Epicuro

"Haec, inquit, ego non multis, sed tibi; satis enim magnum alter alteri theatrum sumus."

Epicuro




septiembre 16, 2013

Noticias de la parroquia.


Luis Fernando Gutiérrez-Cardona



El Jefe de la Delegación del Gobierno a la Mesa de Conversaciones, Humberto de la Calle Lombana, dice en una nota publicada ayer, 09-15-2013,  en el Diario La Patria de Manizales:

  • Está claro que el fin del conflicto no es sinónimo de paz duradera.
  • La paz exige un proceso más largo y complejo. La paz pasa por la implantación de cambios con la mira elevada de lograr mayor equidad en la sociedad colombiana. La paz significa ampliar aún más un modelo de democracia incluyente.
  • No se trata solo de la reparación material, sino de la implantación de un clima espiritual en que impere la reconciliación. El perdón no es asunto gubernamental. Es una decisión íntima. Pero un marco de reconciliación corresponde a la comunidad. El reconocimiento de las víctimas y la decisión profunda del "nunca más".
  • No hay que pensar solo en nosotros. No podemos estancarnos en el rencor... No importa si el ropaje ideológico sea cierto o fingido. Es un tipo de violencia anacrónica que debe desaparecer de nuestro suelo. Y, por fin, la paz se construye también desde la verdad. Todas las verdades.
  • ¿Que viene después? No el reino de la unanimidad. Claro que no. Tenemos que construir la paz sobre el disenso. Aprender a vivir con él.
  • Pero la clave está en que en Colombia nadie muera por sus ideas.

Este hombre cree que negocia con las monjitas de la caridad. Las Farc quieren, de siempre, el poder. E imponer a todos su forma de ver las cosas, por las buenas o por las malas. Punto. Se está construyendo una guerra peor, porque será más grande. Porque lo que quiso las Farc hacer siempre -meter la guerra a las ciudades y la lucha de clases- lo conseguirá con el patrocinio del estado. 

Pol Pot no está muerto. Está agazapado en La Habana.


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Wikipedia - Genocidio Camboyano - En búsqueda del enemigo oculto -

El principal líder de los Jemeres Rojos, que tomó Pol Pot como nombre para sí (su nombre real era Saloth Sar), creó centros de reclusión con el fin de “buscar al enemigo oculto” dentro del Partido y continuar su política de exterminio de todo aquello que consideraba atentatorio al Estado. El más célebre fue el de Tuol Sleng. Sólo algunos datos acerca del mismo: En 1975 entraron allí tan solo 200 prisioneros. En 1976 fueron 2.250. En 1977 entraron 5.000. En 1978 otros 5.000. Con excepción de los altos mandos y de los miembros de dichas prisiones, nadie sabía que sucedía en su interior, pero los campesinos que vivían cerca de dichos lugares los llamaban en jemer “konlaeng choul ot cheng” que significa “el sitio en donde se entra pero no se sale”. Solamente siete de las 20.000 personas que fueron llevadas para ser “interrogadas” en Tuol Sleng sobrevivieron. Hoy el lugar, que fuera un prestigioso centro educativo antes de la guerra, es conocido como Museo del genocidio en Nom Pen. Los “sospechosos” lo eran por razones tan sutiles como usar gafas, saber un idioma extranjero, tener un título universitario, haber trabajado en alguna oficina antes del 17 de abril de 1975 y otras cosas similares. Después de que el sospechoso era declarado culpable en casi todos los casos, era condenado a la pena capital, él y su familia e incluso amigos, y se conducía a uno de los llamados “campos de exterminio”.
En principio algunas fuentes señalaban diferentes cifras de los ejecutados durante el Régimen de Pol Pot. Los vietnamitas decían que habían sido 3 millones de personas, la CIA decía que eran entre 50.000 y 100.000 personas, pero actualmente, y de acuerdo a investigaciones más detalladas, se calcula en 2.000.000 las personas muertas bajo el régimen de los Jemeres Rojos. Unas 700.000 personas murieron de hambre y enfermedades, entre 400.000 y 600.000 fueron ejecutadas, 400.000 fallecieron en la Regularización Obligatoria y otras 300.000 por otras causas diversas, hasta hacer el total aproximado de dos millones de víctimas.

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