Epicuro

"Haec, inquit, ego non multis, sed tibi; satis enim magnum alter alteri theatrum sumus."

Epicuro




diciembre 13, 2016

Anotaciones para un texto que no verá la luz.


 Luis Fernando Gutiérrez-Cardona



“Eloi, Eloi, ¿lama sabactani?” Dijo en un aullido de muerte aquella tarde no bien comprendida del viernes 3 de Abril del año 33. “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” El hombre más que clamar, reclamaba con ira en el desespero de su soledad. Había renunciado a su madre una vez más, había dejado de ser hijo de otro que no fuera ese padre que lo abandonó, que lo desamparó. Esta noche he tenido un rosario de sueños y vigilias. Con regularidad casi exacta he ido y vuelto. He recorrido velozmente los hitos del proyecto sin diseño que es la vida. Hoy tendría que haber sido si no el más feliz de los días, uno muy cercano a ello. Escuché decir que la felicidad es una decisión. Si. La decisión de dejar ir, y también de contenerse. He pensado en los amigos imaginarios, en los amores virtuales, en las palabras vertidas en el viento. Estas que adivina el teclado recorrido por los dos dedos pulgares. Después de aquel grito el hombre exhaló. Aunque sabía que no moriría pues ofreció poco antes a su compañero de la derecha un lugar con él en el paraíso, expiró. Todo es esto: un resuello. Todo es imaginario. Todo se justifica si se salta desde el acantilado. Se expira para resucitar engendrado, no creado.

12.13.16. 5:05. Amigos ficticios. Amores imposibles. Un café muy fuerte que se bebe solo. Un cuerpo que se hace y se deshace entre sueños y vigilias de la noche silenciosa y plena de ruidos. Y de voces. Aquel “Dios mío, Dios mío” no obtuvo respuesta. Ningún llamado a Él la obtiene. La suerte nace echada. Todo está, siempre, consumado para poder estar. Y lo que no vuelve a mirarse queda sumido para siempre en el pasado.

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