¿Está?
¿Estoy?
Ahí.
Allí.
Siempre.
Voces, veces, que calladas dicen más.
Presencias refozadas en ausencias.
Ahí.
Sigue.
Ahí estoy, ahí está.
Tu eres de tierra y yo de agua. Uno prefiere la estabilidad, el otro la imaginación. Tal vez al confort y los placeres sensuales de uno, el otro busque la conexión espiritual y emocional. Al preguntar eres práctico, directo. Yo doy vueltas a la pregunta: la contengo, la evito si es posible, no la repito ni la reitero. La respuesta está en mi piel, directa, precisa. Hago el amor, o tengo sexo, con el viento, con las nubes, con un párrafo que lea o escriba, con una frase capturada al paso. Terco uno o indeciso el otro, igual saltan las chispas.
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