Epicuro

"Haec, inquit, ego non multis, sed tibi; satis enim magnum alter alteri theatrum sumus."

Epicuro




abril 24, 2006

Josafat

Luis Fernando Gutiérrez-Cardona

A consecuencia de un fallo de tutela de la Corte Constitucional, Dios, no obstante ser por definición único, infinito, eterno, inmutable, omnipresente, soberano, omnisciente, omnipotente, justo, amoroso, verdadero y santo, se ha visto obligado a permitir la presencia de abogados defensores en el juicio final. Pagados por Él, claro.

Y no abogados de cualquier especie: dice la Corte que tienen que ser buenos -egresados de universidades privadas católicas y caras, preferiblemente- sino que además tienen que ser vivos. Y entre más vivos mejor.

El resultado es que el Valle de Josafat está totalmente congestionado. Dios no da abasto resolviendo los recursos y las apelaciones. Ha designado algunos auxiliares que, como nadie está libre de pecado, se declaran permanentemente impedidos.

Las decisiones nunca quedan en firme y tanto Satanás como San Pedro han contratado expertos para que aconsejen que hacer con la capacidad instalada ociosa, dado que nadie está entrando a sus negocios.

Mientras, quienes esperan que sus juicios se resuelvan tienen que esperar donde están porque el limbo que era el sitio que temporalmente podría albergarlos, fue declarado inexistente por su representante en la tierra, y Dios no puede desautorizar su palabra. Ni que decir del purgatorio que aparte de igualmente declarado inexistente, sería pagar una pena sin haber sido oído y condenado en juicio.

Dios, que no puede pensar porque un pensamiento suyo se ejecuta de inmediato, no ha querido pensar que la solución mientras se tramita alguna reforma constitucional para lo cual deberá inspirar previamente a algún senador del opus-dei que primero consultará a su jefe que por supuesto se opondrá, sería acabar con la muerte.

Bueno, a lo mejor no ha querido pensarlo y por lo tanto no ha ocurrido, porque si terminara con la muerte terminaría con el miedo, y con el miedo terminaría con Él mismo, con Él, el juicio, con el juicio Josafat y, por sustracción de materia, con todo ello también terminaría la aplicación del fallo de la Corte por lo cual, además, sería declarado en desacato y a lo mejor puesto preso así fuera solo su concepto.

Él, Dios, es único, infinito, eterno, inmutable, omnipresente, soberano, omnisciente, omnipotente, justo, amoroso, verdadero y santo (o única, infinita, eterna, inmutable, omnipresente, soberana, omnisciente, omnipotente, justa, amorosa, verdadera y sabia, para no despertar iras). Pero no es bobo.

1 comentario:

monsieur-georges dijo...

un lenguaje metafórico muy acertado querido nano, un fuerte abrazo,
jorge