Luis Fernando Gutiérrez Cardona
Un minuto antes de levantarse, el mundo aún no exige nada.
La presencia es un murmullo, una forma sin peso.
Uno está, pero no del todo: como si el cuerpo y la memoria negociaran su regreso.
En ese instante, la vida hace su recorrido:
de presencia a ausencia,
de ausencia a recuerdo,
de recuerdo a casi nada.
Pero ese “casi nada” no es vacío: es la última brasa.
Lo que queda cuando todo lo demás se retiró.
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