Hoy no es un buen día para vivir. Hay días que no son para ello, días que se atraviesan como fosos habitados por criaturas feroces.
Tres siglos vividos, y el gris oscuro del pensamiento que no busca decir, si no dejar constancia. Yo habito un espacio que no quiere ser compartido ni probado, ni aprobado.
Cortázar susurra: “la larga noche viene.” "Ciertas porciones de mi vida se asemejan ya a las salas desmanteladas de un palacio demasiado vasto, que un propietario venido a menos no alcanza a ocupar por entero”, dice Yourcenar. Yo recorro los modestos espacios de un rancho sin pretensiones, dejando versos en las esquinas, palabras en los resquicios, encendiendo velas bajo el agua, usando notas recogidas del viento.

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