Mientras más lejos estás más cerca te siento. Claro, la necesidad se acrecienta con la indisponibilidad pero el querer aprende de la ausencia. Lo acrecienta hasta la locura o lo atempera hasta la desaparición. En mi funciona hacia este extremo. Es racional, no es insano. La cercanía se hace entonces un recordar amable que se integra con la naturaleza. Entra a formar parte de ella, a ser un pequeño ser viviente que se ve pasar con respeto, con admiración, con miedo o cualquier otra clase de sentimiento incluido el de la indiferencia. Estás. Sí. También incluye el olvido. Pero este funciona como un interruptor: se enciende y se apaga. El tiempo de encendido va siendo cada vez más corto. El de la oscuridad, más largo. Aunque la luz siempre está ahí y regresa en forma de luciérnagas.
Mas, ¿quién ha visto morir una luciérnaga?

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