Epicuro

"Haec, inquit, ego non multis, sed tibi; satis enim magnum alter alteri theatrum sumus."

Epicuro




abril 09, 2015

Sueños



Luis Fernando Gutiérrez-Cardona



En estos días soñé que hablaba tonterías sobre el sexo y el amor, ese todo diferenciado por el pecado y la definición, mientras escribía con mi dedo en su pecho y tomábamos vino a pico de botella en un lugar sorprendente. Y descubrí que esa persona con quien estaba se encontró con algo de si mismo mismo solo por salir de la rutina. "Si nos hubiéramos venido hace mucho rato que nos habíamos ido. No vine a venirme. Por eso vine aquí y traje vino". El ser humano -ya no se puede decir el hombre sin agregar "y la mujer"- es una definición política, sujeto de un libreto restrictivo. Vergonzantes individuos cada vez menos naturales, vivimos movidos por el odio y la venganza. Esos son los únicos y reales motores de la existencia. Puede que haya alguno más, el amor filial, el de pareja, pero están en vías de extinción y muchos no alcanzan ya a conocerlos. El voto es por la eliminación del género, la satanización del amor, la desapariciòn del plan reproductivo.

El sexo es algo que si se entiende bien es indecible. El sexo es mucho más que lo que se entiende como tal. Puede haber sexo en la mirada a través de la mesa, en un leve roce debajo de ella, en una palabra a la distancia, en imaginarte en tu habitación una tarde de domingo. Pero el sexo se emprende como una carrera contra reloj, un ataque con afán de llegar no sé muy bien adonde. Supongo que a si mismo. Pero cuando se tiene un poco de paciencia, cuando se descubre lo que encierra un centímetro cuadrado de piel, cualquiera de ellos, y se deja que todo pase lo mismo en el lugar usual que en uno no pensado, se descubre que somos totalidad y no apenas partes.



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