Esto es ser hombre: horror a manos llenas.
Ser —y no ser— eternos, fugitivos.
¡Ángel con grandes alas de cadenas!
—Blas de Otero
Todavia aliento la idea de que en este universo en que todos estamos comunicados pero nadie se comunica con nadie sea posible interesarle a alguien.
Somos seres abandonados en la inmensidad de un mar de ya casi ocho mil millones de otros que lucen como uno, que como uno se hacen llamar humanos.
Quizás no hay razón para buscar a quien no te está buscando.
Quizás no te están buscando porque no buscas a nadie.
Ocurre que afuera no hay nadie y lo que hay adentro no importa.
Ocurre que las cosas son como son.
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