Epicuro

"Haec, inquit, ego non multis, sed tibi; satis enim magnum alter alteri theatrum sumus."

Epicuro




agosto 26, 2013

Mantis




Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


Me desvela la incapacidad de ser comprendido. La frecuencia con que se repiten episodios que me sorprenden porque no quiero provocarlos y resulto haciéndolo. Aun si me encierro en mi mismo. Aun si me refugio en la soledad y no salgo, tomar un café solo, es sospechoso.  ¿Porqué solo? ¿Porqué no conmigo? ¿Porqué no quiere usted verme si eso es lo que yo quiero? Egos que lo filtran todo a través de si mismos. Debo, según creen, hacer lo que quieren. 
La manera como me percibo resulta ser atrozmente diferente de aquella como soy percibido, hasta un punto más allá de la agresión. El bicho raro que no busca nada -con el que no se quiere nada- es  buscado, perseguido, culpado, juzgado, condenado. El bicho raro que solo intenta ser humano, demasiado humano, resulta extraño a los humanos por humano.

Anoche observaba cómo llegó una mantis al entorno y causó pánico. Nosotros fuímos a su espacio en medio del campo. No invadió nuestros espacio: invadimos el suyo. Ella seguramente atraída por las luces, por las vibraciones y olores de estos seres extraños y ruidosos, simplemente estaba dando una vuelta para ver de que se trataba. Tal vez fuera la líder o la aventurera o la atrevida de las mantis, o el vigilante enviado a investigar. Si la casa del hombre es su castillo ¿no lo es también, castillo para las demás criaturas? La defendí y convencí a los otros que la sacaran ya que no podían dejarla tranquila posada allí, en su belleza quieta. La hicieron ir, pero el animalito regresó volando y a pesar de mis reclamos le montaron la cacería "porque muerden muy duro". Curiosamente resulté dando el argumento. Es un ser sensible, dije, y por agregar agregué: bueno, también lo era mi madre y tuvo que morirse. Lo tomaron literalmente y sobre la mantis cayeron los kilos de quien la pisoteó.  Se aseguraron de que estuviera bien muerta y lo cierto es que en lo que restó de noche, no llegó ninguna mantis más. Se enteraron del mensaje.
El raro termina pisoteado.
Pero si la libertad no es una opción, arrebátenme la vida.




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