¿En qué puedo ayudar?
El día del terremoto, cuando bajamos a la recepción del edificio, los vecinos estaban allí, entre los escombros desprendidos de muros y techos. Tomé una escoba y empecé a mover restos hacia un lado.
—No tenemos por qué dejar esto así —recuerdo haber dicho.
Entonces escuché una voz.
—¿En qué puedo ayudar?
Era el doctor Bernardo Ocampo Trujillo. Vivía en el primer piso, y con él no había compartido más que saludos en la puerta. Un hombre mayor que se desplazaba en silla de ruedas, con el apartamento severamente dañado. Aun así, en medio de la confusión de aquella mañana, lo primero que hizo fue ofrecerse.
Pocos días después dejamos el edificio. No volví a verlo.
Ayer murió. Seguía enseñando: los estudiantes de medicina iban a aprender de él. Quienes lo conocieron hablan de un médico humanista. No sé definir con precisión qué significa eso. Lo que sé de él cabe en una escena: una mañana de escombros y una pregunta.
"¿En qué puedo ayudar?"
Descanse en paz, doctor Bernardo.
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