- que Batman no es nada feliz. Es un personaje solitario que vive en lo profundo de la noche y de su baticueva alimentando maneras para deshacerse del Guasón, pero queriéndolo todo menos deshacerse de él, pues acabaría con ello su razón de existir. No tiene amantes. Alfred Pennyworth, su mayordomo, es un yes man bastante simplón, y Robin, de quien estuviera totalmente enamorado, murió en alguna temporada aunque haya resucitado luego con ansias de vengarse de quien fue su amante. Superman es más diurno, pero no menos opaco. Debe ser por el hecho de estar obligado a volar en calzoncillos, con botas fucsia y sospechosa capa que le otorga estabilidad en el vuelo. Platónicamente enamorado de Luisa Lane quizás haya tenido que rehuirla para evitar los efectos de un superpolvo. La kriptonita lo persigue. Lex Luthor se enamoró de él y no lo suelta. Pero al igual que Batman, Superman también tiene que amar a su enemigo para garantizar su propia existencia. Ha carecido de amigos y amiguitos, lo que no pasó con Tarzán que tuvo su Chita, Mandrake a su Lotario y Eneas a su Benitín.  No sé mucho más de superhéroes. Los actuales con cuchillos que les salen de las articulaciones, o que se convierten en masas de colores no los he estudiado suficientemente. El hombre araña.
¿Cuál superpoder te gustaría? La inmortalidad. ¿Y por qué? ¿Qué puede tener de bueno ser inmortal? La telequinesis, y la telepatía, completó. ¿Que no haría con tales poderes?. No entiendo el afán por la inmortalidad. A la final, los dioses también mueren. Y al aburrir trayendo a colación los griegos, no recordé el nombre del personaje. Pensaba en Titono, hermano de Ganimedes. Eos, Hera, la diosa del amanecer, los gozaba a los dos como amantes pero  un día Zeus enamorado de él, se robó a Ganimedes para convertirle en su copero y para otras actividades varias. Eos, desolada, pidió a Zeus que convirtiera a Titono en inmortal, Zeus lo concedió sin dudarlo. Pero Eos preocupada por la mortalidad se olvidó de algo igual de importante y necesario, la eterna juventud. Tinoto vivió muchos años más, pero la vejez empezó a hacer estragos en él. Su piel se arrugó, fue menguando y envejeciendo hasta que terminó convirtiéndose en grillo. Titono fue condenado a vivir eternamente enfrentándose a una vejez que nunca quiso. Por ello cada mañana antes de la salida del sol llora produciendo el rocío con sus lágrimas, mientras susurra el reconocido sonido con el que pide su muerte. Zeus en cambio puso a Ganimedes dentro de las estrellas y allí sigue sonriente y escanciando néctar a los dioses. Así es la vida, hay que saber con quién juntarse.

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