Epicuro

"Haec, inquit, ego non multis, sed tibi; satis enim magnum alter alteri theatrum sumus."

Epicuro




marzo 26, 2017

Ideas y textos



Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


-¿Sabes? A veces pienso que el hombre cada vez resigna más su libertad, que 'la entrega en usufructuo o la regala' como ofrecía hacerlo aquel poeta. Que todo incita al ser humano a una acción de exhibición de la cual no puede luego escaparse. Somos sencillas imágenes, etiquetas, juicios. Dejarse ver de un corazón como lo quiere el propio y encontrar en él correspondencia es un golpe de suerte o un acto impropio. Más esto que aquello.
-No te entiendo.
-Tampoco yo me entiendo. El primer hombre ya tenía el ojo vigilante de su creador encima. Eligió, según afirman, el libre albedrío al paraíso. Pero no lo olvidó; se sigue fabricando uno. Huye hacia él para tener de donde escapar de nuevo. Rembrandt y Vermeer vivían a ochenta kilómetros de distancia y no supieron el uno del otro en su existencia. Era grande el mundo entonces. Ahora vivimos a la distancia del largo de los brazos y los demás están en la punta de los dedos, y estoy en la punta de los dedos de los demás. A un clic de su aparición, a uno de desaparecer de ellos.
-Perdón por no comprender.
-Lo harás, Hace rato dejé de considerar al otro como otro. Hace rato comprendí que el otro es uno y que pensar en cómo rebatirlo, o rebatirlo sin pensar que es lo usual, es innecesario y también inútil. La reacción es provocada por la acción.
-Ahora si te entiendo.
-Aprecio que me dejes exponer frente a tu inteligencia claramente superior. Aunque no sé si me escuchas porque tus ojos miran al vacío y tus labios se esconden y desaparecemos. Estamos atados de pies y manos a una red de cables.

Déjame decirlo con aquel que conocí en un libro de segunda mano comprado en un parque de Medellin a alguien que lo compró de alguien que lo heredó sin amor o sin consciencia:
"Estoy extraordinariamente contento de haber venido al mundo,
amo su tierra, su luz, su lucha y su pan.
A pesar de conocer hasta el centímetro la medida de su circunferencia y de saber que no es más que un juguete al lado del sol
el mundo es increíblemente
inmenso para mí.
Hubiese deseado recorrer el mundo, ver los peces, las frutas, los astros que no he visto y, sin embargo,
solamente en los libros y los mapas viajé por Europa.
No he recibido ni siquiera una carta
con su sello azul matado en Asia.
Lo mismo yo que el tendero de mi barrio
somos totalmente desconocidos en América.
Pero qué importa: desde la China a España, desde el cabo de Buena Esperanza a Alaska,
en cada milla marina, en cada kilómetro tengo amigos y enemigos. Amigos que no nos hemos saludado ni una vez siquiera
sin embargo, podríamos morir por el mismo pan, la misma libertad
la misma nostalgia.
Y enemigos sedientos de mi sangre
como yo sediento de la suya.
Mi fuerza: es que no estoy solo en este inmenso mundo. El mundo y sus hombres no son ningún secreto para mi corazón,
ningún enigma para mi ciencia."

—Desde las cuatro cárceles - Nazim Hikmet

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