Epicuro

"Haec, inquit, ego non multis, sed tibi; satis enim magnum alter alteri theatrum sumus."

Epicuro




febrero 28, 2017

Con la iglesia topamos, Sancho

 Luis Fernando Gutiérrez-Cardona

Pregunté en la reunión de familia dirigiéndome a quien está más vinculado con el movimiento, si Jesús había sido feliz alguna vez. Pensaba sugerirle al sacerdote que nos visitaría que centrara la ceremonia en ello. Inquirí si los evangelios mencionan en alguna parte a un Jesús alegre. Si rió alguna vez, o si su vida fue solo sufrimientos y pasión. Todos concurrieron a dar una respuesta pronta: que a sus doce años cuando predicó en el templo, que fue feliz echando a los mercaderes del templo (en realidad estaba iracundo, aunque uno puede estar contento de estar bravo -anoté correoso-), que Jesús es alegría, razonó alguno. Qué fue feliz en su vida oculta, hasta los 30. Que con la Magdalena. Pero no. Yo solo pregunto: ¿hay alguna parte en los evangelios en dónde Jesús está contento? Si, dijo mi hermano: en las bodas de Canaán, con lo del vino. Bueno, no estaba muy contento, anoté, le reclamó a su madre que se hubiese puesto a contar de lo que era capaz cuando su tiempo aún no había llegado. Quedamos en averiguar más.

Alguien que sabe me lo confirma concluyente: "Aunque Jesús irradiaba alegría, y la buena noticia del Reino es fuente de gozo, este sentimiento no aparece en los evangelios." ¿Era un amargado, pues? "Aparta de mí este cáliz...", "Padre, ¿por qué me has abandonado?"

Concluyo que me gusta el Sermón de la Montaña y quizás la parábola del Buen Samaritano, así, al rompe. Aquel por poético, no por consistente, y ésta por preguntarse quién o qué es el prójimo.

Terminamos hablando de si Pablo de Tarso, San Pablo, era misógino. Afirmé, sin dejar de reconocer que me cae muy mal el tipo, que claro que lo era y no por efecto del golpe en la cabeza al caerse del caballo si no por los tiempos, abonándole el beneficio de la duda.

Y cité:

• "Las mujeres escuchen en silencio las instrucciones con entera sumisión. Pues no permito a la mujer enseñar ni tomar autoridad sobre el marido; mas estése callada. Ya que Adán fue formado el primero, y después Eva. Y además Adán no fue engañado, mas la mujer, engañada, fue causa de la prevaricación de la caída en el pecado. Verdad es que se salvara por medio de los hijos, si persevera en la fe y en la caridad en santa y arreglada vida. —1 Timoteo 2: 11-15)
• "Mas quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo hombre, como el hombre es cabeza de la mujer, y Dios lo es de Cristo. Por donde si una mujer no se cubre con un velo la cabeza, que se la rape. Y si es cosa fea a una mujer el cortarse el pelo o raparse, cubra su cabeza. Lo cierto es que no debe el varón cubrir su cabeza, pues el es la imagen y gloria de Dios; mas la mujer es la gloria del varón. Que no fue el hombre formado de la mujer; si no la mujer del hombre; como ni tampoco fue el hombre criado para hembra, sino la hembra para el hombre. —1 Corintios 11: 3-9, San Pablo.
• "... El hombre es cabeza de la mujer, como Cristo es cabeza de la Iglesia, cuerpo suyo, del cual es asimismo salvador. Que la esposa, pues, se someta en todo a su marido, como la Iglesia se somete a Cristo." —Efesios 5: 22-24, San Pablo.
• "Hagan como se hace en todas las Iglesias de los santos: que las mujeres estén calladas en las asambleas. No les corresponde tomar la palabra. Que estén sometidas como lo dice la Ley, y si desean saber más, que se lo pregunten en casa a su marido. Es feo que la mujer hable en la asamblea." —1 Corintios 14: 34-35.
Por supuesto, con los tiempos también las palabras de Pablo han sido puestas en duda sobre su origen, o suavizadas: 'esclava os doy más no mujer', fue convertida en 'compañera os doy más no esclava'. Fácil. Pero eso es otra cosa.


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